Ya era el mes de Junio y el calor asomaba tímidamente en el cielo de Barcelona cuando Raúl Soler, completamente restablecido de su angina de pecho, se incorporó en sus labores en el Laboratorio Químico. Su jefe le aconsejó que se cogiera ya las vacaciones de verano, pero él prefirió volver a su trabajo, algo que creía que le iría bien y le ayudaría a su pronto restablecimiento.
Durante los dos meses anteriores su vida había sufrido cambios, su mujer se marchó de forma precipitada por culpa de un cáncer. Cambios insoportables, que le dejaron secuelas de las que necesitaba tiempo para recuperarse. Cuidaba su dieta más aún si cabe, aunque nunca fue hombre de excesos. Pero desde que se fue Ángela notaba una fuerte presión en el pecho, era la tristeza que hacía mecha en él.
Evitó las partidas en el bar los domingos, por aquello de no inhalar el humo de los demás clientes. Incrementó sus paseos los fines de semana. Y con cincuenta años pasados se encontraba de nuevo sólo, sin nadie.
Cuando era joven pensaba que ninguna mujer sería capaz de aguantar sus manías. No soportaba los ruidos repetitivos, los chasquidos, la luz excesiva. Gustaba de disfrutar del silencio y cuando llevaba un rato hablando con alguien, ya no sabía de que hablar, así que se dedicaba a escuchar. Los silencios incómodos le aterraban, tanto, que nunca intercambiaba más de cuatro frases con desconocidos, hasta que conoció a Ángela y su mundo cambió por completo. Entonces ella fue la parte esencial que a él le faltaba, ella era su oxígeno. Con ella ya nunca le falto nada.
Pero la muerte no sólo se la llevo a ella, lo estaba matando a él.
Esa tarde del mes de Junio y siendo viernes, Raúl Soler se desplomó en uno de sus paseos nocturnos por la Barceloneta. Todo se volvió negro a su alrededor, ni siquiera se dio cuenta.
La muerte lo arrastró a un punto sin retorno y su luz se apagó para siempre.
Comentarios
Creo que el apartado correcto para colocar esta historia sería NECROFILIAS ( jeje).
Tengo varios escritos que también hablan sobre la muerte, aunque siempre meto un toque de ironía para rebajar el tinte fúnebre.
Bueno, me pides opinión, así que he leído con atención tu relato:
Has cambiado de tercio, lo que no está nada mal, conviene experimentar cuando intentamos esto de las escribideras.
Eres metódica y ordenada , echo de menos un toque de locura en tus escritos, pero lo haces muy bien a pesar de lo predecible que eres.
Gracias por tu confianza Ester.
Saludos,
Shai
En cuanto a romántico, muere de tristeza, el protagonista, tiene un dolor tan intenso por la pérdida de su esposa, que no puede vivir sin ella y se le parte el corazón. :rolleyes:
Si estás triste, estás bajo de defensas y todo lo pillas.
Soy de las románticas que aún cree que se puede morir por amor.
Incluso matar por amor.
Saludos,
Shai
"Morir por amor" sería un buen debate en el foro Ester, piénsatelo. Con respecto al relato, es triste sí, pero de todo hay que escribir no??, no obstante el recuerdo de Ángela le dio un destello de felicidad a su vida, y a los lectores un poco de oxígeno. En pocas líneas hablas de soledad, amor, y de la muerte, casi nada.
Un saludo
Me ha gustado el relato... te leeré
Hay gente así, que no es capaz de encontrar la alegría en su vida, quizás algo o alguien le lleve algo de felicidad, pero a solas su existencia rezuma tristeza.
Pero me gusta como describes al personaje.
SALUDOS
Me gusto y me gusta que hables de la muerte es un buen tema al menos para mi