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Dos Diamantes

B.T.B.T. Pedro Abad s.XII
editado junio 2010 en Narrativa
Mi historia comienza como todas las historias por el principio del todo, no conocí a mis padres, según lo que he escuchado a unos y a otros era que mi madre era una santa, pero un poco ligerita de cascos, que se dejó llevar por el desgraciado de su marido, el cual era mi padre y el responsable final de que cayeran en la ruina, con la droga y la bebida, yo por mi parte no pude nunca decir nada sobre ellos, ni bueno ni malo, puesto que no los conocía lo suficiente. Me crié con mi abuelo ELIO, lo pongo en mayúsculas porque para mi es alguien muy especial, él me enseño todo lo que sé, de todo lo que sé algo.
Mas de una vez quisieron que yo me fuera a vivir a algún lugar con monjas, cosa que mi abuelo ELIO, no permitió y como decía entre dientes casi todos los días a casi todas la horas, “tendrán que pasar por encima de mi cadáver, esos fariseos antes de que se lleven a mi niña”, y luego apostillaba ”tú come y calla y si se van que vayan”.
Esa era yo, su niña, y así de esta forma un tanto extraña fui creciendo, sin saber muy bien cuanto tiempo estaría al lado de mi abuelo. Cada día que llegaba del colegio, la angustia me asaltaba, solo con pensar que al llegar a la casa donde vivíamos él no estuviera o algo peor… estuvieran las de asuntos sociales con unos de sus test para adolescentes locas o desequilibradas, “ a ver cielo ¿qué ves aquí?” juas, pues la verdad es que no veía nada, un montón de machas de tinta en unas tarjetas blancas, pero como era gratis pues me lo inventaba, aquí veo una ventana, y en esa de ahí veo el mar detrás de la ventana de antes, siempre decía lo mismo, como me funcionó la ultima vez para que iba a cambiar de estrategia, invariablemente todos los días pasaba lo mismo, las mujeres se iban y volvía a la semana siguiente con otra retahíla de manchurrones en los que yo debía de ver cienes y cienes de cosas.
Y ahora aquí estoy recordando mi vida en un par de minutos mientras me concentro para jugar la partida mas importante de mi existencia, junto a mi abuelo que acaba de venir a decirme que no me ponga nerviosa y que si perdemos no pasa nada que ya somos finalista. Dicen por aquí que nadie tan joven y menos siendo una chica ha jugado jamás en un campeonato de estas características pero lo que no saben es que yo no soy normal, a los diez años decidí que jamás jugaría a nada, en el cual el resultado final que no dependiera de mi misma, daba igual cual fuera, si perdía o si ganaba, solo era responsabilidad mía, recuerdo una vez en clase de lengua, el profe nos mandó hacer una redacción, algo rápido pero que tuviera sentido, yo lo hice aunque ni siquiera recuerdo de que era, supongo que la redacción rebotó de mi mente cuando quedo la ultima y nunca más supe de ella, pero yo sé que no quedó la ultima por que sí, sino por que no contaba con los suficientes apoyos logísticos en el ámbito de la clase para que mis amigos/as la votaran, así que aprendida la lección, jamás me presente a ningún otro concurso aunque en muchas ocasiones pensé, en como se puede envilecer el trabajo de otra persona que se merece el primer puesto, por no tener amigos honestos, y después de todo el trabajo, que quede entre dicho si realmente deberías haber ganado. Lo bueno que tiene jugar a algo que solo sea tu responsabilidad es la ventaja que tiene, si lo envileces o lo embelleces es cosa tuya no de otros.
Justo dos minutos ni uno mas y estoy lo suficientemente concentrada como para ponerme las gafas de sol y que empiece la partida. Cada uno de los seis finalistas cubre las apuestas hasta sesenta y cinco mil dólares, lo que es lo mismo, que empezamos a jugar con mas de diez millones de las antiguas pesetas, yo como siempre me quedo atrás sin jugar las primeras manos, solo apuesto lo justo cuando me toca ir por obligación o en alguna ocasión que veo que tengo posibilidades, aunque son las menos. Primero identifico al contrario, reviso visualmente sus punto débiles, sus gestos, luego remiró al conjunto y anoto en mi block de notas mental cuantas veces apuestan y si en esas ocasiones llevan o no cartas, y por ultimo, tanteo un poco el terreno, por que juego con ventaja, soy la única mujer, una niña pensarán ellos, “esta nos la quitamos de en medio en cuanto juegue un par de manos” y yo sé que ellos lo saben, así que como dice mi abuelo, divide y vencerás, solo juego para eso, para que ninguno de ellos, tenga demasiadas fichas , si no que vayan cayendo lentamente, repartiéndose el botín entre los que aun quedan en pie.
Lo que en principio era una mano normal se ha convertido en una debacle, tres de los jugadores se han caído estrepitosamente de la partida y solo quedamos tres, me ha entrado mucho calor, asique voy a quitarme la chaquetilla que me había puesto, debajo llevo un suéter azul con un gran escote, y debajo de esté un wonderbra, que mi abuelo me ha comprado en una tienda de esas de que hay en el hotel, la vegas es una ciudad alucinante, llena de cosas y tipos raros, pero bueno a lo que vamos, que sí, que lo me lo he puesto “ el wonderbra” con nocturnidad y alevosía, me coloqué el escotazo para que si tenían que mirarme lo hicieran los menos posible a la cara, y hasta ahí llegan mis artimañas para ganar el campeonato mundial de póker en las Vegas. Miro mis cartas a cámara lenta, tengo un cuatro y un cinco de diamantes, y mi compañero de la derecha ha apostado un “all in”, para que me entendáis eso es que apuesta todo lo que tenemos en la mesa, como decía mi abuelo, “ en el póker cada apuesta, es cantar las cartas que llevas” mi contrario me ha dicho que lleva como mínimo una pareja y seguramente de ases, asique yo no voy a ir en esta mano la dejaré para una ocasión mejor, pero cual es mi sorpresa que el otro también va y yo como por arte de magia y siempre sin perder los ojos de mi abuelo de vista, digo “ok all in” y arrastro mis fichas hacia él centro de la mesa también, el crupier baraja y saca tres cartas que deja aun lado y deposita las otras tres cartas plácidamente en la mesa, solo veo por el rabillo del ojo como el que está a mi derecha hace un pequeñísimo movimiento con la boca y ya sé que en la mesa hay otro as, miro al otro que está en el lado izquierdo y noto que levantaba una ceja “quizá tenga una escalera” pienso y yo con mi cuatro y mi cinco, esto es demasiado, miro de nuevo al horizonte, sintiendo la piel arder por que voy a perder la partida por haberme quedado mirando a mi abuelo, cuando en realidad lo que tenía que haber hecho era estar concentrada, y voy notando como las lagrimas me estrujan la garganta, miró de nuevo a los ojos de mi abuelo, ya sabiendo que he perdido la partida , con la libertad que da , el saberte perdedor de antemano, y sus ojos me devuelven, dos diamantes rojos en la oscuridad, al mirar la mesa, veo cinco cartas, tres sobresalen de las demás, el as primero, el tres después, y al final el dos de diamantes.

