Apoyó la frente contra el frío cristal y contempló con los ojos entrecerrados el tramo de calle hacia el cual estaba orientada su ventana. Pese a la baja temperatura, había mucho movimiento.
Personas que corrían apresuradas, parejas que paseaban cogiéndose de la mano, un anciano que con paso lento cruzaba la carretera y se subía a la acera al tiempo que una madre nerviosa reprendía a una niña que corría con el abrigo sin abrochar del todo.
Cerró del todo los ojos y trató de imaginarse a cada una d esas personas, con su vida actual y sus problemas cotidianos. Por mucho que lo intentara le era imposible imaginarse a la pareja preocupándose por si este año podrían ver a todos sus familiares sentados en la misma mesa, o al anciano cavilando sobre si el conjunto de ropa que había escogido ponerse hoy le gustaría a su pareja.
Sonrió para sí misma y se alejó de la ventana. Dio dos o tres vueltas a su habitación y se dejó caer en la cama, con la vista fija en el techo. Aunque su cuerpo permanecía quieto, sin efectuar ningún movimiento salvo el leve vaivén de su vientre al respirar, sus pensamientos navegaban a toda velocidad en los profundos recovecos de su memoria. Palabras y escenas, golpes y gritos, leves sonrisas que iluminaban reconfortables rostros o pesadas lágrimas que tiraban de ella pesadamente hacia la oscuridad. Y en medio del caos, la imagen de una pequeña sonriente, que la contemplaba con unos enormes ojos despreocupados. Pese a estar cargada de un enorme dolor, sólo esa imagen la hizo derrumbarse.
Al primer espasmo de su cuerpo cogió la almohada y la apretó contra su rostro, para evitar que el sonido de su llanto llegara a oídos de algún otro habitante de la casa. Cuando se hubo calmado se preguntó si realmente a alguien le importaría oírla llorar. ¿Acaso si gritara pidiendo la ayuda de sus padres estos acudirían a ayudarla por problemas que sólo ella sufría y por lo tanto sólo ella entendía? ¿Sería su hermano el que correría a abrazarla y consolarla? Volvió a sonreír al imaginarse a su cuñada, la cual jamás había tragado, preocupándose por ella, sentándose a su lado y sujetando su mano mientras ella le contaba todo que impedía a su alma estar tranquila.
Poco a poco todo se oscurecía. Sus pensamientos se volvían lentos, como si les costara desarrollarse.. Y su capacidad de concentración menguó hasta tal punto que acabó por meditar sobre como sería el primer día de clases tras la vuelta de la vacaciones al tiempo que decidía como debería enfocar la decisión que debía tomar al día siguiente. Lo último que recordaría en adelante, era un suave tintineo.. Como el de pequeñas campanitas..
Al abrir los ojos se quedó tan extrañada de aquello que estaba contemplando que volvió a cerrarlos, para abrirlos nuevamente. No había desaparecido al volver a mirarlo así que lo observó con detenimiento. Ante si se hallaba un joven, de mediana estatura y de complexión delgada, con el pelo corto y rubio, con un pequeño mechón cayéndole sobre la frente. Unos ojos celestes la miraban, divertidos, y una leve sonrisa enmarcaban su pecoso rostro. Vestía una camiseta negra sin dibujo o marca alguna y unos vaqueros de color azul marino.
-Hola, Cris .- El chico habló, con voz tranquila y sin acento, contemplando los ojos de la chica mas detenidamente en busca de alguna expresión sin dejar, en cambio, de sonreír a su vez.
-¿Quién eres? .- Preguntó, sorprendida de que el joven la conociera, antes de añadir .- ¿Y dónde estamos?
Se hallaban en una pequeña habitación cuyas paredes estaban constituidas de tablas de madera vieja y carcomida. El cuarto carecía de mobiliario, puertas o ventanas, exceptuando un pequeño tragaluz en el techo, por el cual entraba una pequeña brisa fría y un débil haz de luz blanca.
