A la mañana siguiente, Ron y los demás llegaron a Stanford bastante
temprano. Stanford era una ciudad bella, soleada y alegre, aunque si uno
planea llevar una vida tranquila allí, no es conveniente tomar partido entre
las disputas de los Rippers y los Fallen Angels. La cuidad es un campo de
batalla donde los civiles son rehenes silenciosos de los motociclistas, ya que
aquí la lucha consiste en tener mas ventas de material bélico. Los
Rippers se ganan la vida reparando motocicletas y vendiendo armas a las
pandillas del lugar. Manteniendo los competidores a raya, y teniendo una
buena mercadería para vender, se lograban maravillas.
Los tres vehículos estacionaron frente al Steel Cat, sus ocupantes bajaron de
los mismos y se plantaron frente a una cortina de metal enorme. Jason golpeó
con los nudillos fuertemente. Al poco rato, un tipo barbudo, del tamaño de
un Neanderthal, salio fuera. Era Rod Gumb, el mano derecha de Jason. Al ver
a Ron, se acercó y le dió un puñetazo en el rostro, que lo hizo tambalearse.
Anabella se asustó.
-¡Oh, por dios!, ¿estas bien?.- Le preguntó.
-¡Claro que esta bien, este bastardo siempre esta bien!.- Dijo el gigante,
abrazando a Ron. Ron también se abrazó a el.-¿Recuerdas cuando te dije que
si volvías te recibiría con un buen golpe?, no creas que me olvide.
-Maldito hijo de puta, casi me rompes la nariz.- Dijo Ron, entre risas.
-Vengan, entren.- Dijo Gumb.
Ron, Jason y Anabella entraron al taller, mientras Rod cerraba la cortina tras
ellos. Dentro del taller habían motores, motocicletas desarmadas, llantas,
tableros de herramientas, un gran desorden generalizado. Jason los condujo
hasta el salón donde todos solían reunirse a mirar televisión, bebiendo
cerveza y comiendo pizza. Una densa neblina flotaba en la habitación, debido
a los cigarrillos de los muchachos, con sus respectivos ceniceros rebosantes de
colillas.
Al entrar, Ron apagó la televisión de golpe, y las quejas de los demás no se
hacen esperar, hasta que observaron de quien se trataba.
-¡Ronnie, hasta que te decidiste a volver!- Exclamó Freddy, un tipo curtido ya
en los cuarenta y tantos, con un pelo medianamente canoso atado por una
cola hasta la espalda, y una chaqueta de cuero de la banda.
-¡Hijo de puta, infeliz de mierda!.- Exclamó Lenny, un muchacho con un
collar de púas en el cuello y pantalones rasgados.
De aquella manera tan familiar para Ron, pero tan inverosímil para Anabella,
los ocho muchachos presentes en aquella sala fueron saludando con abrazos e
insultos a Ron, emitiendo con efusividad su amistad. Al terminar, Ron
presentó a Anabella.
-Muchachos, ella es Anabella, pero pueden llamarla Annie. Es una buena
amiga que yo ayudé, y ahora ella se ofrece a ayudarme a mi.
Dos de mis amigos se fueron, mi familia esta muerta y creo que Jason ya les
comunicó quienes son los culpables detrás de todo esto. ¿Pueden
ayudarnos?.- Dijo.
Los gritos de asentimiento y de exclamaciones retumbaron en la habitación,
mientras alzaban sus cervezas, chocandolas entre si y bebiendo como bestias
sedientas. Anabella rio con todo aquello, y casi sin darse cuenta ya se sentía
cómoda con el grupo . En medio de todo aquel desorden, el teléfono de Ron
sonó en su bolsillo, de modo que salio hasta la habitación de al lado para
atender con mas silencio.
Jason y Anabella lo siguieron detrás. Al mirar su teléfono, Ron observó que es
la molesta, aunque no inesperada, llamada de Paul Perkins, su antiguo jefe de
policía.
-Habla Dickens.- Dijo.
-Siento lo que está pasando.- Atajó Perkins, casi con indiferencia.
-¿Y recién me lo dice?.- Preguntó.- Perkins, ¿desde cuando usted se preocupa
por sus agentes?, vaya al grano, por favor.
-Recuerdo que Alex siempre llevaba consigo una libreta de apuntes, un
cuaderno, para ser mas exactos, ¿verdad?. Y por alguna rara casualidad,
podría estar en su poder, Dickens. Ese cuaderno seria muy importante para
nosotros, podría darnos datos útiles que promuevan el avance de la
investigación.
-No se de que carajo me esta hablando.
-¿Seguro, Dickens?.- Preguntó.
-Perkins, le digo que no se donde carajo esta ese jodido cuaderno del que me
habla, ¿de acuerdo?. Ahora estoy en vacaciones, con mi novia, disfrutando de
unas merecidas palmeras.- Mintió Ron.
-Bien, lo encontraremos por nuestra cuenta.- Dijo Perkins.- Y... algo mas,
Dickens.
-Hable.
-Intente mantenerse alejado de todo esto, de Hanson y la investigación, o de
lo contrario aplicaré todo el rigor de la ley sobre su cabeza. ¿Entendió?, nada
de hacerse el justiciero, no quiero que obstruya nuestros medios.- Dijo
Perkins.
-Puede irse a la misma mierda, Perkins.- Respondió Ron, y colgó. Anabella lo
observó.
-¿Que sucedió?.
-Mi antiguo jefe de policía- Respondió Ron.
-Te pregunto por el cuaderno.
-Si, y no dudo ahora que él mismo sea uno de los traidores del FBI, si es que
hay alguno mas.
-¿Por que lo dices?.- Preguntó Jason.
-Me dijo que me mantuviera alejado de Hanson o me echaría la policía
encima. No hay duda que lo esta cubriendo.- Dijo.
-Bueno, siempre la misma mierda, si vas por los culpables te joderá la policía,
pero si los dejas ir, el homicidio de tu familia y de tus amigos quedara
deshonrado. Al demonio, sigamos con esto.- Aseguró Jason.-Comenzaremos
pronto, mañana mismo iremos con los chicos a averiguar datos sobre los
Volters y los Mustang naranja.
-Yo me ocuparé de Perkins.- Dijo Ron.- Si alguien pregunta, a todos los
efectos Annie y yo somos integrantes de la banda.
-Eso esta solucionado.- Dijo Jason.- Cuando quieran podrán vestirse
adecuadamente, compramos ropa adecuada con los chicos ni bien supimos
que ella vendría. Y por falta de habitaciones no sera problema.
Ron asintió con la cabeza mientras encendía un cigarrillo, y le ofreció a Jason,
el cual tomó uno y lo encendió también.
-Tenemos que hallar un modo de llegar a Perkins, y hacerlo hablar.- Dijo
Anabella.- Si Perkins habla, tenemos los datos que necesitamos de una buena
vez.
-Tienes razón- Dijo Ron.
-¿Que harás con el una vez que lo tengas?.- Preguntó Jason.
-Retenerlo, hasta que confiese. Hablará por las buenas o hablará por las
malas, pero lo hará.
-Si se resistiera, creo que tengo un truco para obligarlo a hablar. Tengo suero
de la verdad.- Dijo Jason.
Ron lo miró asombrado.
-¿De donde diablos sacaste eso?.
-Oh, vamos, no me vas a decir que ya te olvidaste como son las cosas aquí,
hermano. Si uno se lo propone, el que busca encuentra.- Dijo Jason,
guiñándole un ojo a Ron.
-Bueno, podría sernos bastante útil- Respondió Ron.- Nosotros vamos a
cambiarnos de ropa, y luego le daré un par de clases de tiro a Annie, las va a
necesitar en cualquier caso de apuro.
Anabella entonces salió con Ron rumbo al fondo del taller, donde en una
pieza contigua habían un montón de cajas con repuestos de motocicletas, y
un enorme ropero amurado a la pared donde la mayor parte de la banda
guardaba su ropa. Ron lo abrió y comenzó a buscar, de modo que no le fue
difícil encontrar la ropa de Anabella, ya que era lo único de mujer que había
allí. Le extendió un pantalón de cuero marrón, una camiseta de Motorhead
escotada levemente, y una chaqueta de cuero negro.
-Ponte eso, es lo único que pude encontrar.- Dijo el.
Ron, por su parte, se vistió con un jean negro, una camiseta con las mangas
cortadas y un Plymouth Fury estampado, bastante desgastado a esas alturas,
pero no le importó demasiado. Su emoción mas grande sobrevino al
encontrar su chaqueta de cuero con el logo de la banda en la espalda.
-Dios, hacia mucho tiempo que no me ponía esta chaqueta.- Dijo, con
añoranza, mirándola como la mira un padre a un hijo, llenándose de
nostalgia al ponérsela encima.
Luego que ambos se cambiaran, giraron para verse.
-El cuero te queda bien, la verdad.- Dijo Ron, observándola detenidamente.
-A ti también, nadie sospecharía que eras un policía- Rió ella.
-Ven, vamos a practicar un poco.
Ambos salieron entonces al patio trasero del taller, donde la banda guardaba
sus motocicletas. El patio era tremendamente espacioso, de modo que no
tenían problema en practicar, y asombrosamente para Anabella, observó que
a pesar de todo, el patio trasero era el lugar mas ordenado de todo aquel
establecimiento. Rápidamente, Ron preparó una mesa con varias latas y
objetos inútiles que encontró aleatoriamente, luego condujo a Anabella a una
distancia prudente, y extrajo su arma de reglamento. La cargó, le colocó el
seguro, y se la puso en las manos. Anabella, por su parte, sintió como se le
erizaba la piel al sopesar el frio y el peso del arma.
-Bien, -Dijo Ron.- esta es una Browning 9Mm, semi-automatica.- Le fue
señalando las partes a medida que se las nombraba.- Aquí tienes el resorte
recuperador con su espiga, este es el percutor, extractor, órgano de puntería,
palanca del fiador y cargador principal.
-Comprendo.- Dijo ella.
Ron se colocó por detrás de Anabella, sujetándole las manos para que apunte
correctamente. Sintió entonces la suavidad y tibieza de sus manos blancas y
delicadas, así como el perfume de su cabello pelirrojo, y por primera vez en
mucho tiempo pudo sentir cosas nuevas apoderándose de si. Anabella, por su
parte, se conmociono levemente con este gesto por parte de Ron. Tenia manos
grandes y tibias, pero mas suaves quizás que cualquier hombre que la haya
tocado jamas. Casi sin poder evitarlo, y mas fuerte e intenso de lo que ella
esperaba, una secreta humedad se apodero de su entrepierna.
-Quitale el seguro.- Le indicó Ron, señalandole con el indice. Ella le hizo
caso.- Pon tu indice en el gatillo solamente cuando vayas a disparar, en caso
de tener que moverte con el arma cargada sin asegurar, coloca el indice por
fuera del arco del gatillo, así no presionas por accidente.
-Bien, comprendo.- Dijo ella.
Ron le guió el indice hasta el gatillo.
-Apunta a una de las latas por medio de la mira, aquí.- Dijo el, señalando con
su indice. Luego colocó de nuevo su dedo sobre el dedo de Anabella en el
gatillo.- Solo cuando estés segura de tener tu blanco dispara.- Dijo el,
disparando rápidamente. Ella se sobresaltó bruscamente, las manos le
temblaban. Una de las latas salio despedida de un balazo.
-Oh, mierda, lo siento...- Dijo ella, lamentándose por el susto. El entonces le
sujetó las manos con firmeza para que no temblara mas,
luego le colocó el seguro al arma.
-Sin miedo, tu controlas el arma, recuerda siempre eso. Recuerda siempre
mantenerte firme debido al retroceso del disparo. Inténtalo de nuevo, esta vez
sin mi ayuda.- Dijo el, y se apartó de su espalda, para la decepción interior de
Anabella.
Ella entonces apuntó con la pistola, le retiró el seguro, y luego de un
momento disparó, esta vez mas decididamente. Una de las latas salio
despedida hacia atrás con un disparo de lado a lado. Ella sonrió.
-Perfecto, querida.- Rió el.- Vamos a descansar y comer algo, mañana sera
otro día.
-Comparto tu idea.- Dijo ella, con una sonrisa, rogando mentalmente que
aquel “querida”, se volviese a repetir.
Poco a poco, los ruidos, los insultos y las voces del grupo de motociclistas fue
disminuyendo hasta que el taller permaneció en silencio, interrumpido a
veces por el ronquido de alguno de los muchachos. Ron, por su parte, se
hallaba aun vestido, de pie frente la ventana que daba al patio trasero,
admirando las estrellas y el viento fresco de la noche en su cara, pensativo,
mientras fumaba lentamente uno de sus cigarrillos. Casi automáticamente,
caminó en silencio por el oscuro reciento hasta la habitación donde Anabella
se hallaba durmiendo plácidamente. Al llegar, se detuvo en la puerta, entreabriendola un poco, y observó. Luego entró, y la arropó
mejor con la sabana. Se sentía culpable por
haberla involucrado en todo aquello, sabia que no era mundo para una chica,
y temía por ella, pero ya estaba metida hasta el cuello, no había nada que
hacer mas que protegerla en la medida en que fuera posible. Deteniéndose
para observarla un momento mas, salió de la habitación tan suave como entro
a la misma.
En el pasillo, Jason le había dado captura a sus movimientos.
-Te pillé.- Le dijo, sorpresivamente. Ron emitió una exclamación de
sobresalto, y luego resopló, agarrándose el lado izquierdo del pecho.
-Puta madre, me vas a matar de un paro cardíaco, maldito hijo de puta.- Rió.
-Si no te mata la chica antes.- Dijo el.
Ron caminó de nuevo hasta la ventana donde antes se encontraba fumando,
arrojó la colilla del cigarrillo al suelo y le ofreció uno de su paquete a Jason, el
cual aceptó.
-No tienes ni puta idea de lo que estas diciendo.- Dijo.