Comentarios

  • WoodedWooded Garcilaso de la Vega XVI
    editado junio 2010
    Ehhhhhhhhhhhhhhhhhh disculpe ud.

    En cuanto al primer tramo del relato acerca justamente de un relato y su categorizacion por amigos o no,,, bueno segun se asi gira el mundo, aunque eso no es bueno claro.

    Y en cuanto al poker difiero rotunda y enfaticamente una frase que usa como soberana "en el póker cada apuesta, es cantar las cartas que llevas" yo creo que justamente es lo contrario, ademas si como dice hubiera analizado la partida al inicio para conocer los bueyes con los que ara ni en la mas remota de sus pesadillas hace un all in con esas cartas en mano, es mas muy posiblemente solo lo hiciera si tuviera una pareja de reinas o reyes para arriba, considerando un poco las posibilidades sobre cantidad de cartas y jugadores, seria una muy buena mano tener un par en alguna categorizacion como esas, pero de ahi a entrar con su mano, no me convencio, aunque me diga ud. callese desgarbado que realmente paso tal cosa.

    En fin, disculpe la molestia y cuando quiera le hago mano al poker.
  • JNMJNM Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2010
    ¿Qué tal, B.T.? No hablaremos de poker porque no conozco el juego y en general no me gustan los juegos de cartas. Hablemos de literatura que es de lo que se trata. Creo que a este relato, a mi modesto entender, le falta trabajo. Tiene algunos tics de estilo innecesarios que distraen al lector y que pienso que hacen que no enganche del todo. Por ejemplo, al principio dices "Mi historia comienza como todas las historias por el principio". Pues claro, eso es obvio, no sirve, no aporta nada. Borra esa introducción. Si la primera frase es una obviedad le quitas al lector las ganas de continuar. Después hablas de los padres, que si drogas que si tal y cual y a continuación el personaje principal dice que no podría decir nada sobre ellos porque no los conocía lo suficiente. Si ya lo has dicho. Si pretendes una contradicción no lo consigues, parece un fallo evidente.

