* encontró una nota con su puño y letra -> encontró una nota de su puño y letra
* Me hizo reir el cenicero con forma de calavera :P
* Me resulta muy raro que escribas que los personajes "discan" los número de teléfono. ¿No te suena mal? ¿No te suena a muy viejo?
* "-¿Con que clase de gente sueles frecuentarte?, deben de haber como mínimo
quinientos mil en material bélico.- Dijo"
Me resultó raro que Ron se sorprendiera. Él sabe con qué clase de gente trabaja Jason. ¿Porahí algo así como "Wow! Cuando yo estaba con ustedes, no conseguíamos máquinas así!"?
¿Viste qué poco?
No tengo ni que decirte que me sigue gustando, más allá de estas tres cosas.
* Me hizo reir el cenicero con forma de calavera :P
No tengo ni que decirte que me sigue gustando, más allá de estas tres cosas.
Beso!
-- Diego
Bueno, me alegra que cada vez sea menos lo que tengas para corregirme o comentarme, eso es bueno :D
Por otro lado, lo del cenicero con forma de calavera, o de craneo mas precisamente, no es ningun invento mio. De donde saque la idea?, de los tres ceniceros que hay en mi casa, el que esta al lado de mi computadora tiene forma de craneo. Fue el que use durante los dos ultimos años que fume, luego le saco una foto y la subo para que lo veas :D
Nah para ser sincera no me gusta poner argumentos reales en mis trabajos. Pero detalles como el cenicero nunca esta demás
Con lo que discrepo totalmente es con hacer autobiografías o personajes con rasgos sentimentales iguales al autor. Eso lo detesto y por ende lo evito, asi que no me identificaría con nadie, jamas!
Los Rippers partieron rumbo a su destino rápidamente, luego de preparar los
vehículos y las armas. Jason quería deshacerse del cuerpo de Perkins antes de
salir, pero como Ron no quería desperdiciar un solo minuto mas, acordó con
sus muchachos quitarse de encima el cuerpo cuando hubieran regresado.
Rod iba adelante, indicando el camino a los demás motociclistas, Ron, por su
parte, marchaba ultimo en la enorme Hummer militar. No estaba escuchando
música alguna, solo estaba concentrado en la carretera mirando hacia
adelante, fumando un cigarrillo tras otro, con su 9Mm en el asiento del
acompañante.
Se hallaba ansioso por llegar pero a la vez con miedo. Por su mente pasaban
los momentos con su familia, y sus amigos, aunque también con Anabella,
por supuesto. No veía la hora de sacarla de ese tormento sana y salva, aunque
costara su propia vida.
Tenia cierto temor de que las indicaciones y pistas recibidas fueran erróneas,
lo menos que quería en un momento como este era llegar a una ubicación
falsa, y haber perdido un montón de tiempo valioso. También tenia temor
de perder a Anabella, sabia que la situción seria difícil, y tendría que
enfrentarse a dos potencias criminales en todo su esplendor, y la sangre se le
heló con un escalofrío, al recordar que la mujer que amaba se hallaba en tan
terribles manos. Ella era lo que quería para su vida, y era todo lo que ahora le
quedaba. Temía llegar tarde, encontrarla yaciendo sin vida, violada y
desnuda como su hermana. Tratando de no derramar lagrimas con aquellas
imágenes que latigueaban su mente sin cesar, encendió un nuevo cigarrillo.
Luego de poco mas de una hora conduciendo, llegaron al final del puente
Washington, y metiéndose por una calle secundaria rápidamente, enfilaron
rumbo directo al 417 de la Center Ave.
Al llegar, estacionaron descuidadamente en las inmediaciones de la mansión,
que se asomaba desafiante por encima de las copas de los arboles de sus
patios, y rápidamente comenzaron a descender con las armas en mano. Ron
observó los quince vehículos rojos que se hallaban detenidos, a unos
cincuenta metros de su ubicación.
-Creo que llegamos un poco tarde.- Dijo Jason.
-Sea quien sea, esto terminara de una puta vez.- Respondió Ron.
De los coches comenzaron a descender sujetos armados, unos treinta
aproximadamente. Jason le quitó el seguro a su ametralladora, y alertó a los
demás.
-Cuidado, creo que tenemos compañía.- Dijo.
El grupo se preparó para una balacera. Un hombre cerca de los
treinta y cinco años encabezaba al grupo, y a ver los enormes motociclistas,
les apuntó junto con su grupo, a la par de ellos. Ron le apuntó directamente al
cabecilla, reconociéndolo al instante, y los integrantes de ambos grupos se
apuntaron entre si.
-Beckerly, creo que llegas en mal momento.- Le dijo.- No vine a por ti.
-Que casualidad, creo que tu tampoco llegas en buen momento. Se que tu me
investigabas, me lo dijo el imbécil de Hanson.- Respondió Beckerly.- ¿A que
vienes?.
Ron decidió decir la verdad, al fin y al cabo estaba jugado a cualquier cosa.
-Hanson asesinó a mis amigos y a mi familia, y ahora tiene a mi chica.- Dijo.
Beckerly se encogió de hombros.
-Hanson me ha traicionado. No me ha pagado un cargamento de armas y
drogas, y asesiné a una persona por encargo de el, y tampoco me ha pagado.
Eso no me agrada en absoluto.
-¿Conoces el termino que dice algo como que los enemigos de mis enemigos
son mis amigos, o alguna mierda de esas?.- Preguntó Ron.
-Si, supongo que lo escuche en alguna ocasión.
-Pues adelante entonces, seras nuestro guía en la mansión.- Le dijo, bajando el arma.
Todos bajaron el arma, y ambos grupos comenzaron a avanzar hacia la
mansión.
-Conozco el camino hacia Hanson, he asistido a reuniones aquí mismo, ya es
de memoria.- Dijo Beckerly.
Ron lo dejó pasar delante, para que los guiara. Un guardia se hallaba de pie,
fumando un cigarrillo, junto a la verja del patio lateral. Beckerly le hizo una
seña para que no hiciera nada, en el instante en que se cubrían con el muro de
cemento que bordeaba toda la mansión. Luego le señaló su pistola con
silenciador, y Ron levantó su dedo pulgar.
Repentinamente, Beckerly asomó de frente al guardia, disparandole en la
frente con un ruido apagado, haciéndole caer desplomado hacia atrás. Luego
disparó hacia la cerradura de la verja, haciéndola saltar, y rápidamente la
abrió de par en par, para que todos entraran.
-Entraremos a la sala principal por los pasillos de acceso. El camino estará
plagado de guardias, así que los quiero atentos.- Dijo Beckerly.
Ron aprovechó la pausa en la indicación para encender un cigarrillo, y
continuó la marcha con los demás. Entraron a la mansión por una puerta de
servicio abierta hacia el jardín, frente a la enorme piscina. El empapelado de
las paredes era de un delicado terciopelo rojo, acorde al ambiente refinado
que rondaba por todos lados, y Ron se maldijo mentalmente. No podía creer
que alguien tan miserable como Hanson estuviera viviendo en condiciones
cincuenta veces mejores que las de el.
Los hombres entonces fueron iluminados por pequeños candelabros de cristal
que pendían de las paredes, dando a todo aquello un aspecto sombrío, como
si de una procesión de fantasmas armados se tratase. Avanzaron en silencio,
hasta que el primer guardia apareció, haciendo su acostumbrada recorrida
habitual. Uno de los Rippers le disparo rápidamente, manchando el fino
empapelado con un rojo mas oscuro que el que ya poseía.
-El disparo alertara a los demás, ahora se pondrá realmente divertido.- Dijo
Beckerly, avanzando a paso rápido ahora.
Todos lo siguieron, casi trotando con cada nuevo paso que daba, cada vez
apurando mas el trayecto. Las voces de muchos hombres se escuchaban
varias habitaciones mas adelante, distribuidos por casi toda la casa.
En el segundo piso de la mansión, mas precisamente en la habitación donde
Anabella se hallaba cautiva, la puerta se abrió de golpe. Se hallaba recostada
en la cama, y estaba empezando a conciliar un poco el sueño, luego de haber
comido bastante tarde el desayuno, de modo que se sobresaltó
repentinamente, mas aun después de ver que la persona que entraba no era
nada mas y nada menos que Hanson, con una pistola en su mano. Avanzó
rápidamente hacia ella, la tomó de un brazo con fuerza, y le colocó el arma
adelante. Ella gritó de terror, temiendo lo peor.
-¡Camina, ha llegado tu momento!.- Le ordenó.
A trompicones la hizo descender hasta la primer planta de la enorme
mansión, tomó unas esposas y la amarró a la baranda de bronce de la escalera
de acceso al segundo piso.
