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Nuestra historia

atheni24atheni24 Pedro Abad s.XII
editado octubre 2009 en Romántica
Esto es un pequeño fragmento de algo que seguiré escribiendo más adelante. Espero su opinión!


Ese era el fin. No podía creerlo pero allí estaba, de pie en aquella habitación aún sosteniendo su mano fría entre las suyas. No paraba de preguntarse por qué, por qué ahora, por qué de esa forma, por qué había decidido llamarle a él con su último aliento.
No podía dejar de mirarla, si no fuese por la palidez de su piel podría asegurar que dormía. En su cara veía tranquilidad, paz, felicidad…parecía como si en algún momento fuese a abrir los ojos y regalarle una de sus sonrisas. Pero sabía que eso no iba a ocurrir, caprichoso destino que después de tanto tiempo les había vuelto a unir y ahora se la arrebataba así.
Ahora se paraba a pensar en el momento en que la conoció, hacía ya 9 años. No era más que una niña, como muchas de las que había allí, no había nada que la hiciese diferente a los demás o por lo menos eso era lo que parecía a simple vista. En un primer momento no pensó que pudiese llegar a tener con ella algo más que una amistad pero fruto del tiempo que pasaban juntos o de la cantidad de bebida que había tomado en la fiesta, aquella noche la besó. Podía recordar perfectamente como yendo vestido de animadora se había intentado acercar a ella toda la noche, incluso se lo contó a una de sus amigas para que se lo dijese pero ella estaba en otro planeta, eufórica por la fiesta, hablaba y bailaba con unos y otros sin reparar en su presencia. De vez en cuando cruzaban alguna mirada y ella le sonreía, en ese momento se dio cuenta de que él también sonreía cuando la miraba, hacía tiempo que había olvidado esa sensación…
Por eso se lanzó, sus amigas la iban dejando sola y él temía que se marchase sin haber tenido la oportunidad de hablar con ella. Así que se armó de valor y fue hasta su lado, la música estaba demasiado alta como para hablar así que decidieron acercarse hasta la ventana. Allí la brisa hizo que su olor le inundase los sentidos, vainilla. Hablaron durante un rato, sólo cosas triviales, nada que pudiese estropear aquel momento; cruzaron algunas miradas y cada vez la atracción era mayor entre ellos. Por un momento pensó que la besaría allí delante de todos, pero no fue así, uno de sus amigos se acercó para intentar ligar con aquellas chicas de la ventana pero al comprobar que él era un chico se marchó avergonzado, entonces cayó en la cuenta, aún iba vestido de animadora, de ahí aquella confusión. Le pidió que le esperase mientras subía a cambiarse a la habitación y ella aceptó, aunque la fiesta estaba acabando ellos buscarían un lugar donde poder seguir conociéndose. Fueron los 10 minutos más largos de su vida… después de pedirle que le esperase subió corriendo a la habitación y buscó en su armario algo decente que ponerse, no quería ponerse cualquier cosa, quería que ella solo tuviese ojos para él; así que decidió ponerse un jersey y su abrigo negro (recordaba que en otra ocasión ella le dijo que le gustaba). Cuando por fin llegó a la recepción donde la había dejado esperando se encontró con que le esperaba con un par de amigos más, durante su ausencia al verla allí sola le habían propuesto seguir la fiesta en otro sitio y ella no podía negarse; así que aunque en realidad lo que le apetecía era estar con ella a solas accedió a ir con aquel pequeño grupo a algún lugar donde seguir la fiesta.
Él por su experiencia sabía que aquello no iba a ser posible, eran casi las 5 de la mañana y por aquella zona no había muchos sitios en los que ella pudiese entrar. Aún así fueron caminando en busca de alguna discoteca, por lo menos durante el camino tuvo la posibilidad de hablar con ella y pudo comprobar como el marrón de sus ojos conseguía hechizarle. Por fin, después de caminar durante un par de horas se dieron por vencidos, debían volver a la residencia era demasiado tarde. Durante el camino de vuelta el pequeño grupo se dispersó, ya solo quedaban ellos dos y otro chico que iba algo más rezagado. Quería estar sólo con ella, poder abrazarla, besarla, perderse en sus ojos…pero no se atrevía a dar el paso, no sabía si esa situación podría incomodarla así que tuvo que aguantarse y seguir caminando a su lado hechizado por sus ojos y su olor a vainilla. Mucho antes de lo que le hubiese gustado llegaron a la residencia, era el momento de despedirse. Aquél chico aún seguía allí con ellos dispuesto a no dejarles ni un momento a solas así que se lanzó, la agarró de la mano, la acercó hacia su cuerpo y la besó de la forma más dulce que supo hacerlo. Al separarse pudo ver como brillaban sus ojos y comprendió que ella también había deseado toda la noche besarle, se despidieron hasta el día siguiente y él se quedó allí viendo como ella se alejaba hasta su residencia.
Subió a su habitación con la extraña sensación de no haber hecho lo correcto, ella le atraía pero no quería hacerle daño; no debía darle esperanzas de que algo entre ellos pudiese ocurrir pero por otro lado le apetecía seguir conociéndola, seguir descubriendo todo lo que le podía ofrecer. Así que no se paró a darle muchas vueltas, dejaría que fuese el tiempo el que decidiese por él, seguiría conociéndola pero sin ataduras, sin poner un nombre a lo que eran.

