No es un debate en sí mismo, tan sólo busco opiniones de la gente y contrastar ideas, ver si planteado el asunto cambia de forma en mi cabeza.
Yo no quiero casarme ni tener hijos, y siempre he estado realmente reacia a cualquier tipo de relación sentimental (tampoco me toméis muy en serio; ésto lo digo ahora, a mis catorce, pero veremos dónde estoy en veinte años...).
Sin embargo, en una de mis frecuentadas depresiones crónicas, buscando desesperadamente una razón a la cuál aferrarme para seguir viviendo, pensé en que habría miles de niños -muchos más- cuya misión no es otra que sobrevivir. Y se me encogió el corazón.
Por éso, pensé, quiero (insisto, no digo que estoy firmemente decidida a ello, pero me gustaría) que en un futuro, cuando esté estable tanto económica como emocionalmente, adoptar a un niño. Salvarlo del monstruo a los que muchos conocen como "soledad". Darle amor, el cariño que a mí me arrebataron tan bruscamente. Me gustaría darle una razón por la que vivir, enseñarle todo lo que sé, lo maravillosa que es la vida si estás bien acompañado y las magníficas cosas que se pueden hacer con un poco de talento.
Sin embargo, mirándolo desde otro punto de vista, cito las palabras que muchos homófobos utilizan como tapadera o excusa, si se me permite llamarlo así, al no tener ninguna otra mejor razonable: "Un niño necesita un padre y una madre".
MI opinión es que éso es completamente falso. No importa de quién sea: El amor es siempre el mismo. Quizás no sea educado de la misma manera, pero siempre y cuando no carezca de las bases necesarias imprescindibles (y aún más, se le dé una educación incluso mejor de la que muchas parejas "normales" dan a sus hijos), ¿qué importa cuántos o quiénes se encargan de un niño?... Sólo necesitan a alguien que les quiera y dé de comer.
Comentarios
Yo, desde hace tiempo he sabido que tendría una gran familia. No sólo lo he querido, ni lo he deseado. ¡Lo sabía! Además a pesar de todo, soy un chico muy rural. Así que eso no sólo me ha echo querer tener una gran familia sino además muy supersticioso. Y cinco, ni una más ni una menos, ¡cinco gitanas! me han dicho que voy a tener cuatro chicos. Y sabemos como son las gitanas con esas cosas, así que tiene que ser cierto
Y eso fue dando forma a mi sueño. Cuatro hombrecitos. Cuatro, cuatro niños. Y por supuesto, todas las niñas que tengan que venir
De pequeño, yo tenía bastantes amigos que habían sido adoptados, así que la opción de tener o algunos o todos mis hijos adoptados tampoco es del todo mala. Sin embargo, de ser adoptados yo preferiría (como muchos, supongo) que fuera desde bien pronto, antes de un año, sobretodo para asegurarme de que luego no estarán jugando con él de horfanato en horfanato y destrozarle. Porque en el momento en que adopte un hijo tengo claro que es hijo mío y de nadie más y hasta el día que me muera. Por eso preferiría que fuera cuanto antes mejor. Aunque luego existe la posibilidad y el coniguiente temor a que un determinado día los padres biológicos reclamen derechos sobre el niño. Desgraciadamente, en muchos países la ley ampara a éstos padres, y en caso de que me pasara a mí creo que sencillamente podría matarme.
Con todo no te quiero desanimar, Gab.
Quiero que lo pienses. Quiero que no sea cosa de un día, o de imaginarte cómo sería ser mamá. Quiero que lo medites, incluso que de vez en cuando lo hables sin miedo con tus padres, con amigos (como lo estás haciendo ahora) y que no tengas miedo en pensar en eso.
A mí, ya te digo. Me da la vida. No me gustaría tanto ser un escritor de éxito como ser un padre de éxito. Ya hasta tengo los nombres pensados por lo que pueda venir...
Yo no quiero casarme ni tener hijos, y siempre he estado realmente reacia a cualquier tipo de relación sentimental (tampoco me toméis muy en serio; ésto lo digo ahora, a mis catorce, pero veremos dónde estoy en veinte años...
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Veinte años es un mundo, ya en dos o tres las cosas van a estar con otra claridad, ojo, no mas clara.
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Se me hace un tema muy grande, demasiado para opinar coherentemente, deje pasar los años, vea despues, llegado el momento.
