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Caronte

CésarCésar Fernando de Rojas s.XV
editado agosto 2010 en Fantástica
Quería compartir con ustedes este cuento que tanto me gustó en su día, es un poco agri-dulce y tierno-duro, pero es precioso. Espero que les guste. Si acaso no fuera este su sitio, por favor, le cambian.




Caronte (1915) por Lord Dunsany



Caronte se inclinó hacia delante y remó. Todas las cosas eran una con su cansancio.

Para él no era una cosa de años o de siglos, sino de ilimitados flujos de tiempo, y una antigua pesadez y un dolor en los brazos que se habían convertido en parte de un esquema creado por los dioses y en un pedazo de Eternidad.

Si los dioses le hubieran mandado siquiera un viento contrario esto habria dividido todo el tiempo en su memoria en dos fragmentos iguales.

Tan grises resultaban siempre las cosas donde él estaba que si alguna luminosidad se demoraba entre los muertos, en el rostro de alguna reina como Cleopatra, sus ojos no podrían percibirla.

Era extraño que actualmente los muertos estuvieran llegando en tales cantidades. Llegaban de a miles cuando acostumbraban a llegar de a cincuenta. No era la obligación ni el deseo de Caronte considerar el porqué de estas cosas en su alma gris.

Caronte se inclinaba hacia adelante y remaba.

Nadie vino por un tiempo. No era usual que los dioses no mandaran a nadie desde la Tierra por aquel espacio de tiempo. Mas los Dioses saben.

Un hombre llegó solo. Una pequeña sombra se sentó estremeciéndose en una playa solitaria y el gran bote zarpó.

Sólo un pasajero.

Los dioses saben. Y un Caronte grande y cansado remó y remó junto al pequeño, silencioso y tembloroso espíritu.

Y el sonido del río era como un poderoso suspiro lanzado por Aflicción, y que no pudo morir como los ecos del dolor humano que se apagan en las colinas terrestres, sino que era tan antiguo como el tiempo y el dolor en los brazos de Caronte.

Entonces, desde el gris y tranquilo río, el bote se materializó en la costa de Dis y la pequeña sombra, aún estremeciéndose, puso pie en tierra, y Caronte volteó el bote para dirigirse fatigosamente al mundo.
La pequeña sombra habló, había sido un hombre.

-"Soy el último", dijo.

Nunca nadie antes había hecho sonreír a Caronte, nunca nadie antes lo había hecho llorar.

Cuento de Lord Dunsany


César





Comentarios

  • LESLES Pedro Abad s.XII
    editado enero 2009
    Hola. Me he quedado sorpendido con el final... Gracias! Este es un tema que siempre me ha atrapado, el traslado de las almas de una orilla a la otra. Es un tema difícil (mucha agua ha corrido bajo esta barca) pero creo que el escritor ha salido airoso. Además, aporta algo sobre ese personaje tan grotesco que no muchos han intentado descubrir.

    :cool: Saludos.
  • az4relaz4rel Anónimo s.XI
    editado junio 2010
    me encanto dunsany simpre me impresiona, es triste q casi no he podido conseguir relatos suyos
  • HakatriHakatri Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado agosto 2010
    Que buen manejo, el final se prevee desde unas lineas antes pero la sonrisa y el llanto si que no se veian, el merito esta como siempre en la forma de contarlo
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