Comentarios

  • bilbobilbo Pedro Abad s.XII
    editado mayo 2009
    Me ha gustado muchisimo, ya tengo ganas de leer más...
  • editado mayo 2009
    Fantastico.
  • atheni24atheni24 Pedro Abad s.XII
    editado septiembre 2009
    Aquí les dejo la continuación de esta historia, espero k les guste y me dejen algún comment. besos.

    Al día siguiente no paró de darle vueltas a cómo reaccionar cuando la viese, besarla, saludarla como siempre, dejar que diese ella el primer paso...
    Bajó al comedor al mediodía y mientras comía la buscó con la mirada en ela mesa en la que habitualmente se sentaba pero no la vió, ni a ella ni a ninguna de sus amigas. En un pirmer momento pensó que a lo mejor estaba cansada por la noche anterior y que aún dormía pero pronto por su cabeza empezaron a rondar otras ideas, y si no quería volver a verle, y si estaba arrepentida por haberle besado y no sabía como decírselo... Cuanto más tiempo pasaba más vuletas le daba a la idea de que ella estuviese arrepentida de lo sucedido así que para distraer un poco su mente se puso a dibujar, no era Picasso pero no se le daba nada mal. En un principio no sabía que hacer pero al levantar la cabeza vió la rosa azul que tenía colgada en la pared, era perfecta así que comenzó a dibujarla. Cuando la acabó pensó que sería el regalo ideal para ella así que le escribió una bonita dedicatoria que decía:
    - Por muy duro que sea el camino, por muchas veces que caigas, por muchas dificicultades que encuentres en tu camino nunca te rindas. Lucha, se fuerte y no olvides que siempre tendrás buenos amigos que te ayuden a salir adelante.
    Un beso de tu amigo -

    Cuando terminó de escribirlo vio que estaba anocheciendo, había pasado toda la tarde dibujando y aún no sabía nda de ella. Mientras pensaba que estaría haciendo y recogía sus lápices de dibujo tocaron a la puerta. Seguramente sería Dani, su mejor amigo, desde la noche anterior no lo había visto y posiblemente quería contarle alguna de sus conquistas. Sin darse demasiada prisa abrió la puerta pero para su sorpresa no era Dani quien estaba allí sino ella, pasaron algunos segundos hasta que consiguió hablarle, había deseado verla durante todo el día y ahora que la tení allí no sabía que decirle. Torpemente la invitó a entrar en la habitación y ocultó como pudo el dibujo.
    Resultaba raro tenerla allí y no sabes cómo reaccionar, con ella todo había sido muy fácil desde el principio, podía ser él mismo sin miedo a que no le gustase, podían hablar de cualquier cosa y ella parecía no aburrirse pero ahora... tenía ganas de besarla, abrazarla, sentarse junto a ella sin hacer nada en especial. No sabía como romper el hielo así que decidió darle el dibujoy esperar su reacción pero para su sorpresa no pasó nada; ni siquiera le dijo nada, simplemente cogió el dibujo y se marchó de la habitación.
    Fue como un jarro de agua fría, había esperado por lo menos un "gracias" o un "que detalle tan bonito" pero nada, no le había dicho nada.
    Empezó a confirmar su idea de que se sentía arrepentida por lo que había pasado y que él con su dibujo sólo había conseguido empeorarlo pero en ese momento llegó un sms a su teléfono que decía: - Muchísimas gracias por el digujo, es lo más bonito que me han regalado nunca. Siento no haber reaccionado de otra forma, mañana te lo recompensaré. -