Pienso que adoptar es una opción totalmente válida para formar una familia. Todos tenemos en nuestra cabeza la estructura familiar tradicional. Es, seguramente, en la que la mayoría de nosotros hemos crecido (aunque conforme pasa el teimpo esa afirmación es menos consistente) y la que mucha gente considera como el único apoyo fiable para que la educación y desarrollo de un hijo sea totalmente fructífero.
Ahora las cosas están cambiando (me repito con esta idea) y eso no quiere decir que sea para mal. La sociedad evoluciona y con ella se insertan nuevas estructuras familiares. Uno de los factores que lo están cambiando es la adopción (entre muchos otros: familias monoparentales, matrimonios / parejas de hecho homosexuales...)
En mi opinión, adoptar tiene sus pros y sus contras (como todo en esta vida)
Cada persona tiene unas preferencias a la hora de ampliar su familia, y no tiene que ser dar a luz la elegida. Pueden ser por diferentes razones (como por ejemplo nos ha contado barton la suya) Que un hijo sea adoptado no significa que vaya a ser tratado de una manera diferente. Creo que puede quedar muy atrás el aceptar tan sólo "a los de tu sangre". Cuando aceptas la tutela de una nueva "criatura", pasa a ser parte de tu familia, tenga o no tus genes.
La adopción puede ser una buena salida para todos aquellos niños cuyos padres no quieren (lo que daría a una mala educación / mal trato / escasez de carño suficiente...), cuyos padres son incapaces de hacerse responsables (drogas, juventud, incapacidad económica...) o de todos aquellos niños que su mayor posibilidad de futuro es ser sacados de su país.
Además, para todas aquellas mujeres que, ante todo, ven el parto como un problema que no están dispuestas a acarrear, es perfecto.
Ahora bien, creo que las adopciontes pueden tener cosas muy negativas.
En el momento que la persona ve la adopción como la compra de un animalillo (entendamos esta comparación como alguien que cree que adoptar un hijo peude ser muy "gracioso" y "enriquecedor" pero, cuando las cosas se complican renuncian a él ya que "ni es su hijo de verdad, ni esperaba encontrarse con ese "marrón" al firmar los papeles") y en todo momento cuenta con la opción de renunciar de su "retoño" y enmendar su error, el niño pierde la seguridad de cualquier otro niño.
Las adopciontes a edades tardías (como también se han mencionado) pueden ser también un problema, al igual que una adolescencia en horfanatos.
Creo que la adopción está bien, siempre y cuando se lleve a cabo con la seguridad necesaria para aportar a esos niños la mejor vida posible.
Edito: como creo que me he pasado de hablar de mis "rayadas mentales" sobre este tema... y he pasado un poco de mi consejo hacia tu pregunta, contesto de nuevo.
Creo que debes plantearte el tema desde una perspectiva que te permita madurar tu opinión sobre él y poner unas bases (que permitan ir construyendo tu pensamiento, valores..)
También, por supuesto, planteándote cual es tu opinión actual.... pero te aseguro que, en unos años, tendrás una perspectiva totalmente diferente sobre este tema y todo lo demás (como por ejemplo, tu vida sentimental)
En fin, que tenéis razón, hay que ser pacientes y volver a comentar ésto en un par de años. Yo, por lo menos éso sí que lo sé, seguiré por aquí
Ya digo, es un tema que para mí es muy complejo de opinar. Según la experiencia, puede ser o no recomendable.
Tal vez, Barton, sea todavía pronto para plantearse si "embarazarse" o adoptar. Da tiempo al tiempo porque la vida da muchas vueltas y nuestros planes e ideas más o menos firmes de adolescencia pueden cambiar para adaptarse a las circunstancias.
De todas formas, por supuesto, ambas tenéis razón: Es un peligro pensar sólo en lo maravilloso que pueda ser esa experiencia sin pararse a pensar en los inconvinientes que pueda causar... Un hijo drogadicto, por ejemplo.
Gracias a todos
He leído por encima vuestros comentarios y considero acertadas muchas apreciaciones, pero hay otras en las que me gustaría profundizar un poco.
Intentar adoptar un niño, o tener un hijo biológico, nunca debiera hacerse motivado por la necesidad de "tapar huecos" o como fórmula para salir de una crisis; sea ésta del tipo que sea.
La decisión que tomemos es definitiva y es un compromiso que deberemos respetar y cumplir durante toda nuestra vida.
