A mis cuarenta y cinco años soy una persona diferente a la cual se le debe de buscar una palabra para describirlo porque me acuesto con una niña, si, pero esa niña esta muerta. Pero con tanta intimidad con tanto amor he venido a desvariar y a suponer que ella esta viva que bebe de mi vida, que se alimenta de mi y que respira mi aire. Bueno, todo esto pienso día con día en ocasiones con mas lucidez que hoy y otros días hago grandes esfuerzos para no pensar nada y solo vivir y seguir envejeciendo que para eso sirven los vivos. Así que con tantas ideas en la cabeza que me acompañan todas las horas estoy fuera de mi casa esperando que pase la pequeña niña de mi amor para poder verla a esa hermosa hora en que se encienden los bombillos de este cada vez peor alumbrado público. Veo los ojos enrojecidos del campesino que también espera por ella en aquella mancha de la noche, se aprecia cada detalle de su regordete cuerpo de cada gesto de ansias sin saciar que pose, de cómo la desesperación le empuña las manos y de cómo la tristeza le encorva un poquito la espalda y como mantiene la frente en lo mas alto de la indignidad.
-La muerte también es un castigo.
Me digo en voz alta.
La gente que piensa que esta viva también se amontona como todas las noches, se ve del otro lado de la acera, a la comadre Lupe y a Juana que platican de los quehaceres domésticos, de los muchachos que tanta lata les dan, de la nube negra que acompaña esta noche, de lo que paso en el mercado, de lo poco que vale el dinero y de el viejo rabo verde de Matías y de su primo Juan que están a unos metros de ellas. También en su conversación diaria de antes de dormir sobre los temas de siempre que no es necesario oírlos. Con solo verlos se puede adivinar que algunas palabras también van para mí por que me ven y ríen como un par de chamacos de escuela.
Ahí viene y con mi misma señal de siempre de quien despide barcos, párese que la saludo algo así como una bienvenida cordial a esta linda noche. Entro a mi casa me quito la ropa que me estorba para amar y así a oscuras miro mi cuerpo en el espejo.
-vendita noche que oculta lo feo de los estragos del tiempo.
Y me siento joven de veinticinco, que fue cuando salude por primera vez a la niña de mi vida que en cuerpo nunca se convertirá en mujer.
La siento llegar como un viento frío que no tardara en calentarse y se va materializando poco a poco mientras me empieza a faltar el aire, la veo detrás de mí, la veo en el reflejo del espejo que me la regala eterna y viva a la vez.
-Te amo
Me dice mientras se empieza a desnudar para que yo la admire y sin dejar de ver el espejo la acaricio con la mirada. Me rozas amor mío la espalda, me acaricias el cuerpo y así desnudos sin necesidad del sexo nos acostamos juntitos para sentirnos.
Ahora tengo un gran dolor de cabeza me despertaron las ganas de orinar, pero permanezco en mi cama por la somnolencia. Respiro el aire que anoche me hizo falta y no me llena los pulmones.
-maldito sea el día, lo unido bueno que tenias es que podía respirar y ahora ni eso.
Lo repito en mi mente mientras me levanto al baño, me lavo la cara y con pasos lentos regreso a mi cuarto, aun siento en el alma las carisias De mi niña hermosa, de mi reina de primaveras eternas.
-El tiempo apaga el ardor del cuerpo.
Pienso mientras busco mi ropa entre el tiradero del piso.
-Maldito día de penitencia.
Lo pienso en voz alta mientras trato otra vez de respirar el aire que se me niega.
- Que feo es el día, tanta luz, de esa que se mete por los ojos, de esa luz que se respira y se toca, tan ligera tan ajena. Maldito sea el día y todos sus colores, tanto lo extrañe y ahora que lo tengo como lo detesto.
-Yo te había dicho amor que así es, no es normal ni para los vivos, pero ahora dime que haces aquí desnuda frente a mí en este ahora radiante día.
-pedí un día a tu lado que una eternidad así.
-¿Cómo?
-así, un poco muerta un poco viva.
Nuestros cuerpos en un nudo se aferraron a la vida eterna esa vida prometida que solo dura unos maravillosos segundos, eternos en la mente para quien ha tenido la dicha de vivirlos. Pensando es eso sin necesidad de decirlo por que se que tu piensas lo mismo.
-No llores.
Abrasados confundiendo nuestros cuerpos y en el momento del eclipse total tu carne humana se empezó a podrir y se fue descomponiendo en mis brazos, y que tus ojos se fueron muriendo como si el tiempo te llegara a cachetadas. Tu piel se convirtió en un charco seco.
Sin ti, sin nada. En este momento me pregunto que de todo esto es real, quiero sacar saldos de la ruina, quiero ser el primer hombre que gane en el amor. Sentado en la esquina de mi cama abrasando tu recuerdo intacto jurando por ti, que es lo único que en esta vida tengo y que de la muerte pretendía.
- juro que todo esto fue real.
Comentarios
A medida que el cuento se vuelve más íntimo comienza a advertirse una comunión entre escritor y escrito que torna lo narrado en un espacio algo reservado, difícil de trasladar a la letra; esto podría producir algunos tropiezos al desplazarse en la lectura.
Para concluir sugeriré, sin ánimo de desmerecer tu interesante tarea, que analices la sintaxis y apartes alguna leve falla ortográfica que se ha colado en la escritura.
Muy buen trabajo, Omar; gracias por dejarnos ver tu obra.
Hasta pronto.
Esas críticas son las que busco, sinceras y emotivas. Cuidare ambas cosas y mi intención es seguir mejorando.
Muchas gracias espero que te haya gustado.
Yo pensaba que escribía por diversión, ahora se que lo necesito para vivir.