Bueno... Este relato es un fragmento de una idea de un pensamiento de un sueño que tuve (ufff he acabado :rolleyes:). Pues resulta que tengo un amigo... Bueno, compañero, como queráis llamarlo, que me "atrae" pero no en el sentido "gustar", si no que es algo mas que amigo... Pero no me gusta. No sé, me cae fantásticamente y me encanta estar a su lado, pero... ¿Verdad que dicho así suena muy cursi? Es que... Bueno, aquí tenéis la historia:
Me pasaba los días contemplándole. Era corriente, como cualquier otro, pelo castaño oscuro y ojos marrones... lo típico, vamos. Pero a la vez tenía algo diferente; como si sólo pudiese verlo yo, un brillo en su mirada y una descarga eléctrica, como un chispazo, cuando nuestras manos se rozaban (O sea, alguna vez cuando me dejaba un lápiz, o pasaba a su lado). Tengo una extraña cualidad, y es que más o menos me hago una idea de una persona mirándole a los ojos. Los suyos son... mágicos, aunque puedan parecer corrientes. Más de una vez me he quedado mirando sus ojos sin poder desviar la vista. Son... suyos, no hay ningunos iguales a esos. Y lo veo, y aprovecho cada minuto, cada segundo que paso con él. Entonces, me entero de que, simplemente, no puedo estar con él. No, no es que salga con otra. Tampoco es que mi madre no me deje, o que sea un amor imposible. Es, simplemente, que mi corazón me dice que no, que estoy equivocada. Y mi mente lo contrario. Y suele ser al revés. La única razón de esto, es sencilla: Mi corazón late más deprisa por otro (...)
Comentarios
asi q bueno, dejaba mi marca nomas :P
un saludo y segui expresandote
muy lindo