En tus ojos hay algo que rescata
mi flébil alma de la ardiente poma.
Un resplandor de lívido escarlata
cual trascendente ensoñación se asoma.
En un oblicuo vuelo de paloma
ilustras un enigma que me ata;
devenida en efluvios de sonata
te eriges del Amor en fiel axioma.
Una franja incorpórea nos separa,
me hundo en un caudal de linfa clara,
sin ti mi corazón está contrito.
Pero algo me relaja, es tu voz suave,
que redescubre una sencilla clave:
¡amarte es abarcar el Infinito!
Comentarios
Saludos!
Poesía clásica, blanca o libre, ella sale triunfal.