Me giré lentamente (la bromita del ahogado)-pensé-Pero no sabía que decir, sentí que se me comprimía el pecho y que la sombra de la soledad me acechaba de cerca. Apresurada, recorrí varios metros gritando asustada su nombre, confusa. Todo estaba en calma y el viento dejó de correr repentinamente. Sentí los martillazos de la sinrazón que caminaban temblando entre mis dedos, entre mis manos, entre mis labios.
Corrí desesperadamente volviendo a gritar su nombre una y otra vez, con voz temblorosa, presa de un mal sueño, presa de la angustia, la angustia por haber perdido a una amiga.
Comentarios
Lo bueno, si es breve, dos veces bueno.
Un abrazo y felices fiestas,
Windumanoth