-Seguro que si, ¿acaso no ves como se miran?.- Comentó Jason.
-Hermano, de verdad, no me interesa. Cada vez que la veo, recuerdo a mi
hermana, ella es delicada, es dulce y hermosa como mi Chelly. Solo me
inspira ternura.
-Maldito pervertido incestuoso.- Dijo Jason, conteniendo la risa.
-Púdrete, maricón de mierda.
-De verdad colega, hablando en serio, ve a dormir, necesitas descansar.- Dijo
Jason.
-Tienes razón- Dijo Ron, alejándose gradualmente en la oscuridad del recinto,
rumbo a su habitación.
¡Volvió Annie! Mi excusa para ir a tomar un café y leer o escribir !
Acá van mis notas:
* En el primer párrafo, decís que Stanford era una ciudad bella, soleada y alegre, y luego decís que es un campo de batalla donde los civiles son rehenes silenciosos (¡bien ahí!). No me suena bien, ¿era una ciudad bella, soleada y alegre, y se convirtió en un campo de batalla cuando llegaron las dos bandas?
* Me gustó el párrafo en el que Ron, Jason y Annie entran al taller. Lo describiste tal y como me lo acordaba del capítulo 1. Bien!
* -Perkins, le digo que no se donde carajo esta ese jodido cuaderno del que me
habla, ¿de acuerdo?. Ahora estoy en vacaciones, con mi novia, disfrutando de
unas merecidas palmeras.- Mintió Ron.
Se entiende que Ron mintió. Fuera aclaración
* Me reí cuando Ron le dice "puede irse a la misma mierda" :P
* "Casi sin poder evitarlo, y mas fuerte e intenso de lo que ella esperaba, una secreta humedad se apodero de su entrepierna". Hmm... me chocó un detalle tan sexual en el medio de todo un capítulo sin nada de sexo. Igual no digo que esté mal para nada! Si quisieras (y solo si quisieras) (y ya sé que no estás corrigiendo nada de esto, no importa) podrías poner "una secreta humedad se apodero de ella" y se entiende.
* Ella se sobresaltó bruscamente, las manos le temblaban.
Yo sacaría el bruscamente. Se entiende, y además me parece que no hay otra forma de sobresaltarse
¡Y nada más! ¡Mínimas notas, vos que pensabas que iban a ir creciendo!! Felicitaciones y ¡quiero más!
A la mañana siguiente, el grupo desayunaba unas cervezas que habían
sobrado del día anterior, acompañadas con sus acostumbrados cigarrillos. La
mañana había amanecido lluviosa, pero no era impedimento para que Ron le
continuara enseñando a disparar a Anabella, en el patio trasero del taller. Casi
que no había dormido, ademas, pero por algún extraño motivo no se hallaba
cansado ni con sueño. Anabella, sin embargo, reparó en las enormes ojeras
que portaba.
Al terminar de desayunar, Ron, Anabella, Jason y Rod , su mano derecha, se
reunieron en taller principal para poder decidir cual seria su nuevo
movimiento.
-¿Que tienes planeado hacer ahora?.- Preguntó Rod.
-A decir verdad no tengo la mas mínima idea aun.- Dijo Ron, encendiendo un
cigarrillo, aspirando el humo lentamente. Luego lo soltó a medida que
hablaba en pequeñas bocanadas grises.- Aun nos falta mucho por saber,
tenemos que asegurarnos que Perkins es un traidor, y ademas tenemos que ir
tras la pista de los Mustang naranja y el nombre de Volters.
-Por lo ultimo podemos encargarnos nosotros, de eso no hay problema.- Dijo
Jason, señalando a Rod, el cual asintió con la cabeza en silencioso gesto de
aprobación.
-¿Cuando creen que puedan comenzar?.
-Esta misma noche, saldremos temprano en la madrugada para no ser vistos
por nadie, indagaremos en nuestros contactos del bajo mundo y volveremos
con noticias por la mañana.- Dijo Rod.
-Perfecto, yo mientras tanto continuaré enseñando a Anabella a disparar.
Ella lo golpeó levemente en un brazo.
-Calla tonto, que me dejas como una inútil- Le dijo por lo bajo, sonriendo
mientras le guiñaba un ojo a Jason, el cual sonrió por su parte al captar la
broma.
-Oh, nada de eso, seras una gran ayuda llegado el momento, veras que si.-
Dijo el, rodeándola con su brazo derecho y estrechándola contra si, en un
gesto familiar tal y como le hacia a su hermana en vida. Anabella por su
parte, aspiró con fuerza su olor, a loción para después de afeitar y tabaco.
Jason por su parte, simplemente quería romperle la cara, pero se limitaba a
tratarlo de tonto, al menos mentalmente, y mirar impasivo con una sonrisa de
poker de oreja a oreja.
-Bien, cuando salgamos quedaras tu a cargo del Steel Cat.- Le dijo Jason. Ron
asintió con la cabeza.- Hasta que nosotros no volvamos, no habrán llamadas,
ni saldrás a buscarnos. Uno nunca sabe que o quienes nos pueden estar
siguiendo los pasos.
-Esta bien, nada de idioteces entonces.- Dijo Ron.
-Nosotros por mientras iremos poniendo a punto las armas, e iremos
moviendo contactos para esta noche.
-De acuerdo.
Una vez que todos se separaron por su lado, Ron y Anabella salieron rumbo a
el patio trasero del taller. Antes de salir, ella se paró en el borde de la puerta.
-Oye, afuera esta lloviznando, ¿de verdad me harás salir?.- Dijo.
-Claro, las clases son las clases, querida.- Dijo el. Anabella sonrió, estaba
empezando a gustarle aquel término hacia ella.
-Pero tengo la regla, no puedo salir a mojarme.- Dijo, mintiendo.
-¿Y que pasará si te mojas?, ¿te harás violenta como los Gremlins?, ¿o solo
sangrarás mas de lo común?.- Rio el.- Te compraré una ración extra de
compresas.- Salió fuera y sonrió- Anda, ven. La lluvia no esta fría.
-¿Y que hay con los dolores abdominales?, ¿y los cambios de humor?.- Dijo ella.
-Te comprare aspirinas, y te dejare insultarme cuando quieras.- Respondió.
Anabella sonrió, y salió afuera. Tenia razón, la lluvia no estaba fría, solo
ligeramente fresca. Al primer contacto con el agua, todo lo que tenia de eréctil
su armonioso cuerpo se endureció al instante, pero como su camiseta aun no
estaba lo suficientemente mojada, fue casi imperceptible. Ron le dió su 9Mm
en las manos, y se aparto a un lado. Acomodó las latas, y se puso detrás de
ella.
-Bien, ya sabes lo básico sobre como usar y disparar el arma, pero ahora
quiero ver como lo haces bajo presión, ¿de acuerdo?.- Dijo Ron, mirando su
reloj de muñeca.- Tienes un minuto para derribar todas las latas, es tiempo de
sobra, así que no creo que tengas problemas. Si todo sale bien, iremos
bajando cada vez mas el tiempo a ver que tan rápido lo haces.
-De acuerdo, lo intentaré.- Dijo ella. Y acto seguido apuntó hacia adelante.
-Bien, comienzas en tres, dos, uno, ¡dispara!.- Exclamó.
Anabella comenzó a disparar, derribando latas, y errando algunos disparos
contra las latas mas pequeñas. Al finalizar el tiempo las había derribado
todas, pero había gastado casi dos cargadores. Ron le extendió un nuevo
cargador, y luego caminó rumbo a las latas para acomodarlas de nuevo.
-Bien, lo has hecho muy bien.- Dijo el.- Vamos a intentarlo de nuevo, esta vez
con cuarenta segundos, ¿de acuerdo?.
-Esta bien.- Dijo Anabella.
-Bien, comienzas en tres, dos, uno, ahora.- Ordenó, mientras controlaba el
tiempo.
Anabella comenzó a disparar, esta vez los fallos fueron menores y de nuevo
acertó con el tiempo, esta vez con cuatro segundos sobrantes.
-¡Bien, de verdad vas genial!.- Exclamó el. Ella sonrió, poniéndole el seguro al
arma. Luego la dejó en una mesa oxidada a un costado, y brincando como
una niña pequeña, se abalanzó sobre Ron en un apretado abrazo.
-¡Te agradezco que me enseñes!, esto de disparar me esta gustando.- Dijo ella.
Ron la estrechó contra si, y luego se separaron un poco, lo suficiente como
para que ella admirara su cabello negro azabache mojado, se mordiera un
labio y sonriera. El por su parte la tomó de los brazos.
-Estas helada, ¿no quieres entrar?, vas a coger un resfriado.- Dijo el.
-No, quiero quedarme aquí.- Respondió ella. No sabia con exactitud si había
estado planeando todo aquello, lo único que sabia era que su excitación se
disparaba cada vez que se encontraba cerca de Ron, haciéndola sorprenderse
de ella misma inclusive, jamas le había sucedido nada igual antes.
Anabella entonces posó una de sus manos en la nuca de Ron, y se acercó a su
boca entrecerrando los ojos. Ron entonces se petrifico, pero reaccionó al
instante justo, apartándola levemente de si. Ella entonces abrió los ojos.
-Espera, que haces.- Dijo el.
-¿Que?, intento besarte.- Respondió ella.
-Estas cometiendo un error, Annie. Las cosas no son así, tu...
-Pero no entiendes, Ronnie. ¿Acaso no ves lo que es evidente?, ambos
sentimos cosas por el otro, no entiendo tu negación. Sabes que te observo,
Jason mismo se da cuenta inclusive. Anoche viniste a mi habitación a
arroparme mientras me hacia la dormida, ¿y ahora me dices que estoy
cometiendo un error?.- Dijo ella, confundida.
Ron se sonrojó al verse en evidencia con lo de la noche anterior, y se maldijo
mentalmente, tenia el presentimiento de que haberla visitado por la noche no
había sido muy buena idea desde un principio.
-No entiendes de verdad, eres como mi hermana, no puedo verte de otra
manera. Eres hermosa, no lo voy a negar, pero hermosa como lo era mi
hermana, no quiero traspasar ese limite contigo.- Respondió el. Anabella
entonces explotó en cólera y frustración.
-¡Maldito idiota!.- Le insultó, al tiempo que comenzaba a llorar.- ¿Acaso estas
escuchando la grandisima imbecilidad que acabas de decir?, ¡tu hermana esta
muerta, Ron!, ¿entiendes lo que es eso?.- Le gritó en la cara.- ¡Para ya de vivir
en una nube, yo no soy ella!, ¡yo siento cosas por ti, me salvaste la maldita
vida y ahora me tratas como si te interesara, pero cuando quiero besarte me
rechazas diciendo que en mi ves a tu hermana!.
-¡Anabella, para ya de gritar!.- Exclamó el.- ¡Todo esto es mas difícil para mi
de lo que puedes imaginarte!, ¡simplemente temo por tu seguridad, te protejo
como no pude proteger a mi hermana, no confundas las cosas haciéndomelo
todo aun mas complicado!.
-¡Pero no me interesa que me protejas como a tu hermana, me interesa que
me protejas como a tu maldita mujer!.- Le gritó.- ¿Es difícil para ti estar a
cargo de una mujer débil que ni siquiera sabe atinarle a una puta lata y que
encima se enamora de ti?, ¡pues bien, todavía estas a tiempo de pegarme una
patada en el culo y enviarme de nuevo a mi casa, si así lo quieres!, ¡ve y
continua esto tu solo junto con tu pandilla de indígenas drogadictos y
alcohólicos, porque no quiero ser la niña cargosa para ti!.
-Anabella, yo nunca dije tal cosa...
-¡Me importa un comino lo que pienses o lo que digas, por mi puedes irte al
demonio, imbécil de mierda!- Le gritó ella, acto seguido se dió media vuelta y
volvió hasta el interior del taller en un mar de lagrimas e improperios. Ron
permaneció de pie en medio de la lluvia, observando todo aquello con ojos
asombrados, como aquel individuo que de golpe se lo despierta de una siesta
gritándole “¡Eh, cuidado la serpiente!”.
-Demonios, creo que de verdad se convertía en Gremlin con la lluvia.-
Murmuró para si, mientras volvía hacia adentro con un cigarrillo entre sus
dedos.
Durante el resto del día, la situación estaba tirante cuando menos. Ron
evitaba hablarle a Anabella, pero no por estar ofendido, sino mas bien como
método de prevención ante cualquier bombardeo. Ella por su parte, se
limitaba a mirarlo de manera fulminante cuando lo pillaba mirándola. Jason,
que había presenciado la pelea aquella mañana desde la ventana principal del
cuarto de armas, se hacia el desentendido, aunque mas sobre la tarde y
aprovechando un momento donde todos descansaban mirando televisión, le
hizo un gesto con la mano a Ron para que lo siguiera hasta el recinto donde
guardaban las motocicletas. Al llegar, comenzaron a hablar por lo bajo.
-Se lo que paso esta mañana entre ustedes dos.- Dijo Jason. Ron encendió un
cigarrillo, le ofreció el paquete a Jason el cual hizo lo suyo, y luego de
encenderlo, contestó.
-¿Alguien te contó?.
-Que va, los observé desde la ventana del taller.- Dijo Jason.
-¿Nos espiabas?.- Preguntó Ron, con una sonrisa picaresca.
-Era imposible no hacerlo con los gritos de esa chica, por un momento creí
que se había disparado en un pie, maldición.
-No, por suerte no fue así, solo quiere asesinarme pero por lo demás no hay
drama.- Dijo Ron, pésimamente.
-No es para menos, yo en su lugar te habría disparado en un pie.
Ron lo miró como diciéndole mentalmente si estaba de guasa.
-Ya pero hablando en serio, ¿de verdad le rechazaste el puto beso?.- Preguntó
Jason.
