Una perturbadora persona de cabellos rojos
viene cada noche a la cabecera de mi cama
llora sobre mis manos ventiscas de otros amaneceres
otros tiempos cuando recogíamos laureles
cuando las madres roían vigas de acero naranjas.
Hubo un tiempo en que los hipopótamos me sonreían
se zambullían en mis ojos y salpicaban mis pantalones
un tiempo en el que mi madre freía huevos al aire libre
y mi padre relamía el televisor con la luz apagada.
Tiempos de blanco y negro y correrías por el metro
en los túneles cantaba mecano y encendíamos mecheros
y un cazador de sombras miraba airado el escenario
se arrancaba los dientes enfurecido
porque no prendían las canciones ñoñas de amor.
Volvía a mi casa apesadumbrado por la música
allí abría mi colección de mariposas y saltamontes
los veía muy quietos y atravesados por dulces agujas de alfiler
brillaban mis ojos tras su regreso a la vida apacible
llegaba a mi lengua de nata el aliento de la tierra mojada.
Pero en la cocina otra vez freían los aros de cebolla
si seguíamos así acabaríamos por reventar.
No tuve más remedio que introducir mis manos en el aceite hirviendo
y ofrecer algo más de alimento a un mundo hambriento y voraz.
Y tampoco me arrepiento ahora que mis manos arden en el infierno
y sujetan por el cuello al diablo.
Sólo siento lástima por un niño chamuscado
que cada noche orina en el infierno
y pinta sus dibujos con dos plastidecores
uno de color rojo y otro amarillo.
Comentarios
Qué decirte, pinki, te has superado de nivel, te leo más completo, más realizado... Me gusta y complace la lectura del poema, en el que el transcurso de las carencias y contrariedades de la vida, como en episodios, llegan como flashes de poesía y provocan imagines de estos capítulos difíciles.
Creo que Bucolico, con menos palabras lo ha definido mejor que yo :-)
Me alegro que te llame la atención, BucolicoBukowski.
Nos seguimos leyendo.
Últimamente me he centrado en escribir solo poesía y he estado buscando e indagando en la forma de expresión. Es un camino difícil, y espero seguir avanzando.
Gracias por tus palabras de animo, y me legro que sea el poema de tu agrado.
Nos seguimos leyendo.