Bueno ahí va!! Me he decido a contar lo que me ocurrió una noche de verano, una noche normal supongo, en la que caí en la cama como todas las noches; cual saco de patatas.
Dormía plácidamente en mi cama nido desarropada y muerta de calor, cuando de repente, noté que se me había dormido el brazo derecho, intenté moverlo para que la sangre volviera a fluir por las venas, pero fue inútil, no sentía el brazo, asustada me incorpore de un golpe y empecé a buscar con la mano izquierda, tanteando por toda la cama, pero era inútil el brazo no estaba allí, “¿como que no estaba el brazo?” me pregunté, seguí buscando desesperadamente el brazo por todas partes, cuando me dije a mi misma, “no grites y enciende la luz!” y así lo hice, cuando di la luz, vi mi brazo, el pobre había caído entre la cama y la pared. Lo rescate de donde estaba rápidamente, aunque más que un brazo parecía una serpiente hambrienta, empecé a moverlo en todas direcciones, intentado que recobrara la vida, pero no había forma, salte de la cama con el brazo en alto y fui disparada al cuarto de baño, le puse debajo del agua fría y poco fui lo fui recuperando. Desde entonces tengo miedo a montarme en los ascensores, no sé si tendrá algo que ver……
Comentarios
Menuda risa se me escapó. Y tampoco se porque...xD
un besito,
bea
un abracito,
bea
Ah, tranqui, si ya saben que estoy medio zumbado. Por otra sospecha mas no pasa nada...:D