-¿Que sucede?.- Preguntó ella. Hanson le tomó el rostro con una mano,
acercándola hacia si.
-Pasa que tu noviecito ha venido por ti, y ahora se acerca mi triunfo. Y luego
podre disfrutar de ti cuanto se me antoje.- Le dijo, plantandole un beso en los
labios. Ella se sacudió pero fue en vano, la mano de Hanson le sujetaba de las
mejillas con fuerza. Cuando se separó, ella lo escupió en el rostro, haciéndolo
sobresaltar.
-¡Tendrás que matarme, hijo de puta!.
-¡Cállate, perra!.- Le ordenó, y le golpeó en el rostro con el puño, dejandole
uno de sus pómulos violáceo e hinchado. Ella cayó hacia atrás en un mar de
lagrimas. Fue entonces cuando Papá Muerte se acercó a el, con un grupo de
hombres.
-¿Que quieres que hagamos?.- Le preguntó.
-Envía todo lo que tienes, lo quiero muerto, quiero su cabeza en un plato, y
luego se lo haremos comer a mi bella invitada, para que sepa quien manda
aquí.- Respondió.
Mientras tanto, el grupo de los Rippers se hallaba rodeado cada vez mas de
hombres rivales. No contaban ahora con la ayuda de Beckerly y sus hombres,
ya que habían intentado hacer un rodeo por la casa para saber adonde se
hallaba Hanson, y aun no habían vuelto. Refugiándose contra las paredes, los
Rippers se defendían tanto como podían contra las oleadas de maleantes,
hasta que finalmente, Beckerly volvió al lugar de la acción.
-¿Adonde están?.- Preguntó Ron, por sobre el estruendo de la balacera.
-En el ala oeste de la mansión, pero no tengo idea como llegaremos allá con
esa balacera, no creo que puedamos avanzar mucho mas.- Dijo.
En ese momento, una idea repentinamente cruzo la mente de Ron, fulgurante
como el rayo.
-Creo que tengo una idea, volveré afuera, cúbreme- Le dijo.
-Sea lo que sea, iré contigo. Conozco este lugar, puedo ser de ayuda.
-De acuerdo.- Luego se dirigió hacia Rod y Jason.- Traten de llegar al ala oeste
de la casa a como de lugar, nos veremos allí en cinco minutos o incluso
menos.
-¿En que estas pensando?.- Le preguntó Rod.
-Luego lo veras.- Dijo Ron, saliendo de su escondite corriendo, mientras
disparaba en ráfaga para cubrirse de los enemigos.
Fue así como retrocedió junto a Beckerly hasta la entrada lateral de la
mansión, donde sus vehículos aun se hallaban detenidos allí. Beckerly
comenzó a razonar entonces lo que Ron tenia en mente. Este, por su parte, se
subió rápidamente a la Hummer.
-Sube, iremos a dar un paseo.- Le dijo, y Beckerly subió por el lado del
acompañante.- Bien, este es el plan. Tu me guías hasta donde esta Hanson,
pasaremos por encima de todos, tan solo sera cuestión de irrumpir con
camioneta y todo, ¿de acuerdo?.
-Claro, yo me encargo de disparar.- Le dijo.
Ron entonces le tendió su ametralladora, mientras encendía el motor de la
Hummer, arrancando velozmente hacia donde Beckerly le señalaba. Los
grupos de guardias y hombres personales de Hanson y Papá Muerte les
salieron al cruce, pero Beckerly disparaba a tantos como podía, aunque de
una manera u otra Ron era hábil con el volante, de modo que trataba de
zigzaguear tantas veces como podía. Debía cuidarse de los disparos en las
llantas, o de lo contrario no tendría con que irse al salir de allí.
En no mas de un par de minutos de conducción, ya se encontraban frente a la
puerta principal del ala oeste de la mansión, tal y como Beckerly le había
indicado a Ron. Aunque la Hummer presentaba varios impactos de balas en
sus laterales, y tenia el parabrisas trasero dañado considerablemente, las
llantas se encontraban en perfecto estado, lo cual le alegraba ya que
necesitaba tracción para poder irrumpir dentro exitosamente. A poco mas de
cincuenta metros pudo divisar las enormes porterías de cristal y madera
caoba en la cual consistía el acceso principal, y se alegro al ver que los
Rippers habían podido llegar con éxito a las inmediaciones del lugar, de
modo que al ver la enorme camioneta militar acercarse a buen paso,
comenzaron a correr hacia la puerta.
Ron aceleró todo lo mas que pudo, y al llegar a la escalinata de mármol de la
portería, el morro de la camioneta se elevó como si de una rampa se tratase,
destrozando la puerta y repartiendo cristales por todos lados, derrapando en
el suelo encerado del salón principal. El montón de hombres que había
dentro se cubrió como pudo, y Ron sintió un vuelco en el corazón cuando vió
a su Anabella, esposada a la baranda de la escalera de acceso principal. Al
parecer estaba un poco lastimada, pero viva, pensó Ron con extremo alivio.
Bajó de la camioneta, y se cubrió tras ella enseguida, al igual que lo hizo
Beckerly por el lado contrario. Entonces los Rippers asomaron por la puerta,
corriendo en tropel y cubriéndose con las columnas y pilares de la decoración
de la fina sala. Unos cuarenta hombres de ambos delincuentes los apuntaban
ahora. Hanson estaba a un lado de la escalera.
-¡Hanson, hasta que al fin conozco al hombre detrás de mi ruina!.- Exclamó
Ron, tras una gruesa columna. Anabella sintió como se iluminaba su
esperanza al reconocer la voz de Ron, al fin podía creer que no todo estaba
perdido.
-El sentimiento es mutuo, policía- Respondió Hanson, lejanamente desde su
lado derecho.- Me has causado muchos problemas chico. A veces me
preguntaba como alguien tan insignificante podía ser tan molesto, como un
maldito mosquito en verano.
-Cosas de la policía, simplemente. Aquí tengo a alguien a quien tampoco le
caes en gracia. Saluda, Beckerly.- Dijo Ron.
-¡Viejo infeliz, me has cagado dos veces, pero ahora te cagaré yo a ti!.-
Exclamó.
-Eh, Becky, socio, ¿que pasa?, ¿no conoces el dicho de limar las asperezas?.
¿Por que guardar ese rencor?, el rencor es malo.- Aseguró.
-Dame ahora mismo a Anabella, Hanson. Todo esto es entre tu y yo, nadie
mas.- Dijo Ron.
Hanson sacó su pistola de la solapa de la chaqueta.
-No, claro que no. También lo fue con el viejo senil de tu padre, con la zorra
barata de tu hermana, y con los malditos homosexuales de tus amigos.-
Respondió.- ¿Se comían entre ellos, verdad?.- Preguntó, riéndose con estrépito
luego.- No sera así, policía, no señor. Este caramelito pelirrojo será mi trofeo
de guerra, me divertiré haciéndole el amor todas las malditas noches, yo y
mis chicos la pasaremos en grande, y todo gracias a ti.
Jason, desde su posición, observó como el rostro de Ron se crispaba con cada
palabra que salia de la boca de Hanson. Y se preparó para atacar al instante.
-¡Sobre mi puto cadáver!.- Le gritó Ron, asomando por un costado de la
columna donde se cubría.
La balacera fue inminente, ambos grupos entonces se repartieron fuego
cruzado, bajo un estruendo ensordecedor. Los primeros en caer fueron los
hombres de Papá Muerte, y un par de muchachos de Jason. Hanson, por su
parte, aprovechaba tal oportunidad para sacar a Anabella de la barandilla, y
sujetarla fuertemente por un brazo.
-¡Hora de largarse, querida!.- Le dijo, arrastrándola hacia afuera. Papá
Muerte, en ese momento, se acercó a el rápidamente.
-Nuestros hombres están cayendo, hay que hacer algo rápido.- Le dijo, por
sobre el sonido de balas.
-Haz algo bien simple, querido amigo. Solo no me molestes.- Le dijo,
disparandole a quemarropa en el pecho. El cuerpo de Papá Muerte se
desplomó sobre la alfombra de la sala, pesadamente, y allí permaneció
inmóvil.
Ron, mientras tanto, observó la huida de Hanson con ojos impotentes, ya que
no podía lanzarse a perseguirlo ni por asomo, o de lo contrario las balas
lo alcanzarían al instante. Decidió entonces que lo mejor seria rodear la casa
rápidamente, no había tiempo que perder. Recargó su ametralladora con el
último cartucho con el que disponía, y disparó a tres hombres de Hanson,
matándolos al instante.
