La fina brisa marina de aquella triste mañana rompía contra mis ojos haciendo brotar la angustia, la soledad, la sinrazón...Desde lo mas profundo de mi ser.
Él se había ido, y mis labios, tristes, anelaban un beso suyo.
Su carácter alegre, su sonrisa, aquellas tardes cautivas mirando morir el amanecer desde su barco velero...
No dejaré que muera mi alma, porque, si él no está, no volveré a ver amanecer; porque, si él no está, mi corazón dejará de latir.
El amor me había tapado con su manta suave y caliente, de la que no quería salir, envuelta en los recuerdos... allí donde podía verle una vez mas, allí donde podía regalarle una de mis sonrisas, allí donde las mariposas de mi estómago podían volar...
!Jamás! no le olvidaré; no quiero hacerlo...voy a dejar esta tierra rebosante de odio y represión y voy a navegar hacia la libertad empujada por la fuerza de mis deseos y con la certeza de volverle a ver, algún día, susurrándole al oído un "te quiero", perdiéndonos entre las nube, nuestras nubes.
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