Informe del caso 37.4889812
Nombre: Sandra García Vázquez
Nº de placa: 847
Fecha: 8/12/2008
Recuerdo bien sus ojos, y su mirada. Una mirada ciega, pero que a su vez parecía estar viéndolo absolutamente todo. A veces, cuando le interrogamos, se quedaba callado mirándote a los ojos. Tumbaba un poco su cabeza hacia la izquierda. Parecía que te estuviera viéndote el alma, como queriendo tenerla en sus manos para jugar con ella. Luego sonreía. Era una escalofriante sonrisa, pero cálida a su vez. Realmente parecía entenderte sólo con mirarle.
Recuerdo también el momento en que lo encontré. Había estado ocho años encadenado a una pared como un perro en el sótano del domicilio de un hombre, de unos 40 años, que lo secuestró cuando el chico apenas tenía 9 años. Lo torturó a diario e hizo experimentos inenarrables con él. El día que lo encontramos se hallaba atado de pies y manos, con una cadena en el cuello que lo mantenía pegado a la pared, y los ojos vendados. De echo, justo en el momento en que la policía entró en el domicilio y abatió a disparos al secuestrador, éste estaba practicándole unos cortes profundos en distintas partes del rostro.
Al chico, que para entonces tenía unos 17 años, le faltaba la parte final del brazo izquierdo y se lo habían cambiado por un trozo de metal con forma de cuchillo que estaba sujeto a su brazo mediante unos profundos y gruesos tornillos de hierro. El otro brazo se encontraba entero, pero tenía marcas de cortes en la muñeca cuyas heridas habían sido cauterizadas. Ambas piernas estaban prácticamente intactas, pero estaban marcadas con tinta en señal de que en algún momento iban a ser amputadas.
El horror llegó cuando le vimos la espalda. Más allá de tener un montón de cortes y quemaduras, al chico por detrás le salían dos pequeños huesos, conectados con la parte posterior del omóplato. Cuando encontramos el cuaderno del secuestrador nos dimos cuenta de que éste, mediante la inyección diaria de un suero, estuvo intentando que al chico le salieran alas. Se mandó expresamente que el hombre no fuera abatido, pero mató a uno de los policías con un revólver que guardaba en el bolsillo y acto seguido fue abatido por los demás agentes.
El caso nunca fue dado a conocer ni se hizo público en Internet o en los demás medios. El cuaderno que encontramos era el diario del secuestrador, y narraba día a día todas las torturas y los experimentos que le practicó al niño durante años. Pero nada fue lo que parecía. El caso dejó tan trastornados a los agentes que participaron en ella que algunos se fueron y necesitaron atención psicológica de inmediato. No puedo hacer público todo el diario, pero puedo dejar por escrito unos fragmentos que jamás olvidaré.
DÍA 144, AÑO 2007
Todo va según lo previsto. El omóplato parece estar desarrollando una continuación que pronto perforará la piel y continuará creciendo hasta adoptar la forma que quiero. Sólo quedará hacerle unas extremidades de metal al hueso para poder crear unas alas. No podrá volar, lo sé, pero todo esto es para un buen fin, aunque la sociedad se niegue a verlo.
DÍA 167, AÑO 2007
A veces lamento estar haciendo esto, y si fuera por mí no estaría haciéndolo. Pero ahora ya no hay marcha atrás. Parece que el sujeto ha perdido la facultad de la vista al permanecer siete años sin ver la luz. Sólo ha sido necesaria una gran cantidad de luz iluminándole directamente a los ojos durante tres segundos tras quitarle los vendajes para dejarlo ciego. Increíble.
DÍA 12, AÑO 2008
Ninguno de los anteriores sujetos había sobrevivido a esta fase. Las paredes de la piel de la parte posterior del tronco están siendo perforadas poco a poco por esas futuras alas. Los anteriores sujetos murieron por desangramiento al llegar a esta fase. Una pena.
DÍA 34, AÑO 2008
Es hora de proceder a la amputación de los brazos. Quiere que le remplace el brazo por un aparato de metal que yo mismo diseñé, a pesar de que todo fue una mera hipótesis, un simple prototipo de brazo de metal. Pero no soy nadie para negarle su voluntad.
DÍA 279, AÑO 2008
Dentro de unos años moriré a causa de un cáncer en la cabeza, pero me pregunto realmente si sería capaz de hacer que le crezca uno similar a él también. No sé si preguntarle si así lo quiere. Las alas crecen poco a poco pero inexorablemente. Hará falta una enorme cantidad de sangre para hacer que el omóplato no deje de desarrollarse. Procederé a cortarle las muñecas, a riesgo de que pierda el control sobre ellas.
DÍA 342, AÑO 2008
Aún así, a pesar de estas grandes cantidades de sangre, no me preocupa si no es compatible con la mía. A fin de cuentas compartimos la misma sangre. Mi hermano y su mujer, ambos sujetos de pruebas, así lo quisieron. Proceder al cambio "estético" que ahora está recibiendo mi sobrino. ¿Se puede cambiar realmente el rumbo de un hombre? Pronto lo sabré. Ahora sólo queda cortarle la lengua y un par de músculos de la cara para que no pueda pronunciar ciertos sonidos.
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