Fueron cruces de miradas
fueron cruces virtuales
y así llego
la tan ansiada cita
la cual
entre palabras y deseos mutuos
se llevo acabo en una plaza.
Ella era una morocha infernal...
ella se llamaba Florencia,
y si mi corazón palpitaba fuerte,
era porque le gustaba mucho
esa sinfonía que hoy
en el mundo perdura,
que hoy suena como rock and roll.
En esa plaza,
Florencia dejo de lado
a los ángeles vírgenes castrados
y tentó a lo bueno
que la naturaleza nos dio...
eso que es la capacidad
de excitarnos
y tener placeres mutuos.
Morocha mi flor,
ella si me hizo conocer
lo que era no estar en soledad
agitando con mi mano
el semen de mi virginidad.
Comentarios
Florencia ha cambiado una vida, si entiendo bien :-D . Sigue escribiendo!
Hola Psychotheory, primero gracias por tu comentario.
Quizás de más esta decir, que fue en una época muy joven la de Florencia y yo.
Hoy Florencia disfruta de una gran bendición, la de su hijo.
Gracias.