-No podía hacer otra cosa, es hermosa, si, no te lo voy a negar. Pero no puedo
verla de otra manera, al menos no por ahora.- Dijo Ron. Inmediatamente
después se frotó la nuca con los dedos y dió una pitada a su cigarrillo.-
Maldición, ni yo mismo se que mierda quiero exactamente.
Jason le dió una palmada en el brazo.
-Trata de arreglar las cosas con ella, lo demás corre por tu cuenta, casanova.-
Dijo, y se retiró a su habitación.
Esa noche, Anabella no pronuncio palabra alguna con Ron. El tampoco se
limitaba a hablarle mucho, mas que nada por pena de no herirla mas. Ella sin
embargo, se mostró amable con el resto del grupo, preparándole una
deliciosa sopa con verduras y carne, una comida de olla que todos
agradecieron con elogios y admiraciones, ya que no comían otra cosa que no
fuera pizza, o papas fritas con cerveza a menudo caliente. El mas animado de
todos era Rod Gumb, no por las catorce cervezas que se había tomado en el
correr del día, ya que era un tipo duro de curtir por mucha bebida que
tomara, sino por la comida en particular, que le hacia recordar a su infancia
en casa de la abuela Mary, como el nombraba, y debido a esto no paró de
adular las habilidades culinarias de Anabella.
Finalmente, luego de la cena llego la hora de dormir. Todos se marcharon
aletargadamente y con barrigas llenas a sus respectivas habitaciones, Jason y
Rod por su parte preparaban sus armas y las motocicletas para una larga
madrugada de investigación. Anabella les había preparado un termo de café
caliente a cada uno, antes de marcharse a dormir. Jason dió las ultimas
indicaciones a Ron, y luego de despedirse, Ron cerró tras de sus colegas la
estruendosa cortina de metal del taller.
Tras encontrarse a oscuras y en silencio, encendió un cigarrillo, y se cuestionó
mentalmente como haría para disculparse con Anabella, que le diría
exactamente. Harto ya, decidió marchar a su habitación sin mas preámbulos
ni demoras. Al llegar a su puerta, llamó con los nudillos levemente.
-¿Quien llama?.- Preguntó Anabella desde adentro.
-Soy Ron, ¿puedo pasar?.- Preguntó el. Un silencio que le pareció
interminable se hizo escuchar, y Ron por un momento temió que lo fuera a
dejar tirado en el pasillo sin escucharlo siquiera. Finalmente el sonido de la
cerradura se escucho y la puerta se abrió. Anabella estaba en sujetador, pero
con el pantalón de cuero aun puesto. Sus firmes y medianos pechos
atropellaron la vista de Ron salvajemente.
-No mires lo que no vas a comprar, hermanito.- Dijo Anabella, pronunciando
la ultima palabra con exagerado énfasis irónico.- Y tira ese cigarrillo de
mierda, en mi habitación no quiero que fumes, luego apestas todo mas de lo
que ya esta.
Bajo otras circunstancias la hubiera mandado a la misma mierda, pero como
quería reparar las cosas, decidió acceder sin mas demoras, arrojando el
cigarrillo al suelo y pisándolo con la punta de su zapatilla. Hecho esto,
Anabella se apartó de la puerta, para que entrara, y cerró la puerta tras de si.
-¿Que quieres?.- Preguntó.
-Para ya de castigarme,- Suplicó Ron.- es verdad, la he cagado. Lamento lo
que hice y lo que dije, en verdad.
-Ya, esta bien. No hay drama.- Dijo ella.
-Pero aun me continuas hablando como la mierda.
-Ronnie mira, trataré de ser lo mas sincera contigo.- Dijo ella, sentándose al
borde de la cama.- Me gustaste desde que comenzaste a visitarme en el
hospital, cuando me contabas las tragedias que te habían sucedido yo sentía
tu dolor como si fuera mio, ¿vas entendiendo?. Adoraba como me cuidabas,
porque eras frio y calculador, pero tierno y considerado a la vez, por muy
renegado que fueras. Eso era sexy, era cautivador, era simplemente hermoso.
Y de un segundo al otro todo eso se fue a la mierda, y ahora soy tan solo una
Ripper mas, y una especie de reemplazo de tu hermana para ti o vaya a saber
que carajos. Estoy rodeada de tipos que beben, fuman y se bañan cada tres o
cuatro días, y yo no quiero una vida con ellos, la quiero contigo, pero no es
así. Estamos en sintonias distintas, tu obsesionado con atrapar al hijo de puta
que te arruinó la vida, y yo aquí a punto de generar un pene en lugar de un
clítoris y ser un maldito Ripper mas. ¿Y sabes algo mas?, eso me cansa, y me
frustra a la vez. Deja que mi tiempo pase, permite que me calme, dame unos
días para asumir todo esto y seré la misma estúpida hermanita como al
principio, pero simplemente déjame en paz.
Ron la miró estupefacto. Sintió su profunda tristeza y resignación, y palpó
dentro de si todo lo que por el corazón de Anabella pasaba día a día, y era
espantoso y conmovedor a la vez.
-Annie, no quiero eso para ti. Yo te quiero, y tu sabes que es verdad.- Dijo,
abriendo los brazos para abrazarla. Ella se retiró hacia atrás, poniéndole las
manos en el pecho. Se puso de pie, caminó hasta la puerta y la abrió.
-Ronnie, ya has dicho suficiente por hoy, agradezco que hayas venido, en
verdad. Ahora simplemente quiero que te largues a dormir.- Le respondió.
Ron se puso de pie y se marcho sin decir nada, tan solo con la mirada baja,
sintiéndose pésimamente mal. Anabella se mostraba dura y decidida, pero
luchaba internamente no largarse a llorar y pedirle que se quedara en su
habitación esa noche, porque aunque sabia que la actitud de Ron había sido
mala, verlo tan culpable y arrepentido la llenaba de ternura.
Cerró la puerta tras de si cuando Ron cruzó el umbral hacia el pasillo. Y
ninguno pudo dormir aquella noche.
Al día siguiente, Ron y Anabella desayunaban junto con el resto del grupo en
el pequeño living del taller. El desayuno transcurría generalmente en silencio,
interrumpido de a ratos por las voces de alguno de los muchachos, o algún
eructo bastante común entre ellos. Ron por su parte, esperaba con ansias la
llegada de Jason y de Rod de su investigación particular, pero mas aun
esperaba con ansias el momento en que Anabella dejara de estar ofendida con
el. De tanto en tanto la miraba, pero ella no le dirigía palabra alguna mas que
por algún caso de necesidad.
Finalmente, el sonido inconfundible de las Harleys de los muchachos se
escucho en la calle, de modo que Ron fue el primero en levantarse de la mesa
para abrir la cortina de metal del taller. Ambos entraron, y mientras apagaban
las motocicletas, Ron cerró tras de si. Luego todos se reunieron en el living
donde el resto continuaba desayunando.
-Buenos días chicos.- Saludó Jason, y todos le respondieron a su vez.
-¿Tienes algo nuevo para nosotros?.
-Si. Como sospechaba, los Volters son una pandilla a la que nosotros le
vendimos armas hace ya un buen tiempo. Vi los Mustang naranja
estacionados frente a un ruinoso apartamento que al parecer es su refugio, en
la zona norte de nueva Orleans, a quince kilómetros de aquí. Había también
otro coche distinto a los demás- Informó Jason. Ron por su parte, prestó
atención a este último dato en particular.
-¿Que tan distinto era?.
-Era negro, con vidrios polarizados.
-¿Marca?.
-Citroen.- Respondió Rod.
-Es el coche de Perkins.- Dijo Ron, levantándose de la mesa.- Vayamos tras el.
-Nosotros iremos contigo.- Dijo uno de los muchachos.
-¿Estas seguro que podremos hacerlo?.- Preguntó Jason, prudentemente.
-No tenemos otra chance, es lo mas cerca que tenemos a Perkins ahora y
puede sernos una fuente útil de información, hay que partir ahora mismo.-
Respondió Ron.
-Necesitaremos armas. Vengan.- Dijo Jason, caminando hacia la habitación
donde Ron y Anabella se habían cambiado de ropa ni bien llegar al taller. Los
demás le siguieron.
Al llegar, Jason abrió una caja de entre tantas que aparentemente tenían
repuestos de motocicletas, extrajo una ametralladora de mano y varios
cartuchos.
-Ciento veinte balas por minuto, cartucho doble de doscientas cuarenta balas.
Pequeña, pero potente si se dispara en ráfaga. Usaremos esta, hay suficientes
para todos en las demás cajas.- Dijo, dándole el arma a Ron, junto con los
cartuchos. Ron la cargó, y poniéndole el seguro, apuntó, antes de guardársela
y dejar su pistola a mano. Jason, mientras tanto, comenzó a repartir armas a
todos los miembros de la banda que los acompañarían. Al turno de Anabella,
Ron negó con la cabeza.
-Ella no ira, Jason.- Dijo. Anabella lo miró sorprendida.
-¿Por que no?.
-Porque seria muy peligroso, y ademas no olvides que aun tienes los puntos
en la pierna.
-Eso no es problema alguno. Los puntos deben estar listos para sacar y
mientras los chicos ponen a punto las motocicletas yo puedo sacárselos.- Dijo
Jason. Anabella por su parte, le dedicó una sonrisa triunfal a Ron.
-¿Lo ves?.- Le dijo.- Gracias Jason.
Ron resopló.
-Maldición, Jason. Gracias por la ayuda.
-Relájate colega, estará bien.
-Por tu bien espero que así sea.- Respondió Ron, y salió fuera, a cargar su
arma a las valijas laterales de su motocicleta.
-Bien, bájate el pantalón hasta la rodilla, y siéntate en esa mesa. Esto no va a
dolerte en lo mas mínimo- Dijo Jason.
Con cierta timidez, Anabella hizo lo que Jason le indicaba. Se lamentaba
mentalmente de haberse puesto unas bragas demasiado pequeñas, pero se
alegro al ver que Jason la trataba con naturalidad y no había reparado en
aquello, de modo que se olvidó de sus prejuicios femeninos. Jason estaba
concentrado buscando unas tijeras y unas pinzas pequeñas, hecho esto,
observó la pantorrilla de Anabella.
-Si, ya están para quitar, Ronnie.- Dijo Jason al verlo entrar de nuevo a la
habitación, para alivio de Anabella.
-Que sea rápido, debemos irnos.- Dijo Ron.
-Abre un poco las piernas, por favor. Tengo que ver bien donde trabajo.- Le
dijo Jason, y Anabella separó un poco sus piernas.- Bien, perfecto, ahora no te
muevas.
Jason comenzó a cortar delicadamente los hilos negros, y a extraerlos
suavemente con la pinza, uno a uno, con una habilidad desconocida y
asombrosa para Anabella, mas un viniendo de aquel cavernicola, tal como
pensaba ella. Luego de unos minutos, al terminar con la extracción, frotó un
algodón con alcohol quirúrgico, para desinfectar por si acaso, en la cicatriz de
su pierna.
-Bien, ¿ves que no era tan difícil?, puedes vestirte.- Dijo.
Anabella se bajó de la mesa y se subió nuevamente el pantalón.
-Vamonos.- Dijo Ron.
Los tres salieron fuera, donde el grupo los esperaba ya montados a sus
motocicletas. Jason cerró tras de si la cortina de metal mientras que Anabella
subía al Camaro, y Ron a su Muscle. Al terminar, Jason subió a su Harley
clásica. Ron encendió un cigarrillo, y miró a Jason.
-¡Te sigo!.- Exclamó, sobre el ruido de los motores.
La banda comenzó a avanzar, desde la ventanilla del conductor del Camaro,
Anabella miró a Ron.
-Estoy nerviosa.- Dijo.
-Tranquila, saldrá bien.- Dijo Ron, tomando de su mano que estaba apoyada
en el marco de la ventanilla, y se alegró mentalmente de que ella estuviera
ablandándose con el.
Las choppers de los Rippers comenzaron a avanzar, con Jason a la cabeza.
Ron se situó a su lado, y Anabella iba detrás, a lo ultimo, ya que el coche era
mas lento y menos maniobrable en comparación con los demás vehículos.
Pocas calles después, dos coches patrulla aparecieron por una calle
secundaria, y al verlos, comenzaron a seguirlos. Ron se acercó con su
motocicleta a la de Jason, alineando su velocidad, y le gritó por encima del
ruido.
-¡Te siguieron, imbécil!- Le espetó.
-¡Te juro que nadie me siguió, quizá Perkins me vió y solicitó refuerzos por si
acaso, pero no creo que pase mas allá de eso!.- Respondió- ¡Nosotros nos
separaremos para perderles!, ¡te veré en la autopista!.
-¡De acuerdo!.- Respondió.
Jason se alejo de el, acelerando rápidamente, y con un gesto de su mano en
alto, les indico al resto de la banda que se separaran. Varias patrullas se
unieron a la persecución, haciendo una totalidad de diez coches. Anabella,
detrás de Rod, supo que algo no iba bien, y apretando las manos contra el
volante, agudizó la vista en la carretera, sintiendo como sus manos
hormigueaban de los nervios.
Ron aminoró hasta situarse a un lado del coche.
-¿Que sucede?.- Preguntó Anabella. Ron escupió su cigarrillo a un costado.
-¡Son del FBI, los Rippers no les importan en lo mas mínimo, me quieren a
mi!.- Respondió con una exclamación- ¡Sujetate y dispersate, esto se va a
poner un poco movido!.
Anabella se sujeto el cinturón un poco mas, y se aferró del volante,
acelerando gradualmente a 110 km/h. Ron por su parte la rebasó a una
velocidad mucho mas considerable, mientras extraía su pistola de la cintura
con su mano izquierda, comprobando rápidamente si estaba lista para
cualquier emergencia.
Una patrulla entonces aceleró hasta situarse a pocos metros del Camaro,
varios disparos sonaron desde atrás, rompiéndole el parabrisas trasero.
