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Femme Fatale 7

Cambio de HabitosCambio de Habitos Gonzalo de Berceo s.XIII
editado julio 2010 en Narrativa
En este encuentro me propuse deliberadamente conducir la atención de la paciente hacia su consideración acerca de las figuras masculinas con las que interactuaba, puesto que poco había expresado sobre ellos y casi siempre la exposición se centraba en las imágenes femeninas.
-¿Que puede decirme sobre su padre?
-Que trabajó en la aduana más de veinte años y ahora está jubilado, le dedicó toda su vida al trabajo y cuando se jubiló entró en un pozo depresivo en el que casi lo perdemos. Pocas veces estaba en casa porque se iba de madrugada cuando estábamos todos durmiendo y volvía como a las nueve de la noche para comer y dormir, su único día libre era el domingo pero toda la mañana se lo pasaba en la iglesia, por las tardes escuchaba futbol y a la noche miraba los partidos. Siempre quiso que alguno de nosotros siguiese en su puesto pero nunca logró convencer a ninguno, ni a mí ni a mis hermanos más grandes, de que siguiese su camino. Cuando era pequeña lo veía como un anexo de mi mamá, nunca tuvo voz ni voto en mi vida, trabajaba todo el día y mi mamá tomaba todas las decisiones sobre nuestra crianza.
Me contó además que cuando nací, mi mamá tuvo una terrible depresión post parto que casi la lleva a la tumba, se encerró en su cuarto durante dos o tres meses sin querer salir; él se tuvo que encargar de mí y alimentarme con mamadera porque mi mamá no quería verme. Ya habían tenido dos varones primero y supuestamente con la llegada de la hija mujer todo iba a mejorar pero sólo complicó más el panorama.
Últimamente me estoy dando cuenta de que se puso muy caliente con las mujeres, a lo mejor siempre lo fué y yo nunca me había dado cuenta o quizás ahora no se molesta en ocultarlo y antes por ahí sí. Cuando ve pasar por la calle a una mujer algo llamativa se le encienden los ojos y se dá vuelta para seguirla con la mirada, se queda embelezado y haciendo gestos de aprobación con la cabeza. Yo me pregunto como debe hacer para calmar su excitación porque conociendo a mi mamá dudo que con ella lo haga; no tiene la apariencia ni la personalidad para ser infiel y hasta ahora nunca se lo encontró en alguna situación comprometida, así que entonces todo esto que siento debe ser invención mía. Me cuesta cada vez mas mirarlo a los ojos porque tengo muy presente el recuerdo de cuando era pequeña y a veces me ponía una bikini, él se asombraba y me decía que parecía que iba desnuda, a mí no me gustaba para nada ese comentario porque creía que ya estaba grande como para que me hablara así; todo el tiempo me siento desnuda frente a él.
Tengo una prima por parte de mi papá que tiene treinta y cinco años y todavía es soltera y virgen y eso que no le estoy hablando de hace un siglo atrás sino de ahora en el siglo veintiuno. Yo me fuí al otro extremo creo que justamente para desafiar a un poco a mis padres porque si bien los amo, necesitaba escaparme de esa absurda realidad para terminar con la maldición de mi familia. Huí desesperadamente del seno materno apenas tuve la primera oportunidad y me juré nunca mas volver a menos que surja algo realmente inesperado o suceda algún trágico accidente en mi vida.
Se me hizo imposible no pensar aquí en Olinda, la mejor amiga de mi mujer, quien viajaba junto a ella cuando tuvieron aquel terrible accidente hace un año. Recuerdo que no quería abandonar su lugar de privilegio, su hogar, su bienestar económico ni a su marido sólo por no soportar la idea de volver fracasada a casa de sus padres. En mi adolescencia recuerdo haber vivido una situación similar con unos de mis mejores amigos el cual, no sabía si aventurarse a probar suerte en el exterior o quedarse en su casa cómodamente instalado. Como era hijo de padres judíos tenía la posibilidad de irse a estudiar a Israel y vivir allí con todo pago mientras durasen su formación académica, él sabía que era una posibilidad única pero reconocía con dolor que sus padres lo habían educado con espíritu temeroso y no podía vivir un solo día sin ellos. Terminé acompañándolo yo mismo a hacer terapia para que pudiera tratar éste y otros temas que le perturbaban la existencia y fue allí en donde conocí a su psicólogo, el licenciado Félix Gutiérrez quien un par de años mas tarde podría decirse que cambiaría mi vida.
