Desperté una calurosa y húmeda mañana de Febrero del 2000, sintiendo una extraña opresión en el pecho. A la distancia me parece haber presentido que en ese momento se estaba gestando algo especial y fundamental para el resto de mi vida.
Abrí los ojos religiosamente como todos los días un poco antes de las siete, (inclusive en fines de semana y vacaciones mantenía esta costumbre que irritaba tanto a quienes me rodeaban). Me acerqué sobre la espalda de mi mujer y delicadamente la besé en el hombro, ella se sonrió y me habló bostezando
-Buen día mi amor, ya me levanto –lanzó con una voz de ultratumba que no coincidía
con su delicada apariencia.
Luego de darme una ducha más que reparadora, salvadora diría yo; de aquellas que evitan que salga uno a matar gente por la calle, comencé a vestirme muy lentamente. La sensación de malestar no desapareció con el baño y no sólo eso sino que, se fue intensificando a medida que avanzaba el desayuno.
Me introduje en un pulcro pantalón de vestir color gris topo, desafié a mis pies con unos zapatos negros bien lustrados y con una camisa blanca, terminé de armar mi uniforme de todos los días como hacía ya casi diez años.
El desayuno en compañía de mi esposa por lo general se desarrollaba en silencio, a ninguno de los dos se nos antojaba hablar por la mañana y como ya teníamos nuestra rutina bien armada de antemano, no era necesario perder tiempo preguntando que iba a hacer el otro. Mi mujer se levantaba temprano para poder aprovechar las primeras horas del día en tranquila soledad hasta que se despertaran los niños, luego les preparaba el desayuno y los depositaba en el colegio hasta las cinco de la tarde. En ese lapso, ella aprovechaba para salir con su mejor amiga y hacer todos los cursos y actividades que estuvieran a su alcance, cualquier temática era bienvenida: Yoga, gimnasia, natación, repostería.
Como era de esperar, aquel día nada sucedió normalmente y el desayuno no iba a ser la excepción.
-Sabés que anoche tuve un sueño horrible y a la vez muy raro, mi amor. -dijo mi señora tímidamente.
Despegando la mirada del café, Agustín lentamente fue alzando la cabeza mientras pensaba a cual de las emociones que brotaban de su interior debía obedecer; unas le impulsaban a que se arrojara sobre su esposa y la tomara del cuello hasta dejarla inconsciente y otras que solo derramara la taza de infusión caliente sobre su cabeza. Al toparse con su rostro pálido notó que realmente se veía preocupada.
-Si querés podes contármelo –soltó acompañando la sublimación con una fingida sonrisa cómplice que ni el mejor -o en todo caso el peor- de los modelos actores que pululan por la televisión, podrían competirle. Ella comenzó a hablar casi sin dejar que terminara la frase.
-Estaba sentada en el sillón del living mirando para todos lados y sin poder moverme. De repente todo en la casa comenzó a funcionar como por arte de magia, se encendió el televisor, la licuadora y el microondas, incluso la enceradora pasó delante de mí a toda velocidad. Sí, no me mires con esa cara como si estuviera loca; se prendieron todas las luces y ví a nuestros hijos salir por la puerta vestidos con ropa de colegio. Lo que más me llamó la atención y me desesperó fué ver pasar nuestro auto frente a la casa con los chicos en el asiento de atrás. En sí, no se manejaba solo, sino que alguien que se parecía mucho a mí estaba conduciéndolo. No me explico cual puede ser el significado del sueño pero si sé, que me asusté mucho.
Agustín meneó un poco la cabeza y le dijo que no había de que preocuparse, que no debía tomarse las tareas del hogar tan a la tremenda y que necesitaba vacaciones urgentes.
-Ambos las necesitamos, mi amor; hace más dos de años que no nos vamos a ningún lado.
-No quiero volver a hablar sobre ese tema, sabés que esta charla nunca termina bien; en cuanto pueda posicionarme en la clínica te prometo que nos vamos adonde vos quieras, mientras tanto…
- Si, hay que seguir aguantando, ya lo sé, esa cantinela me la tengo bien aprendida. Antes,
cuando sólo tenías el consultorio estábamos bien, ahora se te puso en la cabeza esto de agregarte mas trabajo y encima de que es poca plata, casi no estas nunca en casa.
-Si querés podes irte a algún lado vos con los chicos, ya te lo dije. Además, ya sabes que
solamente con los pacientes particulares me sentía estancado profesionalmente y la clínica me pareció un buen desafío. Me permite estar en movimiento y me da la seguridad de tener siempre material nuevo, cosa que con los particulares no pasaba. No tenía el coraje de reconocer que también había acumulado mas trabajo para, efectivamente, pasar tiempo fuera de casa puesto que sentía no tener ya nada para compartir con ella y los chicos.