Anabella gritó, agachándose torpemente. Dos patrullas mas se unieron a los
disparos. Ella entonces intentó zigzaguear con el coche, intentando de alguna
manera evitar los impactos.
Ron comprendió entonces que los oficiales no sabían que Anabella estaba al
volante en lugar de el, de modo que un frio medular le recorrió la espina,
mientras aminoraba la marcha, colándose por detrás de una Fiat familiar,
intentando a su vez retroceder hasta la posición de Anabella. Tenia que
sacarla de aquel embrollo, solo el conocía las tácticas policiales para bloquear
y detener vehículos, y no tardarían en encerrarla y acabar con ella.
Cuando se logró acercar al Camaro, dos patrullas se posicionaban en los
laterales de la misma, después de varios chocones, para comenzar a
encerrarla. Ron entonces aceleró bruscamente, situándose al lado de la
ventanilla del conductor de una de las patrullas, y con su mano izquierda,
disparó hacia la cabeza del conductor, haciendo que el oficial cayera sobre el
volante. El coche comenzó entonces a zigzaguear sin control hasta que se
estrelló violentamente en la valla de cemento de la carretera. Una de las
patrullas que venia detrás de la abatida, comunicó por radio que el objetivo
no estaba en el Camaro, sino en una Vrod Muscle. Las restantes patrullas
entonces se apartaron de Anabella y comenzaron a situarse detrás de Ron.
Anabella lo observó, con temor, y el aprovechó este segundo de atención para
gritarle una sola palabra.
-¡Corre!.- Le exclamó, y acto seguido, bajo la aterradora mirada de Anabella, se alejo de ella llevándose las patrullas detrás de si.
Ron observó por su retrovisor izquierdo, que tres patrullas mas se acercaban,
de modo que dió otro giro brusco, para cambiar de senda a contramano,
acelerando a 160 km/h. Anabella, por su parte, intentaba mantenerse a raya
pero a la vez lo mas cerca posible, por cualquier caso de necesidad, aunque solo se dedicaba a rogar mentalmente que no se matara conduciendo de aquella manera.
Las tres patrullas prosiguieron su persecución implacable contra Ron, y
cuando una de ellas se acercó a su costado izquierdo, Ron disparó hacia una
de las llantas, haciéndole perder el control. Una camioneta 4X4 se acercaba de
frente, pero la patrulla no pudo esquivarla, y el impacto frontal fue
inminente, elevándose en el aire y dando varias vueltas, cayendo al
pavimento sobre su propio techo. Anabella observó todo esto desde mucho
mas atrás, y emitió alaridos de alegría por aquel movimiento de Ron.
Aun quedaban dos, y Ron no tenia idea de como sacárselas de encima.
Repentinamente, la motocicleta de Jason asomó detrás de las patrullas, junto
con Rod y Tommy, un integrante mas de la banda que siguiendo a Ron,
consiguió alertar a los demás de su situación. Extrajeron sus ametralladoras y
dispararon al unisono contra las patrullas, dejándolas fuera de persecución.
Unas cinco camionetas mas se unieron esta vez, dos rumbo a Anabella y tres
mas hacia el grupo de Ron. Jason disparó hacia atrás, perforándole el
parabrisas a una de ellas, donde el conductor, impactado por varios balazos,
se dió de lleno contra uno de sus compañeros. Rod frenó violentamente, y
dado el impulso de la camioneta restante, solo pudo seguir de largo hacia Jason.
Fue entonces cuando Rod aceleró rápidamente, disparando su ametralladora
contra las llantas y el parabrisas trasero de la misma, dejándola inutilizada
con rapidez.
Anabella, por su parte, estaba en problemas. Una de las camionetas se había
situado a su derecha, y la otra le daba violentos golpes con su parachoques en
la cola del Camaro, haciéndola perder el control cada vez mas. Ron observó
todo aquello, y haciéndole una seña a los demás, frenó bruscamente y
cambiando nuevamente de senda, comenzó a avanzar hacia la posición de
Anabella, mientras las bocinas de los conductores que veían todo aquello
resonaban sin cesar, anonadados por toda aquella loca persecución
rocambolesca.
Ron no logró llegar a tiempo. La camioneta que estaba situada detrás de
Anabella, comenzó a desviarla con su trompa, tocándole el lateral del Camaro
y volanteando a su lado contrario. Ella hizo todo el esfuerzo posible por
mantener el coche derecho, pero terminó impactando contra un coche
utilitario, volcando y derrapando con gran cantidad de chispas unos
cincuenta metros hasta detenerse sobre si mismo, con las ruedas hacia arriba.
Las camionetas frenaron, y de su interior descendieron tres oficiales.
-¡No!.- Gritó Ron, abriendo fuego contra ellos. Uno cayó muerto, pero los
otros dos se cubrieron detrás del Camaro siniestrado, de modo que Ron no se
atrevió a disparar por temor a herir a Anabella. Varios disparos rezumaron
desde el coche, y Ron, zigzagueando para evitar los impactos, logró detenerse
a una distancia prudente, bajando de la moto junto con Jason detrás.
Comenzó a correr hacia la dirección del Camaro volcado, mientras que uno
de los oficiales se asomó de su escondite para dispararle, pero Jason fue mas
rápido y de dos certeros disparos lo hizo caer hacia atrás. El tercer oficial
emitió unos disparos, sin acertar a nada en concreto. Ron y Jason lo rodearon
entonces y le dispararon, matándolo rápidamente. Luego de esto, Ron se
arrojó al lado del coche para ayudar a Anabella.
-¡Annie, toma mi mano, rápido!.- Le dijo.
Ella se desprendió el cinturón torpemente, aturdida por el impacto, y cayó de
bruces sobre el techo del coche volcado. Entonces tomó la mano que Ron le
ofrecía, y se arrastró fuera del coche. Tenia un corte en la frente, y le sangraba
la nariz. Ambos se irguieron, y Ron la abrazó contra si, ella estaba temblando.
-Cielo santo, ¿te encuentras bien?.- Le preguntó.-¿Te has hecho mucho daño?.
-No, creo que solo me golpeé contra el volante, pero nada de gravedad.-
Respondió ella, aferrándose a su ancha espalda.
-¿Crees que puedes caminar?.
-Segura, estoy bien, solo tengo un susto de muerte.
-Me alegro que solo sea eso, creí haberte perdido.- Dijo Ron, acariciándole su
cabello.
-Vamos, los chicos no están lejos de aquí.- Dijo Jason.
Ron entonces avanzó hacia su motocicleta, rodeando a Anabella por los
hombros con su brazo derecho. Jason subió a su motocicleta, y Ron subió a la
suya con ella detrás. Finalmente, reanudaron la marcha hasta reunirse con el
resto del grupo. Jason los guio el resto del viaje, hasta llegar a destino.
Aun seguían allí los Mustang, y el coche de Perkins el cual Ron reconoció casi
al instante. Todos estacionaron enfrente al recinto, y luego de preparar sus
armas, comenzaron a avanzar hacia el edificio rápidamente.
Entraron en silencio, no querían ser vistos ni oídos por nadie. Desde el fondo
del recinto se escuchaban voces, y entre ellas la de Perkins, intentando
convencer al resto de los pandilleros de ir tras Ron y su grupo.
Con cuidado, entraron a una espaciosa sala donde habían varios cargamentos
de droga, y allí también estaba Perkins, enfundado en su clásico sobretodo
oscuro, con el resto de la pandilla. Ron entonces asomó de su escondite con el
resto de la banda, y Anabella detrás de el, resguardada. Apuntó a Perkins
directamente con rabia notoria.
-Llego el cartero, Perkins.- Dijo.
Todos se dieron vuelta para verle. La cara de sorpresa de Perkins fue
inminente, pero luego comenzó a sonreír gradualmente.
-¡Dickens!.- Rió, y aplaudió un par de veces.- Y nosotros que pensábamos
buscarte por cielo y tierra, ¡y mira!, tu sólito te vienes a nosotros.- Su rostro
cesó de reír y se endureció repentinamente.- Matenlos a todos.- Ordenó.
Los Volters comenzaron a dispararles, y Ron, junto con los demás, se
cubrieron detrás de las cajas de droga.
-¡Ocúpense de los Volters, yo iré detrás de Perkins!.- Exclamó. Luego miro a
Jason, a su lado.-Cuida de Anabella, por favor.
-¡De acuerdo!.- Asintió el, disparando una ráfaga de balas por encima de una
caja, donde estaba cubierto.
Ron salio detrás del cargamento de droga, corriendo hacia Perkins,
disparando a la vez para autocubrirse del incesante fuego cruzado. Era de
esperarse que una finca así tuviera una puerta trasera, y lógicamente Perkins
buscaría escapar por allí, de modo que le ganaría de mano a cualquier precio.
Un integrante de los Volters se interpuso en su camino, pero Ron lo baleó
rápidamente. El pandillero cayó al suelo con un grito y varios impactos de
bala en su pecho manchado de sangre.
Ron continuó corriendo implacable, entre unas cajas, y vió a Perkins
corriendo hacia la puerta de servicio trasera, tal como se lo había supuesto. Se
detuvo entonces y le apuntó directamente a los tobillos. Dió unos disparos, y
Perkins cayó al suelo herido, con un quejido agudo. En el momento en que
bajaba el arma para ir tras Perkins, tres integrantes de la pandilla asomaron
rápidamente entre los cargamentos de droga, armados con un machete, un
grueso mazo y un bate de béisbol respectivamente. El del bate pillo
sorprendido a Ron, y le golpeó el arma, atacándolo por sorpresa y
desarmandolo. Ron miró rápidamente a su alrededor y tomó una barra de
hierro que había cerca de si, para su suerte.
El tipo del mazo atacó a Ron, pero este esquivó el golpe rápidamente y
golpeó las piernas del tipo con la barra de hierro. El pandillero se quejó
sonoramente y cayó al suelo, el del bate lo atacó nuevamente, pero Ron lo
esquivó de igual manera golpeándolo con la barra en el rostro, haciéndole
saltar un gran numero de piezas dentales. El tipo soltó el bate con un grito,
tomándose la mandíbula sangrante con las dos manos. El del machete le
atacó, pero aunque Ron se retiró hacia atrás cuanto pudo, un trozo de su
chaqueta se hizo un jirón sangrante. Lo atacó de nuevo, pero Ron interpuso la
barra de hierro en el trayecto de la hoja, partiendola en dos. El pandillero
entonces soltó el mango del mismo, y golpeó rápidamente a Ron con los
puños. Retrocedió aturdido, y sin darse cuenta soltó la barra de hierro. Un
nuevo puñetazo asomó, pero Ron interpuso el brazo izquierdo y con su mano
derecha devolvió el puñetazo contundentemente.
Anabella, que se hallaba escondida detrás de una caja de droga, observó hacia
la posición donde se encontraba Ron, viendo que estaba en un problema
importante. Saltó de su escondite, y comenzó a correr hacia ellos.
-¡Ronnie, al suelo!.- Le gritó. Y por su parte, al verla correr hacia el con la
ametralladora, ni lento ni perezoso se arrojó de bruces al suelo. Anabella
vació el cargador entero en el cuerpo del pandillero que atacaba a Ron,
sacudiéndolo violentamente, hasta que cayó al suelo prácticamente hecho un
colador humano. Luego ayudó a Ron a levantarse.
-¿Estas bien?.- Le preguntó.
-Eso creo.- Respondió el, limpiándose la sangre de su ceja partida.- Te debo
una grande.
-Estamos a mano.- Dijo ella.
Ron entonces tomó la barra de hierro del suelo, y comenzó a avanzar hacia
Perkins, que se arrastraba hacia la puerta dejando un rastro de sangre tras de
si. Al llegar a el, Perkins levantó la cabeza y los observó.
-¡Maldito infeliz!, ¡esto es mas de lo que puedes hacer, nuestras fuerzas son
superiores, caerás igual que cayeron los demás!.- Exclamó.
Perkins estiró una mano trémula hacia el picaporte de la puerta de servicio,
pero Ron golpeó con su barra de hierro la mano de Perkins, quebrandole la
muñeca. Perkins dejó caer la mano, con un quejido de dolor.
-Tu vienes con nosotros, desgraciado de mierda.- Dijo Ron, descargandole
una patada en el rostro, haciéndolo caer inconsciente a un costado. Luego
miro a Jason, que se había acercado al grupo.- Ayúdame a cargarlo.- Le pidió,
tomando el cuerpo de Perkins de un brazo.
De un brazo cada uno, Ron y Jason cargaron a Perkins, arrastrándolo, y
avanzaron hasta la puerta principal donde estaba el resto de la banda. Al
pasar por al lado de Rod, les dijo:
-Vamonos de aquí, esto no tardara en llenarse de mas mierdas policiales.
Todos se retiraron hacia afuera, y comenzaron a avanzar hacia los vehículos
de cada uno. Jason transportaría a Perkins en su motocicleta. Ron iría con
Anabella detrás.
Sin saberlo, Hanson se hallaba dentro del auto de Perkins, impasible,
mirando aquella escena, fumando un habano plácidamente. Ron y los demás,
al pasar por al lado del coche, no habrían podido verlo por los cristales
polarizados. Hanson observó a Perkins, y negó con la cabeza lentamente.
-Siempre supe que eras un inútil, Paul.- Comentó para si, y luego observó a
Anabella, tomada de la mano con Ron. Dió una pitada a su habano, y sonrió
complacido. -Pero por otro lado, la mano derecha de Dios se apoya sobre mi
hombro, si señor. Ya tengo tu talón de Aquiles, idiota.
Sacó su teléfono y le tomó una foto al perfil de Anabella, mientras pasaba.
Luego observó como subían a Perkins a la motocicleta de Jason, y luego como
todos se marchaban. Dió otra lenta pitada a su habano.
-Tonto, no tienes idea del daño que aun puedo hacerte.- Rio.
* Me chocó un poco en "Anabella reparó en las enormes ojeras que portaba". Me parece muy tuyo poner esas palabras y expresiones, pero esta fue too much.
