A mediados del año 1964 un avión de carga cuyo destino eran las ciudades de Lima y Santiago de Chile, tuvo serios inconvenientes mecánicos mientras se encontraba sobrevolando la selva amazónica.
Los problemas llevaron a que al capitán de la aeronave, como forma de evitar que el avión se precipitara a tierra antes de llegar a destino, tomara la determinación de deshacerse del cargamento.
Gran parte de la carga fue entonces a parar a las aguas del río Amazonas, aunque eso no evitó que poco después el avión se fuera a tierra, cayendo en las cercanías de la localidad de Tauaracá, en el estado brasileño de Acre, a poco más de ochocientos kilómetros de la capital peruana. En el infortunado accidente perecieron todos los tripulantes de la nave.
Solamente una de las cajas que fueran lanzadas se salvó de terminar en el Amazonas, al ir a parar sobre el frondoso follaje de un árbol que detuvo el impulso de la caída, llegando sana y salva a tierra.
Luego de unos meses sometida a las inclemencias del tiempo la madera terminó pudriéndose, dejando al descubierto su contenido: un televisor de fabricación europea.
El aparato fue descubierto poco después por los indígenas de una de las tantas tribus que, viviendo casi en la edad de piedra, habitaban en una zona hasta entonces inexplorada de la selva amazónica.
Maravillados por el objeto que habían encontrado, y que no se asemejaba en nada a cuanto habían visto, lo llevaron hasta su aldea, enclavada en lo más espeso de la jungla. Allí lo veneraron como a un Dios, realizando grandes fiestas en su honor, las que solían durar días enteros.
Unos cuantos años después quiso el destino que unos jóvenes exploradores norteamericanos llegaran hasta la aldea en cuestión.
Y no daban crédito a lo que sus ojos veían. Un aparato de televisión era venerado por lo indígenas tal cual si fuera Dios.
Por un lado se preguntaban como había ido a parar un televisor a un lugar tan remoto de la tierra, y por otro, se burlaban de lo absolutamente ridículo de la situación.
Nunca hubieran imaginado que un par de décadas más tarde, ese mismo Dios sería venerado por cientos de millones de personas en todo el mundo.-
Comentarios
Este pequeño relato tiene, o por lo menos intenté que tuviera, varias puntas.
La primera es una observación al hecho de que si bien el avance tecnológico le haya permitido al Hombre realizar vuelos al espacio exterior, hay lugares del planeta tierra que aun no han sido explorados.
La segunda, es efectivamente como tu mencionas "la burla de unos y otros contra sus creencias y religiones tal y como es en la vida diaria".
La tercera, la ironía que encierra tal burla, pues "... un par de décadas más tarde ese mismo Dios sería venerado por cientos de millones de personas en todo el mundo".
Y la última, es una crítica a ese "Dios actual" (la TV) y a todos sus seguidores en el mundo entero, es decir, la sociedad de consumo en la que vivimos, y en la que lo importante pareciera ser tener más, aparentar más, ser popular, famoso, exitoso, millonario y poderoso.
Puede que en el relato no haya quedado muy claro lo expuesto anteriormente, pero fueron esos los "mensajes" o "reflexiones" que intenté plasmar en el mismo.
Intento a través de mis relatos o cuentos ultracortos, hacer pensar al lector, y/o sacarle una sonrisa. Nada más que eso. Si logro ese objetivo en una o dos personas, me sentiré más que satisfecho.
Aclaro esto último por un par de comentarios que recibí al cuento "Un padre y su hijo".:)
Saludos
Saludos
Excelentes. Ambos dos: relato y comentario.
Saludos