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explico algunas cosas

polifemopolifemo Anónimo s.XI
editado abril 2010 en Narrativa
Ahora quiero dejar pegada una historia (no entrare en detalles en que si es mi historia o de alguien más). Cuando la escribi, pasaba por duros momentos, sentía que el techo me aplastaba la cabeza y que era inútil salir de la avitacion... pero ya paso, todo paso... creo que para son los recuerdos... para no olvidar

Siempre que releo esta historia lo hago en compañia de http://www.youtube.com/watch?v=Duv3Q_DjUMg&NR=1

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Explico algunas cosas

Cuando abuela nos dejó, todos lloramos y moqueamos hasta el hartazgo. Tío Edmundo le dijo a mama: _desahógate…, desahógate…, desahógate… recuerdo que aquella noche la más asustada era ella. Mama permaneció toda la tarde junto al catre de abuela, mirándola, sin dejar de pasar la mano por su frente. Yo era muy pequeño aun, pero podía entender que algo malo estaba pasando. Sadia que abuela no estaba bien. Casi ni hablaba, solo emitía algunos gruñidos producto del ahogo con su propia saliva. Abuela se quedó calladita cuando la voltearon de lado. Mama paso algunas compresas frías por su frente. Ella también lo sabía, al igual que yo, que abuela no estaba bien.

Todo había sucedido tan de repente. Fue por la mañana que abuela despertó extraña, como cansada. Despertó y fue al baño como todos los días y luego regreso con esos pasitos tan chiquitos que solía dar, arrastrando los pies regreso a su catre y se dejó caer como un saco. Luego de eso no quiso ponerse de pie otra vez, permaneció toda la mañana con los ojos cerrados mirando el blanco del techo. Yo no supe nada de ello hasta regresar del colegio. Mama me conto todo lo que había sucedido. Corrí al cuarto de abuela y hay la encontré dormidita, se podía ver por su rostro que era un sueño profundo y bonito, Su rostro cansado tenía algo de niña que la hacía dulce. Abuela estaba recostada de lado y tenía los ojitos cerrados. Aquel día casi ni comimos. Cuando yo le pregunte a mama, que cosa tenía abuela ella me respondió que solo tenía mucho sueño, yo no le creí nada pero no quise hacer más preguntas...
Algunos días atrás mientras dormía. Había escuchado una conversación de mama y de abuela. Yo tenía el sueño profundo y creí escucharlas. Mama estaba juntando la ropa sucia del cuarto y abuela entro y se sentó en mi cama. Apenas si podía oírlas. Abuela le dijo muchas cosas y mama solo estaba callada, abuela seguía hablando y mama tan callada… mama se molestó por algo que ella dijo y luego las dos se quedaron calladas, eso me asusto, y sentí mucho miedo al no escuchar sus voces… antes de que abuela salga del cuarto dijo algunas palabras que recuerdo muy bien hasta hoy: _ ¿si yo muero…? Si yo estoy en ese cajón, yo me levanto, me levanto te lo juro…
Mama se quedó sola en el cuarto, no sé cuánto tiempo. Yo me dormí…


Cuando tío Edmundo llego a casa nos encontró en el cuanto de abuela, todos sentados junto al catre de abuela, mirándola. Todos sus hijos estaban reunidos y sus nietos. Yo era uno de los pequeños aun… Mama y su hermano eran los únicos hijos que tubo abuela, eran como miguel y yo, los únicos.


Todo había sucedido como abuela lo dijo. Tal vez ella lo sabía de antemano, Tal vez podía sentirlo en su sangre, en su piel, podía mirarlo como en un espejo y mirarnos a nosotros en él. Abuela siempre fue abuela con sus zapatitos blandos como pantuflas. Yo la conocí así, abuela, con sus cabellos negros de donde se podían dejar ver muchas canas tan blancas que daban a entender que había vivido mucho, que había caminado mucho y mirado a mucha gente. ¿Hoy, donde estarás abuela…?


Tío Edmundo había decidido por nosotros que abuela debía ir a su casa, a la casa de él, que allá estaría mejor con él. Seguramente abuela lo escucho, pero ella no pudo hacer nada para cambiar eso. Subimos a abuela a la camioneta y con ella su catre. Yo iba detrás en la tolda, junto al catre de abuela. Cuando me dijeron que debía quedarme comencé a llorar, tal vez ellos entendieron que yo debía estas con abuela y que yo no tenía planeado dejarla un solo minuto… ella parecía un muerto, estaba pálida y los brazos le colgaban como si ya no formaran parte de ella. Tenía la cabeza recostada en las piernas de mama. Yo las miraba a través del vidrio que nos separaba… tío Edmundo piso a fondo el acelerador, ya casi estábamos a ochenta por hora, y podía sentir que mi cuerpo se iba, el aire frio de la calle batía mi pelo… parecía un caballo que se dejaba llevar por el viento. Podía sentir mi cuerpo frágil que iba desvaneciéndose… me cogí fuertemente de la barra y no dejaba de pensar en abuela… mama miraba por la ventana, estaba llorando, tal vez ella no quería ver a abuela y se preguntaba de las cosas que dijo aquel día en mi cuarto…


