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Baigón Vleta- La Bomba 1º

B.T.B.T. Pedro Abad s.XII
editado mayo 2010 en Narrativa
La luz se extendía de forma uniforme por toda la calle, con reflejos ámbar y azules, eran las siete de la tarde de un junio caluroso, los árboles del paseo se balanceaban al ritmo de una cálida brisa, en pleno corazón de la cuidad, la gente paseaba a ritmo lento, dejándose llevar por el timido viento, de repente se escucho un golpe seco en el suelo y un gran estruendo enmudeció el paseo, un segundo después el olor a pólvora invadía todo, una gran cortina de humo surgía del suelo al cielo buscando una salida hacia el norte, las sirenas de los coches empezaron a lanzar sus sonidos como gritos de lo que acababan de presenciar, entre el caos, la gente que estaba en el suelo empezaba a ponerse en pie tocándose unos a otros, desconcertados, con los corazones latiendo desorbitadamente, algunos acudían en auxilio de los mas mayores o los mas pequeños. Justo donde había explosionado la bomba había tres cuerpos tirados en el suelo y dos más que intentaban levantarse en un acto reflejo, con los ojos mirando al vacío, tambaleándose y cayendo de nuevo al suelo; algunas personas se acercaron a socorrerlos, llenos de estupor, con lagrimas en los ojos y aullidos de auxilio. En menos de dos minutos empezaron a escucharse las primeras sirenas de la policía, las ambulancias recorrían la ciudad desde los hospitales más cercanos y se abrían paso entre los coches paralizados por el impacto, el sonido de sirenas y gritos desconsolados iba aumentando según iban pasando el tiempo, en diez minutos el paseo tranquilo y cálido se había convertido en una amalgama de humo, gritos humanos, sirenas, trajes azules, camillas y sangre...
Ana llegó al lugar del atentado varios minutos después, había recibido un mensaje de su jefe, _ ANA, ATENTADO EN EL PASEO ARTENA, NO PIERDAS TIEMPO CUENTO CONTIGO. NO PUEDO LLAMARTE LO HARE CUANDO PUEDA.


1
No me encontraba lejos cuando recibí el mensaje de Fran, mi feje, cerré el móvil con un giro de muñeca y me fui pitando a coger mi coche, lo tenía aparcado a solo una manzana de mi casa, cuando entré en él, sentí como el estómago se encogía y propinaba una náusea como un puñetazo seco que me hizo estremecerme, no era la primera vez que cubría un suceso de esas características pero nunca se esta preparado para lo que vas a ver.
Al llegar al lugar observé que la policía había puesto un cordón de seguridad, algunos periodistas se habían reunido en un sitio bastante bueno para poder grabar imágenes, así que fui hasta allí decida, intentando no parecer demasiado confundida y mareada.
-Iván,- dije con un con un movimiento de cabeza - ¿cuánto tiempo llevas aquí?,
-me acaban de avisar y he venido lo antes posible- Iván me miro fijamente, con sus ojos azules oscuros durante unos segundos y continuo.-he llegado aquí hace como mucho dos minutos lo justo para montar la cámara, me han mandado un mensaje- su voz sonaba a reproche- ni siquiera me ha llamado- gruñó.
Le toqué le pelo, quitando hierro al asunto y miré sus ojos azules que estaban clavados en el suelo.
-anda tonto a mi tampoco me ha llamado, también me ha mandado un mensaje ¿qué te
has creído que eres el único al que no llaman personalmente?- le miré con seguridad.
Él me miro y me sonrió dándose cuenta de que tenía razón.-bueno- dije con una voz que sonó con más fuerza de la que me imaginaba ¿qué ha pasado? ¿sabes algo ya? ¿Quién ha sido? ¿Ha dicho algo la policía?.
Iván negó con la cabeza y dijo con voz de derrota.
-Ana ¿no me escuchas cuando hablo?, te he dicho que llevo aquí dos minutos, así que como comprenderás no se nada más que tú, ni de la policía ni de nada. – sus ojos se posaron sobre mí con un nuevo reproche.
– valeee...- mi voz fue suave, quitándome de encima la mirada inquisitiva de Iván. -ya sabes que cuando me pongo nerviosa no hago mas que hacer preguntas que sé que no me vas a responder- le mire por el rabillo del ojo y me di cuenta que su actitud había cambiado, me rodeo el cuello con su brazo y dejo que un beso se posara en mi frente firmando la paz. Le correspondí poniendo los ojos en blanco.