-¡Hanson se escapa con Anabella, hay que hacer algo, pero ya!.- Le exclamó a
Jason, que se hallaba a su lado.
-¡Vayan tras el, yo los cubriré!.- Dijo Rod.- ¡Si en cinco minutos no me reúno
con ustedes, solo salgan cagando de aquí!
-¿Acaso te volviste loco?.
-¡No hay tiempo para discusiones, ve tras ella, rápido!.
Ron entonces se acercó tan rápido como pudo, hacia el pilar donde Rod se
refugiaba de las balas.
-¿Estas seguro de lo que me estas diciendo?.- Le preguntó. Rod entonces le
tendió su mano derecha.
-Es tu única oportunidad de hacer justicia, vaya si estoy seguro de esto.- Le
respondió- Hazlo, hermano.
Ron entonces le estrechó con fuerza su mano derecha, sonrió y le asintió con
la cabeza, sabiendo que seria la ultima vez que vería a su amigo. Rod
entonces salió rápidamente de su escondite, disparando a todo aquel que se
le cruzara por adelante. Ron corrió hacia el lado opuesto, buscando
la salida, y haciéndole un gesto a Jason al pasar por su lado.
-¡Corre, no tenemos mucho tiempo!.- Le dijo.
Corrieron a cuanto sus piernas se lo permitían, y lograron pescar a Hanson
antes de que subiera a uno de sus coches negros, junto con Anabella. La
llevaba casi arrastrando, quería escapar a toda costa, confiado en que Ron ya
estuviese muerto a manos de sus cómplices. Ron entonces lo apuntó con su
pistola, arrojando la ametralladora al suelo, sin munición. Jason hizo lo
mismo.
-¡Quieto, Hanson!. ¿Adonde mierda crees que vas?.- Exclamó Ron.
Hanson giró hacia ellos, y empujando a Anabella hacia adelante,se situó
detrás de ella y le colocó su arma en la cabeza.
-Largarme, policía, y tu no harás nada o tu muñequita no la cuenta.
-Te daré tres segundos para que la sueltes, infeliz.- Respondió Ron.
Hanson rió, burlonamente.
-¿Me darás que?, chico, no estas en condiciones de pedir nada.- Dijo Hanson.-
Baja el arma, tu y tu amigo.
Ron entonces conectó con la mirada aterrada de Anabella, intentando decirle
algo que solo ella podía saber, y el mensaje fue captado con claridad. Dos
segundos bastaron para que la mirada de Anabella intentara demostrar
aceptación.
-Hagamos lo que dice, Jason.- Dijo, comenzando a bajar su arma lentamente,
hacia el suelo.
Al ponerse en cuclillas para depositarla en el césped del patio, disparó
rápidamente hacia la pantorrilla de Anabella. Ella cayó al suelo con un
alarido, y Hanson, sorprendido por este movimiento, abrió los brazos
retirándose hacia atrás. Jason entonces, presuroso, le disparó dos veces a
Hanson en el pecho, que cayó hacia atrás.
Ron y Jason se levantaron rápidamente y caminaron hacia Hanson, que aun
agonizaba, perdiendo sangre. Ambos lo observaron, y luego Jason preguntó.
-¿Que hacemos con este infeliz?, ¿lo dejamos agonizar o lo matamos nosotros
mismos?.
Ron entonces no contestó nada, simplemente le apuntó a la cabeza, y
recordando cada una de las personas queridas que había perdido, le vació el
cargador entero en la frente, luego arrojó el arma a un costado, y corrió hacia
Anabella, que se hallaba en el suelo sollozando de dolor. El entonces le
acaricio el rostro, y quitándose su chaqueta, arrancó una de sus mangas para
poder colocarle un torniquete en su pierna, y detener la hemorragia.
-Eres una buena chica, Annie.- Le dijo.
-No sabes cuanto me alegra que todo haya terminado, Ronnie.- Le dijo ella,
con lagrimas en los ojos y una sonrisa. Ron entonces la levantó, tomándola en
sus brazos, y la besó con ternura. Se sentía hermoso saber que volvía a tener a
su Anabella consigo, y mas aun era reconfortante saber que tanto su familia
como sus amigos, ahora descansaban en paz. Miró a Jason, el cual le sonrió a
su vez.
-Me alegra volver a verlos juntos, amigos.- Les dijo.
-Esta hecho, colega.- Le respondió.- Somos libres.
A la distancia, Beckerly avanzaba hacia ellos con su grupo y el grupo de
Jason. Al llegar a ellos, habló.
-Papá Muerte ya esta muerto.- Luego pensó un segundo y sonrió.- Vaya
ironía.- Observó el cadáver de Hanson a un lado, acribillado a balazos, y a
Ron con Anabella en los brazos.- Veo que ya tienes lo tuyo.
-Gracias por la ayuda, Beckerly, has sido de gran utilidad.- Dijo Ron,
agradeciendo también para sus adentros a la buena memoria de Rod Gumb,
que había caído para poder lograr su objetivo.
Beckerly se encogió de hombros.
-En la vida de todo asesino o delincuente siempre hay dos posturas, los que
abusan y los que no abusan, y yo particularmente soy de los que no abusan.
Ya tengo lo que vine a buscar aquí, y por lo que veo tu también.- Respondió.-
Tu por tu lado de aquí en mas, policía.
-Tu por el tuyo, asesino.-Dijo Ron, asintiendo con la cabeza.
Beckerly y sus hombres subieron a sus coches y arrancaron velozmente.
Anabella miró a Ron con ojos tristes.
-¿Que demonios tienes en contra de mis piernas?.- Preguntó ella, olvidándose
del dolor por un momento.
-Factor sorpresa, nuevamente.- Rió el, y luego la besó de nuevo.- Creí que te
perdería. Vamonos, te llevaré al hospital.- Dijo, comenzando a avanzar hacia
la Hummer. Los demás, mientras tanto, se acercaron a las motocicletas. Ron
dejó a Anabella cuidadosamente sentada en el asiento del acompañante, y
subió al lado del conductor, para encender la camioneta y arrancar rumbo a
donde se hallaba el resto de la banda.
-¿De donde sacaste semejante camioneta?.- Le preguntó ella.
-Digamos que fue regalo de unos amigos.
-En verdad, no dejas de asombrarme.
Ron avanzó hasta donde las motocicletas de los Rippers se hallaban, y acercó
la camioneta hacia la Harley de Jason.
-Gracias, hermano.- Le dijo.
-Descuida.- Respondió Jason.- ¿Nos volveremos a ver, verdad?.
-Puedes apostar a que si, aun me debes dos cervezas y una ronda de poker.-
Respondió Ron, con una sonrisa cómplice, y luego se despidió de la banda
con un par de aceleraciones a la Hummer, las cuales fueron respondidas con
aceleradas de varias Harleys. Luego de despedirse, aceleró gradualmente
hasta salir de la residencia de Hanson y tomar vía libre, camino al hospital.
Observó hacia el cielo calmo de aquel maravilloso día, y sonrió.
-Todo ha terminado, Annie, todo. Al fin.- Dijo.
Ella tomo una de sus manos, que reposaba en el volante, y lo observó.
-¿Volverás al FBI ahora?.- Le preguntó.
-No, planeo hacer mejores cosas de aquí en mas.- Respondió el.
Anabella sonrió, y acercó sus labios a los de el. El la besó delicada y
rápidamente, y luego devolvió sus ojos a la carretera.
-Te amo, Ronnie.- Dijo ella.
-Y yo a ti.
Ron conducía la Hummer, resplandeciente hace poco mas de un año. La
había restaurado luego del incidente en la mansión de Hanson, y se la había
quedado para si, extrañaba su Vrod, pero juntando todos sus ahorros, y con
un poco de ayuda de la banda, consiguió repararla y bañarla en bronce, a un
lado de la tumba de Rod Gumb. Al menos para el, ese era su homenaje.
El entierro de Rod no fue nada fácil, había sido inclusive mucho mas difícil
que el de su familia o el de sus compañeros. En Rod veía a un hermano
mayor, mas que a un amigo, y no quería haber perdido mas gente de la que
ya contaba en su haber, pero comprendió que si no fuera por aquel acto
heroico, jamas habría tenido el tiempo suficiente para correr afuera y detener a Hanson a tiempo.
La mañana ese día se presentaba soleada, un tanto fresca, pero muy
primaveral para la época, y eso le dejaba un humor alegre a Ron, el cual
disfrutaba del sol que se reflejaba en la autopista y en sus ojos. Anabella
estaba a su lado, impaciente. Le había dicho que iría a darle una sorpresa,
pero no le había dicho nada de que trataba la misma, y como una niña
pequeña, ya quería llegar cuanto antes.