De un frenazo detuvo la camioneta, las llantas emitieron un chillido dejando una marca en toda la pista, se podía sentir ese olor a quemado. Cuando me bajaron de la camioneta sentí que mi alma salía de mi cuerpo y manche toda la camisa de verde… Tío Edmundo cargo a abuela, hasta el segundo piso, y la recostó en la sala, en su catre… mama nos seguía desde atrás. Tal vez abuela estaba molesta y furiosa, tal vez nos estaba insultando, diciéndonos palabrotas en quechua… diciéndonos: opas, loclos, tontos, sonsos…

Ella jamás quiso salir de casa, era orgullosa, y seguro jamás perdono que la sacaran de su cuarto y que la despojaran de ese orgullo que la hacía fuerte y que no dejo jamás que la lastimaran… lo más probable es que abuela tuvo ganas de llorar y quien sabe de decirnos un montón de ajos y cebollas… la escalera se hacía interminable, no parecía ser el segundo piso, era como si fuera la escalera al cielo…

Ya era muy tarde y mañana tenía que ir al colegio, papa me llevo de regreso a casa a pesar de mis pataletas y mi lloriqueo. De nada sirvió que llorara diciendo ¡abuela…! ¡Abuela…! ¡Abuelita…! De nada sirvió y ellos no entendían, las personas mayores nunca entienden.

Abuela dejo de soñar a las 4:36 de la mañana. Mientras mama iba por un vaso de agua, ella ya había partido… seguramente mama lloro como solo lo hacen las mujeres que se desgarran el alma… seguramente ella grito un ¡porqué…! Al cielo, lo más probable es que tío Edmundo se allá estado mordiendo los labios hasta llenarse toda la boca de sangre… yo estaba dormido.

No fui al colegio porque era imposible. Por la mañana papa me despertó y me dijo que teníamos que salir. Yo le pregunte por abuela y él me dijo que ella estaba bien, yo no le creí. Luego de bañarme, me pusieron una camisa negra, fuimos a casa del tío…
Hay estaba ella, tal como lo dijo, en el cajón, recostada mirando al cielo, sus ojos tristes ya no miraban nada, estaban cerrados. Abuela estaba con el mismo vestido de anoche… yo me acerque lentamente, con mucho miedo, había mucha gente vestida de negro, mucha gente que no conocía. Jamás en mi vida había visto tanta gente que viniera a visitar a abuela, siempre había estado sola en casa, nosotros éramos todo para ella… eran muchos, estaban callados y algunos solo susurraban, tenían las manos en las piernas y estaban de espaldas a la pared. Por toda la sala. Cuando vi a abuela, me sorprendió, tenía algo extraño en el rostro era como aquella noche que llegue a casa y la encontré dormida, recostada de lado. Abuela estaba muerta, completamente muerta, era imposible que me hablara o que me acariciara el pelo, en vano era decirle que me cuente la historia de los zorros... _ abuela… levántate, levántate… le… vantate. Tú lo juraste…, lo Juraste… que cuando estés en el cajón tú te levantarías, yo te escuche… tu no mientes. Por qué no dices nada. ¡Levántate…! Toda la gente corrió a cogerme, perdí en control… papa me apretó contra su cuerpo y me dijo: ya paso, ya paso…
Ella nunca se levantó, abuela mintió.

Luego de algún tiempo recordé eso que dijo abuela “yo me levanto, me levanto te lo juro” y entendí que ese lo juro era un, a como sea, a cualquier costo… entendí que a pesar de que ella no se allá levantado y se quedó tendida mirando al cielo, a pesar de ello se levantara… si porque ese “yo me levanto te lo juro” es un yo no moriré, si…, yo no moriré… y de eso yo me encargo abuela… donde estés… de eso yo me encargo y eso te lo juro.

Es por eso que escribo, para no morir, para no dejarla morir.

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gracias

Comentarios

  • isabel veigaisabel veiga Garcilaso de la Vega XVI
    editado abril 2010
    Un texto emotivo, se palpa el sentimiento. Buena descripción de las situaciones, de la mirada de un niño. Es un relato que atrapa. Me ha gustado.

    En la parte técnica sólo decirte que cuides los acentos, te faltan algunos (puede haber sido por despiste). Al menos en dos ocasiones has escrito mal la palabra haya. Por ejemplo: "a pesar de que ella no se allá levantado".

    He estado más pendiente de la historia que de la parte técnica, así que es lo único que te puedo decir para mejorar el texto.
  • AnamarAnamar Fernando de Rojas s.XV
    editado abril 2010
    Hola, Polifemo! :)


    Bienvenido y gracias por esa sensibilidad y por compartir algo tan bello. Este final no se me olvidará nunca, casi me hiciste llorar. Lo digo porque es verdad, y no soy llorona, para nada.

    Si por mí fuera esto ya tendría su libro, por méritos propios. De corazón espero que lo consigas.

    También es verdad que te queda mucho que aprender a nivel técnico, pero ni se te ocurra desanimarte, tú sigue trabajando, que con un poco de ganas seguro que nos sorprendes a todos.

    No dudes que te seguiré leyendo. :)
  • polifemopolifemo Anónimo s.XI
    editado abril 2010
    Mi primer y segundo mensaje:) (y no por ser segundo menos que el primero :D)
    Gracias por sus comentarios y, si, es verdad que me falta mucho... y mi técnica literaria es apenas un jueguito de niños (pero tiempo al tiempo)
    Y, no!!!!!..., no pienso desanimarme... gracias por tu consejo y tu ojo de águila (TEXAS) y gracias por tus bonitas palabras que me gustaron mucho (ANAMAR)
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