El vendaval
se esconde entre bambúes
y se sosiega.
Matsuo Basho (siglo XVII)
Espléndido en su simplicidad. Por supuesto, las palabras no son aquí metáforas de nada. Aun así, no puedo dejar de ver en estos tres versos una elemental alegoría del haiku: nuestro espíritu, lleno de preocupaciones, rencores, desvelos y sueños, se mete en el haiku como el viento tempestuoso irrumpe entre los viejos bambúes del jardín del templo, y allí, de repente, encuentra el sosiego y la calma.
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Comentarios
No lo habia visto antes, por qué no lo has puesto donde los haiku?
Gracias, Ifigenia. Siguiendo tu consejo, acabo de colgarlo también allí.