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La cita.

Andrea_GpeAndrea_Gpe Pedro Abad s.XII
editado marzo 2010 en Narrativa
La cita.

Aquella mañana cuando me despediste, yo a la escuela, y tu a el trabajo, yo te pedí como siempre, que me trajeras algo, mis pedidos eran una forma de exigirte que te acordaras de mí mientras estabas fuera.
Yo no sabía que tu beso, tu risa, y la caricia de tu mano serian tu despedida.
Porque a mi regreso solo avisaron que un accidente te quito la vida.

¿Acaso la muerte no era el final de un largo camino recorrido?
¿No era acaso el descanso al que los seres llegaban con arrugas y cabellos blancos?
Pensé que me engañaban, que en cualquier momento abrirías la puerta para entrar en casa, me tomarías entre tus brazos y apretándome fuerte me dirías: ¿te asustaste mi nena?
Y yo lloraría, reiría, te pediría que me contaras un cuento, que me compraras una muñeca, una cartera roja, una estrella plateada.
Solo la puerta se abría para otros brazos, otros ojos, te esperaba, corría a cualquier llamado, me quedaba despierta de noche hasta muy tarde, aguardando tus pasos, ¿donde podía encontrarte?
Por la calle miraba las mujeres, desde lejos todas se parecían, y al acercarme no eras tú con tu amor y alegría.
Una mañana de domingo me llevaron al cementerio con un ramo de flores, y al colocarlos sobre tu tumba, supe de pronto que te había perdido, que era inútil mi esperanza.
Y con un adiós sin palabras, sin explicaciones te arrancaba de mi lado para siempre, sin quererlo, sin proponértelo, me habías dejado sola.
Con un montón de preguntas sin respuestas, con un montón de besos que quería darte, que quería que me dieras, con flores y en silencio, te dije adiós, y nació la tristeza en mi alma de niña, una tristeza que vaciaba mis lagrimas cuando en la escuela preparaban los regalos para el día de las madres, cuando otras madres besaban a sus hijas.
Alguien me dijo que desde una estrella me mirabas.

¿Desde cual?
Por la ventana abierta me asomaba al cielo, en ninguna estrella encontraba calor, estaban muy altas, lejos, y mi voz era muy leve para llegar a ellas.
¿Dónde buscarte mamá?, ¿Dónde encontrar tu canto?
Ese que me arrullaba cuando pequeña

¿Dónde encontrar tu risa?
¿Dónde encontrar tus brazos abiertos para recibirme, guiarme y protegerme?
Sin saber donde hablarte, fui creciendo, deshojé almanaques, me enfrenté con el mundo, conocí el desencanto, el fracaso, el dolor, el amor, sin encontrarte madre.
Seguía preguntándome: ¿Dónde será la cita?

Tuve una hija, nació y su primer grito prendió todas las luces del universo, entonces no sabia aún donde sería la cita, ahora que ella trepa por mi rodilla, me despeina, se pone mis zapatos llenando de ruido la casa, garabatea papeles, me frota la nariz con las mejillas, me aprieta la mano cuando vamos por la calle, ahora que la llamo por tu nombre, que sus pocos años me renuevan el mundo, acabo de encontrarte mamá, la cita es en los cantos que le canto, en los brazos que abro para recibirla y estrecharla contra mi pecho.
La cita es en este inmenso amor de madre que le brindo, en este corazón que le celebra, aquí te encuentro madre, aquí estas, queriéndola conmigo, reviviendo esta maternidad que me ha acercado a ti, que nos ha unido para siempre.

Andrea Guadalupe.


Comentarios

  • serranaserrana Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2010
    Conmovedor, hermoso. Felicitaciones. Me encanto. :)
  • AnamarAnamar Fernando de Rojas s.XV
    editado marzo 2010
    Me ha costado unos días atreverme a leer algo de lo que escribes. Podia ser tan bueno... Y qué pena, si no lo era...

    Es una maravilla leerte, nena, una alegría para lo que sea a lo que llamamos alma.
    :):):)
  • Andrea_GpeAndrea_Gpe Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2010
    serrana escribió : »
    Conmovedor, hermoso. Felicitaciones. Me encanto. :)
    Tijuana BC Marzo 2010. Serrana, gracias.