-Vamos, Ronnie, ya dime. ¿Cual es la sorpresa?, ¿adonde estamos yendo?.-
Preguntó ella, observándolo fugazmente, mientras encendía un cigarrillo.
-Ahora veras, ya falta poco.- Dijo el, observándola un momento. Llevaba una
camiseta negra, y una falda de jean azul que dejaba ver la mitad de sus
pantorrillas blancas y suaves.- Estas hermosa.- Le comentó.
-Que dices.- Dijo ella, apoyando las manos en sus piernas, y luego observó las
cicatrices con pesar. La falda que llevaba ese día no las cubrían del todo.-
Odio estas malditas cicatrices.- Comentó.- Y mis pechos están caídos.
Ron apartó una mano del volante para tomar uno de sus pechos y apretarlo
ligeramente, llenándose la mano de el.
-Con un buen par de pechos, señorita.- Dijo, con una sonrisa.- Amo tus
piernas, no te quejes.
-Vete al demonio.- Rió ella.
Ron dobló por unas calles secundarias para despistar aun mas a Anabella, ya
que no había tomado el camino acostumbrado, y frenó enfrente al Steel Cat,
apagando el motor de la Hummer. Anabella observó las puertas metálicas del
taller y salto en su silla.
-¿Venimos a visitar a los muchachos?, ¡que bien!.- Exclamó ella, abriendo la
portezuela para bajar de la camioneta, teniendo cuidado y poniéndose una
mano en su vientre. Un embarazo de seis meses no era poca cosa.
Ron dió la vuelta, rodeando la camioneta para tomar de la cintura a Anabella.
Acabó su cigarrillo y luego de tirar la colilla al pavimento avanzó hacia el
taller, al llegar a la puerta, golpeó y esperó.
-Estoy ansiosa de verlos, hace mucho que no los visitamos.- Comentó ella,
expectante.
En ese momento, Jason abrió la puerta, vestido con un elegante y formal
smoking negro, y una corbata haciendo juego con la vestimenta. El resto de la
banda también estaba vestido formal, bebiendo cerveza en su acostumbrado
sillón. Anabella los observó asombrada, era la primera vez que los veía
abandonar sus chaquetas de motociclistas.
-¡Que tal, carnales!.- Exclamó Jason, al verlos a ambos. Dió una abrazo a Ron,
y luego dió un abrazo mas leve a Anabella, con una sonrisa, y un abrazo que
ella también le devolvió. Jason entonces posó una de las manos en su vientre.-
¿Como va la niña?.- Preguntó.
-No para de crecer, y come como su padre.- Dijo ella con un bufido gracioso.-
¡Que raro es verte bien vestido!.- Comentó ella.
-Es la ocasión.- Respondió Jason, haciéndose a un lado.- Vengan, entren.
Los tres entraron y Anabella observó que en taller principal donde guardaban
las motocicletas había un traje de novio y un traje de novia, pulcramente
enfundados en plástico y colgados cada uno de su respectiva percha.
Anabella observó, y rió.
-¿Hay fiesta y nadie nos ha dicho nada?, ¿quien se casa?.- Preguntó.
-Nosotros, Annie.
-¿Que?.- Preguntó ella, desconcertada. Ron jamas le había dicho nada en
cinco años juntos sobre un posible casamiento, de modo que todo eso era
como un baldazo de agua fría. Si se lo hubiera propuesto en algún momento
aceptaba, con gusto, pero toda aquella sorpresa era mas de lo que podía creer.
Ron, por su parte, extrajo del bolsillo de su pantalón un estuche de terciopelo
negro, y lo abrió. Dentro, había una alianza de oro. El resto de los Rippers se
habían reunido detrás de Jason, con sus cervezas en la mano.
-Hace ya unos cuantos meses que veníamos preparando esto con los
muchachos, cariño. Esta es la sorpresa, quiero que nos casemos esta misma
noche, pasemos unos días aquí y luego nos vayamos a un lugar exótico, a
vivir y descansar como nos merecemos. Hemos pasado por muchas cosas
juntos, Annie, te amo y quiero que esto avance mas. ¿Te casas conmigo?.- Dijo
Ron.
-Por dios, no puedo creer todo esto...- Murmuró ella, sonriendo y con los ojos
anegados en lagrimas.- Por supuesto que me caso contigo.- Respondió,
abrazándose a el con fuerza. Los muchachos entonces aplaudieron,
levantando sus cervezas y gritando como neanderthales.
-Después de todo, es lo menos que nos merecemos, solo simplemente ser
felices.- Dijo Ron.
Su nueva vida recomenzaba otra vez, y vaya si la aprovecharía.
¡Qué bueno! Me tuviste atrapado leyendo el final!!! Te paso las notas tontas que escribí, pero ¡mil felicitaciones!! Me gustó mucho mucho.
* En el párrafo que empieza "En el segundo piso de la mansión", otra vez tenés un "se sobresaltó repentinamente. Hoy estoy cabrón, así que te regaño: ¡no me hacés caso!
* "Los grupos de guardias y hombres personales de Hanson y Papá Muerte les
salieron al cruce, pero Beckerly disparaba a tantos como podía, aunquede una manera u otra Ron era hábil con el volante, de modo que trataba de zigzaguear tantas veces como podía". Ese aunque no engancha bien ahí. Es como un pero, una cosa que niega a la otra, digamos, y Beckerly disparando y Ron manejando bien se complementan. Toda esta explicación pseudo-literaria para decir que tendrías que haber puesto "y" en vez de aunque. Estoy enojado porque se terminó la novela.
* "[...] cuando vió a su Anabella, esposada a la baranda de la escalera de acceso principal. Al parecer estaba un poco lastimada, pero viva, pensó Ron con extremo alivio. Bajó de la camioneta, y se cubrió tras ella enseguida, al igual que lo hizo Beckerly por el lado contrario." Acá queda como que Ron se cubre detrás de Annie, no detrás de la baranda, porque venís hablando de Annie. Evidentemente es cuestión de pensarlo, pero venís haciendo el texto bien fluído, venía imaginándome todas las escenas, y en esa tuve que parar :-/ , en el medio de la balacera, con Annie esposada... te odio.
* "Ron entonces le estrechó con fuerza su mano derecha, sonrió y le asintió con
la cabeza, sabiendo que seria la ultima vez que vería a su amigo. Rod entonces salió rápidamente de su escondite [...]" Ron entonces-Ron entonces.
* No anoté _nada_ del resto del capítulo, pero creo que es porque no pude leerlo despacio para ver qué pasaba. Porahí lo leo después de nuevo y lo reviso :P
Te felicito! Cómo querría yo tener la facilidad que tenés para escribir.
Un beso,
-- Diego.
P.D.: Después te hago una devolución final. Tiene que pasar un día por lo menos, así me despego un poco del texto.
Tu novela me gustó mucho. Se lee fluído, es entretenida, no hay partes aburridas. Los personajes son consistentes, osea, no cambian mágicamente de un capítulo a otro. Ron es siempre el mismo Ron, Anabella es siempre Anabella, etc. ¡Me los imaginé a todos!
Aunque haya terminado bien, no se sabe hasta el final. No hubiera sido raro que una bala perdida hubiera matado a Annie y dejado a Ron con un ser querido muerto una vez más. Podría haberle tocado a Ron. Está bueno que no me haya enterado hasta el final
Otra cosa que no me esperaba era la muerte de la hermana, y el trato previo que recibió. Le pone un poco más de tensión de lo que venía teniendo, marca bien lo sádico que es Hanson en ese momento y en todo el resto del libro.
Es bueno saber que el primer proyecto que subo es bien recibido, mas alla de que fuiste la unica persona que comento en todo lo largo de la trama. Hubiera querido que mas personas me dieran su opinion, eso seria genial, pero contigo me basta y me sobra, ademas se que es muy probable que alguien la haya leido junto a vos y no haya comentado.
Mas alla de eso, siempre que escribia algo se lo mostraba a mis mas allegados amigos, pocas personas de mi familia y nadie mas. Me los conservaba para mi, para leer en mis ratos libres y nada mas, tenia miedo a las criticas, a que no gustara.
Hoy veo que tengo un buen comienzo, desde ayer que puse manos a la obra en un proyecto nuevo, de suspenso, basado en la vida de Ted Bundy, un macabro asesino norteamericano. Esperemos que cuando llegue la hora de exponerlo, tenga la misma o mejor aceptacion que Annie.
Personalmente te doy las infinitas gracias por hacerte un tiempo de tu vida, de tu dia y de tu trabajo, para noche tras noche leer un capitulo nuevo, imprimirlo y darme tus correcciones e ideas. Me alimentaste mucho la escritura. Gracias.