    La parte en que narras lo de la redacción de infancia que no gana el concurso queda como una queja tuya personal que no aporta nada a la historia (que supongo que es la partida de poker, tampoco me quedó muy clara la trama del relato) y por supuesto no interesa al lector.

    Quizás podrías probar a quitar todos esos tics, todas esas cosas que ralentizan y no aportan y comenzar directamente el relato en medio de la partida de póker. La protagonista está jugándose el reloj de compromiso que le va a regalar en unos días a su prometido. Sabe que si lo pierde no podrá justificar porqué estaba en Las Vegas acompañada de otro hombre y jugándose no sólo el reloj sino su relación sentimental. Qué sé yo, algo que haga que el lector si interese por lo que va a pasar a continuación. Tu primera obligación como escritora es conseguir que el lector siga lenyendo.

    Además, echo muchísimo de menos una ambientación más literaria. Las Vegas debe ser un sitio estimulante para ambientar un relato, el juego, las ilusiones rotas del perdedor, los colores, el neon, la vida de fantasía, el borde el abismo...

    Siento haber sido tan duro y crítico esta vez, pero pienso que el relato puede mejorarse muchísimo y sé que tú puedes hacerlo. Espero y deseo no haberte molestato, como ves soy honesto, cuando me gustaron tus escritos lo manifesté y no dudé en alabarlos, pero este, desde mi punto de vista, necesita muchos más.
  • isabel veigaisabel veiga Garcilaso de la Vega XVI
    editado junio 2010
    Siento decir que coincido con JNM. Aparte del tema de la puntuación y los acentos, creo que puedes darle mucha más vida al texto. Me falta un nexo de unión entre el principio de la historia y la partida de póker. A ver si consigo explicarme. ¿Por qué nos cuentas lo de tus padres si lo que realmente nos vas a narrar es la partida? El abuelo podría ser ese nexo pero no tiene una base sólida. Es más, podrías empezar contando la relación con tu abuelo o diciendo simplemente que te criaste con él, pero el resto de información -como dice JNM- no aporta nada a la historia.

    Podrías convertirlo en un microrrelato estupendo o en una mini-novela. Todos sabemos que puedes hacerlo mucho mejor. Anímate a retocarlo y sorpréndenos ;)

    PD: por cierto, ¿ganaste con esa escalera?
  • B.T.B.T. Pedro Abad s.XII
    editado junio 2010
    holitas chicosss; no es de los escritos de los que más orgullosa me sienta pero ha sido un gran esfuerzo realizarlo, me explico, es un ejercicio en que no podia describir nada, ni lugares ni sentimiento, esto para mi ya fue todo un suplicio y supongo que se nota que no saqué el 100% de mí, el ejercicio en si consistia basicamente en no describir y en utilizar una palabras en el escrito, poker, abuelo, machurrones, y algunas más que aparecen, ahh importante tenía que ser escrito por un personaje femenino de 18 años como mucho... asique esto ha sido el resultado... como veis no es lo mio pero es lo que hay. muchisimas gracias por los comentarios, es la unica manera de aprender, haciendo caso de las correcciónes que los amigos te hacen.
    un abracito,
    bea
  • JNMJNM Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2010
    ¡Ánimo, Bea! No te rindas con este texto, no te conformes con cómo está. Mejóralo, así es como se aprende. El año pasado terminé una novela negra, con la que estoy luchando con editores y agentes literarios a ver si consigo que alguien apueste por ella, y se la dejé a un escritor con un brillante c.v. (varias obras publicadas en España, premios ganados, excelentes críticas). Cuando la leyó me sacó unas cuantas puntualizaciones interesantes y me dio otros puntos de vista que yo no me había planteado. Algunas observaciones me dolieron, más que nada por no haberlas visto yo mismo, pero me puse manos a la obra. Reescribí todo el texto, completo, cambié la estructura, modifiqué diálogos, introduje nuevas claves en la trama y nuevos aspectos de los personajes. Un proceso de chapa y pintura completo que me llevó meses. El resultado final mereció la pena. La novela, la versión actual, mejoró una barbaridad con respecto al borrador que leyó el escritor que comento. Y lo más importante fue un proceso tremendamente enriquecedor para mí.

    El reescribir es un ejercicio sano y muy bueno, aunque sé que cuesta. Pruébalo, reescribe. Toma el texto que tienes y dale la vuelta, comiénzalo en otra secuencia y con otra perspectiva, busca otros puntos de vista. Verás como es un ejercicio magnífico y el texto acaba siendo mucho más sólido y pulido.

    Un abrazo.
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