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miedo a la obscuridad 1ra parte

itzanitzan Pedro Abad s.XII
editado enero 2011 en Narrativa
:D hola a todos :D aquí les muestro mi primer cuento (¿eso es no?). Es muy interesante, lo hice tras tratar de escribir una narración corta, pero el tema se me fue alargando y cuando iba en la pagina ocho decidí terminarlo. Pero me gusto bastante, espero que sea de su agrado, es un poco retorcido y algo esquizofrenico.

Cuando la obscuridad llena mi cuarto y mi cuerpo yace sobre mi cama, la negrura de la noche cobra vida y mi respiración lentamente, con el tiempo, se va acelerando, cientos de seres terroríficos asoman por todos lados y me llaman, y me llaman para asustarme, para atormentarme.
Algunos de estos seres no tienen ojos, son ciegos, pero ellos creen que lo ven todo, otros lloran por dentro porque se encuentran solos y uno que otro se arrastra dejando un rastro de sangre y desechos en mi cuarto para que yo lo vea, ellos mueren si no miras ese rastro, y para llamar mi atención del piso jalan la manta de mi cama.
Simplemente todos ellos se quedan allí, observando, contemplando mi cuerpo mientras yo tiemblo de miedo, mientras grito, mientras lloro. En esos momentos no puedo controlar nada, me invade el miedo y mi corazón va demasiado rápido, el terror no me deja salir corriendo para pedir ayuda. En esto, nadie me puede ayudar.
Yo siempre duermo en la escuela, es tan difícil dormir por las noches y esta es la única hora donde los demonios no me pueden hallar.
Aquí, al igual que en mis sueños, en esos sueños en los que los personajes de mi cuarto conviven como sociedad, en esos sueños donde el caos reina y los tipos grandes devoran las entrañas de los mas pequeños, donde todos me ven como algo realmente extraño, donde todos me critican y uno que otro se enfurece con mi presencia y de un golpe da fin a mi vida, para darme cuenta de que todo esto, simplemente era un sueño.
Aquí en mi escuela, todo es igual, los niños me observan como algo extraño, las mujeres ni siquiera me miran, los maestros me creen idiota, y yo, y yo me quedo solo, callado, ya que nadie entendería por que soy tan reservado, por que llego con una cara de cansancio y por que en algún rincón dedico mi tiempo a escribir en mi maltratada libreta. Ellos no saben que cuando llega la noche, en mi cama puedo morir degollado por un demonio, ellos no saben que hay vida allí, en la obscuridad, en esas sombras donde nadie puede ver, donde yo duermo, allí, en mi cuarto. Ellos no entienden y por eso me quedo callado, no tienen por que saber el por que de mi tristeza, no tienen por que saber cual es mi miedo, por eso me quedo callado, por eso vivo en un mundo alejado de todos, prisionero en las noches de mi cuarto.
Fue un 10 de febrero, en mi salón de clase todo era igual, la misma rutina de tantos años y tantos días, mis compañeros molestándome, tirando bolitas de papel, gritando como manada, felices por que el maestro de clase estaba ausente, era terrible estar aquí, no podía ni escuchar mis pensamientos debido a los gritos de Jaime y las peleas de Noé, pero de la nada, se hiso la calma, la puerta del salón de clase lentamente se iba abriendo mientras todos se retiraban rápidamente a sus asientos asignados y guardaban silencio para la llegada de nuestro profesor, y al entrar, junto al maestro, una hermosa chica de cabello castaño y ojos verdes se hiso presente. El mundo se concentro en ese momento y el tiempo en cámara lenta me mostraban esos delicados labios de los que salía esa voz hermosa dirigida a mi maestro, esas grandes mejillas y esa mirada que congelaba. Su uniforme claramente nuevo reflejaba sencillez y belleza, esta chica lo tenía todo.
-¿Acaso estoy durmiendo de nuevo?- me pregunte tallándome los ojos.
-¡CARNE FRESCA!- grito Carlos mientras unos aullidos se le iban sumando a su alboroto. Comprobando que todo esto no era una ilusión mía.
-Guarden un poco de respeto por esta señorita, su nombre es María y desde ahora asistirá a nuestro salón de clase- Decía el maestro mientras todos susurraban acerca de ella.
-Toma asiento- dijo el maestro. –Allí, en ese asiento vacio- apuntando a un lado de mí, con su largo y viejo dedo.
-Desde ahora ese será tu lugar en esta clase.- seguía diciendo el maestro.
-muchas gracias- dijo maría mientras se dirigía lentamente y con pena hacia mi, mientras todo el salón la miraba de reojo, mientras los chicos comentaban sobre salir con ella, mientras las chicas con envidia la criticaban, y yo… y yo simplemente esperando a conocerla, esperando el momento para saber todo de ella.
- hola, soy Lan, bienvenida a la escuela- dije valientemente, al momento en el que se sentó a un lado de mi.
-si, hola, mucho gusto,- pronunciaba María con una cara simpática. -tú ya sabes mi nombre, pero puedo repetirlo de nuevo si quieres- dijo graciosamente, mientras yo la acompañaba con una sonrisa.
-no es necesario, aunque tu nombre si esta un poco difícil- le dije irónicamente. –“María”, que bonito nombre. ¿Y de donde bie…- la mirada imponente de mi maestro impidió que continuara, claramente me decía que guardara silencio, mientras mis compañeros impresionados escuchaban mis primeras palabras después de dos años de silencio en este salón de clase.
-bueno, hablemos luego, tenemos mucho tiempo para eso- le dije tiernamente.
-ok- me dijo.
Y así pasaron las horas y el día se hiso noche, fue un día fantástico, diferente a los demás, claro, muy fuera de lo normal. Pase horas platicando con María, me conto que el trabajo de su padre provoco que se mudara a otra ciudad y que no conocía a nadie. Así se nos fue el tiempo, en temas cualquiera, simplemente yo disfrutaba de su compañía como a nadie mas.

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado enero 2011
    bien, Itzan, está chévere la historia, seguire con el segundo capitulo.
  • itzanitzan Pedro Abad s.XII
    editado enero 2011
    muchas gracias (: por darte el tiempo ^^
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