* "Dijo el, rodeándola con su brazo derecho y estrechándola contra si, en un
gesto familiar tal y como le hacia a su hermana en vida. Anabella por su
parte, aspiró con fuerza su olor, a loción para después de afeitar y tabaco.
Jason por su parte, simplemente quería romperle la cara". ¡Mortal! ¡Me reí solo con esa última frase!
* Me gustó mucho la parte en que Ron y Annie salen a practicar tiro. Primero toda la parte en la que Ron le responde que cualquier cosa le compra aspirinas y deja que lo insulte un poco, que me hizo pensar que se llevan bien al punto de poder pelearse en chiste un poco. Luego, me gustó mucho más cuando escribís "al primer contacto con el agua, todo lo que tenia de eréctil su armonioso cuerpo se endureció al instante" que la vez anterior cuando habías puesto más explícitamente que Annie se había excitado.
Estuve pensando (y aprendiendo!) este tema. ¿Porqué me chocó la vez anterior, y esta que es más subrepticio no? No sé qué opinarás vos, pero me da la sensación de que suena mejor si dejás lo explícito para cuando tenés una escena entera explícita, o para cuando el tema central es el sexo, y después para todo lo otro es mejor escribirlo más tranqui. Ojo! no digo que no haya que describir escenas eróticas! Dale duro, con los detalles que quieras, o no, pero me parece mejor que esté con todas las palabras solo en ese momento.
* "Anabella comenzó a disparar, derribando latas, y errando algunos disparos contra las latas mas pequeñas. Al finalizar el tiempo las había derribado todas, pero había gastado casi dos cargadores. Ron le extendió un nuevo cargador, y luego caminó rumbo a las latas para acomodarlas de nuevo" latas-latas, cargadores-cargador.
* Otra vez me hiciste reír con lo de los Gremlins
* "-No, por suerte no fue así, solo quiere asesinarme pero por lo demás no hay
drama.- Dijo Ron, pésimamente" ¿Pésimamente? ¿Pesimistamente? (horrible) Talvez, Dijo Ron, pesimista. O no
* ¿Me parece o Annie siempre termina cocinándole a Ron? :P
Jajajaja, me alegra que te parezca interesante, las cosas se entran a complicar un poquito mas desde ahora :D
Si, Anabella siempre termina cocinandole tanto a Ron como al grupo en general, tengamos en cuenta que todos son hombres, y como la mayoria de los hombres no saben cocinar un carajo. Ademas, es algo que se deja entrever durante toda la novela, en las partes donde se hace mencion a los desayunos de la banda, o cosas asi. No se si lo habras notado, se puede deducir esa "inutilidad" que todos tienen en una cocina :D
No se si vas a seguir comentando algo mas con respecto a la novela, pero ya va a venir mañana el proximo capitulo, no te preocupes.
Es que posta, no tengo más anotaciones. La novela me sigue gustando, sigo enganchado ¡te mato si dejás de postearla!
Si querés una opinión de todo hasta ahora, ahora que lo estoy pensando, nunca me costó leerla. Nunca dije "ugh, qué aburrido", nunca me perdí. Me imagino a los personajes... todo feliz
Algo que me quedó en el tintero es que me los confundo a Rod y a Ron. Hay un párrafo, en el que se van a dormir, y tuve que leerlo un par de veces para darme una idea de dónde estaba cada uno.
Vi que posteaste el 12. Mañana, impresión, café, lectura y post a la tarde.
Es que posta, no tengo más anotaciones. La novela me sigue gustando, sigo enganchado ¡te mato si dejás de postearla!
Si querés una opinión de todo hasta ahora, ahora que lo estoy pensando, nunca me costó leerla. Nunca dije "ugh, qué aburrido", nunca me perdí. Me imagino a los personajes... todo feliz .
Jajajaj, no esta en mis planes dejar de postearla, al menos no hasta donde tenga internet, asi que vos tranquilo :D
Es estimulante para mi saber que seguis enganchado con la trama, eso es fundamental
Me alegro que no te cueste leerla, algunas personas cercanas a mi, que han tenido el placer, o la desgracia, de leer algunos de mis trabajos, siempre me dicen lo mismo, que no les cuesta en absoluto imaginarse detalladamente cada personaje, su personalidad y sus acciones. Ademas justamente por eso las hago relativamente cortas, porque no quiero cargosear la mente del lector con algo extenso y pesado.
Besotes, que duermas lindo y que pases bien, yo me voy a ir a descansar que mañana tengo que laburar temprano -(:(-(
Como siempre, asegurá tu ventana, uno nunca sabe :rolleyes::rolleyes::D
* "Jason comenzó a cortar delicadamente los hilos negros, y a extraerlos
suavemente con la pinza, uno a uno, con una habilidad desconocida y
asombrosa para Anabella, mas un viniendo de aquel cavernicola, tal como
pensaba ella." Tenés ese "un" de más, creo. O te falta una "a" y un acento para hacer "aún".
* "Cuando se logró acercar al Camaro, dos patrullas se posicionaban en los
laterales de la misma, después de varios chocones, para comenzar a
encerrarla." ¿No sería "en los laterales del mismo, en masculino? El Camaro => masculino.
* "Ron observó por su retrovisor izquierdo, que tres patrullas mas se acercaban". Creo que sonaría mejor, más fluído, si le sacás esa coma.
* "Una camioneta 4X4 se acercaba de frente, pero la patrulla no pudo esquivarla, y el impacto frontal fue inminente, elevándose en el aire y dando varias vueltas, cayendo al pavimento sobre su propio techo." Me choca que hayas puesto "inminente". Inminente significa que está a punto de pasar. El choque estaba a punto de pasar. Pero después describís el choque, sin poner "luego" o "después".
Si dijeras "el impacto frontal fue tremendo, elevándose en el aire..." ( impacto - descripción del impacto) me suena bien, porque todo pasa en el mismo momento. Pero si el impacto era inminente, todavía no había pasado. En vez de la descripción de lo que está pasando (la inminencia del impacto) aparece la descripción del choque.
* Me encantó "rocambolesca" :P
* Llegó el cartero, Perkins me MATÓ!! XD
* La cara de Perkins fue inminente: lo mismo de arriba.
* La parte de la pelea entre las bandas se entiende, está buena. La parte de la pelea de Ron desarmado contra los tres pandilleros de los Volters también! Lo único que me pareció un poco inverosimil, levemente, es que a uno de los pandilleros se le haya partido el machete. Me acuerdo de haber tenido uno solo en mis manos, y no se rompe de un golpe por más que le pegues y le pegues y le pegues...
* Cuando Ron llega a Perkins, que se estaba arrastrando por el piso, tenés 4 veces la palabra Perkins. Porahí podés volar alguna
* La última: "Todos se retiraron hacia afuera, y comenzaron a avanzar hacia los vehículos de cada uno. Jason transportaría a Perkins en su motocicleta. Ron iría con
Anabella detrás.
Sin saberlo, Hanson se hallaba dentro del auto de Perkins, impasible, mirando aquella escena, fumando un habano plácidamente"
Fijate que ese "Sin saberlo" parece, claramente, que se refiere a Hanson, que evidentemente sabía que estaba en el auto :P Por si no se entiende lo que digo, yo lo pondría así: "Ron iría con Anabella detrás. (punto y aparte) Pero lo que ellos no sabían era que Hanson se hallaba...". Osea, que el "Sin saberlo" o como lo quieras escribir haga clara referencia a Ron y Annie.
Beso!! Cuando vi que estaban agarrando a Perkins me puse mal porque pensé que se acababa pronto. Ahora que Hanson los está mirando, me alegro de nuevo!!
* "Jason comenzó a cortar delicadamente los hilos negros, y a extraerlos
suavemente con la pinza, uno a uno, con una habilidad desconocida y
asombrosa para Anabella, mas un viniendo de aquel cavernicola, tal como
pensaba ella." Tenés ese "un" de más, creo. O te falta una "a" y un acento para hacer "aún".
* "Cuando se logró acercar al Camaro, dos patrullas se posicionaban en los
laterales de la misma, después de varios chocones, para comenzar a
encerrarla." ¿No sería "en los laterales del mismo, en masculino? El Camaro => masculino.
A la mañana siguiente, se dispusieron a desayunar temprano ya que habían
cosas que hacer. El grupo prácticamente devoró la comida con mas avidez
que lo acostumbrado, por la tensión que se respiraba en el ambiente, y casi
que no habían bebido cerveza, para la sorpresa de Anabella. Al terminar de
desayunar, Ron salió fuera a fumar un cigarrillo. Podría haberlo hecho
adentro, sentado cómodamente en su sofá favorito, pero quería conectarse
con sus pensamientos, ya que todo lo ocurrido el día anterior fue suficiente
para aclarar sus ideas. Anabella verdaderamente le atraía, al demonio con
todo aquello de verla como su hermana, ella no era su Michelle, era la chica
que casi había perdido en un accidente de transito, y que no quería volver a
perder por nada del mundo. En verdad la amaba, y esto a su vez lo alegró
pero por otro lado lo preocupó. ¿Como continuaría con su búsqueda,
sintiendo al mismo tiempo amor por una chica?, se preguntó. En todo aquello
no podían entrar emociones, tenia que ser frio, protector y cuidadoso.
Sorpresivamente, sintió una mano en la espalda que lo sobresaltó. Anabella
estaba detrás de el, y Ron sonrió.
-¿Como estas?.
-Por el momento bien. Me alegra saber que tenemos a Perkins con nosotros.-
Respondió el.
Anabella, por su parte, se abrazó a su cintura, estrechándolo con fuerza.
-Me refería a tus heridas.- Aclaró.
-Mis heridas sanarán.- Dijo Ron, y luego la miró, al tiempo que pasaba un
brazo por sobre sus hombros.- Creí que estabas enfadada conmigo.
-Oh, y vaya si lo estaba. Solo quiero estar junto a ti, no preguntes nada mas.- Le
respondió.- Jamas entenderás a una mujer en su totalidad. Solo que por muy
enfadada que este contigo, no puedo evitar desearte y quererte, y por solo
cinco minutos quiero olvidar todo mi enojo para poder abrazarte, nada mas
simple que eso.
-No sabes cuanto agradezco.
-Deberías hacerlo.- Respondió ella.
Ron entonces la separó de si, enfrentándola, y tomándole las manos.
-Annie, para ya, por favor.- Le tomó el rostro con sus manos.- Todo esto solo
me hizo valorarte mas, para ya de castigarme. Cuando te vi volcar con mi
coche creí que morirías, y yo sin duda moriría contigo de tristeza. Te has
vuelto demasiado importante para mi vida, y lo menos que quiero en este
mundo es herirte de nuevo, en verdad. Te quiero, Annie, no me hagas volver
a repetirlo.
Ella entonces sonrió. Una lagrima le estaba corriendo por su mejilla, que chocó con la mano de Ron, hasta escurrirse.
-Tampoco quiero que lo repitas, con una vez me alcanza.- Dijo ella, y
lentamente se acercó hasta su boca.
Ambos se rozaron en un principio, y Ron pudo comprobar para si que los
labios de Anabella eran tan suaves como sus sueños le sugerían. El entonces
profundizó el beso, y ella se aferró de su espalda como un naufrago a una
balsa. Sus lenguas se entrelazaron con delicadeza, y a pesar de toda la
educación Hollywoodense con la que Anabella había sido criada, tuvo que
ahogar un gemido de placer en lo mas hondo de sus entrañas. Entonces se
separó un poco de Ron, tan solo lo necesario para mirarlo a los ojos,
ligeramente mareada por todas aquellas sensaciones.
-Guau...- Murmuró ella, y con la misma sutileza y dedicación de un principio,
reanudó un nuevo beso con el. Esta vez los besos vinieron acompañados de
caricias, ella en su espalda y el en su cabello largo y sedoso, volviéndola loca
de placer y felicidad. Hasta que repentinamente, el sonido de un puñetazo
resonó en el silencio de la mañana. Ron entonces se separó sobresaltado,
observando con atención hacia el interior del taller.
-¿Que ha sido ese ruido?.- Dijo, y comenzó a correr, para
maldiciones internas de Anabella.
Ambos entraron casi corriendo a la sala donde el grupo guardaba las armas y
los repuestos de las motocicletas, donde Perkins, sentado a una silla, se
hallaba confundido y desorientado. Su mano rota presentaba una hinchazón
violácea, y su rostro estaba amoratado.
-¿Que ha sido eso?.- Preguntó Ron.
-Lo tuve que despertar de un puñetazo o la bella durmiente seguía soñando
hasta el mediodía.- Respondió Jason, observando a Ron. Luego señaló la
comisura de sus propios labios.- Tienes un poco de labial aquí.- Le dijo. Ron
se limpió rápidamente, mientras que Anabella se ruborizaba a su vez.
-Gracias.- Respondió.
-¿Que demonios estoy haciendo aquí?.- Preguntó Perkins.
Jason fue a la nevera, tomó una botella de cerveza la cual abrió con sus
dientes, escupiendo la chapita a un lado, y luego de dar unos sonoros tragos,
le ofreció la botella a Ron, el cual hizo lo suyo. Este ofreció a Anabella, la cual
apenas tomó, ya que no le agradaba mucho el alcohol. Ron entonces encendió
un cigarrillo, y lo observó un momento, soltando lentamente una bocanada
gris.
-Bienvenido a los Rippers, rata gorda.- Dijo.
-¿Quien demonios te crees para retenerme aquí?, tu no eres nada, nunca lo
fuiste, imbécil- Le dijo, mirando a Ron fijamente. Anabella observó la
creciente tensión de Ron, y se acomodó a un lado de la ventana, nerviosa e
incomoda. Ron por su parte, tomó bruscamente la barbilla de Perkins, y le
acercó la brasa de su cigarrillo a uno de sus ojos. Perkins la observó, su frente
estaba perlada de sudor.
