Idea:
disipada en la entraña
contrita,
húmeda de sapiencia
disyuntiva entre querer
y ser feliz.
Hábitat inmundo
que desmiembra
en hilos muy finos
el monstruo que somos,
esfinge de otros milenios
hoy obsoletos.
Se cuenta a gotas la sed
se seca en los labios,
como el debate de la maldad
disfrazada de altruismo
“oh mi niño, en los brazos de Morfeo duermes,
eterno te haces…”
-¿A quién importa?-
la gente se consuela así misma,
se mira al espejo y se consuela,
se va a la cama y dormita.
Engendro de otros mares
alojado aquí
en el espacio que concedimos,
se extiende con su estirpe
de sueños rotos,
de desesperanza,
procreado hemos en la maldad velada
un monstruo de siete cabezas:
ninguna siente,
ninguna actúa.
Opiniones se vierten
e ideas,
pero continúan allí,
disipadas entre hacer
y ser feliz.
La entraña se muda
hacia otras latitudes
los seres proseguimos
sin saber que desmembrados,
desentrañados
no se puede continuar.
Comentarios
Un abrazo fraterno
Nery
Nereyda, voy a leer más de ti.
Este poema es solo una muestra, pero hay más...
Me estremece este poema. Aunque tardiamente, mi felicitación a la autora.No sé qué más puedo decir si me quedaron congeladas las palabras.
¡Ojalá hayas logrado vencer la enfermedad! Hiciste bien en escribir poemas; aquí nos quedan. Gracias.
Un abrazo.