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Los pensamiento de Juan Díos

Pedro.AlhambraPedro.Alhambra Anónimo s.XI
editado julio 2009 en Otros
PENSAMIENTOS DE JUAN DIOS
Primera anotación:
Creo que no pasa nada por tener un rebaño de cabras. Y si pasase algo por ello, yo he dicho que jamás me cogerá el destino con las manos en los bolsillos, puesto que ese futuro, ese pasado, no es mi destino. A veces tengo la sensación de saber mi futuro, mi presente, mi pasado, y siento que se mueve, que varía constantemente, dando vueltas y más vueltas hacia mi muerte. Porque sé que la última finalidad del destino es la destrucción de su poseedor, su única y más preciada ambición. Yo, sin embargo, nunca quise perder mi parte de responsabilidad ya que sabemos bien que, en cierta medida, yo tengo una parte importante del control de mi destino, de mi destino último. Aun con eso sé que los factores ajenos también juegan un importantísimo papel en este juego de marionetas semi-articuladas que llamamos vida. El azar se mece constantemente, a tu favor o en tu contra, la causalidad de las cosas espera detrás de cada esquina con el arma cargada. Quizá la detenga con las manos vacías, quizá mi destino sea, en realidad, escapar de la causalidad, una causalidad que no puede rozarme lo más mínimo, puesto que de alguna forma se escapa a mi control y por ello la tengo controlada, la controlo. Como controlo las cabras. He aquí donde se manifiesta la naturaleza de la paradoja: es algo tan extraordinario como parar balas con las manos descubiertas, aun siendo imposible hacerlo.
Todo esto lo sé tan sólo por el hecho de tener la sensación de escapar continuamente de la muerte, una muerte hecha de mil cosas diferentes, un monstruo ambivalente de mil caras distintas, como un Dios todopoderoso que se esconde detrás de las cosas más sencillas, más nimias, más carentes de sentido; también reside en lo más complejo, también controla el destino de la causalidad ambiciosa, destructiva. Ella está tan ligada a él como lo estamos todos los seres dependientes de otros seres para coexistir, para sobrevivir: la vida es el único factor que depende de la vida.
Sí, escapo de la muerte. Quizá jamás debería haber nacido, quizá mi destino era el de haber nacido muerto, o directamente no haber nacido. Nunca lo sabré. Al ver a las cabras lo sé, de alguna forma estoy al margen del caos, ya que yo pertenezco a él, pertenezco a ese caos lleno de constantes limitadas en el tiempo, a esas simples variables. Porque lo único que perdura es el vacío en el cosmos, es la única realidad constante. Sólo veo la verdad en una nada con cara de Dios, reflejada en la carente de sentido, sublime e inexplicable creación.
¿Por qué tenía que escribir hoy? No lo sé. Quizá he puesto la invisible primera piedra, o creado un fuego eterno, o pintado en la pared.

No hay más anotaciones de Juan en todo ese més. Os leeré la que puso dos meses más tarde, pero otro día.
Pedro M. Alhambra

Comentarios

  • Pedro.AlhambraPedro.Alhambra Anónimo s.XI
    editado julio 2009
    El siguiente mes Juan Díos tampoco escribió. Lo hizo dos meses después:

    No, me doy ahora cuenta, lo que hice cuando escribí no fue otra cosa que nacer. Desde ese momento el sol me golpeaba en la frente con más fuerza y sentía mi materia ligarse a él, bendito sol mío. Las cabras me miraban absortas, pues la luz me estaba empapando, me estaba mojando. Pero no he podido escribirlo hasta hoy, porque el sol estaba en mis manos y no me dejaba, por mucho que lo intentara, escribir en las hojas sin quemarlas, dejándolas negras como dos tizones siempre que lo intentaba. Pero hoy he metido las manos en el abrevadero y al fin he conseguido borrar toda esa luz y escribir esto, no sin esfuerzo. Pero entonces, una cosa arto extraña ha ocurrido: ¡se han ido de mi cabeza todas las ideas! Sí, me he quedado completamente en blanco, más blanco que el papel que aguantaba en mi mano –y que por fin no ardía-, pero era imposible escribir nada. Así que aquí estoy escribiendo lo que no soy capaz de escribir en el papel inescribible. ¿Estoy muerto ahora que no puedo escribir? Porque si cuando escribí de algún modo nací, entiendo que ahora que estoy imposibilitado para hacerlo debo de estar muerto de algún modo, quizá muerto por dentro. ¡Ah! Me duele el alma por esto.

    Quizá lo solucione con un punto y aparte, puede ser. Es raro escribir el por qué se escribe como se escribe, coma, porque es algo que casi nadie suele escribir nunca, punto. Las cabras me miran y creo que piensan que me está pasando algo raro. Veo en sus ojos mucha inteligencia, muchas más que en casi todas las personas que me cruzo y que suelen pensar que soy un cabrero como otros muchos cabreros de pueblo. Soy como todos los otros cabreros, quizá más bruto que los otros en realidad porque sé escribir lo que pienso y eso no sé si es bueno o es malo. Probablemente sea malo, porque nacer es quizá el acto más aterrador de la vida.



    Entonces Juan deja de escribir dos meses más, no sabemos el motivo.
    Pedro M. Alhambra
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