Comentarios
* encontró una nota con su puño y letra -> encontró una nota de su puño y letra
* Me hizo reir el cenicero con forma de calavera :P
* Me resulta muy raro que escribas que los personajes "discan" los número de teléfono. ¿No te suena mal? ¿No te suena a muy viejo?
* "-¿Con que clase de gente sueles frecuentarte?, deben de haber como mínimo
quinientos mil en material bélico.- Dijo"
Me resultó raro que Ron se sorprendiera. Él sabe con qué clase de gente trabaja Jason. ¿Porahí algo así como "Wow! Cuando yo estaba con ustedes, no conseguíamos máquinas así!"?
¿Viste qué poco?
No tengo ni que decirte que me sigue gustando, más allá de estas tres cosas.
Beso!
-- Diego
Bueno, me alegra que cada vez sea menos lo que tengas para corregirme o comentarme, eso es bueno
Por otro lado, lo del cenicero con forma de calavera, o de craneo mas precisamente, no es ningun invento mio. De donde saque la idea?, de los tres ceniceros que hay en mi casa, el que esta al lado de mi computadora tiene forma de craneo. Fue el que use durante los dos ultimos años que fume, luego le saco una foto y la subo para que lo veas
Besote!
-- Diego
Con lo que discrepo totalmente es con hacer autobiografías o personajes con rasgos sentimentales iguales al autor. Eso lo detesto y por ende lo evito, asi que no me identificaría con nadie, jamas!
vehículos y las armas. Jason quería deshacerse del cuerpo de Perkins antes de
salir, pero como Ron no quería desperdiciar un solo minuto mas, acordó con
sus muchachos quitarse de encima el cuerpo cuando hubieran regresado.
Rod iba adelante, indicando el camino a los demás motociclistas, Ron, por su
parte, marchaba ultimo en la enorme Hummer militar. No estaba escuchando
música alguna, solo estaba concentrado en la carretera mirando hacia
adelante, fumando un cigarrillo tras otro, con su 9Mm en el asiento del
acompañante.
Se hallaba ansioso por llegar pero a la vez con miedo. Por su mente pasaban
los momentos con su familia, y sus amigos, aunque también con Anabella,
por supuesto. No veía la hora de sacarla de ese tormento sana y salva, aunque
costara su propia vida.
Tenia cierto temor de que las indicaciones y pistas recibidas fueran erróneas,
lo menos que quería en un momento como este era llegar a una ubicación
falsa, y haber perdido un montón de tiempo valioso. También tenia temor
de perder a Anabella, sabia que la situción seria difícil, y tendría que
enfrentarse a dos potencias criminales en todo su esplendor, y la sangre se le
heló con un escalofrío, al recordar que la mujer que amaba se hallaba en tan
terribles manos. Ella era lo que quería para su vida, y era todo lo que ahora le
quedaba. Temía llegar tarde, encontrarla yaciendo sin vida, violada y
desnuda como su hermana. Tratando de no derramar lagrimas con aquellas
imágenes que latigueaban su mente sin cesar, encendió un nuevo cigarrillo.
Luego de poco mas de una hora conduciendo, llegaron al final del puente
Washington, y metiéndose por una calle secundaria rápidamente, enfilaron
rumbo directo al 417 de la Center Ave.
Al llegar, estacionaron descuidadamente en las inmediaciones de la mansión,
que se asomaba desafiante por encima de las copas de los arboles de sus
patios, y rápidamente comenzaron a descender con las armas en mano. Ron
observó los quince vehículos rojos que se hallaban detenidos, a unos
cincuenta metros de su ubicación.
-Creo que llegamos un poco tarde.- Dijo Jason.
-Sea quien sea, esto terminara de una puta vez.- Respondió Ron.
De los coches comenzaron a descender sujetos armados, unos treinta
aproximadamente. Jason le quitó el seguro a su ametralladora, y alertó a los
demás.
-Cuidado, creo que tenemos compañía.- Dijo.
El grupo se preparó para una balacera. Un hombre cerca de los
treinta y cinco años encabezaba al grupo, y a ver los enormes motociclistas,
les apuntó junto con su grupo, a la par de ellos. Ron le apuntó directamente al
cabecilla, reconociéndolo al instante, y los integrantes de ambos grupos se
apuntaron entre si.
-Beckerly, creo que llegas en mal momento.- Le dijo.- No vine a por ti.
-Que casualidad, creo que tu tampoco llegas en buen momento. Se que tu me
investigabas, me lo dijo el imbécil de Hanson.- Respondió Beckerly.- ¿A que
vienes?.
Ron decidió decir la verdad, al fin y al cabo estaba jugado a cualquier cosa.
-Hanson asesinó a mis amigos y a mi familia, y ahora tiene a mi chica.- Dijo.
Beckerly se encogió de hombros.
-Hanson me ha traicionado. No me ha pagado un cargamento de armas y
drogas, y asesiné a una persona por encargo de el, y tampoco me ha pagado.
Eso no me agrada en absoluto.
-¿Conoces el termino que dice algo como que los enemigos de mis enemigos
son mis amigos, o alguna mierda de esas?.- Preguntó Ron.
-Si, supongo que lo escuche en alguna ocasión.
-Pues adelante entonces, seras nuestro guía en la mansión.- Le dijo, bajando el arma.
Todos bajaron el arma, y ambos grupos comenzaron a avanzar hacia la
mansión.
-Conozco el camino hacia Hanson, he asistido a reuniones aquí mismo, ya es
de memoria.- Dijo Beckerly.
Ron lo dejó pasar delante, para que los guiara. Un guardia se hallaba de pie,
fumando un cigarrillo, junto a la verja del patio lateral. Beckerly le hizo una
seña para que no hiciera nada, en el instante en que se cubrían con el muro de
cemento que bordeaba toda la mansión. Luego le señaló su pistola con
silenciador, y Ron levantó su dedo pulgar.
Repentinamente, Beckerly asomó de frente al guardia, disparandole en la
frente con un ruido apagado, haciéndole caer desplomado hacia atrás. Luego
disparó hacia la cerradura de la verja, haciéndola saltar, y rápidamente la
abrió de par en par, para que todos entraran.
-Entraremos a la sala principal por los pasillos de acceso. El camino estará
plagado de guardias, así que los quiero atentos.- Dijo Beckerly.
Ron aprovechó la pausa en la indicación para encender un cigarrillo, y
continuó la marcha con los demás. Entraron a la mansión por una puerta de
servicio abierta hacia el jardín, frente a la enorme piscina. El empapelado de
las paredes era de un delicado terciopelo rojo, acorde al ambiente refinado
que rondaba por todos lados, y Ron se maldijo mentalmente. No podía creer
que alguien tan miserable como Hanson estuviera viviendo en condiciones
cincuenta veces mejores que las de el.
Los hombres entonces fueron iluminados por pequeños candelabros de cristal
que pendían de las paredes, dando a todo aquello un aspecto sombrío, como
si de una procesión de fantasmas armados se tratase. Avanzaron en silencio,
hasta que el primer guardia apareció, haciendo su acostumbrada recorrida
habitual. Uno de los Rippers le disparo rápidamente, manchando el fino
empapelado con un rojo mas oscuro que el que ya poseía.
-El disparo alertara a los demás, ahora se pondrá realmente divertido.- Dijo
Beckerly, avanzando a paso rápido ahora.
Todos lo siguieron, casi trotando con cada nuevo paso que daba, cada vez
apurando mas el trayecto. Las voces de muchos hombres se escuchaban
varias habitaciones mas adelante, distribuidos por casi toda la casa.
En el segundo piso de la mansión, mas precisamente en la habitación donde
Anabella se hallaba cautiva, la puerta se abrió de golpe. Se hallaba recostada
en la cama, y estaba empezando a conciliar un poco el sueño, luego de haber
comido bastante tarde el desayuno, de modo que se sobresaltó
repentinamente, mas aun después de ver que la persona que entraba no era
nada mas y nada menos que Hanson, con una pistola en su mano. Avanzó
rápidamente hacia ella, la tomó de un brazo con fuerza, y le colocó el arma
adelante. Ella gritó de terror, temiendo lo peor.
-¡Camina, ha llegado tu momento!.- Le ordenó.
A trompicones la hizo descender hasta la primer planta de la enorme
mansión, tomó unas esposas y la amarró a la baranda de bronce de la escalera
de acceso al segundo piso.
-¿Que sucede?.- Preguntó ella. Hanson le tomó el rostro con una mano,
acercándola hacia si.
