Era su momento, estaba a minutos de concretar su sueño. Todavía no podía creer que lo aceptaran en una empresa de tanto prestigio. Su currículum era impecable, eso lo sabía, pero siempre había pensado que para llegar a ese tipo de posición se necesitan contactos. Pero no, él lo había logrado, y sin ayuda de nadie y nada, ya que el no creía en que nada ni nadie tuviera poder sobre él. El destino se lo forja uno mismo, siempre se lo repetía mentalmente, como bien había aprendido en tantos libros de PNL que casi enfermizamente leía y releía diariamente.
El interior del edificio era imponente, casi como lo había soñado. El olor en la recepción le inspiró todos sus sentidos. Siempre había soñado con algo como esto.
En ningún momento, mientras que esperaba sentado en ese cómodo sillón, tenía en su mente más que imágenes exitosas de él. Además sabía que estaba en sintonía con todo en ese lugar, aunque ni bien cobrara su primer sueldo iba a tener que comprarse algún traje de buena calidad. El que llevaba puesto era de gran nivel, pero era el único que tenía en esa categoría. Además, a ojos de un buen conocedor sabía que era evidente que no era nuevo, no obstante borró rápidamente de su mente esa idea. La clave para una buena entrevista era estar 100% positivo. Repasaba mentalmente posibles negociaciones en relación a su sueldo, él sabía bien que en ese lugar pagaban más que en su trabajo anterior, no obstante no iba a dejarse rebajar ni un peso. Su sueño era llegar ahí, y clave era clara: mostrarse como un ejecutivo de primera línea. De su trabajo anterior tenía las mejores cartas de referencia. Nadie había podido entender como una persona podía renunciar sin un puesto firme en otra compañía, pero bueno, él sabía que se lo iban a dar. No tenía dudas que era la persona con mayor capacidad para manejar equipos de vendedores de seguros. Era el mejor vendedor, el mejor vendedor del mundo, como se titula uno de sus libros preferidos.
Su esposa se había enojado mucho, sus padres también, como podía renunciar sin algo firme, pero claro, ellos no pensaban como él, por algo estaban estancados con trabajos de sueldo fijo y sin miras de crecer. Él no había nacido para ser uno más.
Habían pasado 15 minutos de la hora prevista para iniciar la entrevista, pero no estaba preocupado, bien sabía que los ejecutivos habilidosos dilataban los tiempos para las reuniones con el único objetivo de debilitar al otro mentalmente y negociar mejores condiciones. Además, si alguien era experto en conocer todo ese tipo de técnicas era él.
Los siguientes 20 minutos fueron algo pesados, le estaban entrando dudas, eso era malo, por eso prendió disimuladamente su celular en función reproductor de video. Era un buen momento para mirar esos archivos motivaciones que había descargado, a él no le iban a ganar con estrategias para novatos.
Se estaba cumpliendo la hora de espera, y consideró adecuado preguntarle a la recepcionista, no fuera cosa que por inoperante no hubiera notificado de su presencia y que pensaran que él se había retrazado. Se percató que la chica era otra, al parecer se había terminado la jornada laboral de la primera chica, pero él no se había percatado. En general, por su forma de ser, no le daba demasiada importancia a los empleados de bajo rango.
Con amabilidad, pero con el tono de voz propio de un buen ejecutivo, le preguntó a la chica por el Lic. Álvarez, el jefe de personal que lo había citado.
La muchacha se disculpó por no haberle preguntado a quién esperaba, dijo haberlo visto muy involucrado en el trabajo con su celular. Inmediatamente levantó el teléfono con más de 200 teclas por lo menos, pero al instante colgó y le preguntó, disculpándose nuevamente, si le podía repetir el nombre de la persona a la que buscaba. Al Lic. Álvarez repitió impacientemente, hace una hora que lo estoy esperando.
La muchacha consultó con otra persona de la empresa, y rápidamente volvió a su puesto de trabajo. Disculpe señor, dijo tímidamente la muchacha, soy nueva en la empresa y no conozco a la totalidad del personal. En unos minutos baja a recibirlo.
A los 5 minutos se abrió la puerta del majestuoso ascensor. Impaciente miró hacia adentro y entendió que estaba ante el mismísimo Álvarez. Además había estado buscando información sobre él en Internet, y estaba seguro que era la persona que había visto en distintas notas que había consultado. Es más, ya sabía de los gustos que tenía por el Golf y la pesca, y era algo que iba a usar para entrar en confianza.
Gómez, dijo a viva voz Álvarez, disculpe la demora, tuve que participar de una conferencia con la gente de Estados Unidos. Pasemos a mi despacho, tengo unos minutos para charlar con usted.
Ya en el despacho el lujo era evidente, ese era en nivel de vida que siempre había querido tener Gómez, y sabía que a la larga o la corta iba a ser él el que ocupara el puesto de Álvarez.
Gómez, gracias por venir y por su puntualidad, expresó el alto ejecutivo. Me imagino que usted debe imaginarse el motivo de esta reunión. Su currículum es impecable, el mejor que llegó a mis manos en los últimos años. Justamente expresé mi deseo a nuestra casa matriz en Estados Unidos de mi intención de contratarlo.
La felicidad era total, sabía que era inadecuado interrumpirlo, pero la ansiedad y la emoción le ganó de mano. Muchas gracias, es un gran placer para mi poder trabajar en esta gran compañía y voy a dar lo mejor de mi en esta nueva etapa.
El ejecutivo lo interrumpió de bastante mal modo. Discúlpeme que lo interrumpa y permítame terminar, le dijo. Como le comentaba usted tiene el mejor currículum que he visto. Y eso era algo que tenía que decirle. No obstante su adecuado perfil para esta empresa y para el puesto de jefe de ventas puntualmente, en la conferencia que acabo de tener me informaron que no podemos darle el puesto. Vamos a contratar a Enrique Mainz, posiblemente lo conozca.
Fuera de si Gómez le dijo todo lo que opinaba del incompetente de Mainz, es más, había empezado su carrera junto a él, lo conocía perfectamente, era un mediocre total.
Álvarez lo miró con cara de compartir su opinión, solamente pudo expresarle: Es el hijo de la nueva esposa del Gerente General de sucursal de Argentina. Y como sabrá, los contactos son importantes…
Comentarios
Por cierto, ¿la mujer le echó de casa cuando él volvió sin el trabajo? Tan sólo espero que no haya sido una historia real basada en tí después de lo que he dicho, ups
Saludos!!!
Un saludo,
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