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Pasión santa, pasión pasajera

MarcosMarcos Anónimo s.XI
editado abril 2009 en Narrativa

La Semana Santa es una farsa, un invento que limpia los corazones de esta sociedad pecadora a través de importantes sumas de dinero y que se ha ido modificando para adaptarse a los nuevos tiempos que vivimos, convirtiéndose en una de las mayores mentiras que hoy en día vive nuestra sociedad. En España las vacaciones de Semana Santa son, a elegir: playa o procesión. Millones de desplazamientos nacionales, y cada vez más internacionales, buscan el centro y sur de España con la intención de ver, sentir, disfrutar, admirar la pasión de la Semana Santa. Hoteles completos, restaurantes abarrotados, (Por cierto, en dichos restaurantes los fieles que gozan de estas fiestas devoran la carne, ¡Por favor, en esta época no se debe comer carne! Pero la gente como si nada, buen comer, mejor beber y luego a ver como pasean las invariables tallas por las calles de la ciudad) Todo completo gracias a tan poderosa semana, no existen días en el año tan poderosos, por eso son santos. Una de las ciudades más importantes de España durante estos días es la ciudad donde vivo, Salamanca, lugar de altas pasiones que giran en torno a enormes cruces, perfumadas flores, acompasados tambores, silencios sepulcrales, cadenas arrastrándose y miles de cofrades que mueven toda esa maquinaria. Después de los militares los cofrades son las personas más organizadas, devotas y limpias que nos ha dado España, todos vestidos igual, silenciosos, portando varas de metal, velas, crudifijos de oro, túnicas impolutas preparadas para la ocasión, tan sólo permiten dos agujeros en el capuchón que permiten ver y así no tropezarse, porque sino, ¡Imagínense! ¡Menudo desorden si uno de estos travestidos tropezara! Rompería el paso y el orden de las largas filas que preparan. Después de los cofrades llegan los costaleros, esas personas que están debajo de las enormes figuras y que gracias a su fuerza mueven la parte más esencial de la procesión, eso sí con ritmo y orden, ¡Uno, dos, tres, cuatro! Ahora paran, ahora bailan el istalache al ritmo de los tambores, ahora paran y ahora vuelta a empezar, ¡Uno, dos, tres, cuatro! Y la gente con la boca abierta, en completo silencio, viendo como avanzan, bailan y paran las hermosas esculturas que tienen todo el año quietas en las iglesias de la ciudad y que muy pocos visitan, ¡Claro porque están quietas! A las personas nos gusta que todo se mueva, pasión cinematográfica que poseemos desde que el mundo es mundo.

Paseo despacio por el interior de la catedral, frío, silencio, oscuridad, preciosas vírgenes, santos mártires, sangrantes cristos, fantásticos ángeles derrotando a humillados demonios. Paro en una de esas pequeñas jaulas que están alrededor del enorme lugar y que los expertos en la materia llaman capillas, una escultura de Jesús me observa, descalzo, con una túnica morada llena de símbolos que desconozco y una corona de espinas, observo la placa que tiene a sus pies: "Cristo Redentor".
-¡Qué solo se encuentra hoy señor Cristo Redentor! - le digo mirando a cada lado.
-Ya pasó la Semana Santa, ahora poca gente viene a verme- me contesta.
- ¿No le molesta que ahora se olviden de usted? Después de todo el gentío que se ha aglomerado por las calles de la ciudad para verle y ahora aquí, encerrado y tan solo...
-No me molesta hijo, me gusta que la gente se acuerde de mí, aunque solo sea una semana, lo importante es que se acuerden, que yo les pueda ver las caras, que me miren y sientan alegría, que sean un poco mejores, buenos tal vez...tal vez.
Largo silencio, dos personas pasan a mi lado, se detienen detrás de mí, - Este Cristo es del siglo XVIII, fíjate que tristeza tiene, ¡Es fantástico, escalofriante!-
Siguen su camino, cuando se han alejado lo suficiente continúo mi plática con la imagen.
- ¿Y por qué está usted tan triste señor? - Pregunto.
- Así me hicieron, con una tristeza profunda que tengo que aguantar día y noche, ¡Con lo alegre que yo soy! Me gustaría sonreir a los visitantes que vienen a conocerme, pero no puedo.
- Supongo que su escultor pretendía que usted infundara pena para que la gente que lo observe se apiade y se sienta en parte culpable,- Ahora bajo más mi tono de voz y digo, - Personalmente a mí no me gusta nada, opino que muchas cosas están equivocadas, cuando llegue a mi casa pienso escribir sobre ello.
- Bien dicho hijo- Grita divertido, a la vez que los pocos parroquianos que por allí pasean vuelven sus miradas hacia mí.
-¡Por favor! - Le digo en susurros - No grite señor o de aqui me mandan directo al psiquiátrico por hablar con usted.
- ¡Vaya! Para alguién que habla conmigo, lo llevan al psiquiátrico, esta sociedad va de mal en peor.
Después de despedirme, salgo a la calle confuso, reflexionando sobre lo hablado, pensando en las palabras que utilizaré para escribir ese fabuloso texto con el que despertaré las conciencias de medio mundo, aunque tú y yo querido lector, sabemos que no será así, de suerte que llegue a publicarlo en algún foro de Internet, o en algún periódico local donde la gente se despache agusto criticándome, pero nada más, difícil que unas cuantas palabras despierten conciencias, difícil que sirvan para ponerle unas buenas lentes a las personas, para que digan, ¡Con qué este es el mundo! Manos a la obra compadres, esto hay que arreglarlo.
Todo seguirá igual, cada año volverán a salir en procesión, miraremos atónitos las bellas figuras, a
habrá más y más cofrades: Altos, bajos, ancianos, jóvenes, pobres de espíritu e incluso niños, eso sí, todos vestidos igual como manda la tradición, ¿Tradición, cuál tradición? Arrastrando cadenas, flagelándose y a los dos días volveremos a olvidarlo todo hasta otro año, cuando nuestra conciencia protagónica nos vuelva a llamar a escena, ¡Por cierto, hablando de escena! Y no se ponga triste paciente lector, pero en escena el telón es el que manda, y el mío se me viene encima dejándome solo en estas tablas en las que tú y yo nos encontramos, ¡Se termina la función!.