-Mi nombre no tiene importancia, créeme .- El chico se movió, atrayendo la atención de Cris, que se hallaba absorta en el tragaluz; y se dirigió a una de las paredes, que tocó con la mano izquierda. La chica se fijó que lo hacía de manera delicada, como si acariciara algo que temiese romper. - Y este lugar directamente carece de nombre. Es decir, - Se apresuró a contestar al ver la cara de incomprensión de Cris. - tiene tantos nombres que ha pasado a convertirse en algo con muchos significados. Por lo tanto, tratar de ponerle nombre a algo que puedes interpretar de muchas formas solo conseguirá liarte.
-Tú me estás liando a mí .- Estalló la joven. Aunque no sentía temor sino interés por la situación que estaba viviendo, no comprendía que hacía allí, ni cómo había llegado ni quién era aquel que parecía conocerla pero que jamás había visto en su vida. -Dime quién eres
-Veo que no puedes estar sin controlar esta situación , ¿verdad? .- Sonrió ante el gesto de fastidio de su acompañante y silenció su respuesta hablando él .- Si tanto empeño tienes en nombrarme, puedes llamarme Gerard. -Su sonrisa
se amplió al ver como ella mudaba la expresión de enfado a la de sorpresa .- Tu siguiente pregunta supongo que será qué haces aquí. Mira, - empujó levemente la pared que había tocado instantes antes y esta se derrumbó, llenando el cuarto de una gran humareda de polvo. Cris, al ver que el chico se sumergía en ella y salía del cuarto decidió seguirlo, pese a que el polvo no le dejaba ver a dónde .- ese lugar en el que estábamos ahora era tu escondrijo, por llamarlo de alguna forma. Todos tenemos uno en nuestro interior, y recurrimos a él cuando estamos perdidos en el mundo real, o cuando de una forma u otra, nos aislamos, voluntariamente o no.
- ¿Entonces estamos dentro de mí? .- Decididamente estoy soñando, pensó Cris, recordando que poco antes estaba tumbada en la cama con la almohada ocultando su rostro al mundo.
-Así es, - la voz de Gerard sonó clara pero distante, como si se hubiera alejado más de ella. - vamos, ven, no te pierdas.
Cris se apresuró, dividida entre la diversión y la curiosidad. Pocas veces había tenido sueños en los que estuviera lúcida y aquel le interesaba enormemente. De repente tocó algo con sus pies, cortándose y percatándose al mismo tiempo de que iba descalza. Emitiendo un quejido retrocedió un paso y volvió a sentirse dolorida. Con el pie en alto, en una postura que se le antojó estúpida, esperó a que sus ojos se hicieran a la oscuridad y el polvo se disipara. Al cabo de unos segundos sus ojos hallaron la respuesta a sus preguntas interiores; el suelo se hallaba plagado de cristales rotos, pero no sólo ante ella, sino por donde creía haber venido también. Aunque tras ella no quedaba nada del cuarto, sino el final del pasillo en el que ahora estaba, y que más adelante se dividía en otros múltiples caminos. Y no había ni rastro de su acompañante. Aunque su voz no tardó en romper el silencio.
-Parece que te duelen los pies .- En tono burlón, Gerard hablaba desde algún sitio lejos de la vista de la chica.
-¿Es esto alguna clase de broma? Porque maldita la puta gracia que le encuentro - gritó, dejándose llevar por la ira.- Sal de donde sea que estés.
-No es una broma .- Aunque dejó de sonar burlona, no reveló su presencia al hablar .- Y no sé por qué te enojas tanto por hacer algo que llevas toda tu vida haciendo.
- ¿Qué quieres decir? .- Cris no entendía nada. ¿ Es que acaso él pensaba que se pasaba la vida en plan masoquista paseando sobre cristales?
-Oh, ¿entonces no es lo que haces? .- De nuevo el tono burlón y un pequeño deje de falsa inocencia en la voz.
-¿ Caminar sobre cristales rotos descalza ? No, la verdad .- La ira crecía, mermando el interés que tanto la había motivado poco antes.
-Entonces supongo que puedes explicarme por qué todos estos pasillos que plagan tu pensamiento están llenos de cristales rotos, ¿verdad?.
