... La inocencia llovía,
a modo de cenizas,
a través de mi ventana,
y tu aparecías fugaz.
Cómo rojo primavera, chocolates,
las libretas del verano,
las zapatillas gastadas,
y mi viejo abrigo rosa.
Tu boligrafo de siempre,
el album de fotografías color café,
los ojos que se miraban mas despacio,
el cielo nublado, la radio adormecida,
un amor bohemio y egoista,
cuando teníamos 17,
la inocencía llovía...
Comentarios
Qué pena que yo no tenga el arte que tienen otros compañeros para comentar los poemas, especialmente cuando son tan sencillos y cercanos. Es como quedarse prendido en su belleza, en lo que transmite; y me cuesta volver, y volver hasta que encuentro alguna palabra que quiera dejarse decir. Pero bueno, me apetece intentarlo.
Este poema se me ha hecho muy real, muy fácil de interiorizar. Es como si los versos sacasen al lector de su realidad y lo instalasen en ese momento ajeno, irreal. Como vivir por unos instantes en otra memoria, vivir el recuerdo de otra persona.
Y no sabría decirte por qué, pero creo que el efecto lo produce este verso: tu bolígrafo de siempre. En ese momento hace una especie de zoom que lo vuelve todo familiar, conocido.
Por otra parte hay una profundidad, una bruma que lo enmarca (el empezar y acabar con la lluvia), de forma que dibuja un retrato antiguo, y algo que se adivina más allá: tal vez nostalgia o desilusión.
El poema lo encuentro francamente bueno. La experiencia, inolvidable.
Gracias por compartirlo!
Saludos
Gracias, Vnsara. Me gustó mucho tu poema, y nada más intenté expresar una parte de lo que vi en él. Siempre hay cosas que pasan inadvertidas, y otras que no se deja decir.
Te lo digo en plan Gestalt (que es de donde yo lo conozco; a saber quién acuñó la frase):
El todo siempre es algo más que la suma de sus partes.