    Cómo explicar lo que sintió al leer esas palabras, alegría, felicidad, entusiasmo... ¿qué debía contestarle?, no quería parecer demasiado entusiasmado así que escribió: - No tienes que dar las gracias, me alegra saber que ha gustado; esperaré mi recompensa. -
    Cuando envió el sms decidió relajarse y pasar algo de tiempo con sus amigos hasta que se fuese a dormir.
  • atheni24atheni24 Pedro Abad s.XII
    editado septiembre 2009
    Continuo aqui un poco más. :)

    Cuando se levantó ni siguiera recordaba lo de la recompensa, así que como hacía habitualmente fue a desayunar y después a entrenar. Al terminar el entrenamiento volvió a su habitación para darse una ducha pero al abrir la puerta lo vió, allí encima de su escrtorio había una rosa y un pequeño paquete; se acercó hasta la mesa y observó que también había una nota que decía: "´Sé que no es tan bonita como la de tu dibujo pero espero que te guste. Un beso".
    al leer esto fue cuando recordó el mensaje y no pudo evitar sonreir, abrió el pequeño paquete y descubrió una caja de bombones. No se paro a pensarlo ni un segundo los probaría junto a ella, era lo que más le apetecía en ese momento.

    La noche llegó tan rápido que casi ni de dio cuenta, decidio a verla aquella noche bajó a buscarla a la cafetería, allí estaba sentada en una mesa con su compañera de habitación, parecía que hablaban de algo divertido pues las dos reían sin parar y sobre la mesa tenían esparcidas un montón de cosas.
    Cuando se acercó comprobó que sobre sus piernas sostenía un libro de historia, no bromeaban estaban estudiando y aunque a simple vista aquello no lo pareciese la clase daba buen resultado pues ambas parecían contesntas. Se detuvo a su lado pero sólo fue capaz de decir: ¡Vaya dos!, y siguió caminando hacia la mesa donde se encontraban sus amigos. Por el camino se iba reprochando el no haber sido capaz de decirle algo más pero al llegar a la mesa todos sus pensamientos desaparecieron, estaban jugando a cartas así que cogió una silla y se unió a la partida.

    Cuanto tiempo pasó o en qué momento ella se había marchado ni se dió cuenta; cuando se giró y vió su mesa vacía sintió una sensación extraña. Se había pasado todo el día pensando en lla y ahora por una partida de cartas ni siquiera se había fijado en que se había marchado. Se levantó y poniendo una excusa se marchó a su habitación, se sentía raro le gustaba estar con ella, pasar tiempo juntos pero cuando estaban delante de sus amigos no sabía que hacer, no quería que le juzgasen, ni que pensaran que una niña le manejaba.

    Estaba a punto de meterse en la cama cuando tocaron a la puerta, no tenía ganas de abrir y aguantar a nadie, bastante tenía con sus problemas como para escuchar los de los demás pero quien fuese sabía que estaba allí y volvió a tocar la puerta. De mala gana abrió y para su sorpresa comprobó que era ella, allí estaba delante de su puerta en pijama con su sonrisa, la dejó pasar a la habitación y se sentaron en la cama a hablar. Sabía que hablaban porque ambos movían los labios pero en su cabeza sólo tenía un pensamiento: besarla.
    Miró hacia la mesa y vió la caja de bombones así que se levantó y le ofreció uno, ella eligió el único que tenía forma de corazón y le invitó a compartirlo, le dijo que no que prefería que se lo comiese ella así que él escogió otro. Esperó a que ella se lo hubiese comido y entonces le dijo : - debería haberlo compartido contigo así ahora sabría cual era su sabor, así que lo siento pero tendré que besarte para comprobarlo.-
    Y la besó de la forma más dulce que sabía hacerlo, tenía los labios carnosos y un sabor muy dulce, le gustaba como mientras la besaba ella le acariciaba el pelo y le agarraba por la cintura.
    No quería dejar de besarla nunca, hubiese pasado así el resto de su vida pero por desgracia era tarde y ambos debían descansar; así que pasado un rato se despidieron y ella se marchó.
    Se tumbó en la cama saboreando aquellos besos y aspirando el olor que había dejado en su habitación y se durmió.

  • marta gmarta g Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2009
    que dulce sensacion
    espero el siguiente texto casi con ansiedad....
  • bartonbarton Juan Boscán s.XVI
    editado septiembre 2009
    Que bonitoooo TuT Me encanta! Siguelo plis OuO
  • EsterEster Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado octubre 2009
    Me gusta;)
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