Secuencia
Te abrazo
con la misma pasión que la glicinia
se enreda en la rejas
y erosiona la piedra.
Te invado
como la hiedra al árbol,
como a la roca el liquen,
como el musgo la tierra.
Te beso
como el viento a las hojas,
como a la piedra el agua,
vibrando en los labios
la música cifrada del deseo
su cantar secreto.
Te desnudo
como al árbol el otoño,
y en la cálida lucha del tacto,
nos rendimos uno al otro
como se rinden las olas
al llegar a la playa.
Comentarios
Gracias por tu compañía, Amparo.
Resumiendo, un poema muy sensitivo, visual y de emociones escalonadas hasta rendirse en la playa. Otra bonita metáfora.
Un afectuoso saludo. Y alegría de encontrarte sin desfallecer.
Tienes razón: no desfallezco.La Naturaleza siempre me mantiene en forma.
Un afectuoso saludo.
Un abrazo.
Gracias por tu compañía.
Un abrazo.
Un saludo, afectuoso como siempre.
Gracias por tu compañía, Leos.
Saludos.
Entonces tu primera estrofa no es de amor, sino de dominación
Siempre es enriquecedor.
Un saludo.
Bueno, digamos que es de una pasión amorosa y, como toda pasión, dominadora, invasiva...Un abrazo que se distingue de los otros que puedan darse.
Gracias por opinar.
Hola, Leos.Te repito algo que ya sabes: me alegra tu visita y me gustan tus comentarios.Gracias.
Saludos amistosos.
¡Ah, Lenio, me das una sorpresa, amigo! Gracias por no olvidarme. Me alegro muchísimo de volver a tener tu opinión sobre mis poemas.
Un amistoso abrazo.