-Te lo diré una sola vez y espero que me entiendas. Mi familia ha muerto, mis
amigos han muerto, tu eres el puto culpable junto con el maldito de Hanson,
quiero respuestas y las quiero rápido, ¿de acuerdo?. No me la pongas difícil,
o te juro que puedo ser maldito y retorcido hasta las entrañas, de una manera
que ni en una película de terror mórbida habrás imaginado.- Dijo.
-No te diré una mierda, jódete.- Murmuró Perkins.
Haciendo una mueca de rabia, Ron enterró su cigarrillo en el ojo derecho de
Perkins. Anabella giró, cerrando los ojos de la impresión, al sentir el
chisporroteo del cigarrillo apagado. Perkins gritó desgarradoramente,
sacudiéndose. Su ojo inutilizado sangraba. Ron quitó el cigarrillo apagado, y
lo arrojó al suelo. Luego tomó a Perkins de la chaqueta violentamente.
-¡Donde se esconde Hanson, habla!.- Le gritó en la cara, indiferente a sus
quejidos.
-¡En la casa de la zorra de tu hermana!.- Exclamó Perkins.
Ron golpeó con todas sus fuerzas el rostro de Perkins, enceguecido, recogió
de una de las cajas una gruesa cadena de motocicleta, y anudandosela
rápidamente en la mano, golpeó con ella la mejilla derecha de Perkins,
marcandole los eslabones en carne viva. Perkins comenzó a gritar
pavorosamente, mientras que Ron se disponía a descargarle un segundo
cadenazo, pero Jason le tomó del brazo.
-¡Cálmate, ya basta, lograras matarlo antes de que diga nada!.- Le dijo. Al ver
que Ron se sacudía como una fiera por intentar golpearlo de nuevo, Jason
exclamó.- ¡Rod, ven aquí!.
Entre ambos grandulones lograron reducir al enfurecido Ron, y llevarlo a una
de las piezas contiguas lejos de Perkins. Detrás de ellos fue Anabella, para
intentar calmar por su cuenta a Ron. Lentamente, el día transcurría.
Mientras tanto, en su residencia, Hanson se hallaba reunido con sus secuaces
bajo la sombra de su arboleda. Todos tenían en sus manos la foto de una chica
particularmente sexy, con la nariz sangrante y su cabello frondoso y colorado.
-Señores, la chica que ven ahí, es nuestro anzuelo, nuestro golpe final. Quiero
que la encuentren, que la busquen por todos los medios necesarios, y la
traigan aquí sana y salva. No quiero errores, no quiero un no como respuesta.
Simplemente quiero que la busquen y la traigan ante mi.- Dijo. Un muchacho
alto, de gabardina y una cicatriz en su frente, asintió con la cabeza.
-Eso no sera problema, señor. ¿Donde fue la ultima vez que usted la vió?.-
Preguntó.
-Ayer mismo, donde los ineptos de los Volters se reunieron con Perkins. El
policía fue hasta allá y capturó a Perkins, pero el tonto llevó a su chica con el.
Si la muchacha cae, el no tardará en caer detrás.
-¿Hacia donde huyeron?.
-Hacia el sur, supongo que a unos kilómetros de aquí, pero no muy lejos.-
Respondió Hanson.
-Comenzaremos la búsqueda por las inmediaciones, y en no menos de una
semana nos extenderemos a toda la ciudad. No tendrá como escapar.
-Que sean dos días- Dijo Hanson, mirando la foto nuevamente.
-Me uno a tu búsqueda, yo abarcaré toda la zona norte y oeste.- Comento
Papá Muerte.
Ya en la noche, luego de haber cenado unas hamburguesas, los Rippers
partieron a sus habitaciones correspondientes. Ron, por su parte, se hallaba
sentado en su sillón favorito, en medio de la oscuridad, fumando un cigarrillo
pausadamente, absorto en sus pensamientos.
Perkins continuaba atado, dos habitaciones mas adelante. Ron personalmente
se había encargado de torturarlo de varias maneras aquella tarde, pero
ninguna había dado resultado satisfecho, ya que se negaba a hablar
rotundamente.
Pensativo, Ron recordó a su padre, a su adorada hermana, a Steve y a Alex.
¿Cuanto tiempo mas tendría que perseguir a Hanson, y Papá Muerte?, se
preguntaba, mientras recordaba los momentos vividos con su familia y sus
amigos. Cerrá los ojos y mentalmente le rogó el perdón a su madre,
prometiendo honrar la muerte de su hermana a como diera lugar.
Un repentino movimiento en la oscuridad lo alertó de repente. Ron se levantó
del sillón precipitadamente, y como un autómata sacó su pistola, apuntando
a la oscuridad.
-¿Quien es?.- Preguntó, con una exclamación.
-Ronnie, soy yo, Anabella. Tranquilo.- Dijo ella. Ron bajó su pistola al oír su
voz.
-Demonios, lo siento. He estado con los nervios de punta durante todo el día.-
Dijo el, sentandose de nuevo en su sillón, poniéndole de nuevo el seguro a su
pistola y colocandola encima de una mesa ratona central. Anabella se sentó
junto a el.
-Debes calmarte, no te hace bien.
-Si, eso supongo.- Respondió.- Creí que estabas durmiendo.
-No tengo sueño, y por lo que veo, tu tampoco.- Dijo ella.
-No, en absoluto. Gracias por acompañarme en todo esto,
Annie. Eres una chica muy valiente.
-Tu también lo eres.
-¿Lo que?,- Preguntó el, riendo.- ¿una chica, o muy valiente?.
-¡No, tonto!.- Rió ella a su vez.- Valiente, muy valiente.
-Creo que exageras.
-Yo creo que no.- Respondió ella, acariciándole una mejilla con la mano.
Anabella lo besó delicadamente, igual que aquella mañana. El solo se limitó a
acariciarle su fina cintura con las manos. El pelo de ella caía en mechones
sobre su rostro, y Ron aspiró con fuerza su perfume, así como el perfume de
su piel. Anabella acaricio su espalda por debajo de su chaqueta, y de un
movimiento rápido se la quitó. Ron besó entonces su delicado cuello, y ella
emitió un suave gemido de placer el cual saboreó para sus adentros. Anabella
se apresuró a quitarse su vestimenta, quedando en mínimas prendas. La
ternura en sus movimientos y caricias predominaba, pero la pasión crecía
deliberadamente con cada palabra, deleitándose mutuamente con los besos
en la oscuridad. Ron acarició lentamente su entrepierna, palpando la enorme
humedad que Anabella ya no podía contener, la cual ella ofreció separando
un poco las piernas. De súbito, se separó de la boca de Ron, con la respiración
agitada.
-Tratemos de no hacer mucho escándalo, lo que menos necesitamos es un
Jason despierto.
-Excelente idea.- Respondió Ron, a su vez.
Al día siguiente, la banda ya se había puesto en pie. Jason y Rod, al pasar
hacia el lavabo, vieron a Ron y Anabella, durmiendo desnudos aun abrazados
uno del otro, con la ropa desparramada por el suelo como si hubiera pasado
un tornado por allí.
-Parece que alguien la pasó en grande anoche.- Opinó Rod, con una sonrisa
de asombro.
-Eso parece, dejemos que duerman un poco mas.- Respondió Jason,
haciéndole un gesto con su indice para que guardaran silencio.
Un par de horas después, ambos despertaron. Anabella se desperezó en el
sillón, y se aferró al pecho de Ron, que comenzaba a despertar.
-Buenos días- Le dijo.
-¿Ya es de día?, ¿que hora es?.- Preguntó Ron, adormilado aun.
-No tengo idea, supongo que las nueve o las diez.
-¡Las nueve o las diez!.- Repitió Ron con una sorpresa repentina.- ¡Demonios!.
Saltó del sillón y comenzó a ponerse la ropa rápidamente. Anabella lo miró,
sentada en el sillón
-¿Por que el apuro?.- Preguntó.
Ron entonces la miró, y sonrió por lo hermosa que se encontraba aquella
mañana, deleitándose con su naturalidad. Estaba despeinada, con el
delineador un poco corrido, y aun se hallaba desnuda. Su cadera se
pronunciaba con su postura al sentarse, sus pechos medianos y firmes
parecían mas grandes de lo habitual, y sus pies delicados y sensuales aun
conservaban la pintura negra de uñas del día anterior. En un arrebato, la
tomó de su cadera, poniéndola de pie, y le plantó un largo y tierno beso en
los labios. Al separarse, ella lo miró extrañada por aquel gesto.
-¿Que ha sido todo eso?.- Sonrió.
-No lo se, simplemente estas hermosa esta mañana, igual que todas las
demás- Respondió.
-Bah, que cosas dices, mira mi cabello.
-Digo que estas hermosa, nada mas. Solo digo lo que todos los enamorados
dicen alguna vez.
Anabella entonces lo miró detenidamente.
-¿Te has enamorado?, ¿de mi?.- Preguntó ella, con un fulgor en sus ojos color
miel.
-Si, eso creo.- Respondió. Ella sonrió y lo besó varias veces. Luego lo soltó, y
lo miró a los ojos.
-Te quiero, Ronnie.- Le dijo.- Te quiero con locura.
-Y yo a ti.
Anabella observó a su alrededor, desprendiéndose de aquel trance.
-¡Oh, por dios, ya debe de haber despertado todo el mundo y nosotros aquí
sin ropa!.- Exclamó.
Se vistieron rápidamente, y fueron hacia donde estaba el resto de la banda,
en el salon principal donde siempre miraban televisión.
-Buenos días, muchachos.- Saludó Ron.
-Buenos días, chicos.- Saludó Jason.- Les aviso que no hay desayuno, lo
acabamos hace una hora.
-¿Como en los buenos viejos tiempos, eh?, el que despertaba por ultimo no
encontraba nada para comer luego.- Resopló Ron.- Iré a comprar algo para
desayunar entonces.
-No hay problema, puedo ir al supermercado.- Dijo ella.
-Te acompaño.
-Ronnie, por favor. El supermercado esta a cuatro calles de aquí, ¿no crees
que ya tengo suficiente edad para hacer los mandados yo sola?.- Preguntó.
-Annie, las cosas están difíciles, ya perdí mucha gente, no quiero arriesgarte a
nada.
-Ya tenemos a Perkins aquí, la policía esta fuera de juego.
-La policía no es el problema, es justamente lo que acabas de suponer.- Dijo
Ron.- Hace dos días que Perkins desapareció, y si era útil para ellos lo
buscaran de nuevo, o quizá no. De cualquier modo Hanson no se quedara
quieto, lo se.
-Creo que exageras, en serio.
-Escúcheme, Granger, no me diga como debo cuidarla.- La reprendió el,
bromistamente.- Si quieres ir, debes ir conmigo.
-Vamos, pues.- Dijo Anabella, poniendo los ojos en blanco.
Ron comprobó el cargador de su pistola, y acto seguido la guardó a un lado
de su cintura. Indicó a Jason que volvían en un momento, y encendiendo su
motocicleta mientras que Anabella abría la puerta de metal, salió afuera.
Cuando Anabella cerro detrás de si, y subió a su motocicleta aferrándose a el,
arrancó rápidamente.
En no mas de quince minutos estacionó en un supermercado lo bastante
grande como para abastecerse unos tres o cuatro días. Apagó su motocicleta,
y ambos bajaron, entrando dentro del local con aire acondicionado,
contrastando con el calor de la calle a esas horas de la mañana. Caminaron
hasta la góndola de lácteos, y comenzaron a llenar un carrito. Ron por su
parte, se fue a la nevera de cervezas, situada mas adelante. Al depositar un
paquete de veinticuatro cervezas en el carro, Anabella le dió un corto beso en
los labios.
-¿No te parece maravilloso todo esto?, yo aquí, como una idiota
seleccionando leche, y tu como todo un marido de hogar seleccionando tus
cervezas para tumbarte a ver fútbol ingles.
-¿Marido de hogar?, me suena a hijos.- Comentó el, con una mueca de asco.
Ella rió, y le abofeteó el brazo derecho.
Continuaron caminando por entre las mercancías, eligiendo carne, patatas,
verduras, algunas frituras y algún que otro refresco, aunque no querían
cargarse mucho ya que transportar todo aquello en la motocicleta resultaría
un tanto incomodo. Comenzaron a acercarse a la caja registradora cuando
entonces Ron vió dos figuras que hablaban con la dependienta, mostrandole
lo que al parecer era una foto de alguien, y todo aquello le dió muy mala
espina, de modo que tomó a Anabella de un brazo para que se detuviera.
-¿Que sucede?.- Preguntó ella, deteniéndose para mirarlo, y luego mirar con
extrañeza hacia la dirección donde Ron observaba. En ese momento uno de
los tipos observó hacia su posición, y luego comentó algo con su colega, el
cual tomó su teléfono y realizó una llamada. Ron entonces comprendió lo que
ocurría.
-Vamonos de aquí, ahora.- Murmuró.
-Pero, ¿que sucede, Ronnie?, me estas asustando.- Dijo ella.- ¿Y las cosas?.
-Compraremos en otro lado, vamonos.- Dijo el, escabulliendose entre las
góndolas, con Anabella sujeta de un brazo.
Al girar por la sección de carnes, uno de los hombres se interpuso entre ellos,
e intentó asestar un puñetazo contra Ron, pero este fue mas rápido y lo
derribó de un golpe seco en el estomago, dejándolo sin aire. Anabella emitió
una exclamación de terror, al ver que un segundo matón se asomaba por
detrás de ella rápidamente.
-¡Corre!.- Le dijo Ron, tomándola de la mano y corriendo hacia afuera del
local.
Ambos subieron entonces a su motocicleta, la cual Ron puso en marcha
rápidamente, para arrancar veloz. Poco le duró la carrera, dos camionetas 4X4
asomaron por una calle secundaria, de la cual dos hombres asomaron por sus
ventanillas. Ron intento esquivarlas, pero dispararon contra su llanta
delantera, reventandola rápidamente. Perdió el control de su motocicleta, y
ambos cayeron, dando vueltas por el suelo varios metros.