    Recibí tus líneas, gracias por esas palabras tuyas, sencillas y grandes que iluminan mi vida y animan mi corazón.
    El cariño que viaja en este acercamiento es un gran acontecimiento.
    Quien lo encuentra se queda el.
    Lo cuida, le adorna, le aprecia, lo comparte.
    Es de esas cosas que al compartirlas, en lugar de empobrecer, enriquecen.
    He regresado con la hermosa carga de afecto que recibo de ti.
    Cuanto bien me hace tu cariño.
    Aunque de momento no sepa ubicar para que servirá esta experiencia.
    Sin embargo, cuando se tiene, aunque sea poco, la experiencia de amar, ser amada, sabe una que esta experiencia vale la pena así como es.
    Sencilla, repentina, sorprendente.
    Estas situaciones me fortalecen.
    Es tan amplia la vida y yo, estoy en el medio del infinito, soy apenas una parte que intenta absorber todo lo alcanzable sin llegar a la angustia cuando ya no pueda más.
    Gracias por lo que has hecho.
    Pido a Dios que me de un corazón para cuidar este camino contigo.
    Gracias doy por haber sido puesta en este camino de historias, donde hemos sido sujeto y objeto, guías y conducidas.
    Gracias por que con tus actitudes he podido entender que la vida es amable y hermosa. Gracias por todo. Saludos. Andrea Gpe.


  • Andrea_GpeAndrea_Gpe Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2010
    Anamar escribió : »
    Me ha costado unos días atreverme a leer algo de lo que escribes. Podia ser tan bueno... Y qué pena, si no lo era...

    Es una maravilla leerte, nena, una alegría para lo que sea a lo que llamamos alma.
    :):):)
    Tijuana BC Marzo 2010. Ana…
    En ocasiones, quisiera yo borrar mi pasado y comenzar una nueva historia, arrancarle todas las páginas a mi patética biografía y echarla a la hoguera.
    Así nunca nadie me recordaría episodios oscuros.
    Encuentro andanzas y acontecimientos, no ciertamente capítulos luminosos y por eso debería demandar a todos quienes lo han permitido para hacerles temblar de miedo y desaparecer sus registros, sus testimonios, y así continuar mi vida bendecida por la desmemoria tan frecuente en este país…
    En el ocaso de un invierno de tormentas, encuentro el milagroso bálsamo del humor no para expulsar la tristeza sino para vigorizarlo y hacer de la inconformidad y la aflicción las únicas virtudes posibles en la era del vacío.
    En mi silencioso rincón existencial, habitado por un descalabrado espíritu, humildemente escribo fugas.
    Resultan fascinantes el disgusto, la desilusión, la claridad y el juicio suicida, amante de la filosofía y la brevedad…
    Este mundo esta lleno de locuras y de seres que las cometemos.
    Doy gracias a Dios.
    El gusto por la escritura es parte de la locura, y en su mayoría, somos mujeres las que tocadas por un dedo divino, abrimos los ojos para ver y describir lo que otros no pueden.
    Locura es darse a la belleza.
    Quienes componen música la tocan, quienes la cantan, quienes pintan, esculpen, danzan, escriben, construyen armonías de piedra o vuelven eternas con su cámara las fugitivas imágenes del mundo.
    Locuras cometen tod@s l@s seres humanos que hacen teatro, esa gran copia de la vida, y al hacerlo nos muestran que la vida es una gran copia del teatro.
    Locura es escuchar en un griterío confuso, la voz de Dios y van tras EL.
    Locura es amar, pues el amor no es verdadero si no es locura.
    Locura es seguir un sueño, cualquier sueño, ir tras el hasta llegar al ultimo.
    Otras especies de locuras existen, las amistades cariños que surgen en el mundo cibernético.
    A mi me agrada esa locura, el afecto desinteresado, por lo cual sigue viviendo el sentido humanitario, que de otra manera desaparecería o quedaría condenado a la entupida muerte del vació y soledad.
    Soy una locura hecha mujer, que se asombra y deslumbra de la vida y la muerte, del bien y del mal, de la amistad y sus beneficios al alma, del dolor del alejamiento.
    Disfrutar de la amistad, el afecto de mis compañer@s en la comunidad es algo que agradezco siempre desde el fondo de mi corazón.
    Con tus palabras generosas y espontáneas me regalas una de las más bellas locuras de mi vida.
    Andrea Guadalupe.
  • isabel veigaisabel veiga Garcilaso de la Vega XVI
    editado marzo 2010
    Conmovedor. Perder a una madre -o a un padre- es lo peor que le puede pasar a un niño y es algo que se arrastra de por vida aunque no todo el mundo lo arrastra igual. Depende también de la edad del niño.

    Dices que no sabes ubicar para qué te servirá esta experiencia (la del foro, entiendo). No hay nada que ubicar, simplemente hay que sentir y almacenar. Lo demás viene rodado y cada momento de nuestra vida irá al almacén a buscar la experiencia que le convenga.
  • cuandoelcieloeraverdecuandoelcieloeraverde Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2010
    Nada que decir, simplemente un gran texto, sigue así :)
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