¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Esencias - Segunda parte

FisqueroFisquero Pedro Abad s.XII
editado abril 2015 en Fantástica
ESENCIAS




SEGUNDA PARTE-






Doroteo, metido de pleno en su papel de vigilante, avanzó por una galería
subterránea en cuyos laterales unos huecos horadados en la roca se hallaban
repletos de huesos de los desgraciados que allí fueron enterrados en el pasado.

La galería le condujo hasta una amplia nave, en donde unos enormes cirios circundaban el lugar, y allí pudo contemplar a un grupo de unos doce individuos que vestían hábitos de monjes cubriéndoles las cabezas, éstos se hallaban en torno a una mesa de piedra rocosa procediendo a extraer las entrañas de un animal, al tiempo que recitaban y rezaban en un extraño dialecto, como si de un acto litúrgico se tratase.
Doroteo se escuchó a si mismo, cuando su voz trono coléricamente.


-¡¡A ver, ustedes!! ¿Qué es lo que está pasando aquí?


Sólo pronunciar aquellas palabras, y antes de que pudiese decir algo más, los satánicos conjurados salieron corriendo en tropel, amontonándose y atropellándose unos con otros al huir despavoridos, como si hubiesen visto al mismísimo diablo.
Al quedar sólo en aquel centenario osario subterráneo, Doroteo escuchó una inquietante voz recriminarle a sus espaldas.


- ¡Pero alma de cántaro, que has hecho! ¿Pero tú de que vas?


Al volverse, Doroteo contempló frente a él a una muchacha joven, de rostro blanco como la nácar y de rasgos bellísimos, una melena negra azabache le caía sobre los hombros, tenía el cuerpo cubierto por unos hábitos de monja, y parecía levitar y flotar, al no tocar los flecos de sus blancos ropajes en el suelo.


La aparecida observo a Doroteo con curiosidad, y ante el mutismo provocado en él por su presencia, insistió en su reprimenda al tiempo que le informaba de la extraña experiencia allí acaecida



.- Ya veo que eres una esencia emocional confusa y perdida, será mejor que te ponga al corriente -La extraña muchacha hablaba de forma pausada, y al tiempo que las palabras salían de su boca, su rostro adoptaba una mueca sarcástica y jocosa-. Mi nombre es Margarita y por poseer el don de la precognición y conocer el destino, siendo novicia en este convento, fui enjuiciada, condenada y sentenciada a la hoguera, acusada de estar poseída por Satanás y obrar éste a través de mi. Mi cuerpo convertido en cenizas se esparció, pero mi alma inocente quedó aquí recluida a la espera de alcanzar La Luz que me ayude a liberarme de está dimensión transitoria, proyectándome hacía la deseada Utopía.


- Entonces… tú… tú… eres un fantasma – Consiguió balbucear Doroteo.


-¡Bueno, bueno! Sin pasarte novato. En realidad yo prefiero verme como una esencia astral en trance de espera -Respondió Margarita, no ocultando una natural coquetería femenina-. Creo que he sido demasiado directa, al intentar ponerte al corriente de lo que aquí sucede. Mira aquí somos muchos los que nos encontramos en la misma situación –explicó la muchacha, al tiempo que pensaba para sus adentros “Pero hasta ahora no había conocido a ninguno tan guapo y apuesto como éste “- y debemos tener la prudencia de bajo ningún concepto entrar en contacto con los vivos, ni llamar su atención. ¡En cuanto a esos payasos que has espantado -la voz de Margarita adquirió un tono de irritación y enfado- sólo son unos mamarrachos que creen que con sus esperpénticas misas negras van a conseguir tener contacto con nosotros, pero lo único que estaban consiguiendo era hacer notar este lugar y poniendo en riesgo nuestro refugio! Tenías que llegar tú, y con tu ingenua y torpe inopia, hacer visible al mundo exterior nuestra singularidad, y poner en peligro nuestro refugio, haciéndonos notar y convirtiéndonos en vulnerables!



Margarita se interrumpió, y tras un instante de meditación, cogió suavemente las manos de Doroteo y sonriéndole dulcemente, le izó una terrible, pero necesaria revelación.


-No puedo culparte, pues por el poder que mi don me concede, puedo ver que has llegado hasta aquí de buena fe, y guiado por el deseo de concluir asuntos pendientes que te quedaron con tus seres queridos. Pero has de saber que tu mujer se casó con otro hombre y con él vive una vida feliz, has de saber también que tu hijo ya es un hombre independiente que no necesita de ti; pues lo que tú crees que han sido tres años transcurridos desde que regresaste del horror de aquella guerra, han sido en realidad veintidós… y es que el paso del tiempo es efímero cuando ya no se pertenece al mundo de los vivos…


A medida que la pitonisa iba descorriendo los velos que le impedían ver a Doroteo su propia y actual realidad – falsa realidad, que había tenido sumido en la confusión y en las brumas, y vagando durantes años al espíritu del que un día fue Doroteo el militar-. Ahora, éste iba tomando conciencia, y asumiendo todo cuanto le había acontecido, y que hasta aquel momento no había podido percibir.


…Sí Doroteo, tú falleciste en un accidente aéreo, cuando regresabas a tu hogar, ya licenciado de aquella cruenta guerra, y desde entonces tu alma ha estado vagando confusa, y creyéndote todavía responsable de tus actos mortales. Ahora ya no tendrás que penar por tu familia, y ya no serás un alma extraviada, sólo habrás de aguardar aquí hasta que llegue el momento en que La Luz te guíe hasta la empírea Utopía.


- EPÍLOGO-


En lo sucesivo ya nunca más se realizaron en aquel lugar misas negras, pues a partir de aquella noche, la voz de ultratumba que atronó en todo el convento, espantó para siempre a aquellos que en vano buscaban, aquello que un día acabaría encontrándolos a ellos.
El convento fue investigado, escudriñado y analizado hasta en el último de sus rincones.
Nunca hallaron la más mínima señal de algún fenómeno sobrenatural… Pero dicen, que cuentan algunos, haber visto en las noches de luna llena a través de los ventanales de la biblioteca, unos extraños puntitos fosforescentes girando en torno a si mismos y arrullándose cariñosamente en una danza ritual fantasmagórica, en la cual se asienta la leyenda de los conocidos popularmente como “Los amantes del claustro”.:rolleyes:

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2015
    La fantasma no fue tan tonta, se consiguió quien la acompañara:):eek:
  • FisqueroFisquero Pedro Abad s.XII
    editado abril 2015
    amparo bonilla escribió : »
    La fantasma no fue tan tonta, se consiguió quien la acompañara:):eek:

    Al menos experiencia si tenía con varios siglos allí esperando La Luz de la utopía:cool:
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com