Corro,
porque no se otra manera
para huir de mis problemas,
la soledad me acoge
con brazos desgarradores
aunque el dolor no desaparece.
Mis lágrimas se deslizan,
quieren tocar el suelo,
huir de mí, y no las culpo.
La pena es agonizante
y me asfixia,
mi voz quiere encontrar
el camino de vuelta,
pero ya no existe.
Corro,
porque no sé qué otra cosa hago,
mis pies avanzan con paso desesperado
en la infalible oscuridad de la luz.
Quiero aullarle a la noche
y pedir clemencia por mis errores,
perderme en la infinidad de un mar no apaciguado
y olvidarme de mí misma.
Gritar auxilio
y que cese el dolor de mi pecho,
la picazón de mis ojos
y la garganta hueca.
Quiero encogerme
en un pequeño rincón de mi alma
hasta ser insignificante
y desaparecer.
“El dolor me persigue”
Comentarios
Del dolor también se sale y mejor con la poesía.
Saludos.
Un saludo, me alegro te guste