-Pasa que tu noviecito ha venido por ti, y ahora se acerca mi triunfo. Y luego
podre disfrutar de ti cuanto se me antoje.- Le dijo, plantandole un beso en los
labios. Ella se sacudió pero fue en vano, la mano de Hanson le sujetaba de las
mejillas con fuerza. Cuando se separó, ella lo escupió en el rostro, haciéndolo
sobresaltar.
-¡Tendrás que matarme, hijo de puta!.
-¡Cállate, perra!.- Le ordenó, y le golpeó en el rostro con el puño, dejandole
uno de sus pómulos violáceo e hinchado. Ella cayó hacia atrás en un mar de
lagrimas. Fue entonces cuando Papá Muerte se acercó a el, con un grupo de
hombres.
-¿Que quieres que hagamos?.- Le preguntó.
-Envía todo lo que tienes, lo quiero muerto, quiero su cabeza en un plato, y
luego se lo haremos comer a mi bella invitada, para que sepa quien manda
aquí.- Respondió.
Mientras tanto, el grupo de los Rippers se hallaba rodeado cada vez mas de
hombres rivales. No contaban ahora con la ayuda de Beckerly y sus hombres,
ya que habían intentado hacer un rodeo por la casa para saber adonde se
hallaba Hanson, y aun no habían vuelto. Refugiándose contra las paredes, los
Rippers se defendían tanto como podían contra las oleadas de maleantes,
hasta que finalmente, Beckerly volvió al lugar de la acción.
-¿Adonde están?.- Preguntó Ron, por sobre el estruendo de la balacera.
-En el ala oeste de la mansión, pero no tengo idea como llegaremos allá con
esa balacera, no creo que puedamos avanzar mucho mas.- Dijo.
En ese momento, una idea repentinamente cruzo la mente de Ron, fulgurante
como el rayo.
-Creo que tengo una idea, volveré afuera, cúbreme- Le dijo.
-Sea lo que sea, iré contigo. Conozco este lugar, puedo ser de ayuda.
-De acuerdo.- Luego se dirigió hacia Rod y Jason.- Traten de llegar al ala oeste
de la casa a como de lugar, nos veremos allí en cinco minutos o incluso
menos.
-¿En que estas pensando?.- Le preguntó Rod.
-Luego lo veras.- Dijo Ron, saliendo de su escondite corriendo, mientras
disparaba en ráfaga para cubrirse de los enemigos.
mansión, donde sus vehículos aun se hallaban detenidos allí. Beckerly
comenzó a razonar entonces lo que Ron tenia en mente. Este, por su parte, se
subió rápidamente a la Hummer.
-Sube, iremos a dar un paseo.- Le dijo, y Beckerly subió por el lado del
acompañante.- Bien, este es el plan. Tu me guías hasta donde esta Hanson,
pasaremos por encima de todos, tan solo sera cuestión de irrumpir con
camioneta y todo, ¿de acuerdo?.
-Claro, yo me encargo de disparar.- Le dijo.
Ron entonces le tendió su ametralladora, mientras encendía el motor de la
Hummer, arrancando velozmente hacia donde Beckerly le señalaba. Los
grupos de guardias y hombres personales de Hanson y Papá Muerte les
salieron al cruce, pero Beckerly disparaba a tantos como podía, aunque de
una manera u otra Ron era hábil con el volante, de modo que trataba de
zigzaguear tantas veces como podía. Debía cuidarse de los disparos en las
llantas, o de lo contrario no tendría con que irse al salir de allí.
En no mas de un par de minutos de conducción, ya se encontraban frente a la
puerta principal del ala oeste de la mansión, tal y como Beckerly le había
indicado a Ron. Aunque la Hummer presentaba varios impactos de balas en
sus laterales, y tenia el parabrisas trasero dañado considerablemente, las
llantas se encontraban en perfecto estado, lo cual le alegraba ya que
necesitaba tracción para poder irrumpir dentro exitosamente. A poco mas de
cincuenta metros pudo divisar las enormes porterías de cristal y madera
caoba en la cual consistía el acceso principal, y se alegro al ver que los
Rippers habían podido llegar con éxito a las inmediaciones del lugar, de
modo que al ver la enorme camioneta militar acercarse a buen paso,
comenzaron a correr hacia la puerta.
Ron aceleró todo lo mas que pudo, y al llegar a la escalinata de mármol de la
portería, el morro de la camioneta se elevó como si de una rampa se tratase,
destrozando la puerta y repartiendo cristales por todos lados, derrapando en
el suelo encerado del salón principal. El montón de hombres que había
dentro se cubrió como pudo, y Ron sintió un vuelco en el corazón cuando vió
a su Anabella, esposada a la baranda de la escalera de acceso principal. Al
parecer estaba un poco lastimada, pero viva, pensó Ron con extremo alivio.
Bajó de la camioneta, y se cubrió tras ella enseguida, al igual que lo hizo
Beckerly por el lado contrario. Entonces los Rippers asomaron por la puerta,
corriendo en tropel y cubriéndose con las columnas y pilares de la decoración
de la fina sala. Unos cuarenta hombres de ambos delincuentes los apuntaban
ahora. Hanson estaba a un lado de la escalera.
-¡Hanson, hasta que al fin conozco al hombre detrás de mi ruina!.- Exclamó
Ron, tras una gruesa columna. Anabella sintió como se iluminaba su
esperanza al reconocer la voz de Ron, al fin podía creer que no todo estaba
perdido.
-El sentimiento es mutuo, policía- Respondió Hanson, lejanamente desde su
lado derecho.- Me has causado muchos problemas chico. A veces me
preguntaba como alguien tan insignificante podía ser tan molesto, como un
maldito mosquito en verano.
-Cosas de la policía, simplemente. Aquí tengo a alguien a quien tampoco le
caes en gracia. Saluda, Beckerly.- Dijo Ron.
-¡Viejo infeliz, me has cagado dos veces, pero ahora te cagaré yo a ti!.-
Exclamó.
-Eh, Becky, socio, ¿que pasa?, ¿no conoces el dicho de limar las asperezas?.
¿Por que guardar ese rencor?, el rencor es malo.- Aseguró.
-Dame ahora mismo a Anabella, Hanson. Todo esto es entre tu y yo, nadie
mas.- Dijo Ron.
Hanson sacó su pistola de la solapa de la chaqueta.
-No, claro que no. También lo fue con el viejo senil de tu padre, con la zorra
barata de tu hermana, y con los malditos homosexuales de tus amigos.-
Respondió.- ¿Se comían entre ellos, verdad?.- Preguntó, riéndose con estrépito
luego.- No sera así, policía, no señor. Este caramelito pelirrojo será mi trofeo
de guerra, me divertiré haciéndole el amor todas las malditas noches, yo y
mis chicos la pasaremos en grande, y todo gracias a ti.
Jason, desde su posición, observó como el rostro de Ron se crispaba con cada
palabra que salia de la boca de Hanson. Y se preparó para atacar al instante.
-¡Sobre mi puto cadáver!.- Le gritó Ron, asomando por un costado de la
columna donde se cubría.
La balacera fue inminente, ambos grupos entonces se repartieron fuego
cruzado, bajo un estruendo ensordecedor. Los primeros en caer fueron los
hombres de Papá Muerte, y un par de muchachos de Jason. Hanson, por su
parte, aprovechaba tal oportunidad para sacar a Anabella de la barandilla, y
sujetarla fuertemente por un brazo.
-¡Hora de largarse, querida!.- Le dijo, arrastrándola hacia afuera. Papá
Muerte, en ese momento, se acercó a el rápidamente.
-Nuestros hombres están cayendo, hay que hacer algo rápido.- Le dijo, por
sobre el sonido de balas.
-Haz algo bien simple, querido amigo. Solo no me molestes.- Le dijo,
disparandole a quemarropa en el pecho. El cuerpo de Papá Muerte se
desplomó sobre la alfombra de la sala, pesadamente, y allí permaneció
inmóvil.
no podía lanzarse a perseguirlo ni por asomo, o de lo contrario las balas
lo alcanzarían al instante. Decidió entonces que lo mejor seria rodear la casa
rápidamente, no había tiempo que perder. Recargó su ametralladora con el
último cartucho con el que disponía, y disparó a tres hombres de Hanson,
matándolos al instante.
-¡Hanson se escapa con Anabella, hay que hacer algo, pero ya!.- Le exclamó a
Jason, que se hallaba a su lado.
-¡Vayan tras el, yo los cubriré!.- Dijo Rod.- ¡Si en cinco minutos no me reúno
con ustedes, solo salgan cagando de aquí!
-¿Acaso te volviste loco?.
-¡No hay tiempo para discusiones, ve tras ella, rápido!.