Comentarios

  • AurelianobuendíaAurelianobuendía Anónimo s.XI
    editado abril 2009
    LLevo tiempo leyendo los relatos que la gente expone en esta página, y al fin he decidido registrarme para poder dar mi opinión a dichos textos.
    Este texto que expone Marcos es de lo mejor que he podido leer en este foro, posee una literatura maravillosa, usa recursos literarios como la metáfora, el asíndeton o el delicado sarcasmo con el que a mi me ha divertido. También tengo que decir que aunque este texto me ha maravillado, el otro que escribió Marcos no me ha gustado nada, son solo frases que no llevan a nada y en las que no existe la literatura.Muchas gracias
  • editado abril 2009
    Muy buen texto.
    Desnudas en el muchas falsas creencias. Lo verdadero, lo escencial está en ese Crito resucitado, lástima que la mayoria no comprenda y vean en semana santa un buen fin de semana.

    María
  • IreneIrene Anónimo s.XI
    editado abril 2009

    Hola Marcos.
    Veo que tu pasión por escribir no ha mermado en absoluto, es más, creo que a cada relato con el que nos obsequias es más crítico, más serio, más hiriente, malicioso, sarcástico. Sólo espero que por mi opinión no te dejes influir y que sigas en tu línea de practicar la escritura, que además de ser un gran ejercicio para la mente, la mano y la pluma, es también un perfecto escaparate para darte a conocer y saber, por ti y por los demás, el interés que causan tus ideas sobre nosotros, humildes leyentes que somos entretenidos con opiniones diversas y polémicas como las tuyas.
    En uno de tus primeros relatos intentas hacernos concienciar sobre un mundo mejor, un mundo que podríamos cambiar con pocas obras que practicásemos. En este, manteniendo tu pensamiento de motivar corazones y opiniones, ideas y sentimientos, mueves conciencias hacia el mercado y comercio que se ha levantado en torno al tema de las "vacaciones", de la "Semana Santa", del negocio respecto a las pasiones que se adueñan de las creencias, impuestas o no, pero que están entre nosotros, en nuestra sociedad.
    Estoy de acuerdo contigo en el hecho de que algo que, se supone, debería ser "santo" o, por lo menos, lo menos manipulado posible, se ha convertido en un comercio lucrativo en el que más de uno y de dos, que se frotan las manos cada vez que miran el calendario y ven marcado con rojo la Semana Santa, se hacen de oro a costa del sentimiento de los demás. Sin embargo, mi pregunta es, ¿podemos hacer algo por evitarlo? ¿Nos dejan asistir a esas congregaciones masivas de gente sin llevar esos atuendos? ¿Nos permiten pertenecer a una cofradía sin poner enormes cantidades de dinero? Y lo que es más llamativo, ¿tenemos acceso a esas figuras que están solitarias el resto del año en las iglesias? ¿O es que éstas están cerradas para que no podamos adorarlas, verlas, admirarlas, quitarles el polvo, cuidarlas, restaurarlas si hace falta, sentirlas, acercarte a ver sus rostros envadurnados en ceras para que adquieran mayor brillo a la luz de las farolas, peinarlas, limpiarles las telarañas?
    Muy a nuestro pesar, de parte de aquellos a los que nos apasionan las esculturas sagradas, por su belleza, por el sentimiento que el escultor quiso poner en ellas, por la pasión que transmiten, no podemos acercarnos a ellas el resto del año porque, o bien, están a lo alto de las columnas y podios, entre amasijos de oro con formas de parras, o bien están guardadas cogiendo polvo en algún rincón de los monasterios, iglesias y catedrales, donde no les alcanza ni el plumero, ni las visitas, ni los cuidadores y lo único que reciben las pobres y desesperadas, olvidadas y adbocadas al silencio, es la visita de los insectos y arañas.
    Por eso, no me extraña que el Cristo Redentor esté tan deprimido, triste, solitario y desesperado por hablar con alguien, a quién, por desgracia, tíldarán de loco.
    Por último, no quiero aburrirte más con mis sencillas opiniones, creo que eres una persona sensible, que ve con otros ojos diferentes al resto, el mundo. Y por ello, te atreves con un tema tan controvertico como es el de criticar la Semana Santa con ese sarcasmo que, aunque muy débil, es certero. Creo que es un relato que, imagino, será muy criticado por aquellos que sigan la norma de gastarse todo ese dinero, y realizar todas esas acciones que solo se hacen en este tiempo para quedar en paz para el resto del año.
    En fin, ánimo y sigue escribiendo. Creo que vas muy bien.
    UN SALUDO.:D
  • MarcosMarcos Anónimo s.XI
    editado abril 2009
    Agradezco muchísimo vuestros comentarios, aunque me gustaría que fueran un poco más críticos. Muchas gracias por dedicar un poquito de vuestro tiempo a leer mis textos, si no fuera por eso, esto no se habría hecho realidad.
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