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LO QUE FALTABA
Tropezó conmigo, me adelantó en la cola y pagó con prisa.
—Oiga —le dije, al ver la cartera en el suelo.
—Oiga, su cartera —insistí, después de recogerla, pero él no me oyó y salió del supermercado aún más apresurado. La cartera, de cuero negro y gastado, se parecía a la mía y cuando quise revisarla, la voz del cajero me sobresaltó:
—Lo mejor es entregarla a la policía. Yo no puedo hacerme cargo.
Hizo evidente el rechazo con la palma de sus manos, pero en sus ojos también apareció una sombra de recelo.
—Lo mejor es que se la quite de encima lo antes posible. Deje ahí el carro, si quiere; haga el trámite y vuelva luego a por la compra.
Con un gesto indicó al siguiente que avanzara; la cola se desplazó con ganas y mi carro de la compra quedó arrimado junto al cajero. Busqué un rostro solidario entre los clientes, pero no vi ninguno. De hecho, parecían contentos por haber saltado un puesto en la fila.
—¡Lo que faltaba! —exclamé.
La nueva comisaría del barrio estaba cerca y me dirigí hacia allí. Tuve que sentarme en la sala de espera. El lugar era amplio, iluminado y las puertas de acceso permanecían abiertas. Después de un tiempo, en el que conseguí irritarme, otra puerta, más pequeña y disimulada, se abrió; una agente vino a mi encuentro y, con una sonrisa, me pidió que la acompañara. En el camino a la sala de entrevistas, le expliqué el incidente y le entregué la cartera.
—¿Y no ha mirado dentro? —preguntó mientras revisaba el contenido.
Respondí que no, aturdido, casi tanto como lo había estado cuando el cajero me desconcertó con sus recomendaciones.
—José Tapia Gil —afirmó al encontrar el DNI.
—Soy yo.
—Pues aquí tiene su cartera —respondió, devolviéndomela.
El dinero y las tarjetas de crédito habían desaparecido. Mi rostro enrojeció sin que yo pudiera evitarlo, entreabrí la boca, embobado, y la agente, con semblante comprensivo, dijo:
—Ya que está aquí, puede presentar una denuncia. Supongo que estará pensando:
—¡Lo que faltaba! —dijimos al unísono.
Comentarios
Sólo eso faltaba...jajajajaja...
Saludos
Quien trate de robarme la cartera, sale robado
Otro abrazo