Apenas Olinda fue dada de alta en el hospital volvió a casa con su marido y cuando terminó la tortuosa recuperación que duró mas de seis meses, se separaron; lo abandonó a él y a su departamento de Recoleta, a sus sueños y al recuerdo de su amiga, dejó todo para volver a vivir con sus padres sumida en una profunda melancolía. Cada vez que podía pasaba a visitarla pero se me hacía imposible sostener su mirada sin recordar aquellas antiguas sensaciones que con tanto ardor se habían consumido en mi pecho; no podía sacar de mis retinas esa última mirada cómplice que me lanzó poco antes de partir hacia aquel trágico viaje de vacaciones. Nunca más volvimos a hablar del tema y sólo ocupábamos el tiempo que nos tocaba compartir, recordando viejas anécdotas de cuando éramos jóvenes y todavía teníamos felicidad y sueños por cumplir.
-Quisiera que ahora me cuente un poco sobre su marido.
-El es médico neurocirujano y uno de los mejores en su especialidad, trabaja en un hospital público de Capital y también para una importante clínica privada; se pasó gran parte de su vida estudiando aún a riesgo de perder tanto amigos como familia. Actualmente tiene muchísimo trabajo y continuamente lo invitan a congresos de todo el mundo para que exponga sus logros y avances en la materia, sólo duerme un par de noches a la semana en casa porque tiene cirugías casi todo el tiempo y la mayoría de las veces que viene a dormir también tiene que salir de urgencia porque como es el jefe de servicio todo el tiempo lo requieren a él. Yo estoy orgullosa de él y me pone bien tener un marido exitoso al lado mío, sé que a lo mejor no somos la pareja ideal por esto de que no nos vemos mucho pero lo acepto y trato de entender que es su trabajo y por eso no le hago cuestionamientos.
Es un hombre bueno y cariñoso, muy diferente a mi papá, yo me casé con él para toda la vida pase lo que pase y creo que él también conmigo. Sé que él me ama con todo su corazón y me convirtió en su mujer para siempre, lo que mas quiere en el mundo es que yo sea feliz pero que también que pueda disfrutar de estar con él y por eso me envió a hacer terapia. A ambos nos gustan los niños aunque también militamos por la soledad y la melancolía, sentimientos a los que él es especialmente propenso, le gusta estar solo y necesita tomarse algo de tiempo para reflexionar y hasta para sufrir un poco. Varias veces lo encontré llorando en el baño o en la habitación y nunca me quiere contar lo que le pasa, solo me dice que son cosas del trabajo y que trate de entender que convive con la muerte todo el tiempo; yo respeto su silencio y entiendo que lo hace para protegerme.
No sé mucho sobre su familia y casi nunca vamos a visitar a sus padres porque viven un la provincia de Río Negro, su madre tiene esquizofrenia y vive en un geriátrico y su padre ya está grande pero vive solo en su casa. No tiene hermanos, tíos, ni siquiera primos, cuando nos casamos y conocí su historia pensé por un instante que sólo se casaba conmigo para escapar de aquella oscura realidad, que en realidad no me amaba sino que un enorme sentimiento de necesidad era lo que lo unía a mí. Delante del cura en el altar me dí cuenta de que yo lo hacía por el mismo motivo y allí ante Dios y ante todos dije: sí, acepto.
Pensamos en tener una gran familia algún día pero por ahora estamos bien así, él es muy solicitado en su profesión y yo estoy estabilizada en mi trabajo por eso lo postergamos para dentro de un par de años; si hubiésemos tenido ese bebe que perdí apenas nos casamos, hoy sería todo muy distinto.

Comentarios

  • Cambio de HabitosCambio de Habitos Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado julio 2010
    Una de mis mejores amigas me cuenta que le es infiel al marido desde hace tiempo, me dice que le hace bien a ella y que incluso mejora su relación con la pareja; se quita de encima todas las frustraciones e insatisfacciones con su amante y luego vuelve a su casa renovada. Me describe con lujo de detalles todas sus aventuras y también como hace para manejar su doble vida, a veces siento una mezcla de sensaciones que van desde envidia hasta un poco de curiosidad, no le voy a negar. Si bien he pensado la posibilidad de hacerlo como fantasía, para mí es impensado que engañe a mi marido, nunca me lo perdonaría porque creo que la fidelidad en el matrimonio es fundamental aunque no sé si sólo tener sexo con alguien sería infidelidad. A veces me siento que en cierta forma le fui infiel a mis padres por la vida licenciosa que llevaba y sin embargo no me molestó hacerlo, mientras les mentía en su cara yo hacía desastres fuera de casa. Ellos nunca se enteraron nada de mi vida pasada, incluso creen que llegué virgen al matrimonio; mi corazón tiende a pensar que no está del todo tan mal hacerlo sin herir ninguna susceptibilidad y sin que el otro se entere, para protegerlo; sólo se exponiéndose uno mismo sin lastimar a nadie, no se si cabe dentro de la categoría traición.
