Hola! aca les dejo una parte de una nueva historia que estaba rondando por mi cabeza y necesitaba compartirla urgentemente! jaja! espero que les agrade, y si no es así, acepto francamente las criticas constructivas porque creo que uno no puede mejorar si no le marcan sus errores, uno no puede aprender a hacer las cosas bien sin ayuda,, así que quién mejores que ustedes para ser los jueces!! jajj... muchisimas graciass por entrar,, y ahora sii,,, aca les vaa...! jaj
Resultaba fácil comenzar un día como si fueras una maquina programada para hacer siempre lo mismo. Porque es fácil hacer las cosas a base de inercia, de puro acostumbramiento. Pero, ¿Qué pasaba cuando algo te desestabiliza todo tu sistema? ¿Qué hacemos para enfrentar un día que se nos presenta rebelde? ¿Qué ocurre cuando la inercia falla? Bueno, supongo que ahí es cuando el destino nos pone a prueba. Melanie creía que ese día sería igual de monótono que todos los de su vida. Ella planeaba funcionar como un relojito a cuerda, cíclico y eficaz. Como siempre. ¿Por qué cambiar? …Pero claro, “planear” no siempre implica que el plan se haya concretado. Hay que ponerse un poco en su lugar, la pobre no se esperaba ese comienzo. ¿Cómo esperarlo? Esto se sumaba al odio que sentía Melanie por las sorpresas. Ella prefería tener la seguridad de que las cosas funcionaba como todas las veces, que vivir una vida en donde lo imprevisto era el plato principal. Resultaba bastante intrigante el efecto que las palabras surtían sobre cada persona por individual; era muy raro cómo un conjunto de pequeñas cosas lograban poner la cabeza de uno, con un golpe seco sobre el frío y húmedo piso. La utilización de las palabras, el modo de decirlas, los gestos, las miradas, eran la principal clave de las sorpresas. Y luego, luego el silencio, el insufrible silencio que te obliga a responder cuando una desea salir corriendo. Bueno, hace falta aclarar que Melanie no era una de esas personas que se dejaban convencer por frases bonitas… Por lo que no dudo en huir cuan vio la posibilidad. No siempre cuando un espíritu se rebela contra lo que se espera que haga, significa que fuera una reacción valiente, simplemente es humana. No supo nunca si bajo las escaleras con los pies o con el trasero, pero cuando estuvo consiente ya estaba arriba de un taxi. Instintivamente miró hacia la vereda y sólo alcanzó a ver justo cuando él intentaba alcanzar el taxi. Tenía un semblante atónito, y le dolió en lo profundo del corazón, pero aún así, no desistía de su idea de huir… …No podía evitar ese sentimiento negativo. Lo amaba, si… pero la vida le había demostrado que muchas veces, eso no era suficiente… ¿A caso él creía que podía demostrarle algo diferente?
gracias javier!! pero falta bastante para quitarte la intriga! jajaj... paciencia mi amigo, paciencia! jajaja... pero por lo menos,aca te adelanto algo....CAP 2.Lamentó haber reaccionado así, pero la alivio profundamente cuando su visión se perdió entre bocinazos y autos importados. No confundamos la imagen que tenemos de nuestra heroína, ya que no se trataba de que el corazón de Melanie fuera el clon de un refrigerador en miniatura, ni de que ella era propicia a una apatía extrema; sino que su espíritu era demasiado indeciso, lo que la hacía a ojos de los humanos una mujer calculadora y fría en todos sus sentidos. Pero esto no era lo que mantenía a sus nervios en alerta. Toda una electricidad le recorría cada fibra de su cuerpo, desde la punta del último pelo de su cabeza hasta la pequeña uña de su dedo meñique del pie. Se recostó contra el respaldo cerrando los ojos, y contando hasta cincuenta y cinco para calmar sus nudos nerviosos. Su abuela siempre le había dicho que lo que actuaba más rápido que una anestesia era contar hasta números impares, en vez de los pares. No sabía si servía, pero no podía evitar la costumbre. -¿A dónde desea ir madame?- dijo el taxista mirándola de reojo por el espejito retrovisor. Ella reaccionó con un sobresalto, como si le hubieran echado agua fría sobre la cara. Aunque Melanie entendía la pregunta del taxista, no sabía que contestarle. ¿A dónde quería ir?-¿Madame?- volvió a preguntar el hombre, y al voltearse ella para mirarlo, se dio cuenta de lo perdida que se encontraba. Él no era un hombre de ideas geniales, pero las experiencias de la vida lo hicieron ser alguien que entendía sobre el corazón humano. Porque estaba claro que ese era el problema. Sabía que la joven no le iba a responder un lugar preciso, por lo que, correspondiendo a su naturaleza intuitiva y atrevida, se dirigió sin consultarle, a un lugar que él presumía que la iba a ayudar con su problema. Pero Melanie en lo último que pensaba era en sus problemas. Tenía tantos, que de repente, ya los había olvidado. En vez de darles importancia, le extraño que un taxista común y corriente la tratase de “madame”. ¿En que siglo estaba?-Disculpe pero, ¿Por qué me ha tratado de “madame”?- le preguntó ella con una voz un poco más tranquila. El taxista respondió de buena manera, sin extrañarse por su pregunta.-Bueno, porque sino me equivoco usted es una mujer- luego se quedó pensativo-…Aunque con todo esto de las cirugías, bueno, debo admitir que uno nunca sabe…- y se rió.A Melanie le pareció una risa fresca, por lo que no tardo en corresponderle. No siguió hablando porque se sentía ridícula.¿Qué demonios le pasaba? ¿Por qué huía? ¿De quién? También era la pregunta. No, en realidad esa no era la pregunta correcta. ¿De qué huía?¿Por qué estaba en ese taxi, hablando con un desconocido, que no sabía si tenía un historial algo limpio o decente, en vez de regresar a su casa, en donde estaba a salvo, y junto a él?¿Cómo poder salir airosa y con la frente en alto como cualquier heroína tele novelesca cuando en su corazón fluían olas y olas de confusión y remordimiento? … era fácil vivir preguntándole a la vida tantas cosas, lo difícil era vivir para encontrar la respuesta… ¿Qué era lo que debía hacer ahora?continueee!
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