Cris meditó un instante. Era la segunda vez que ese chico decía que se hallaban en su interior. Recordó las metáforas que usaba una de las pocas personas que podía considerar como amigo a la hora de hablar de los sentimientos y los pensamientos y comprendió que estaba en una puesta en escena de dichas palabras. El interés volvió a ella y decidió seguir ese extraño juego hasta que se despertara, para bien o para mal. Total, pensó, en los sueños son los únicos lugares en los que si la cago no le causará daño a nadie. Miró de nuevo a su espalda y luego al suelo. Gerard había dicho que todos esos pasillos estaban en su pensamiento. Aunque la palabra que usó era plagan, así que supuso los pasillos en sí no deberían estar ahí. ¿ Qué podrían significar? Algo que iba mal en sus pensamientos hacía que todos esos caminos existieran. Todo camino ha de llevar a alguna parte..
- Gerard, ¿Puedes responderme a una pregunta?
-Lo intentaré .- Respondió éste con voz complaciente. - ¿Qué deseas saber?
- ¿Adónde llevan todos estos caminos?
-No lo sé, creo que debes recorrerlos y averiguarlo, ¿no crees?
No respondió. Se imaginaba esa respuesta antes incluso de oírla, pero debía formular la pregunta para asegurarse. Levantó el pie ya herido y adelanto un paso. Poco a poco, dolorosamente sintió como los cristales atravesaban su piel. Con una mueca de dolor adelantó el otro pie e imitó el movimiento anterior, con el mismo resultado, aunque el dolor disminuía un poco. No, pensó, no disminuye.. Es como si me habituara a él.. Dio otro paso y, aunque le doliera de igual manera, parecía como si no importara ese dolor. Comprendió que era la necesidad de seguir caminando hacía que el dolor fuera mas llevadero, aunque no desapareciera. Dio un par de pasos más y se detuvo. Un camino de cristales.. ¿Acaso no era lo que vivía ? Un interminable laberinto en el que parecía que cada paso que diera, fuese a la dirección que fuese, dolía, que cada decisión que tomaba se le clavara en su cuerpo y la hiciera sangrar y llorar de dolor. Tomase el camino que tomase, obtenía siempre una pequeña dosis de dolor, dejando a un lado ya el hecho de que las decisiones tomadas fueran buenas o malas.
Recordó a sus padres..
Evocó momentos en los que las discusiones eran tan fuertes que la hicieran llorar y cuestionarse si el callarse o el responder d una forma u otra serviría de algo. La opción más fácil aparentaba siempre ser la de callarse y no responder a los continuos improperios e insultos. Pero incluso el alejarse así la hacía sentir sola, deseosa de un contacto más cercano con su familia. Aunque se obligaba a pensar que los odiaba, siempre, en su interior, quedaría el deseo de sentir el calor de sus cuerpos en un fuerte abrazo.
Afrontó el saber que pese a todo necesitaba de su cariño y afecto y lamentó no tenerlo. Pero comprendió al mismo tiempo que esa necesidad y la frustración y enfado que le producían el no tenerlo influían mucho en su estado de ánimo y la llevaba a encarar el resto de los problemas que le pesaban en el alma de forma más dolorosa, quizá, de la que deberían tratarse. Supuso que debería tratar los problemas con su familia de forma más tranquila e ir, poco a poco, por muy difícil que aparentara ser la tarea, acercándose a ellos. Hacerles ver que dentro de ella no todo son motivos de quejas, que era una persona como ellos, y que como ellos sentían desesperación o ira ante un error cometido por ella, Cris era capaz de sentir en su lugar abandono e indiferencia.
El tomar esa decisión la hizo sentir mas liviana y los siguientes pasos resultaran menos dolorosos.
