Nunca he escrito nada pero ayer después de no pegar ojo se me ocurrió escribir un relato corto con tintes autobiográficos.
A ver si a alguien le gusta, lo escribí para regalárselo a mi pareja pero oigan lo comparto por si a alguien le gustara.
Si alguien tiene algun relato suyo joer que lo ponga que lo leeré con gusto. Espero veredictos.
Eso es amor, cariño.
Dedicado a Marta.
En contra de su costumbre llegó cuando la clase estaba a punto de comenzar. Su sitio habitual estaba libre pero aún así opto por sentarse en una fila vacía del final. Su motivación en el curso estaba siendo óptima pero ese día sabía que no iba a prestar atención; una sensación de soledad causada por problemas familiares y existenciales le oprimían.
Sin que se hubiera percatado antes, se dirigieron a él.
- Hola, hoy te has puesto aquí - susurró una encantadora chica que se había sentado a su izquierda.
- Sí,... bueno, así es.
- Ah, ya empieza el profesor.
Ella era un chica que normalmente se sentaba a su espalda,ingenua y poco experimentada como él. Su cabello era largo castaño y algo rizado en las puntas, ojos expresivos y con enormes pestañas y unos pechos muy poco desarrollados pero que remarcaban de alguna manera su carácter dulce y encantador.
Hablaron mucho y sin prestar atención al profesor aunque mirándolo no por disimulo sino por timidez.
- Yo tengo que ir a casa y no puedo quedarme - contestó ella a una torpe invitación para que comiera con él.
No obstante sin decirse nada más recogieron sus libros, apuntes y bolígrafos y él la acompañó "tácitamente" a su casa. Los tímidos lo hacen todo así.
Al rato se encontraron a una señora con un perrito de esos que no se venden sino que se adoptan.
- Hola Laura, qué bien que ya vuelvas porque la comida ya está lista. (en ese momento se percató de la presencia del amigo de su hija)
- ¡Ay perdón! No me había fijado ¿Eres un amigo de Laura? y sin esperar respuesta le invitó a comer algo que él inmediatamente rehusó aún sin tener un motivo cierto para ello.
Cuando llegaron a casa de Laura la madre, contradiciendo la afirmación de estar lista la comida, les dijo:
- Aún tenéis unos minutos chicos, quedaos en la hamaca del porche que se está muy bien allí y yo Laura ya te aviso.
Laura y Diego quedaron sólos, sin atraverse a nada. Ella recogió sus piernas apoyando la cabeza en ellas y mirando de soslayo a su compañero.
Él se movía inquieto pero sin osar balancear la hamaca y mantenía como ella silencio durante un tiempo.
- Es la primera vez - dijo Diego al fin- que alguien viene hacia mí... hoy me sentía mal y vinistes.
Aquel muchacho inexperto intentaba expresar sus sentimientos a Laura.
- Lo hemos pasado muy bien.
- Sí, contesto ella.
- Mañana y todos los días nos ponemos juntos otra vez.
- Sí claro y sonrió y él se fue sin esperar más, feliz, muy feliz de aquella promesa.
En la ventana sus padres habían visto toda la escena.
- Eso es amor, cariño, dijo la madre de Laura.
- Si no han hecho nada y no sabemos lo que se han dicho.
- Yo no he oído nada, no, pero sé que nuestra hija es afortunada y que su relación con ese chico durará toda su vida porque ha encontrado un hombre que siempre la va a querer.
FIN.
Oriafontan.
Comentarios
enhorabuena.....
besosss....
Muy bonito
Gracias.
En este relato pretendía resaltar el valor de la intuición; la madre de la chica intuye el amor verdadero y hacer un elogio de la inocencia.
Si algún día tienes tiempo intenta leer en infantil- juvenil el relatillo que hice llamado Miguel y su caballo Luisón.
Estaría bien si te gusta que hicieras una continuación o algo de ese relato. :rolleyes:
Saludos y estaremos en contacto.
Celebro un montón que te haya gustado.