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Libertad

La sensación de libertad que me imbuía era muy distinta al previo anhelo de tenerla. Era tan diferente sentirla, que se me olvidó como era desearla. Ya no podía recordar cómo era pensar en ella e imaginármela, tan lejana y ajena. Ya no podía recordar nada de lo que me había pasado hasta antes de ese día bendito, en que fui libre al fin. Busqué mi libertad por tanto tiempo, que darla por sentado ahora era lo más difícil. Pero me acostumbré a ser libre, sin nadie con quien compartir mi tesoro, sin sombra ni luz que me ilumine, lejos de los que quería. Y aquí donde me encuentro ahora, aunque aparentemente alejado de los míos, me siento bien, logrado. Siempre supe que este era mi lugar, la soledad es inmensa por momentos, pero ya no tengo que preocuparme por lo que dirán si me abandono. La verdad es que ahora me doy cuenta de cuánto los quiero, porque a pesar de todo los extraño. Pero, ¿Por qué lloran? Ahora soy libre, al fin. No estoy lejos de ustedes, siempre estoy cerca, pensando en ustedes, no importa que tan distante les parezca que me encuentre. Nunca estuve augusto en el lugar donde ustedes aún permanecen, ustedes siempre lo supieron. Todo era dinero, dinero, dinero. Reglas, normas, estereotipos, compromisos. ¡Qué estupidez! ¿Por qué lloran? ¿Les cuesta aceptar que yo ahora puedo ser feliz, y en cambio ustedes siguen siendo infelices? Me largo, ahora más lejos aún, estoy cansado de que solo lloren cuando los visito. ¿Saben? Me alegro de haber jalado del gatillo esa tarde de junio sobre mi escritorio, esa mierda que ahora no me sirve para nada. Me largo, y espero que cuando regrese al fin hayan dejado de llorar, solo entonces podré ser completamente libre. No, ya es muy tarde, dejan de llorar solo porque amenazo con irme. Regresaré cuando me haya cansado de esperarlos, y ustedes de derramar sus infames e incomprensibles lágrimas. No me ayudan así, pero qué puedo hacer, ya no hay vuelta atrás. Los amo, siempre los he amado, y solo espero que ustedes me comprendan y sean felices, porque ahora yo lo soy. Adiós, y que Dios los bendiga. De todos modos aguardaré paciente, no importa cuanto tiempo se tarden. No abusen de eso.

Comentarios

  • itzanitzan Pedro Abad s.XII
    editado enero 2011
    Liberato escribió : »
    La sensación de libertad que me imbuía era muy distinta al previo anhelo de tenerla. Era tan diferente sentirla, que se me olvidó como era desearla. Ya no podía recordar cómo era pensar en ella e imaginármela, tan lejana y ajena. Ya no podía recordar nada de lo que me había pasado hasta antes de ese día bendito, en que fui libre al fin. Busqué mi libertad por tanto tiempo, que darla por sentado ahora era lo más difícil. Pero me acostumbré a ser libre, sin nadie con quien compartir mi tesoro, sin sombra ni luz que me ilumine, lejos de los que quería. Y aquí donde me encuentro ahora, aunque aparentemente alejado de los míos, me siento bien, logrado. Siempre supe que este era mi lugar, la soledad es inmensa por momentos, pero ya no tengo que preocuparme por lo que dirán si me abandono. La verdad es que ahora me doy cuenta de cuánto los quiero, porque a pesar de todo los extraño. Pero, ¿Por qué lloran? Ahora soy libre, al fin. No estoy lejos de ustedes, siempre estoy cerca, pensando en ustedes, no importa que tan distante les parezca que me encuentre. Nunca estuve augusto en el lugar donde ustedes aún permanecen, ustedes siempre lo supieron. Todo era dinero, dinero, dinero. Reglas, normas, estereotipos, compromisos. ¡Qué estupidez! ¿Por qué lloran? ¿Les cuesta aceptar que yo ahora puedo ser feliz, y en cambio ustedes siguen siendo infelices? Me largo, ahora más lejos aún, estoy cansado de que solo lloren cuando los visito. ¿Saben? Me alegro de haber jalado del gatillo esa tarde de junio sobre mi escritorio, esa mierda que ahora no me sirve para nada. Me largo, y espero que cuando regrese al fin hayan dejado de llorar, solo entonces podré ser completamente libre. No, ya es muy tarde, dejan de llorar solo porque amenazo con irme. Regresaré cuando me haya cansado de esperarlos, y ustedes de derramar sus infames e incomprensibles lágrimas. No me ayudan así, pero qué puedo hacer, ya no hay vuelta atrás. Los amo, siempre los he amado, y solo espero que ustedes me comprendan y sean felices, porque ahora yo lo soy. Adiós, y que Dios los bendiga. De todos modos aguardaré paciente, no importa cuanto tiempo se tarden. No abusen de eso.

    uff!... una muy buena expresión de un suicida :D
    tantos tipos de sentimientos en un relato tan corto
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado enero 2011
    Es verdad, pero que cojones para hacerlo y encima venir a restregasrselo a sus familiares.
  • editado enero 2011
    Ya me había olvidado de este relato, igual del otro de la frustración. No lo puse en epistolar porque no recuerdo, creo que porque no era una "carta" verdaderamente. Pero definitivamente no es narrativa, así que mejor hagan como si no existiese. Sí obviamente es de un suicida, y si ya está muerto, él ya no puede contestarles así que no lo intenten. Ahora seguro está en un lugar mejor.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado enero 2011
    jajaja, que chistoso, ya ni modo, quedó leido y criticado.
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