Fr. 102, Porfirio,
in Iliadem 4, 4
Para Dios todas las cosas son hermosas, buenas y justas, pero los hombres han supuesto que unas son justas e injustas otras.
¡Mal devoto sería aquél que no se amparase de inmediato en estas palabras!, pues solamente corrupción y enfermedad de espíritu hallare en su corazón.
Es Heráclito el sumo redentor de la Hélade; y uno de los pocos que con auténtica verdad han hablado sobre Dios. En verdad mi ateísmo empequeñece ante su sabiduría; mas, si esto es la Divinidad, ¡qué mengüe, que mengüe hasta alcanzar la gloria!
Grandes insensateces se han dicho sobre el Altísimo, tales que han hecho desatar su cólera. Ésta es una de ellas: «que unas cosas son justas e injustas otras». No parecen los hombres darse cuenta todavía de que para Dios no existe la injusticia.
¡Vosotros, los hombres, habéis creado la injusticia!, y con ella ese ángel rebelde que adoráis en vuestras misas. Mas él es hijo de su Padre y conocedor de su verdad. Y así él se mofa de vuestra idolatría.
¿Qué será de vuestro adorado ángel cuando no haya nadie que le cante en forma de monólogo? Entonces él dejará de reírse y será uno más de nosotros, hijo de su Padre. Entonces él se unirá a la humanidad y exclamará con nosotros: «Todo es justo».
«Todo es justo». Así habla Dios a nuestro corazón. Mas vosotros pretendéis ignorarlo. Preferís creer en la injusticia para redimiros, pues si todo fuera justo la vida no sería otra cosa que tribulación, ¡irónica tribulación!
La injusticia dice: «esto no debería ser así», y así alimentáis vuestro espíritu con las gachas rancias de los idólatras. La justicia dice: «esto es así», y así me regocijo yo en la realidad mientras comulgo con ostras y
champagne.
En verdad lo que es, es justo, y lo que no es, tampoco es injusto. Así habla el santo Padre y en gracia a esto quiere que elevemos nuestros cánticos. ¡Alcemos pues nuestros cánticos y colmémosle de alabanzas!
Hace tiempo que empecé este texto cuando me topé con la frase de Heráclito que aparece al principio. A pesar de su brevedad (y de su dudosa calidad) no me había dado por terminarlo hasta hoy, para compartirlo con vosotros si es que queréis opinar. Es evidente la fuerte influencia Nietzscheana, pero no creo que esa sea una de las razones de su "decadencia".
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