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El psicoterapeuta

LegendarioLegendario Fernando de Rojas s.XV
editado abril 2015 en Fantástica
Todas las tardes, aquel pequeño e insignificante ser humano se retiraba a su solitario hogar tras de haberse ganado humildemente el pan de cada día como barrendero en una fábrica poco decorosa.

Pero al llegar a casa, lo pequeño, lo insignificante y lo solitario, desaparecían súbitamente, justo cuando sacaba de debajo de la cama un viejo diván bastante deformado.

En ese momento mágico, seres de todos los mundos (fantásticos, extraterrestres, de otras dimensiones, objetos teóricamente inanimados, etc.), llegaban por todos los medios imaginables (e inimaginables) para ser atendidos por el psicoterapeuta más famoso de todos los universos.

Él se daba tiempo para todos: hadas menopáusicas, duendes que parecían humanos, ogros incapaces de gruñir, zombies que no encontraban su tumba, alacranes homosexuales, dragones con incontinencia, relojes impuntuales, hombres lobo vegetarianos, extraterrestres con acné, musas inocurrentes, dioses relegados y brujas inefectivas.

Todos ellos, uno por uno o en terapias grupales, le platicaban sus experiencias. Él, un verdadero sabio de dimensiones extragalácticas, los aconsejaba y recetaba.

Al día siguiente, él regresaba a la fábrica a barrer los rincones, mientras que cientos de seres de todos los universos se sentían reconfortados por la sabiduría de aquel pequeño e insignificante ser humano, y por la magia de su poderoso y extraño diván desvencijado.

Comentarios

  • SkarletSkarlet Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado abril 2015
    Me encantan tus brujas, tus hadas, tus duendes, tus dragones, tus ogros, con todos sus defectos que los hacen tan tiernos, tan perfectos
  • FisqueroFisquero Pedro Abad s.XII
    editado abril 2015
    Legendario escribió : »
    Todas las tardes, aquel pequeño e insignificante ser humano se retiraba a su solitario hogar tras de haberse ganado humildemente el pan de cada día como barrendero en una fábrica poco decorosa.

    Pero al llegar a casa, lo pequeño, lo insignificante y lo solitario, desaparecían súbitamente, justo cuando sacaba de debajo de la cama un viejo diván bastante deformado.

    En ese momento mágico, seres de todos los mundos (fantásticos, extraterrestres, de otras dimensiones, objetos teóricamente inanimados, etc.), llegaban por todos los medios imaginables (e inimaginables) para ser atendidos por el psicoterapeuta más famoso de todos los universos.

    Él se daba tiempo para todos: hadas menopáusicas, duendes que parecían humanos, ogros incapaces de gruñir, zombies que no encontraban su tumba, alacranes homosexuales, dragones con incontinencia, relojes impuntuales, hombres lobo vegetarianos, extraterrestres con acné, musas inocurrentes, dioses relegados y brujas inefectivas.

    Todos ellos, uno por uno o en terapias grupales, le platicaban sus experiencias. Él, un verdadero sabio de dimensiones extragalácticas, los aconsejaba y recetaba.

    Al día siguiente, él regresaba a la fábrica a barrer los rincones, mientras que cientos de seres de todos los universos se sentían reconfortados por la sabiduría de aquel pequeño e insignificante ser humano, y por la magia de su poderoso y extraño diván desvencijado.


    Breve pero intenso, un relato de los que dan que pensar, en este caso el mensaje que yo distingo es que todo ser humano puede poseer algo mágico que lo hace diferente a los demás. Sí, me ha gustado
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