    Siempre pensé que una vez que me casara podría por fin librarme de todas mis inhibiciones y miedos pero hace ya cuatro años que estoy casada y sigo tan vacía y angustiada como siempre. El nunca quiso que yo le contara detalles de mi pasado, no soporta escucharme hablar ni siquiera de mis ex compañeros de colegio, siempre me dice que es en vano hablar sobre lo que ya pasó, el futuro ya vendrá y el día a día es lo más importante, es un regalo de dios y por eso se llama presente. Al principio creí que con él podría llegar a compartir mi secreto pero de entrada me topé con un fuerte rechazo e indiferencia cuando pretendí hablar del tema, recuerdo que una vez comencé a contarle acerca de una relación inocente que había tenido cuando aún estaba en la primaria y percibí en él una reacción física muy notoria, se inquietó y comenzó a refregarse las manos; celos físicos diría yo, se quedó como shockeado y me dio a entender que no lo podía soportar. Tiempo después me confesó que efectivamente había sufrido un ataque de celos como nunca antes le había ocurrido y desde entonces yo intenté no contarle nunca mas nada de mi pasado. Me volví a encontrar en mi marido ese tabú de no poder hablar de mi pasado igual que como ocurría con mi familia y como si hubiera vuelto al colegio de monjas, tenía miedo a ser castigada por mis malos pensamientos.
    -Casi que se convirtió en monja a pedido de su marido
    -Puede ser, en definitiva parece como si todos me estuvieran pidiendo que sea una niña santa pero no lo soy y salvo usted, nadie nunca podrá saberlo. En general los hombres necesitan creer que los somos, pocos realmente se bancan que hayamos tenido una vida previa antes de conocerlos.
    -¿Me parece a mí o me está tomando como blanco de sus reproches?
    -Es que es el único hombre al que puedo decírselo. No entiendo que es lo que quiere mi marido, ¿porque si realmente me quiere santa por que me manda a que trate mi falta de interés sexual con un psicólogo? ¿Que quieren que sea?
    Mis amigas tienen una teoría al respecto.
    -Si, si, yo también pensaba que era anorgásmica y no se cuantas cosas mas porque en compañía me era imposible gozar, no había forma de alcanzar el placer, claro que el tiempo que me dedicaba era corto, poco y atropellado. Un día de pronto me di cuenta de que para nada era anorgasmica, frígida ni estaba bloqueada, el artífice: un chico cualquiera que conocí por ahí, ni mas inteligente ni con mas información que los demás. No me hizo falta decir una palabra, el se lo sabía todo im-pre-sio-nan-te, la de traumas que me sacó de encima con los tres orgasmos a falta de uno que me sacó en una horita de encuentro carnal. Desde entonces ya ninguno se me escapa, la tengo controlada y re clara así que si se quiere se puede, basta de excusas.
    -Hombres torpes, no hay mujeres anorgásmicas, hay mucho hombre inexperto en la materia. Cuando les llegue ese momento, lejos de desesperarse por la situación del tonto de turno debemos autogestionar nuestro placer y si la persona realmente vale la pena gestionar también su placer, ahora bien, si el mal amante realmente no merece la pena hay una cosa clara, esa mujer nunca mas volverá a mantener relaciones con él, ya se encargará de seleccionar mejor a sus compañeros y… ¿de que manera? Sencillo: hay unas pautas mentales en las que una mujer adivina si tiene enfrente a un buen hombre para la cama, debemos dejar algo claro sobre esto último punto: no debemos ser machistas, que es lo que entiendo yo por todo aquel que sólo se acuesta con las mujeres para obtener su propio placer y como hoy en día las mujeres nos quejamos y no es como antes afortunadamente, el mal amante termina por irse de putas asiduamente y así ni queda mal con la amante en cuestión, ni tiene porque dar explicaciones, ni se delata.
    -¿Tiene o tuvo alguna vez fantasías sexuales?
    -Hace poco vi por primera vez nueve semanas y media y me excité mucho con algunas escenas, sobre todo cuando él la hace arrastrar en cuatro patas y le va dejando dinero por el camino. Alguna que otra vez fantaseé con estar con alguien desconocido y tener un intercambio sexual por dinero, alguien que use mi cuerpo para saciar su lujuria y luego que me abandone sin remordimientos.
    -¿Pensó en lo que le pregunté la otra vez acerca de la prostitución?
    -Por un lado creo que lo disfrutaría porque podría desenterrar mi cuerpo del olvido al que fue sometido, me haría sentir viva nuevamente y me recordaría viejas épocas en la que no me importaba nada mas que mi placer; pero por otro lado, creo que me volvería loca pensando que todos se darían cuenta, ya no tengo la sangre fría que tenía cuando era joven. No podría contárselo ni siquiera a mis amigas porque tendría miedo de que alguna se lo contara a mi marido, ellas se vanaglorian de sus aventuras y sus orgasmos pero en el fondo son unas resentidas y envidiosas, la mayoría de las veces se viven quejando de que ellas quieren tener relaciones todo el tiempo y los hombres le dicen que no.
    -En su caso es al revés su marido cada vez la desea mas y usted no puede corresponderle.
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