Hablamos como perros con rabia,
con voces cargadas, cansadas y austeras.
Te cansas y ladras.
Y entonces yo grito.
Yo lloro...
Me abrazas temblando.
Cansado y temblando.
Y entre tus brazos no somos ya perros,
somos dos extraños.
Cansados y a gritos;
cansados, parados, absurdos.
Fútilmente amando.
Vergonzosos y esquivos tratamos de vernos.
Eres mi extraño.
Te grito asustada,
te apartas y vienes, me abrazas,
me clavas tus ojos,
intentas mirarme.
Dejar de ser extraños.
Comentarios
Tantas veces es tan difìcil vencer las barreras que nos separan, tu lo pintas de un modo muy interesante.
La verdad es que sí, es difícil, hace falta mucho esfuerzo, pero es posible. Aunque según como veo el final de la "historia" de la que habla el poema... lo protagonistas no lo lograrán, por mucho que se quieran.