Ron entonces se acercó tan rápido como pudo, hacia el pilar donde Rod se
refugiaba de las balas.
-¿Estas seguro de lo que me estas diciendo?.- Le preguntó. Rod entonces le
tendió su mano derecha.
-Es tu única oportunidad de hacer justicia, vaya si estoy seguro de esto.- Le
respondió- Hazlo, hermano.
Ron entonces le estrechó con fuerza su mano derecha, sonrió y le asintió con
la cabeza, sabiendo que seria la ultima vez que vería a su amigo. Rod
entonces salió rápidamente de su escondite, disparando a todo aquel que se
le cruzara por adelante. Ron corrió hacia el lado opuesto, buscando
la salida, y haciéndole un gesto a Jason al pasar por su lado.
-¡Corre, no tenemos mucho tiempo!.- Le dijo.
Corrieron a cuanto sus piernas se lo permitían, y lograron pescar a Hanson
antes de que subiera a uno de sus coches negros, junto con Anabella. La
llevaba casi arrastrando, quería escapar a toda costa, confiado en que Ron ya
estuviese muerto a manos de sus cómplices. Ron entonces lo apuntó con su
pistola, arrojando la ametralladora al suelo, sin munición. Jason hizo lo
mismo.
-¡Quieto, Hanson!. ¿Adonde mierda crees que vas?.- Exclamó Ron.
Hanson giró hacia ellos, y empujando a Anabella hacia adelante,se situó
detrás de ella y le colocó su arma en la cabeza.
-Largarme, policía, y tu no harás nada o tu muñequita no la cuenta.
-Te daré tres segundos para que la sueltes, infeliz.- Respondió Ron.
Hanson rió, burlonamente.
-¿Me darás que?, chico, no estas en condiciones de pedir nada.- Dijo Hanson.-
Baja el arma, tu y tu amigo.
Ron entonces conectó con la mirada aterrada de Anabella, intentando decirle
algo que solo ella podía saber, y el mensaje fue captado con claridad. Dos
segundos bastaron para que la mirada de Anabella intentara demostrar
aceptación.
-Hagamos lo que dice, Jason.- Dijo, comenzando a bajar su arma lentamente,
hacia el suelo.
Al ponerse en cuclillas para depositarla en el césped del patio, disparó
rápidamente hacia la pantorrilla de Anabella. Ella cayó al suelo con un
alarido, y Hanson, sorprendido por este movimiento, abrió los brazos
retirándose hacia atrás. Jason entonces, presuroso, le disparó dos veces a
Hanson en el pecho, que cayó hacia atrás.
Ron y Jason se levantaron rápidamente y caminaron hacia Hanson, que aun
agonizaba, perdiendo sangre. Ambos lo observaron, y luego Jason preguntó.
-¿Que hacemos con este infeliz?, ¿lo dejamos agonizar o lo matamos nosotros
mismos?.
Ron entonces no contestó nada, simplemente le apuntó a la cabeza, y
recordando cada una de las personas queridas que había perdido, le vació el
cargador entero en la frente, luego arrojó el arma a un costado, y corrió hacia
Anabella, que se hallaba en el suelo sollozando de dolor. El entonces le
acaricio el rostro, y quitándose su chaqueta, arrancó una de sus mangas para
poder colocarle un torniquete en su pierna, y detener la hemorragia.
-Eres una buena chica, Annie.- Le dijo.
-No sabes cuanto me alegra que todo haya terminado, Ronnie.- Le dijo ella,
con lagrimas en los ojos y una sonrisa. Ron entonces la levantó, tomándola en
sus brazos, y la besó con ternura. Se sentía hermoso saber que volvía a tener a
su Anabella consigo, y mas aun era reconfortante saber que tanto su familia
como sus amigos, ahora descansaban en paz. Miró a Jason, el cual le sonrió a
su vez.
-Me alegra volver a verlos juntos, amigos.- Les dijo.
-Esta hecho, colega.- Le respondió.- Somos libres.
A la distancia, Beckerly avanzaba hacia ellos con su grupo y el grupo de
Jason. Al llegar a ellos, habló.
-Papá Muerte ya esta muerto.- Luego pensó un segundo y sonrió.- Vaya
ironía.- Observó el cadáver de Hanson a un lado, acribillado a balazos, y a
Ron con Anabella en los brazos.- Veo que ya tienes lo tuyo.
-Gracias por la ayuda, Beckerly, has sido de gran utilidad.- Dijo Ron,
agradeciendo también para sus adentros a la buena memoria de Rod Gumb,
que había caído para poder lograr su objetivo.
Beckerly se encogió de hombros.
-En la vida de todo asesino o delincuente siempre hay dos posturas, los que
abusan y los que no abusan, y yo particularmente soy de los que no abusan.
Ya tengo lo que vine a buscar aquí, y por lo que veo tu también.- Respondió.-
Tu por tu lado de aquí en mas, policía.
-Tu por el tuyo, asesino.-Dijo Ron, asintiendo con la cabeza.
Beckerly y sus hombres subieron a sus coches y arrancaron velozmente.
Anabella miró a Ron con ojos tristes.
-¿Que demonios tienes en contra de mis piernas?.- Preguntó ella, olvidándose
del dolor por un momento.
-Factor sorpresa, nuevamente.- Rió el, y luego la besó de nuevo.- Creí que te
perdería. Vamonos, te llevaré al hospital.- Dijo, comenzando a avanzar hacia
la Hummer. Los demás, mientras tanto, se acercaron a las motocicletas. Ron
dejó a Anabella cuidadosamente sentada en el asiento del acompañante, y
subió al lado del conductor, para encender la camioneta y arrancar rumbo a
donde se hallaba el resto de la banda.
-¿De donde sacaste semejante camioneta?.- Le preguntó ella.
-Digamos que fue regalo de unos amigos.
-En verdad, no dejas de asombrarme.
Ron avanzó hasta donde las motocicletas de los Rippers se hallaban, y acercó
la camioneta hacia la Harley de Jason.
-Gracias, hermano.- Le dijo.
-Descuida.- Respondió Jason.- ¿Nos volveremos a ver, verdad?.
-Puedes apostar a que si, aun me debes dos cervezas y una ronda de poker.-
Respondió Ron, con una sonrisa cómplice, y luego se despidió de la banda
con un par de aceleraciones a la Hummer, las cuales fueron respondidas con
aceleradas de varias Harleys. Luego de despedirse, aceleró gradualmente
hasta salir de la residencia de Hanson y tomar vía libre, camino al hospital.
Observó hacia el cielo calmo de aquel maravilloso día, y sonrió.
-Todo ha terminado, Annie, todo. Al fin.- Dijo.
Ella tomo una de sus manos, que reposaba en el volante, y lo observó.
-¿Volverás al FBI ahora?.- Le preguntó.
-No, planeo hacer mejores cosas de aquí en mas.- Respondió el.
Anabella sonrió, y acercó sus labios a los de el. El la besó delicada y
rápidamente, y luego devolvió sus ojos a la carretera.
-Te amo, Ronnie.- Dijo ella.
-Y yo a ti.
Ron conducía la Hummer, resplandeciente hace poco mas de un año. La
había restaurado luego del incidente en la mansión de Hanson, y se la había
quedado para si, extrañaba su Vrod, pero juntando todos sus ahorros, y con
un poco de ayuda de la banda, consiguió repararla y bañarla en bronce, a un
lado de la tumba de Rod Gumb. Al menos para el, ese era su homenaje.
El entierro de Rod no fue nada fácil, había sido inclusive mucho mas difícil
que el de su familia o el de sus compañeros. En Rod veía a un hermano
mayor, mas que a un amigo, y no quería haber perdido mas gente de la que
ya contaba en su haber, pero comprendió que si no fuera por aquel acto
heroico, jamas habría tenido el tiempo suficiente para correr afuera y detener a Hanson a tiempo.
La mañana ese día se presentaba soleada, un tanto fresca, pero muy
primaveral para la época, y eso le dejaba un humor alegre a Ron, el cual
disfrutaba del sol que se reflejaba en la autopista y en sus ojos. Anabella
estaba a su lado, impaciente. Le había dicho que iría a darle una sorpresa,
pero no le había dicho nada de que trataba la misma, y como una niña
pequeña, ya quería llegar cuanto antes.
-Vamos, Ronnie, ya dime. ¿Cual es la sorpresa?, ¿adonde estamos yendo?.-
Preguntó ella, observándolo fugazmente, mientras encendía un cigarrillo.
-Ahora veras, ya falta poco.- Dijo el, observándola un momento. Llevaba una
camiseta negra, y una falda de jean azul que dejaba ver la mitad de sus
pantorrillas blancas y suaves.- Estas hermosa.- Le comentó.