Entonces llegó a una esquina, la curvó y se encontró frente a dos caminos.. El primero, tenía el mismo aspecto que el trayecto que había recorrido hasta ese momento. El segundo, cubiertas las paredes de roca fría con flores marchitas, desprendía un aroma que le era familiar. Permitiendo que la curiosidad y un ánimo extraño en su corazón la empujaran a tomar ese camino, se adentró en él. Apenas hubo andado unos pocos pasos una fuerte corriente de aire azotó su rostro, obligándola a cerrar los ojos. Pero no solo era frío lo que arrastraba ese viento, sino voces. Voces cargadas de angustia y dolor, de llantos incesantes. Cris se dio cuenta de que aunque comprendía que las voces pedían ayuda y estaban sufriendo, no era capaz de entender las palabras. No sabiendo que hacer, incrementó el paso, hasta llegar a una curva en la cual, tras tomarla, se hallaba una enorme cúpula de cristal. Y en ella, sentada contra la pared y ocultándose el rostro con las manos, estaba llorando su mejor amiga.
Comentarios
A ver, llevo como 1 hora tratando de pasar desde el portatil mis escritos al pc en el que tengo internet, pero el resultado ha sido que me he acordado de la familia que programo mi ordenador...
Llevo unos dias posteando y leyendo los relatos de los integrantes... Y me he quedado sorprendido con la forma de expresarse de muchos. Pero debo digerir los relatos y pensar en ellos antes de dar una opinion que les haga justicia.
Aun asi he sentido la necesidad de aportar algo de mi propia cosecha. Tras la frustracion de mi ordenador, recurri a lo unico que tengo en este pc, que es esto.
Me explico, no es un relato dirigido a nadie mas que a la persona a la quien se lo escribi, por eso esta lleno de alusiones personales que quiza no se entiendan, como la sonrisa de Gerard al presentarse y el por qué se sorprendio Cris en ese momento. La persona a la que se lo escribi es una persona que se entrega demasiado a los demas, olvidandose de si misma y viviendo en su interior un autentico caos. Por mucho que tratara de ayudarla no entendia mis palabras. Asi que decidi escribir sobre ella, para que se comprendiera a si misma y tratara de asimilar sus actos y los caminos que debia seguir.. No... En todo caso a valorar los caminos que se le presentaban y decidir cual seguir.
No esta acabada, dado que el tema en el que iba a entrar me parecio demasiado personal como para involucrarme y escribir sobre ello y espero su consentimiento para hacerlo.
¿Por que entonces os lo muestro?
Quiero compartir con ustedes mi forma de ver las cosas y asi vais viendo como escribo y me expreso.
Valorare mucho vuestras criticas
Ciao
Soy Rocinante, un compañero del foro para lo que en adelante pueda ayudarte.
Pensaba opinar sobre tu texto, pero siguiendo tu ruego de esperar a terminarlo, no añado nada, solo permitemé decirte que el personaje presupone mucho de lo que piensa y siente la chica, y es que el autor de una novela o relato puede conocer de sus personajes, y porque el los ha creado, su interior, lo que piensan y lo que sienten, pero otro personaje no, a no ser claro, de que sea adivino.
No se si me explico.
Pero en fin no tengas en cuenta este comentario y esperaremos a que lo termines.
Por lo demás si eres nuevo (disculpa pero no he mirado la lista de participantes) bienvenido y quedo esperando la continuación.
Saludos cordiales.
Rocinante
Gracias Rocinante.
Primero por esperar a terminarla para opinar sobre ella. Y segundo por tu opinion.
La historia es muy trasnparente, aunque habla del interior de una persona, no lo he convertido en el caos que deberia ser la mente de alguien cuyos animos son inexistentes o y la moral la tiene por los suelos. Y eso es porque en un principio esto era una explicacion hacia la persona a quien va dirigida, sobre como veo yo, siendo su amigo, su verdadero estado. Solo explico y figuro un lugar acorde con sus sentimientos.
Y realmente reconozco la simpleza de mis palabras al relatar.
En cuanto acabe me pondre con alguna nueva y ya me opinas mejor.
Un abrazo
En resumen, la fortaleza de tu cuento es la redacción y la claridad al narrar, y la debilidad es la leve verosimilitud del cuento.
sin querer molestarte, tan solo con la intención de que tu estilo mejore, se despide cordialemtne Antípoda.