Después de nueve meses, el dolor se hacia insoportable, no podía caminar y estaba completamente sola. Llegue como pude hasta el teléfono móvil y llame a emergencias desesperada.
Al otro lado de la línea una tele operadora me pedía la dirección con voz dulce, y me sugería que siguiera sus instrucciones, su voz era sosegada pero firme - controla la respiración-, pero aunque parecía muy fácil apenas podía hacerlo, el dolor era cada vez mas fuerte e inundaba todo ser, uffffff, Ahhhhh, uffffff, ahhhhh, los gritos ardientes y violentos, quedaban ahogados por el ímpetu con que los espasmos acariciaban mi cuerpo.
Solo pensaba en sobrevivir a cada contracción, pero no podía mas, no seria capaz de resistir aquel ataque brutal.
Escuche que unos pasos se acercaban violentamente, llegue al pomo de la puerta y abrí sin esperar a que llamasen, estaban allí, por fin habían llegado, la manta térmica cubrió parte de mi cuerpo, mientras mi pequeña mariposa purpurea rociaba sobre las calas abruptas del sexo, -empuja !!!- Escuchaba. La sangre y su cabeza -ahora empuja!!!!-. Mas ebullición de sangre y su cuerpo. El dolor ceso al mismo tiempo en que escuchaba su llanto loco al venir al mundo.
Comentarios
he vuelto a sentir esas contracciones al leer tus palabras...y una sonrisa se me ha escapado sin querer...
enhorabuena,me has llegado..
un beso.
un abrazo
bea
No es que la descripción de tu parto no sea magnífica pero no he podido evitar saltar de la silla al leer "espasmos acariciando". Pensé otra más del nuevo clan de "madres estupendas "que hay por ahí . Esas que paren en casa con dolor , que amamantan a demanda, que acarrean a sus hijos a la espalda con un nuevo pañuelo ( que por cierto vale 120 euros), que jamás permitirán ver videos de guerra a sus hijos pero que llevarían al Consejo Escolar o a la Inspección Educativa si al profesor de su niño se le ocurre castigarlo sin recreo aunque sea con motivo.
Espero que no seas una de esas aunque llegues a sentir que las contracciones te acaricien, algo que como iba diciendo no sentí en ninguno de mis dos partos. Más bien todo lo contrario: me sacudieron eléctricamente, me vapulearon, me desquiciaron, me hicieron vomitar y retorcer, me descendieron al averno hasta casi perder las fuerzas.
Por eso siento no poder compartir con vosotras,esa emoción, al ver su cara. Creo que el cansanció anuló mis sentimientos durante unos cuantos meses. Más de una pensará que soy una madre desnaturalizada, porque no sentí mariposas en mis partos pero es realmente ahora cuando las siento revolotear en mi estómago al acurrucarlos cada noche, al verles soplar las velas en la tarta y es cuando realmente siento fuerzas para superar algo más que contracciones , coraje para educarlos y la satisfacción de tenerlos como motivo para celebrar un día más mi vida gracias a sus pelotazos, a su desorden, a sus abrazos...
En una ocasión leí "el parto no es lo más difícil. Lo más difícil viene los próximos 18 años". Cuánta razón. Aquéllo fueron horas, la adolescencia son años.
lo que quería decir es que siento que el cansancio no me ha dejado sentir esa sensación tan maravillosa de la que habláis, ese flechazo. A lo mejor con epidural, lo conseguiría ( pero no estoy por la labor de tener otro, y¿ si me arriesgo y sigo sin sentirla?Si sólo fuera eso...)
A veces siento angustia cuando os oigo hablar de ese momento tan bonito que yo no consigo alcanzar hasta que no pasa el tiempo y que sin duda ya no es "ese del primer momento ", es otro que me inunda de ternura , de complicidad, de ganas de protegerle y darle todo lo que hay en mí .
un abrazo fuerte
bea
No hay que creerse todo lo que nos cuentan, ni lo supermaravilloso que es ser madre ni lo horrible que es un parto porque, B.T., cada una cuenta la feria según le va en ella y se descubre mucha mentira por ahí. Mis dos partos fueron diferentes. El que has contado tú es tan real como cualquier otro, además de envidiable por lo rápido
os propongo que si quereis hagais un micro con uno de vuestros partos y asi entrenamos la escritura, ¿qué os parece???? espero que digais que sí.
un beso
bea