Buscaba la sombra infinita del atardecer con las rodillas de arena de la Bardena blanca, arena sin sal azotada por el cierzo que corta la cara. En aquel extraño viaje de trabajo encontré algo más de lo que buscaba, una niña asustada con el pelo revuelto y la ilusión nueva en el calor de su mano. Ahora me pregunto si fui yo, quien buscó sombras dónde no las había, tanto tiempo aprendiendo a andar sobre ellas y ahora resulta que no me llevan a ninguna parte.
Cámara en mano busqué la luz perfecta, siempre cuidando esos pequeños detalles que al final sólo son mis detalles y que están condenados a morir en el servidor de mi querida multinacional. Será la historia de mi foto la que quede salvada de los cambios impuestos y de los bocados febriles del besugo que cada vez crece más. Mi foto nada en sus tripas, salvando las malas digestiones de los que ahora nos señalan y se atreven a tocarnos sin mirarnos a los ojos, porque si nos miran se asustan de ver vida, y tienen que tener cuidado porque están tan gordos que no pueden correr.
Del extraño viaje me quedan las ganas de perseguir otra foto casi perfecta, atrapar esas sombras infinitas que se abren paso entre mantos de silicio que cuando me vaya empezarán a adormecerse perdiendo su azul entre la arena. Quienes no entienden la importancia de la luz que se arroja tras el parpadeo de una cámara no verán más allá de lo que pretendo contar, se limpiarán las rodillas al ponerse en pie, avergonzados de la nada que queda tras la mirada perdida.
Aquella luz no la pueden robar, viajó a través del espacio y se enredó en mi pelo infantil, para luego detenerse en mi objetivo adulto. Volverá después de recorrer otros tiempos esquivando hachazos artificiales y dando un leve respiro a quien se la encuentre.
El extraño viaje puede repetirse, espero que me encuentre otra vez, yo me quedaré a esperar, sin pretender que alguna vez me entiendan.
Siguen reunidos, atravesados por la luz, pero no lo saben.
Comentarios
Yo vivo en Tala Huasi donde la arena de la playa no tiene sal y el Río San Antonio lleva agua dulce.
bello escrito Alejandra
Muy intenso.
Un abrazo
''Ahora me pregunto si fui yo, quien buscó sombras dónde no las había, tanto tiempo aprendiendo a andar sobre ellas y ahora resulta que no me llevan a ninguna parte.''
tal vez si lo puntuaras así...
''Ahora me pregunto si fui yo quien buscó sombras dónde no las había; tanto tiempo aprendiendo a andar sobre ellas y ahora resulta que no me llevan a ninguna parte.''
No lo sé, es una idea para empezar... pero con una vuelta más sería un texto mucho más redondo.
Saludos.