Comentarios

  • B.T.B.T. Pedro Abad s.XII
    editado mayo 2010
    Un policía se abrió paso de entre los periodistas, la cara del hombre estaba desencajada, pálida y sudorosa, con voz grave y alta dijo -señores por favor retírense un poco, no les puedo dar mucha información lo único que puedo decirles , es que a sido un atentado en el que hay tres victimas mortales por el momento, uno de ellos es un concejal de la cuidad y otras dos personas todavía no han sido identificadas, hay cuatro heridos más, que están siendo atendidos y no sabemos aún su estado, según vayamos teniendo información se la daremos, las preguntas no se hicieron esperar pero el agente retrocedió sin apenas mirar y sin decir una sola palabra, desapareció.
    El ritmo era frenético, se veía como dentro del cordón la gente corría de un lado a otro del paseo, los policías retiraban a la gente y los TEDAX empezaban a examinar cada milímetro cuadrado buscando otro artefacto que pudiera explosionar, según iban retirando los escombros, los plásticos quemados, papeles, cristales, se podía ver el coche que había saltado por los aires, las fachadas de las casas que daban al paseo, estaban negras, destrozadas por la onda expansiva, los agentes iban desalojando las viviendas, la gente salía aterrorizada, llorando, muerta de miedo y con la una sensación de vacío en sus caras.
    Miré a Iván, retorciendo la boca, sabía que tendría que estar allí más tiempo del previsto, además había llegado la hora, estaba nerviosa, aunque intentaba que no se me notara demasiado, esa misma noche tendría lugar una reunión en Scop, temía no poder estar tranquila, sabía muy bien con qué me iba a encontrar, el corazón empezó a latirme desbocado, se me estaba saliendo del pecho sin control, intenté pensar en otra cosa, para que Iván que estaba a mi lado no se diera cuenta, apreté los puños y funcionó, el tiempo se me estaba echando encima y tenía que salir de aquella situación como fuera,
    - voy a llamar a Fran- concluí, descolgué el teléfono y dejé dar varios tonos de llamada, pero nadie lo cogió al otro extremo. Empecé a ponerme roja de furia, ¿Qué estaría haciendo Fran que fuera más importante que cogerme el teléfono, por el amor de dios?.