-Que dices.- Dijo ella, apoyando las manos en sus piernas, y luego observó las
cicatrices con pesar. La falda que llevaba ese día no las cubrían del todo.-
Odio estas malditas cicatrices.- Comentó.- Y mis pechos están caídos.
Ron apartó una mano del volante para tomar uno de sus pechos y apretarlo
ligeramente, llenándose la mano de el.
-Con un buen par de pechos, señorita.- Dijo, con una sonrisa.- Amo tus
piernas, no te quejes.
-Vete al demonio.- Rió ella.
Ron dobló por unas calles secundarias para despistar aun mas a Anabella, ya
que no había tomado el camino acostumbrado, y frenó enfrente al Steel Cat,
apagando el motor de la Hummer. Anabella observó las puertas metálicas del
taller y salto en su silla.
-¿Venimos a visitar a los muchachos?, ¡que bien!.- Exclamó ella, abriendo la
portezuela para bajar de la camioneta, teniendo cuidado y poniéndose una
mano en su vientre. Un embarazo de seis meses no era poca cosa.
Ron dió la vuelta, rodeando la camioneta para tomar de la cintura a Anabella.
Acabó su cigarrillo y luego de tirar la colilla al pavimento avanzó hacia el
taller, al llegar a la puerta, golpeó y esperó.
-Estoy ansiosa de verlos, hace mucho que no los visitamos.- Comentó ella,
expectante.
En ese momento, Jason abrió la puerta, vestido con un elegante y formal
smoking negro, y una corbata haciendo juego con la vestimenta. El resto de la
banda también estaba vestido formal, bebiendo cerveza en su acostumbrado
sillón. Anabella los observó asombrada, era la primera vez que los veía
abandonar sus chaquetas de motociclistas.
-¡Que tal, carnales!.- Exclamó Jason, al verlos a ambos. Dió una abrazo a Ron,
y luego dió un abrazo mas leve a Anabella, con una sonrisa, y un abrazo que
ella también le devolvió. Jason entonces posó una de las manos en su vientre.-
¿Como va la niña?.- Preguntó.
-No para de crecer, y come como su padre.- Dijo ella con un bufido gracioso.-
¡Que raro es verte bien vestido!.- Comentó ella.
-Es la ocasión.- Respondió Jason, haciéndose a un lado.- Vengan, entren.
Los tres entraron y Anabella observó que en taller principal donde guardaban
las motocicletas había un traje de novio y un traje de novia, pulcramente
enfundados en plástico y colgados cada uno de su respectiva percha.
Anabella observó, y rió.
-¿Hay fiesta y nadie nos ha dicho nada?, ¿quien se casa?.- Preguntó.
-Nosotros, Annie.
-¿Que?.- Preguntó ella, desconcertada. Ron jamas le había dicho nada en
cinco años juntos sobre un posible casamiento, de modo que todo eso era
como un baldazo de agua fría. Si se lo hubiera propuesto en algún momento
aceptaba, con gusto, pero toda aquella sorpresa era mas de lo que podía creer.
Ron, por su parte, extrajo del bolsillo de su pantalón un estuche de terciopelo
negro, y lo abrió. Dentro, había una alianza de oro. El resto de los Rippers se
habían reunido detrás de Jason, con sus cervezas en la mano.
-Hace ya unos cuantos meses que veníamos preparando esto con los
muchachos, cariño. Esta es la sorpresa, quiero que nos casemos esta misma
noche, pasemos unos días aquí y luego nos vayamos a un lugar exótico, a
vivir y descansar como nos merecemos. Hemos pasado por muchas cosas
juntos, Annie, te amo y quiero que esto avance mas. ¿Te casas conmigo?.- Dijo
Ron.
-Por dios, no puedo creer todo esto...- Murmuró ella, sonriendo y con los ojos
anegados en lagrimas.- Por supuesto que me caso contigo.- Respondió,
abrazándose a el con fuerza. Los muchachos entonces aplaudieron,
levantando sus cervezas y gritando como neanderthales.
-Después de todo, es lo menos que nos merecemos, solo simplemente ser
felices.- Dijo Ron.
Su nueva vida recomenzaba otra vez, y vaya si la aprovecharía.
¡Qué bueno! Me tuviste atrapado leyendo el final!!! Te paso las notas tontas que escribí, pero ¡mil felicitaciones!! Me gustó mucho mucho.
* En el párrafo que empieza "En el segundo piso de la mansión", otra vez tenés un "se sobresaltó repentinamente. Hoy estoy cabrón, así que te regaño: ¡no me hacés caso!
* "Los grupos de guardias y hombres personales de Hanson y Papá Muerte les
salieron al cruce, pero Beckerly disparaba a tantos como podía, aunque de una manera u otra Ron era hábil con el volante, de modo que trataba de zigzaguear tantas veces como podía". Ese aunque no engancha bien ahí. Es como un pero, una cosa que niega a la otra, digamos, y Beckerly disparando y Ron manejando bien se complementan. Toda esta explicación pseudo-literaria para decir que tendrías que haber puesto "y" en vez de aunque. Estoy enojado porque se terminó la novela.
* "[...] cuando vió a su Anabella, esposada a la baranda de la escalera de acceso principal. Al parecer estaba un poco lastimada, pero viva, pensó Ron con extremo alivio. Bajó de la camioneta, y se cubrió tras ella enseguida, al igual que lo hizo Beckerly por el lado contrario." Acá queda como que Ron se cubre detrás de Annie, no detrás de la baranda, porque venís hablando de Annie. Evidentemente es cuestión de pensarlo, pero venís haciendo el texto bien fluído, venía imaginándome todas las escenas, y en esa tuve que parar :-/ , en el medio de la balacera, con Annie esposada... te odio.
* "Ron entonces le estrechó con fuerza su mano derecha, sonrió y le asintió con
la cabeza, sabiendo que seria la ultima vez que vería a su amigo. Rod entonces salió rápidamente de su escondite [...]" Ron entonces-Ron entonces.
* No anoté _nada_ del resto del capítulo, pero creo que es porque no pude leerlo despacio para ver qué pasaba. Porahí lo leo después de nuevo y lo reviso :P
Te felicito! Cómo querría yo tener la facilidad que tenés para escribir.
Un beso,
-- Diego.
P.D.: Después te hago una devolución final. Tiene que pasar un día por lo menos, así me despego un poco del texto.
Todo practica Diegote, si vos leyeras mis primeros proyectos, te darian ganas de suicidarte como mínimo
Me alegro que te haya gustado y obviamente espero tu devolución.
Besotes
Tu novela me gustó mucho. Se lee fluído, es entretenida, no hay partes aburridas. Los personajes son consistentes, osea, no cambian mágicamente de un capítulo a otro. Ron es siempre el mismo Ron, Anabella es siempre Anabella, etc. ¡Me los imaginé a todos!
Aunque haya terminado bien, no se sabe hasta el final. No hubiera sido raro que una bala perdida hubiera matado a Annie y dejado a Ron con un ser querido muerto una vez más. Podría haberle tocado a Ron. Está bueno que no me haya enterado hasta el final
Otra cosa que no me esperaba era la muerte de la hermana, y el trato previo que recibió. Le pone un poco más de tensión de lo que venía teniendo, marca bien lo sádico que es Hanson en ese momento y en todo el resto del libro.
Eso es todo. ¡Felicitaciones!
-- Diego.
Es bueno saber que el primer proyecto que subo es bien recibido, mas alla de que fuiste la unica persona que comento en todo lo largo de la trama. Hubiera querido que mas personas me dieran su opinion, eso seria genial, pero contigo me basta y me sobra, ademas se que es muy probable que alguien la haya leido junto a vos y no haya comentado.
Mas alla de eso, siempre que escribia algo se lo mostraba a mis mas allegados amigos, pocas personas de mi familia y nadie mas. Me los conservaba para mi, para leer en mis ratos libres y nada mas, tenia miedo a las criticas, a que no gustara.
Hoy veo que tengo un buen comienzo, desde ayer que puse manos a la obra en un proyecto nuevo, de suspenso, basado en la vida de Ted Bundy, un macabro asesino norteamericano. Esperemos que cuando llegue la hora de exponerlo, tenga la misma o mejor aceptacion que Annie.
Personalmente te doy las infinitas gracias por hacerte un tiempo de tu vida, de tu dia y de tu trabajo, para noche tras noche leer un capitulo nuevo, imprimirlo y darme tus correcciones e ideas. Me alimentaste mucho la escritura. Gracias.
Abrazo enorme :-D:-D:-D