Estaba buscando este post para darle un poco de alegría.
Pilar, la próxima va escrita con pluma, pero con pluma de verdad comprada en el mercado medieval, con tinta de sepia en un tintero de cerámica abulense.
De nuevo, abro el buzón esperando encontrar algo más que facturas o propaganda, algo con letras hechas a mano, con colores varios, con los errores o los tachones correspondientes. Encuentro un sobre de vez en cuando, con una vida dentro, nada frío, nada impersonal. Ya no són sólo las obligadas postales de los amigos. A raíz de comenzar esta ronda de cartas, también volví a escribirme con amigas de Ávila a las que ahora veo menos. Incluso hemos censurado el teléfono.
Pongo música, romántica normalmente, tomo mi pluma y mi tintero, papel, sobre y sello, un refresquito o un te calentito y aromático... y entonces comienzo la historia, la nueva historia a contar, pensando no sólo en lo que quiero poner sino en lo que imagino en el rostro del destinatario cuando lo lea. Espero unos días pensando: "ya la habrá recibido", luego espero más días pensando: ¿me habrá contestado?
¿Quién se preguntaba si escribíamos? Mira las consecuencias.
¿Alguien más se anima?
Me quiero hacer adicta a escribir cartas, y a recibirlas.
Pues yo tengo un gran tesoro, lo reconozco. Aún recibo cartas escritas en papel, en las que al ver la letra del remitente desde lejos, ya se quién me la remite... Es sencillo, sólo pueden ser dos personas. Esas cartas siempre llegan sin un motivo en concreto, para contarme una anécdota, un sueño, una preocupación o un cuento... Pero siguen llegando a mi buzón llenándome de ilusión de forma parece a cuando era niña y llegaba el día de Reyes.
Yo, de vez en cuando, les devuelvo el tesoro, y meto unos folios en el sobre, con alguna de mis historias y un resumen de lo que siento en esos días... Y me imagino la cara de Manolo o de Angel cuando la ven aparecer en su casa...
Es más, creo que voy a coger el boli... se me han despertado unas ganas!!!!
Contar conmigo, por fa...
Mira que echo de menos recibir cartas escritas a mano. Yo pienso que con ellas era fácil adivinar el estado de ánimo de quien las escribía, o el nuestro. A mí me pasa mucho que los trazos de las letras me cambian dependiendo del día que tenga en el momento de escribir. Si estoy nerviosa es más grande y separada, y por el contrario, cuando estoy tranquila, me recreo en ella, la voy modelando, me fijo en cada trazo y escribo sin levantar en ninguna letra el bolígrafo del papel. Son letras "abrazadas" como yo las llamo.
Dicen que si la escritura se inclina hacia arriba, estás optimista, si tiende hacia abajo, estás pasando mala racha emocional. No sé si eso será así. Quizá los que se dedican a los análisis caligráficos lo sabrán. Si hay alguien por ahí, que diga hola:rolleyes:
Yo, al poco de morirse mi abuela le escribí una carta. Era muy larga, en ella le dije aquellas cosas que no me dio tiempo a contarle, ya que entre las dos había mucho cariño. Cuando dos días antes de irse me dijo mirándome con esa carita guapa..."ya no nos decimos nada"... eso se quedó grabado en mí y me hacía un daño terrible. Y recurrí a lo que más me ha gustado siempre: escribir a mano. Contarle al papel lo que el corazón no calla y la boca no habla.
Si hay que intercambiarse direcciones, decirme cuando y donde, y os enviaré mis cartas escritas con tinta y sentimiento.
Durante mucho tiempo me carteé con alguna amiga, recuerdo ir al buzón esperando encontrar un sobre escrito a boligrafo, el único escrito a mano era para mi, el resto todo letras de imprenta. Es una pena que esa costumbre se vaya perdiendo, que pasemos a la comodidad, a lo práctico, que acortemos las palabras, como si nos faltara tiempo para escribirlas, porque tenemos el mal de la falta de tiempo para todo, todo es rápido, y practico, pero sin sentimiento, o al menos carente de esas sensaciones que nos daban coger un boligrafo, y empezar con un.... Querido amigo, con nuestra letra, la más bonita y esmerada que teniamos, y que acababa desfigurandose al acabar la carta despues de tantas palabras, de tantas comas y puntos.
Aún hoy, escribo alguna que otra carta a mano, no demasiadas, pero sigo escribiendo alguna, es algo que me niego a perder, aunque me contesten con un email, o una carta con letra de imprenta, yo siempre seré fiel al boligrafo y el papel.
Yo la última carta a mano que escribí en mi vida fue hace ya mucho tiempo a una piba medio compañera de curro de quien me enamoré errónea y explosivamente. Como me dio la calabaza me autoexcluí de aquel trabajo pero, incapaz de dejar de pensar en ella, empecé a enviarle poesías por e-mail, a las que desde luego ella no contestaba, entre otras cosas porque eran bastante surrealistas y supongo que no las entendía. Luego vino la carta manuscrita en un lindo papel y un sobre precioso adquiridos en Pepa Paper. La carta, según recuerdo, de lo peor que he escrito en mi vida, es lo que tiene escribir bajo sentimientos atormentados y no con la mesura de un escritor sosegado y cabal. Me contestó por teléfono su jefe diciendo que o dejaba de dar la paliza o me denunciaba.
Ahora, ya anciano y canoso, me dedico a contemplar el paisaje sentado a la puerta de mi casa. Y cuando quiero escribir algo a alguien, entro en un foro y tecleo.