Ron entonces, aturdido y desorientado, irguió su cabeza del suelo y vió que
Anabella se hallaba tirada unos cuantos metros mas adelante que el, casi al
lado de su motocicleta. Las camionetas frenaron a su lado, y rápidamente tres
hombres la recogieron y la metieron dentro con violencia.
-¡Anabella!.- Gritó Ron, poniéndose de pie tan rápido como podía, y sacando
el arma de su cintura. Comenzó a correr hacia la camioneta, pero cojeaba y no
tardó en caerse de nuevo.
Entonces con intenso espanto, vió como el rostro de Anabella asomaba por la
ventanilla trasera de una de las camionetas, mirándolo horrorizada, gritando,
aunque el no pudiera oírla. Una mano la sujetó por la boca, callándola, y la
apartó del vidrio rápidamente. Entonces Ron tomó su teléfono del bolsillo,
poniéndose de pie. Para su suerte, Jason atendió bastante rápido.
-¡Jason, me han emboscado, se llevan a Anabella!.- Logró balbucear.
-Tranquilo, ¿adonde van?.- Dijo, del otro lado.
-¡Van rumbo a la intersección quince, si partes ahora mismo los detienen, por
favor no dejes que se la lleven!, ¡van en dos camionetas negras, 4x4!- Exclamó.
-Saldremos ahora mismo, ¿tu como estas?.- Preguntó.
-¡A la mierda conmigo, ve por Annie!, te veo en un rato.- Se apuró a decir, y
colgó.
Avanzó cojeando rumbo a su vehiculo, para ponerla de pie y comenzar a
caminar hasta el taller nuevamente. Casi sin poder evitarlo, comenzó a llorar.
Ron llegó al taller veinte minutos después. Le era difícil arrastrar la
motocicleta cojeando y magullado, ademas que era muy difícil mantener
equilibrado el vehículo teniendo la llanta delantera destruida. Jason le abrió
enseguida de que golpeó con el puño la puerta de metal, al ingresar dejó la
motocicleta a un costado, y preguntó desesperadamente:
-¿Donde esta Anabella?.
Jason negó con la cabeza.
-No pudimos hacer nada, localizamos las camionetas, pero al parecer se les
unieron mas por el camino, de modo que no eran dos como dijiste en un
principio, sino nueve. Les salimos al cruce, pero nos dispararon de todas
partes y no pudimos hacer nada, se la llevaron sin problemas, lo siento.- Dijo.
Ron entonces se tomó la cabeza con las manos, giró en un circulo, mirando a
su entorno como perdido. Varias lagrimas brotaron de sus ojos recorriendo
rápidamente sus mejillas, pero sin embargo no hizo ningún ruido para
acompañar al llanto, ni siquiera hizo un gesto. Jason, por primera vez en años
de conocer a su colega, se asustó por el. Parecía shockeado.
-Ronnie, ¿te encuentras bien?.
Ron se limitó a sacar un cigarrillo de su paquete y encenderlo con mano
temblorosa.
-Solo necesito un momento para asimilar todo esto.
-Hay buenas noticias, Rod fue lo suficientemente rápido y los siguió, bastante
alejado para que no lo notaran, pero lo hizo. No tardará en volver con
respuestas.
Ron no respondió nada, simplemente caminó hasta el patio trasero y al llegar,
se dejó caer sobre un bloque de cemento, utilizándolo como asiento, mientras
pitaba su cigarrillo. Aun no podía creer que todo se continuara yendo a
pique. Casi que no tenia ninguna noticia de Hanson, Perkins se negaba a
hablar aun, y había perdido no solo a su familia y amigos de maneras atroces,
sino que ahora Anabella había sido capturada también. Su mente intentó no
pensar en las crueldades que le harían, pero no pudo evitarlo. De seguro que
la violarían y la asesinarían salvajemente como le hicieron a su hermana, para
luego dejarle una nota encima de su vientre desnudo diciendo algo sobre sus
pechos. Y mentalmente, se maldijo con creciente furia.
Aun no podía creer que se hubiera podido distraer de semejante manera,
jamas había debido permitir que ella fuera junto a el, debía de haberlo
supuesto, sin duda alguna. ¿Donde habían quedado tantos años de brillantez
policíaca?, se pregunto con remordimiento. Tenia que haber sido el quien
cayera en esa trampa, no la inocente de Anabella. Ahora debía correr contra el
tiempo si no quería anotarse una persona mas en su lista de homicidios.
Y entonces comenzó a llorar de nuevo, sin poder contenerse.
Jamas había llorado por nadie con tanta violencia en su vida,
ni siquiera por su hermana, y eso le pesaba en su conciencia aun mas.
Los espasmos de sus lamentos eran cada vez mas crudos, pero
no podía evitarlo. Verdaderamente amaba a Anabella a pesar de las circunstancias.
Rod no llegó al taller hasta entrada la medianoche. Ron tenia los ojos irritados
de llorar, se había pasado afuera hasta casi las nueve de la noche, y se hallaba
con un aspecto demacrado y desanimado.
Rod dejó su motocicleta a un costado, en el lugar donde todos las guardaban
y donde la Vrod de Ron esperaba a ser reparada. Jason y Ron se reunieron
con el.
-¿Hay noticias?.- Preguntó Jason.
-Los seguí durante horas. Creí que se escondían cerca, pero vaya, están mas
lejos de lo que creí. Les perdí el rastro en el puente Washington, así que
supongo que están cerca de Fort Lee. Habrá que barrer esa zona.- Dijo.
-Tendré que reparar mi motocicleta cuanto antes, y yo mismo iré a recorrer la
zona ni bien tenga locomoción.
-De ninguna manera te permitiré ir solo, iremos todos, y te ayudaremos en la
reparación.- Respondió Jason. Posó una mano en el hombro de su colega.- Lo
siento en verdad, la situación se fue de control.
-Hablas como si estuviera muerta.- Dijo Ron, con resentimiento.
-No, no lo creo. Hanson sabe que ella tiene una relación contigo, o al menos lo
supone, de modo que no hará nada para lastimarla hasta que sea el momento
oportuno. De cualquier forma sabe que es importante para ti. Un buen
pescador no mete una lombriz muerta en el anzuelo, ¿verdad?.
-Supongo que tienes razón, deberé calmarme y poner manos a la obra.
-Vamos, te acompaño.- Respondió Jason.
Ambos caminaron entonces rumbo al taller general, llevando
consigo la motocicleta de Ron. Al llegar al lado de la
Vrod, la cual dejaron recostada en una de las paredes del recinto,
se arremangaron las chaquetas y se pusieron en cuclillas a su lado. La
examinaron durante al menos media hora, comentando sus desperfectos,
hasta que finalmente Jason habló.
-Tiene la rueda delantera destruida, la horquilla esta quebrada, tiene el
tanque del combustible perforado y el caño de escape suelto. Tardaremos al
menos una semana en repararla. Ademas mira,- Dijo, señalando una pieza
del motor.- la junta principal esta inutilizada y el sistema de refrigeración
liquida esta dañado. Sera complicado tenerla lista a tiempo.
-Tengo que encontrar otro medio de transporte como sea, entonces.
Jason meditó unos momentos, tratando de pensar de donde podría sacar otro
vehículo, hasta que finalmente la idea le vino rápida como el rayo.
-¡Lo tengo!.- Dijo, chasqueando los dedos con entusiasmo.- Hay unos colegas
con los cuales negocié hace un par de años, los mamones quedaron tan
contentos con la venta de armas que me ofrecieron su ayuda para cualquier
cosa. Nunca los he necesitado, creo que es el momento oportuno de que me
devuelvan el favor.
* A veces ponés "salió fuera", creo que cuando salen fuera del taller o de una casa. Suena medio raro (salió afuera, subió arriba, bajó abajo, etc), podrías poner "salió del taller" y listo. Pero todo bien, no me parece tan horrible.
* Sí me chocó que Ron casi hubiera perdido a Annie "en un accidente de tránsito". Eso no fue un accidente, para nada! Me desconcertó :S
* "no podían entrar emociones, tenia que ser frio, protector y cuidadoso". cuidadoso es algo que se hace pensando en frío, pero "protector" es muy emocional. Porahí podés poner "protegerla sin perder la cabeza" o algo así (no se me ocurre).
* "Sorpresivamente, sintió una mano en la espalda que lo sobresaltó" Es medio redundante y podés sacar el "sorpresivamente".
* "Mientras tanto, en su residencia, Hanson se hallaba reunido con sus secuaces bajo la sombra de su arboleda" ¡Genial! Hanson (el malo), secuaces y sombra!!!! Bien ahí!
* "-Eso no sera problema, señor. ¿Donde fue la ultima vez que usted la vió?.- Preguntó". Preguntó está de más, ya tenés los signos de interrogación
* "se había encargado de torturarlo de varias maneras aquella tarde, pero ninguna había dado resultado satisfecho, ya que se negaba a hablar rotundamente" Podés sacar lo último, "ya que se negaba a hablar rotundamente", y se recontra entiende mejor.
* Alrededor del párrafo anterior, tenés "absorto en sus pensamientos" y "pensativo". Ya hacés un buen trabajo en hacerme imaginar a Ron pensativo la primera vez, la segunda confunde.
* "-Ronnie, por favor. El supermercado esta a cuatro calles de aquí", y luego "En no mas de quince minutos estacionó en un supermercado lo bastante grande como para abastecerse unos tres o cuatro días." ¿15 min para recorrer 4 cuadras, en moto a la velocidad que va Ron? A menos que se hayan echado un rapidito y no nos hayas contado
* Jajajaja! Esto es otra cosa que me hizo reir mucho. Uno no habla de enamorarse, de casamiento e hijos a dos días de estar saliendo. Srsly.
Y eso es todo! Espero que no violen salvajemente a Annie, o por lo menos que si lo hacen pueda luego tener hijos con Ron.
P.D. Egocéntrica: Me gustó cómo quedó la parte en la que Ron y Annie hacen el amor. Tiene una parte explícita, pero están "a puertas cerradas", así que no choca (¡y se espera!). Estoy re contento de que me hayas hecho pensar en eso! No sé si estará bien pero me gusta ^_^
- D
-¿De que clase de vehículo estamos hablando?.- Preguntó Ron.
-Los Brujos son motoristas antiguos ya, pero comencé a tratar con ellos hace
poco mas de seis años. Fueron investigados por distribución de
metanfetaminas y blanqueo de dinero, los cabrones se hicieron con una
fortuna de casi nueve millones, ¿entiendes?.
-Conozco a Los Brujos, yo mismo pertenecí a la investigación. ¿Que hay de
especial en ellos?.
-Muchas cosas, pueden conseguirte una nueva motocicleta, un coche o hasta
un camión si así lo pidiera. Hablaré con Mc Conelly, su líder, en la mañana.-
Dijo Jason. Ron asintió con la cabeza.
-Me parece buena idea, de mientras veremos si podemos adelantar algo con
Perkins.
Ambos avanzaron entonces hacia la habitación donde se hallaba Perkins, aun
atado a su silla, con la cabeza ladeada, medio dormido.
-Disfrutaré despertarlo.- Dijo Ron. Cerró el puño y lo golpeó en el rostro,
Perkins entonces despertó con un quejido.- Buenas noches, infeliz. Veremos
que tal cooperas.
-Veremos.- Respondió Perkins.- Tengo sed.
-¿Y que demonios esperas que hagamos?. Esto no es una estadía de
vacaciones, idiota. Tal vez cuando hables, seamos mas generosos contigo.-
Respondió Jason.
-¿Donde esta Hanson, Perkins?.- Preguntó Ron.
-Saben que no les diré ni mierda.
Impacientándose mas de lo que tenia previsto, Ron desató un brazo de
Perkins, y tomó un alicate para cortar cadenas de motocicletas.
-Sujeta el brazo, Jason.- Dijo.
Jason sujetó entonces con sus gigantescas manos el brazo de Perkins,
estirándolo.
-¿Que diablos creen que hacen, jodidos infelices?.- Preguntó.
-Tienes diez dedos en las manos, Perkins. Por cada pregunta que no
contestes, tendrás uno menos. Te lo preguntaré de nuevo, -Dijo Ron, y colocó
el dedo pulgar de su mano derecha entre los filos del alicate.- ¿Donde esta
Hanson?.
-Esta violándose a tu madre, imbécil- Respondió.
Ron cerró el alicate sin dudar un segundo, y el dedo pulgar cayó al suelo. Su
mano sangraba fuertemente, y Perkins gritó. Ron entonces abrió el alicate de
nuevo, y colocó ahora el dedo indice entre los filos.
-¿Realmente te crees valiente, o eres tremendamente estúpido?.- Preguntó
Ron.- ¿Quieres seguir restando dedos?, ¿donde esta Hanson?.
Anabella despertó en una habitación, con una cama, un baño, una mesa de
luz caoba y una puerta trancada con llave. Le dolía la cabeza y el cuerpo,
quizá debido al accidente, y por un instante su desorientado cerebro creyó
suponer que estaba en el taller, pero luego comprendió que todo era
demasiado lujoso como para ser cierto, de modo que el pánico la abrumó sin
piedad. Observó todo alrededor con creciente miedo, recorriendo la
habitación y el baño mismo. Allí no había nada con lo que pudiera lastimarse,
no había ventana, tampoco habían pastillas, ni siquiera un alfiler con que
pudiera hacerse daño ella misma o intentase escapar. Sin duda, quien sea que
la haya encerrado allí dentro, se había tomado las precauciones necesarias
como para quitar cualquier cosa que representara un peligro para ella misma
o su cautiverio.