-Necesitamos salir o hacer algo un fin de semana, si dejaras al menos esa guardia de los domingos, podríamos agarrar el auto e irnos con los chicos a un parque, aunque sea, a tomar un poco de aire fresco.
-Por ahora es imposible, además con tu mamá salen los fines de semana a pasear.
-¡Es que me casé con vos y no con mi mamá! – levantó el tono casi al punto de gritar
-Shh, que vas a despertar a los chicos
-¡Un cuerno! intento salvar nuestro matrimonio, no me importa que se despierte quien se despierte. No te interesan ni tu esposa, ni tus hijos, sólo vivís para vos y tus malditos pacientes.
-Si que me interesan, ¿o acaso cuando llego a la noche no les pregunto que hicieron o en donde estuvieron? quiero que me cuenten todo.
-Ni siquiera sabés que dejé mi curso de Yoga.
-¿Por qué?
-Porque me ponía más nerviosa
-Que raro, se supone que eso ayuda a relajarte
-¡Ya lo sé! ¡Pero me ponía más irritable, que querés que le haga! – Se incorporó y se detuvo en el marco de la puerta de la cocina, se apoyó allí y me dijo con voz temblorosa.
-A lo mejor tengo que buscarme un amante como lo hacen todas.
Me dí la vuelta y la vi plantada con los brazos cruzados sobre el pecho, los codos afilados destacando sobre su largo y esbelto cuerpo, con expresión desolada. Me acerqué a ella y la abracé tiernamente.
-En donde te vas a conseguir un amante, ¿en el curso de repostería? ¿En el gimnasio? ¿a la salida del colegio de los chicos? Tranquila, ya nos vamos a tomar un tiempo para nosotros, teneme un poco mas de paciencia
Rodeándola con el brazo caminamos nuevamente hacia la mesa, ella me observaba de pie mientras yo me sentaba a terminar el desayuno. Se hizo un profundo silencio que obviamente daba por finalizada la discusión, apuré el ultimo sorbo de café y le dije en voz baja
-Estado transitorio de disociación del Yo y del cuerpo
-¿Que decís? – me respondió con voz ahogada, diría al punto del sollozo.
-Eso es lo que te pasó en el sueño, necesitas relajarte y descansar
-¿Descansar de qué?
-De mí
-Encima ahora ni siquiera tengo mi curso de Yoga
Comentarios
Ya leí lo que llevas subido en el blog (los primeros de golpe y hoy el 10). Me temo que me estoy quedando más con el contenido que con las formas, de modo que poco podré ayudarte con mis comentarios. Con todo, en vista de que parece que no hay mucha actividad, lo que sí puedo hacer es dejar algo de vez en cuando para que esté más visible.
Y en cuanto el contenido, lo primero ya es que todavía me queda la duda de si es, como dice la presentación, autobiográfico. De serlo, dudo que haya conocido a nadie capaz de tanta lucidez; o será que escribes bien, o será la profesión, o será que invertiste un buen tiempo en procesar todo. A fin de cuentas, lo mismo da.
De tratarse de un libro probablemente sería de los que empiezo y termino de una sentada. Espero que sigas publicando el resto.
Saludos!
Acepto tu propuesta para sumar actividad.
La idea es seguir subiendo historiales, pronto subo el final de esta historia y continúo con mas.
Espero seguir contando con tus comentarios
un abrazo
bea
Te cuento que la historia comienza con la introducción y continúa desde el nº 1 hasta la novena parte hasta ahora.
Es lo único que he subido hasta ahora y es lo primero que escribo, en estos días subo el final y la idea es seguir publicando mas historiales. Si quieres puedes velo también en mi blog : agustincambiodehabitos.blogspot.com
Te agradezco la consulta y espero ansioso tu parecer.
un abrazo
bea
También volví a releer toda la historia y me dí cuenta de que se me pasaron algunos errores, en breve los arreglaré, pido disculpas por anticipado.
Agradezco tu interés por mi trabajo, eso me da ganas para seguir adelante y ya me estoy poniendo a escribir la continuación.
Saludos, Agustín.
Es cierto que la historia al comienzo se pone algo tediosa, pero debo decir en mi defensa que no encontre otra manera de contar tanta informacion en poco espacio, creo que va tomando velocidad con el transcurso de los capitulos y en las sucesivas historias.
Respecto al cambio de persona al narrar, un poco es como tu lo entendiste, perfecto y otro poco es para cubrir mi falta de cintura literaria.
Muchas Gracias
Agustin
Me alegro que te haya gustado y espero que puedas leer y criticar tanbien mi segunda incursion.