    Iván dejo caer la cámara sobre su estómago, me miró y dijo- lo que daría ahora por una botella de agua- Intentado cambiar de tema, él me conocía bien y sabía que estaba apunto de ponerme a soltar tacos -, mira que no haberla traído –dijo-, ahora cualquiera se mueve, tienen que estar a punto de salir.
    Le miré con cara de pocos amigos, pero no dije nada, si abría la boca seguramente soltaría alguna burrada que luego tendría que arreglar, así que decidí darme la vuelta y volver a marcar con el mismo resultado de la vez anterior.
    La noche empezaba a caer y desde dónde estábamos no podíamos ver gran cosa, dos hospitales de campaña de urgencia y un montón de gente pero nada interesante, tenía que empezar a preparar mi salida, esta situación me estaba mas llevando más tiempo del que pensaba, repentinamente dije:
    -Iván lo mismo tienes que cubrir tú la noticia,- le mire de reojo para ver su respuesta, pero no hizo nada así que continué- yo a las 10.30 tengo que estar en otro sitio y son ya las 8.45, no creo que pueda quedarme mucho más.
    Iván me miro con sus penetrantes ojos azules y murmuró - no le va sentar nada bien a Fran que no hagas tu trabajo.
    Volví mis ojos a los suyos mirándolo fríamente, sin ningún rastro de compasión - hoy por mí, mañana por ti, además sabes que te he salvado el culo en más de una ocasión y es algo importe, si no sabes que no te lo pediría- concluí alzando la barbilla.
    El chico dejó que su gesto se suavizara y sonrió con socarronería,
    -ósea, que tienes una cita, las chica más escurridiza de todas la redacción tiene una cita...- con una sonrisa de sorna me miraba de arriba a bajo, haciéndome un scanner para ver si me ruborizaba.
    Iván te equivocas,- pero mejor eso, que la verdad me dije a mi misma. Le mire con la cabeza baja y luego alce la barbilla desafiante.- no es eso, además si lo fuera no tendría nada de malo, pero no lo es, -noté como empezaba a sofocarme, hablar de mis cosas no me gustaba en absoluto, jamás contaba nada a nadie, proseguí con mi discurso intentando cambiar de tercio-, los hombres siempre pensando en lo mismo ¿con quién me relacionan ahora?-siseé, estaba empezando a cabrearme de verdad-, Esto es lo malo de trabajar en un sitio tan pequeño, lleno de cotillas de medio pelo -mi voz ahora había subido dos tonos y estaba furiosa, sabía que una cita, hubiera sido una gran cuartada, también habría sido la comidilla de toda redacción, solo la idea de que Adela o Carmen se pusieran a hablar de mí como lo hacían de todo el mundo me daba náuseas, por eso mismo ahora tendría que dar otra explicación, con lo fácil que hubiera sido dar esa, me reproché- bueno, que me dices ¿hay trato?- exigí.
    Iván se encogió de hombros - ¿tengo otro remedio?- susurró- Ya sabes que no puedo negarme a tus encantos, pero me debes una cena romántica que lo sepas, ja ja,- se echó a reír a carcajadas.
    Le cogí del brazo mirándole directamente a la cara- eso esta hecho chavalín-,sus ojos se abrieron ante mi respuesta.
    Iván era un crío comparado conmigo, tenia 25 años, desgreñado con los pantalones caídos y una gorra de new york que llevaba a todas partes, unas zapatillas de deporte negras y rojas terminando su vestuario con una camiseta del extinguido kurkobain, era lo que se suele decir, todo un grunch urbanita, le sacaba más de cinco años y para mí era como mi hermano pequeño, o más o menos como si lo fuera, nunca había tenido un hermano pequeño, puesto que era hija única. Llevábamos trabajando juntos cuatro años, desde que Iván entro a formar parte de la plantilla en prácticas y más de una vez había tenido que dar la cara por él, porque se había quedado dormido o simplemente había estado de juerga y no había aparecido. Pero como siempre, yo era una chica de recursos y siempre llevaba una cámara por si las moscas… , y así me las arreglaba los días que no aparecía.
    Pasó un cuarto de hora más y no salió nadie, alargue la mano hacia Iván y le dije tocando su hombro:
    - me tengo que ir, enserio, te dejo mi grabadora ya sabes lo que tienes que hacer cuando llegues a casa, me lo mandas por correo, si te llama Fran le dices que no me encontraba bien y me he tenido que ir a casa, ya me las arreglaré luego con él, si no te llama ya sabes, se lo mandas a él primero y luego a mí, de todas formas estaré localizable en el móvil - o al menos eso espero, pensé-. Cogí el móvil y llamé al periódico:
    -hola pat – dije lo mas segura de mi misma que pude en ese momento, Pat era la encargada de la centralita, la típica cincuentona, llena de sapiencia, con una lima siempre en una mano y la otra estirada hacia el cielo para ver la perfección del esmalte de sus uñas, con unos pequeños ojos detrás de unas gafas caídas a mitad de la nariz, -soy Ana Gestes,- dije con voz cantarina - te voy a enviar por correo lo que tenemos hasta el momento para que lo podáis ir trabajando, en cuanto tengamos mas te lo haremos llegar, pero no sé si dará tiempo antes de cerrar, ya sabes cómo son éstas cosas. Mantuve un silencio, lo suficientemente incomodo, para que Iván dijera en bajito:
  • B.T.B.T. Pedro Abad s.XII
    editado mayo 2010
    –¿Qué pasa?-
    Le respondí moviendo la cabeza negativamente y me despedí - OK Pat, chao!.- Iván cambia de cara- dije con un tono burlón-, chaval estas demasiado tenso, -alargué otra vez el brazo y le di un puñetazo cariñoso en el antebrazo, su complexión era delgada pero bien proporcionada para su metro ochenta-,¿ wow, has hecho pesas? Estas más fuerte que ayer- una sonrisa mordaz cruzo mis labios y los suyos se convirtieron una línea fina de desaprobación, - venga no te lo tomes así, sabes que si no fueras más joven que yo, estaría loca por ti.- miré por encima del hombro a un lado y a otro confirmando que no había ocurrido nada más desde la última vez que miré hacia el cordón de seguridad.
    Bueno ya sabes lo que tienes que hacer, yo me voy, mañana hablamos y me cuentas ¿vale?.. -mientras caminaba de espaldas a é,l vi como negaba con la cabeza, éste es mi chico pensé, caminé hacia el aparcamiento demasiado deprisa, mientras escuchaba los gritos de Iván - me tienes preocupado con tantas prisas siempre, vete anda, que no vas a llegar a tu cita, ya me ocupo yo como siempre- se echo a reír.
    -Vaya con el sarcasmo ¿donde lo habla aprendido este niño? Dije entre dientes, mientras echaba a correr.