La decisión se deberá tomar desde el equilibio emocional y teniendo en cuenta ciertas situaciones que se plantearán, necesariamente, en la vida.
Tampoco creo que deba hacerse con un espíritu "caritativo"; es lamentable oir ciertas conversaciones del tipo "pobrecitas chinitas, qué mal están; vamos a traernos una". No se trata de sacar a un niño de un orfanato, del infierno, y pensar que lo traemos al paraíso terrenal. Con esta mentalidad, lo más probable es que estemos esperando una gratitud eterna del niño hacia nosotros. Y es un chantage emocional. Cosa que nunca haremos con nuestros hijos biológicos, si los tenemos. No he oído nunca a nadie decir: Agradéceme el haber nacido; pero tristemente sí he oído decir: Estáte agradecido que te sacamos de un orfanato pobre y te trajimos con nosotros.
Adoptar, tener un hijo biológico es un acto de amor. De amor hacia el menor; de deseo de dar una vida digna y estable al niño.
Y todos los niños, adoptados o no, tienen sus épocas difíciles. La adolescencia es la mayor. Ahí se pone a prueba nuestra resistencia, nuestro aguante, nuestra capacidad de saber remontar en las situaciones difíciles y ahí es dónde más valioso se hace la base en la que hemos educado a nuestros hijos. Sí creo que, a priori, con un hijo adoptado la cosa se puede complicar un poco (dependiendo de muchas variantes; edad del menor al ser adoptado, historia familiar de éste, problemas de salud,....).
Nunca debemos olvidar que un niño adoptado ya fue abandonado una vez; debemos evitar por todos los medios que vuelva a sentirlo. No podemos hacer ésto a un niño. No es justo.
Creo que me estoy enrollando demasiado. Lo que básicamente quería plasmar es que la adopción debe ser una decisión meditada y consensuada por todos los miembros de la familia, así como de la familia extensa.
Cuando adoptamos un niño, ése niño es, a todos los efectos, nuestro hijo. No tiene ni garantía ni viene con billete de vuelta. Es nuestro hijo para siempre.
Siempre he pensado que los niños adoptados son los hijos más deseados; los trámites son tan largos, costosos, aparecen cien mil obstáculos en el proceso,.... que hay que querer mucho para hacer frente decididamente al proceso
Los problemas del día a día, generacionales,... irán apareciendo; lo mismo que ocurre con los hijos biológicos. Y aunque habrá días que nos desesperemos y pensemos que quizás nos equivocamos, deberemos saber que es normal, que le pasa a todo el mundo. Pero nunca se debe acusar al menor de nuestros fracasos o los fracasos de un sistema que ha derivado en la triste existencia de estos centros de niños sólos, tristes, abandonados, olvidados,... Ellos son las víctimas.
Perdonad si me he extendido demasiado.
Tengo un hijo ruso, ahora tiene 16 años y está conmigo desde los 9.
No puedo explicar la felicidad que me ha trasmitido siempre. Hay días más difíciles, pero recuerdo que yo tampoco se lo puse demasiado fácil a mis padres :rolleyes:. No os podéis imaginar cuánto quiero a mi hijo.
Un saludo.
Después, aunque mucha gente dice que es mejor un niño pequeño, siempre he tenido la imagen en mi cabeza de un niño algo más mayor, que pueda decidir por sí mismo si quiere o no venirse conmigo, si acepta las reglas que éso supondrá y que a cambio tendrá todo lo que yo pueda darle... No sé, un niño pequeño además tiene muchas posibilidades de ser adoptado... Bah, cosas mías. Ya veremos, insisto.
Un placer leer tu comentario, Negu
Me has emocionado. De verdad.
Díselo a ella; le harás la persona más feliz del mundo.:)
Es precioso.
Hay muchos hijos, pero te aseguro que prácticamente todos o casi todos queremos igual a nuestras madres, así que no te pongas triste si no te lo demuestra, es porque su modo "adolescente" está activado y no le está "permitido" hacer ésas cosas ñoñas :rolleyes: Yo creo que mi botón de adolescente se debió romper o algo, porque nada de nada, ni rebeldía ni juerguista ni na
No quiero ser aguafiestas; pero "dicen" que la adolescencia hay que pasarla necesariamente. A los 15 años, a los 30 o a los 60 :eek:
Yo no me lo creo mucho. Pienso que las hay como las varicelas suavecitas; que salen 2 granitos y pasó
Un abrazo