Después de una experiencia así, no me extraña. Pero bueno, Catulo, eso no ha de servir para que algún dia te lances a escribirle a alguien una carta de tu puño y letra, como regalo, para felicitar unas navidades o cumpleaños... no se, cualquier excusa es buena. Fijate, que a mi, el año pasado, por mi cumpleaños, alguien que me conoce mucho y sabe mis gustos, me regaló una pluma, con su tintero, de las de antes, y no descarto atreverme a escribirle a alguien con ella, es más trabajoso, porque a veces haces borrones, o te ensucias los dedos, pero es muy gratificante.
Ahora, ya anciano y canoso, me dedico a contemplar el paisaje sentado a la puerta de mi casa. Y cuando quiero escribir algo a alguien, entro en un foro y tecleo.
Me parece que lo tuyo ya son Bellas Artes, querida Byrona. Pero también yo viví algún tiempo entre plumillas, pinceles, acuarelas y botes de tinta... y también me digitalizé en eso, finalmente, lamentablemente.
Pero me gusta ese romanticismo nostálgico y un pelín fetichista. Muchas gracias por tu answer, amiga. Y recuerdos para el Lord (Byron).
Comentarios
Pilar, la próxima va escrita con pluma, pero con pluma de verdad comprada en el mercado medieval, con tinta de sepia en un tintero de cerámica abulense.
De nuevo, abro el buzón esperando encontrar algo más que facturas o propaganda, algo con letras hechas a mano, con colores varios, con los errores o los tachones correspondientes. Encuentro un sobre de vez en cuando, con una vida dentro, nada frío, nada impersonal. Ya no són sólo las obligadas postales de los amigos. A raíz de comenzar esta ronda de cartas, también volví a escribirme con amigas de Ávila a las que ahora veo menos. Incluso hemos censurado el teléfono.
Pongo música, romántica normalmente, tomo mi pluma y mi tintero, papel, sobre y sello, un refresquito o un te calentito y aromático... y entonces comienzo la historia, la nueva historia a contar, pensando no sólo en lo que quiero poner sino en lo que imagino en el rostro del destinatario cuando lo lea. Espero unos días pensando: "ya la habrá recibido", luego espero más días pensando: ¿me habrá contestado?
¿Quién se preguntaba si escribíamos? Mira las consecuencias.
¿Alguien más se anima?
Me quiero hacer adicta a escribir cartas, y a recibirlas.
Yo, de vez en cuando, les devuelvo el tesoro, y meto unos folios en el sobre, con alguna de mis historias y un resumen de lo que siento en esos días... Y me imagino la cara de Manolo o de Angel cuando la ven aparecer en su casa...
Es más, creo que voy a coger el boli... se me han despertado unas ganas!!!!
Un beso
Mira que echo de menos recibir cartas escritas a mano. Yo pienso que con ellas era fácil adivinar el estado de ánimo de quien las escribía, o el nuestro. A mí me pasa mucho que los trazos de las letras me cambian dependiendo del día que tenga en el momento de escribir. Si estoy nerviosa es más grande y separada, y por el contrario, cuando estoy tranquila, me recreo en ella, la voy modelando, me fijo en cada trazo y escribo sin levantar en ninguna letra el bolígrafo del papel. Son letras "abrazadas" como yo las llamo.
Dicen que si la escritura se inclina hacia arriba, estás optimista, si tiende hacia abajo, estás pasando mala racha emocional. No sé si eso será así. Quizá los que se dedican a los análisis caligráficos lo sabrán. Si hay alguien por ahí, que diga hola:rolleyes:
Yo, al poco de morirse mi abuela le escribí una carta. Era muy larga, en ella le dije aquellas cosas que no me dio tiempo a contarle, ya que entre las dos había mucho cariño. Cuando dos días antes de irse me dijo mirándome con esa carita guapa..."ya no nos decimos nada"... eso se quedó grabado en mí y me hacía un daño terrible. Y recurrí a lo que más me ha gustado siempre: escribir a mano. Contarle al papel lo que el corazón no calla y la boca no habla.
Si hay que intercambiarse direcciones, decirme cuando y donde, y os enviaré mis cartas escritas con tinta y sentimiento.
Aysss, que me pongo mu así..:o
Aún hoy, escribo alguna que otra carta a mano, no demasiadas, pero sigo escribiendo alguna, es algo que me niego a perder, aunque me contesten con un email, o una carta con letra de imprenta, yo siempre seré fiel al boligrafo y el papel.
Yo la última carta a mano que escribí en mi vida fue hace ya mucho tiempo a una piba medio compañera de curro de quien me enamoré errónea y explosivamente. Como me dio la calabaza me autoexcluí de aquel trabajo pero, incapaz de dejar de pensar en ella, empecé a enviarle poesías por e-mail, a las que desde luego ella no contestaba, entre otras cosas porque eran bastante surrealistas y supongo que no las entendía. Luego vino la carta manuscrita en un lindo papel y un sobre precioso adquiridos en Pepa Paper. La carta, según recuerdo, de lo peor que he escrito en mi vida, es lo que tiene escribir bajo sentimientos atormentados y no con la mesura de un escritor sosegado y cabal. Me contestó por teléfono su jefe diciendo que o dejaba de dar la paliza o me denunciaba.
Ahora, ya anciano y canoso, me dedico a contemplar el paisaje sentado a la puerta de mi casa. Y cuando quiero escribir algo a alguien, entro en un foro y tecleo.
Un saludo,
Catulo.
Ummm
Aquel papel de hilo del siglo XVI...
Pero me gusta ese romanticismo nostálgico y un pelín fetichista. Muchas gracias por tu answer, amiga. Y recuerdos para el Lord (Byron).
Quebecquoise: ¿ummmh? Top secret!
(Bueno, no tanto)
Un abrazo,
Catulo.