    Eran las nueve y cuarto cuando llegué a casa, PAL me recibió como de costumbre moviendo la cola, y subiéndose encima de mí, poniendo sus largas patas en mi pecho y montando una fiesta sin precedentes después de no haberla visto en todo el día, PAL me acompañaba por todo el apartamento sin despegarse, hasta que la miré con la vista cansada- hoy no PAL, tendrás que aguantar hasta que regrese, cariño- y solté un sonoro beso en su hocico, PAL me miró pero no hizo más gesto que subir una oreja, y tumbarse.
    Me quite la ropa por le pasillo, estaba sudada y cansada y aún me quedaba bastante día por delante o mejor dicho bastante noche, caí en la cuenta de que no había comido nada desde al mediodía y no sabría cuando volvería hacerlo, así que cuando me duchará me haría un bocadillo de manteca de cacao y saldría pitando de nuevo- pensé-, cuando llegué al baño ya estaba completamente desnuda di al grifo de agua caliente y me metí dentro a toda velocidad, el agua caía por mi cara y por mi cuerpo quitando todo el cansancio de todo día, cinco minutos después me estaba vistiendo, me recogí un moño enmarañando el pelo con una pinza roja, cogí el bolso examinando que llevaba dentro todo lo necesario, le di un mordisco a mi bocadillo y salí dando un portazo .
    El estudio estaba en pleno centro de Sballa, la capital de Franeslon, era una gran ciudad, con los edificios majestuosos de los grandes reinados europeos que conservaba ese sabor a viejo, que solo una ciudad europea puede tener, por desgracia todavía me quedaba mas una hora de camino y no podía perder tiempo, entré en el coche y lo puse en marcha, el ruido del motor volvió a recordarme la finalidad de mi viaje y mi estomago se cerro finalmente con un dolor tan abruto que me helo la sangre.

    En Sballa todo era un burbujeo de luces, escaparates, coches y gente que regresaba a sus casas después de un largo día de trabajo, poco a poco fui dejando la cuidad a mis espaldas mientras me internaba en la carretera, llena de largas y somníferas rectas, lo único que veía eran las luces de mi coche, el contraste de esta carretera con la ciudad me hacia sentirme sola y desanimada, ¿estaba segura de lo iba hacer? Desde la distancia todo parecía mucho más sencillo, cuando ingresé en el grupo lo hice a sabiendas que este momento llegaría y estaba deseosa de que tarde o temprano sucediera, pero llegado el momento.
    Mi corazón latía con fuerza y mi mente repetía una y otra vez, date la vuelta y olvídate de todo esto, -No- mi cabeza lo dijo con mas terquedad que mi voz-, estoy convencida, estoy segura que es lo quiero hacer, he hecho un juramento y no voy a romperlo, además él estará esperando que vaya, ¿que clase de persona sería si no diera la cara?, ya se que tengo miedo, mucho miedo, pero saldré de ésta. Iba hilvanando pensamientos cuando me di cuenta que estaba a poco camino de Scop, la hilera de árboles colocados a lo largo de la carretera me aviso que estaba llegando a mi destino.
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