NAZARENO
Vacío está el madero y ya era hora.
¡Despierta y mira! No podrás
ejercer la redención desde esa altura,
no en la máquina tremenda
que te apartó los pies del polvo
dos veces milenario.
Éste es tu sitio y nuestra cruz:
ven a tirar con nosotros de la soga
con que arrastramos su peso
largamente: bienvenido al mar de manos
de hombre o de dios, o de sus hijos.
Acá te espera la traición, la misma que recuerdas;
acá, el dolor de muelas, el pan y el panadero,
el sindicato que vende a sus hermanos,
y el gobernante que los compra,
los veinte denarios del juez que no se ahorca,
el amor que se muere como todos,
la ilusión y su vinagre, la inocencia extraviada:
éste es el Gólgota, no hay otro,
en él andamos andrajosos y magníficos,
riendo a tramos y cayendo
no tres sino setenta veces siete.
¿No ves que acá en el suelo
viene siendo la hora nona
desde siempre?
Comentarios
Muy bueno, desde todos los puntos de vista.
Saludos.
Un saludo y gracias por este poema,
Damapa
Es apasionado, eso me encandila y remueve. Siento como si gritaras desde la tierra hacia las alturas... ¿te oirá alguien?... ¿?... Por suerte, lo has dejado por escrito y puedo leerte...
Me ha encantado LilyJalile, como todo lo que escribes.
Sonrisas
Bonito poema por cierto, en especial soy muy aficionado a las rimas y este también las tiene.