Alrededor de 2.500.000 tropas fueron dispuestas para esa batalla decisiva. El asalto comenzó en la madrugada del 01 de Julio de 2117, los grupos de demolición equipados con carros lanzafuegos y explosivos lograron horadar un sector de las defensas Rusas y comenzó la entrada del resto de las tropas en un caudal demoledor. Las tropas escogidas tuvieron un rol fundamental y desde el principio marcaron la diferencia, el entrenamiento desde temprana edad como superguerreros se hizo notar y pronto sobrepasaron a las convencionales tropas defensoras.
La batalla se desarrolló durante quince días y al concluir los aliados habían conquistado la ciudad más industrial del sur. La campaña de limpieza de Rusia, se extendería por tres meses adicionales y luego el alto mando, al no conseguir la rendición incondicional de los jerarcas Rusos, comenzó a preparar el asalto final a Moscú.
En los años en que transcurría aquella guerra, el desarrollo de la ingeniería genética no era solo un patrimonio exclusivo de los países más desarrollados del Oeste. En aquella fecha, no había seguridad respecto de los reales avances de dicha tecnología en la ciencia Rusa y de sus posibles usos bélicos. Pronto las tropas aliadas podrían conocer los verdaderos alcances del extraordinario desarrollo de la tecnología genética que habían alcanzado los científicos del ejército Ruso.
El avance hacia la capital Rusa fue acelerado, ni siquiera los más suspicaces estrategas podrían haber aventurado que en la práctica se estaba avanzando a una trampa de terribles consecuencias. A solo 200 kilómetros de Moscú, después de haber sorteado una débil resistencia, se desencadenó la tragedia que alargaría la guerra inesperadamente.
El 05 de Marzo de 2118, las tropas de exploración de uno de las divisiones que avanzaban hacia Moscú, tuvieron que enfrentarse a una nueva y terrible arma. Aparecieron hombres, más bien humanoides de más de dos metros de estatura, con una potencia y fuerza desplegada con tanta determinación y rapidez, que daban la impresión de no tener algún sentido del miedo. Su aparición causó pánico inclusos en las tropas seleccionadas y era tanta su crueldad en la batalla, incluso con episodios de canibalismo, que hubo que ordenar una rápida retirada para poder organizarse y actuar con mayor conocimiento. Sin embargo dichas formidables tropas de gigantes, con una energía incombustible, jamás se detuvieron y comenzaron a diesmar horriblemente a las tropas aliadas.
Inmediatamente conocida la irrupción de aquella amenaza, los jefes del alto estado mayor, se reunieron con los responsables de la inteligencia y comenzó a desarrollarse una teoría que buscaba explicar de donde había aparecido tan formidable enemigo. El ejército de Hitler habían tenido una experiencia similar en la segunda guerra mundial, cuando menospreciando a la industria soviética, se vieron sorprendidos al irrumpir el poderoso tanque T-34 de extraordinaria robustez y capacidad.
Los servicios de informaciones lograron capturar algunos de los escasos especímenes muertos en las iniciales batallas y realizar, con los equipos científicos, una urgente investigación, la cual arrojaría sorprendentes resultados.
Dicha nueva raza, creada a partir de la humana, había sido potenciada en algunas de sus características más relevantes y significativas para su uso en la guerra. Principalmente, en cuanto a la estatura, resistencia, fuerza, visión superlativa, agilidad y neutralización del temor. En el campo de batalla bastaba solo con uno de estos fenómenos, para terminar con una compañía entera, antes de poder ser finalmente derribado.
La ciencia biogenética había sido desarrollada en la mayoría de los países de avanzada tecnología, sin embargo, hasta aquel entonces, había sido utilizada solo para potenciar el desarrollo de ciertas características en los animales, peces, frutos y vegetales.
Era claro que existía la posibilidad de hacer uso de esa capacidad en los humanos, sin embargo las trabas éticas, morales y religiosas de occidente, al parecer no tenían su contraparte en la mentalidad del este.
Dicha ciencia, también desarrollada en Occidente, había sido capaz de incrementar el tamaño de ciertos animales que se requería para favorecer la alimentación, había potenciado ciertos sentidos, incrementado su fortaleza, sus reflejos. Nada hacía pensar que las mismas alteraciones no pudiesen ser investigadas, desarrolladas y aplicadas en seres humanos, pero frente al riesgo de las experimentaciones, la mentalidad y la ética occidental era más candorosa.
Al contrario, los rusos habían estado trabajando sin traba alguna en sus centros de investigación y habían sido capaces de desarrollar un verdadero monstruo de la guerra, que había sido estrenado justamente para evitar la derrota
Por décadas, en un gigantesco complejo de investigación, más allá de los montes Urales, 50.000 científicos y ayudantes habían estado experimentando y desarrollando el prototipo del nuevo guerrero. Sin tener algún limitante ético, las hembras nodrizas habían engendrado a miles de humanoides en forma de proyecto y debido al método de prueba y error, miles también habían muerto. Finalmente habían logrado diseñar genéticamente un guerrero ideal que oportunamente había sido utilizado.
Comentarios
Una crónica también es un relato. No es un cuento, eso seguro.
No sé.. digo yo... el escritor eres tú... ja ja ja . Saludos.
Si me permite el autor, una crítica constructiva. Creo que estos textos adolescen de un problema fundamental de todo texto que se postula como ficcional: dice todo y no muestra nada. Y como lo señala muy bien Flanery Oconnor, la ficción debe poderse palpar, con personajes y hechos concretos.