Comenzaba a salir del baño cuando el ruido a la puerta la alertó. Un hombre
bastante veterano, vestido con elegancia, y un cuchillo en la mano ingresó en
la habitación. Ella emitió un alarido y se recostó lo mas que pudo sobre la
cabecera de la cama. El hombre entonces habló.
-Buenas noches, Anabella.
-¿Como sabe mi nombre?.- Pregunto ella, aterrada.
-Tus documentos estaban en el bolsillo de tu chaqueta.- Respondió. Luego
miro su cuchillo de cacería.- ¿Esto te intimida?, lo siento.- Dijo, guardándolo
en su vaina y colocandolo a un lado de su cintura. Ella entonces vió como el
mango negro de una pistola automática se asomaba bajo el lado opuesto de
su cintura.- Soy Hanson, y esta sera tu suite de invitada.
-¿Que quiere de mi?.- Dijo ella. Hanson se sentó a su lado en el
borde de la cama, ella entonces se bajó y corrió hasta la otra punta de la
habitación
-Realmente no quiero nada, todo lo que quiero ya se cumple solo con tenerte
aquí.- Hanson hizo un gesto con las manos como impidiendo que hable, y
comenzó a explicarse.- Tu simplemente eres el señuelo que me llevara a la
victoria, nada mas.
Anabella entonces pasó del miedo al desprecio en un solo segundo.
-¿Como se puede ser tan ruin, tan maldito en esta vida?.- Le espetó.- Le ha
cagado la vida, ha destruido todo su entorno y su existencia, ¿por qué?, ¿por
qué ese ensañamiento con alguien?.- Dijo.
Hanson rió, se levantó de su asiento, extrajo su cuchillo, y caminó lentamente
hacia ella mientras hablaba. Anabella no pudo moverse del pánico, solo
miraba la hoja resplandecer.
-Querida, en toda guerra hay bajas, hay perdidas, hay un ganador y un
perdedor. Quizá fue necesario, ¿sabes?. Ni siquiera sabia de la existencia de
tu noviecito hasta que comenzó a tocarme las narices con su investigación de
mierda, entonces moví contactos, averigüé quien era su maldito jefe, y di con
Perkins. Ese gordo grasiento es débil, y flaqueó cuando le dije que si no me
espantaba a sus perros de mi lado toda su familia estaría muerta en un
santiamén. A cambio, le ofrecí una sustancial paga por su generosidad, y así
comenzó todo. ¿El policía tenia un pista sobre mi?, ¡no había problema!, con
dos llamadas nuestro viejo amigo Hanson se escabullía, pagaba lo acordado a
Perkins y asunto arreglado, negocio redondo. Pero todo cambió cuando el
policía y sus amiguitos comenzaron a pasar por encima de Perkins,
comenzaron a mover piezas individualmente, y ya no tenia mi querido
informante, así que corté por lo sano averiguando quien era su maldita familia.
En el bajo mundo todo se sabe, no olvides nunca estas palabras, quizá alguna
vez te acuerdes de esto y me darás la razón.
-Antes muerta.- Dijo Anabella, sombríamente.
-¡Oh, y así sera!, pero espera que termine.- Dijo el, como impacientándose por
su interrupción- Su familia murió, pero solo conseguí avivar las llamas, según
parece, y con mas ímpetu comenzó a buscarme. Aquella noche organizé
mercancía ilegal a proposito, y le serví las pistas delante del hocico como el
cazador coloca un cebo en su presa. Evidentemente cayó en ella pero los
entrometidos de sus amigos se adelantaron. Admito que no tenia previsto
algo así, pero de todas maneras me sirvieron como mensaje, y el mensaje fue
claro.- Comentó.- ¡Y ahora mira, estas aquí conmigo!. ¿Sabes que sera lo
siguiente?.- Preguntó, acariciando con la hoja de su cuchillo la mejilla
derecha de Anabella, bajando por su cuello y llegando a la hendidura de sus
pechos.- El policía vendrá, y evidentemente no podrá con mis fuerzas, y caerá
como cayeron todos a su alrededor. Y luego morirás detrás de el. Quizá me
divierta un poco, así como me divertí con la delicia de su hermana, pero
morirás como ella al fin y al cabo, como la maldita zorra que eres, eso mismo.
Morirás en un charco de mi propio semen mezclado con tu sangre.- Hanson
rió al ver su cara de horror, y retirándose de ella rápidamente, guardó de
nuevo su cuchillo y avanzo hasta la puerta.- ¡Pero por ahora eres invitada de
honor, no nos olvidemos de eso!, trata de descansar, mañana desayunamos a
las ocho en punto.- Comentó, y cerró la puerta tras de si, trancando con llave.
Anabella entonces comenzó a llorar desconsoladamente, temblando de terror.
* Jajajaja! Esto es otra cosa que me hizo reir mucho. Uno no habla de enamorarse, de casamiento e hijos a dos días de estar saliendo. Srsly.
Bueno, por ende queda aclarado que ella se rie, ambos bromean, ademas nunca habian salido directamente, y jamas lo hacen. Simplemente se atraen, lo saben, y listo el pollo :D
Perdon por la tardanza en contestar, perdon por la tardanza al subir la continuacion del catorce. El puto firefox se me cerro de repente, no podia abrirlo de nuevo, lo desinstale, lo volvi a instalar, tampoco me lo permitia. Por algun lado de mi carpeta de descargas encontre el launcher de Chrome, tampoco me lo permitia instalar. Luego de tantas idas y venidas me da por revisar mis programas y tenia un adblocker que yo nunca instale, y tras ese programa, once virus. Ojala que la persona, o las personas, que se dedican a crear programas descargables en segundo plano sin que el usuario se de cuenta de ello, solamente con el unico fin de molestarnos, se haya (o se hayan) muerto retorciendose y gritando de la manera mas atroz, ruin y penosa que exista jamas. Todo esto mientras se revuelcan por espasmos de dolor ahogados en su propia mierda. :mad::mad::mad::mad:
[OCULTAR]Hijos de puta! Forros :mad::mad:[/OCULTAR]
P.D. Egocéntrica: Me gustó cómo quedó la parte en la que Ron y Annie hacen el amor. Tiene una parte explícita, pero están "a puertas cerradas", así que no choca (¡y se espera!). Estoy re contento de que me hayas hecho pensar en eso! No sé si estará bien pero me gusta ^_^
- D
* "Ron llegó al taller veinte minutos después. Le era difícil arrastrar la
motocicleta cojeando y magullado, ademas que era muy difícil mantener
equilibrado el vehículo teniendo la llanta delantera destruida. Jason le abrió
enseguida de que golpeó con el puño la puerta de metal, al ingresar dejó la
motocicleta a un costado, y preguntó desesperadamente:"
Dejame rearmarte la frase:
Ron llegó al taller veinte minutos después. Cojeando y magullado, le era costaba arrastrar la motocicleta, que además era dificil de equilibrar teniendo la llanta delantera destruida. Apenas golpeó con el puño la puerta de metal, Jason le abrió. Al ingresar dejó la motocicleta a un costado y preguntó desesperadamente:
* No me pude imaginar a Ron cuando Jason le dió la noticia de que no pudieron rescatar a Annie. Me confundió solo la primera parte. Se agarra la cabeza y gira en círculo. Yo quitaría eso completamente, porque enseguida me lo imaginé muy exagerado, como si hubiera estado actuando. El resto está perfecto
* "Los espasmos de sus lamentos eran cada vez mas crudos, pero no podía evitarlo. Verdaderamente amaba a Anabella a pesar de las circunstancias."
Ron está destruído de culpa y tristeza y horror, y eso está claro ¿porqué la ama "a pesar de las circunstancias"? La circunstancia (el secuestro) no parece jugar en contra de que la ame. Eso :P
* Luego, esto me sonó inmensamente raro: Ron llega 20 minutos después del secuestro, Rod llega a medianoche. En ese tiempo, ¿nadie se puso a arreglarle la moto? ¿Y nadie tiene una moto de repuesto???
* La última es una pavada: Hanson le habla a Annie, que está completamente indefensa y expuesta. Hanson tiene el control total de la situación (Annie es pequeña, Hanson tiene un cuchillo que muestra y una pistola) y es frío. Es sádico. Y es controlado.
Lo raro es que al final le diga "maldita zorra que eres", que es con odio, osea, emocional. Creo que si le sacaras eso, Hanson seguiría frío y sádico como venís haciendo, que está per-fecto!!
A la mañana siguiente, Ron despertó pesadamente, casi sobresaltado de su
pesado sueño. Se encaminó rumbo al salón principal, con la esperanza de
encontrar a Jason y obtener alguna noticia nueva, pero no fue así. Por el
contrario, encontró una nota con su puño y letra, sujetada por un cenicero
con forma de cráneo.
“Ronnie, he partido junto a Rod a buscar tu nuevo transporte, supongo que no volveré hasta la noche. Mientras tanto, procura no pegarte un tiro, o en su defecto, a Perkins. Te quiere, Jason.”
Ron dobló la nota guardándola en su bolsillo con una sonrisa graciosa por
aquellas frases, y comprendiendo que el día seria largo, se sentó en uno de los
sillones a ver televisión y fumar un cigarro, con intenciones de al menos,
no pensar en nada mas.
Mientras tanto, ajena a todo aquello, Anabella despertaba en su habitación.
Miró su reloj de pulsera, y observó que era casi las ocho y media, se vistió,
poniéndose en pie, y observó a su lado en la mesa de noche un desayuno
servido en una bandeja de melanina, que consistía en un vaso de plástico con
jugo de naranja, cuatro tostadas y un poco de mermelada. Le dolía la cabeza,
la noche anterior se había pasado en su mayoría de tiempo llorando, y no
tenia ganas de comer. Temía por su vida, y extrañaba con locura a Ron,
mientras pensaba de mil maneras posibles como podría salir de allí, si es que
alguna vez lo lograba. También pensaba en la posibilidad de que Ron
apareciese para acabar con toda aquella pesadilla, pero también sabia que era
una posibilidad remota, quizá muy probablemente no tenia ni idea de donde
se encontraba ella. De todas maneras procuró no desilusionarse, sabia que
Ron era un persona hábil de mente y que no tardaría en idear cualquier cosa
con tal de encontrar su paradero.
Al igual que el día anterior, el ruido de la llave en la cerradura de la puerta la
alertó, tensandole todo el cuerpo, mientras su dolor de cabeza golpeaba en
sus sienes con mas intensidad que antes. Hanson ingresó a la
habitación, vestía formalmente.
-Buenos días, bella dama.- Le saludó.- Ordené a mis hombres que trajeran un
desayuno, no es lo mas suculento, pero por ahora servirá.
-No tengo hambre.- Respondió ella, tajantemente.
-Oh, pero la tendrás. Y yo que tu considero comerlo, hasta la
tarde no volveré a darte un refrigerio.- Metió la mano en su chaqueta, y a
Anabella se le heló la sangre, creyendo que sacaría un arma, pero no fue así.
En su lugar extrajo un teléfono celular.- Quiero que llames a tu novio.- Le
dijo.
Anabella lo miró con ojos desorbitados.
-¿Que?.- Preguntó.
-Quiero que lo llames, para comunicarle que estas bien. Es un gesto,
simplemente. Tómalo antes de que me arrepienta.- Dijo.
Anabella tomó el teléfono que la mano de Hanson le ofrecía, y con dedos
temblorosos discó el numero de Ron. Sonó un par de veces y luego atendió.
-¿Hola?.- Dijo. Anabella sintió que las lagrimas se le saldrían a torrentes
al escuchar su voz del otro lado..
-Ronnie, soy yo, Anabella.- Dijo, con la voz quebrada.
-¡Cielo santo!.- Exclamó del otro lado.-¿Donde estas?.
-No lo se, supongo que me han traído sedada, no recuerdo el camino ni como
llegue aquí.- Dijo.
-¿Estas bien?.
-Si, me están tratando como una invitada, a decir verdad.- Le dijo, mientras
que la primer lagrima rodaba por su mejilla, intentando no reírse de lo
bizarro y contradictorio que sonaba aquella frase comparando su situación.
-¿Te han...- Ron tenia miedo de formular la pregunta, según parecía, debido
al temblor de su voz.- te han violado?.
-No, no lo han hecho, o al menos no por ahora.- Dijo, y luego comenzó a
llorar con mas fuerza que antes.- Dios santo, te extraño demasiado.- Del otro lado, Ron también se quebrantó.
-Y yo a ti también, pero debes tener paciencia, estamos haciendo lo imposible
con tal de ir por ti. Ya tenemos pistas y datos confiables, es solo cuestión de
tiempo, Annie.
-No sabes cuanto me alegra oír eso.- Dijo ella.
-Debes estar tranquila, la ayuda esta en camino. Te amo, Annie, te amo
demasiado, y pronto iré en tu ayuda, no lo dudes ni por un según...- Le
volvió a repetir, pero no pudo continuar.
Hanson le arrebató el teléfono de sus manos y cortó la comunicación.
-Es suficiente, he sido demasiado generoso.- Dijo. -El policía no es tonto,
vendrá a buscarte y lo estaré esperando de brazos abiertos, sin duda. Ambos
no verán la luz del día cuando todo esto acabe.
Hanson se retiró de la habitación, cerrando la puerta tras de si. Anabella, por
su parte, no había escuchado ni media palabra de lo que le había dicho,
simplemente había quedado enmudecida por aquella declaración. Se dejó
caer en el borde de la cama, y comenzó a sonreír a medida que lloraba. Pese a
toda la situación y el peligro que sobre ella se cernía, se hallaba feliz al saber
que Ron la amaba. Y lo que era aun mas importante, se lo había dicho.
La noche llegó para Ron mas lento de lo acostumbrado, las horas parecían
días, y para peor se encontraba sin Rod y sin Jason. Perkins había mascullado
dormido un par de veces, había pedido agua pero Ron no le había dado en
absoluto. Lo golpeó un par de veces, para liberar tensiones, pero ni siquiera el
rostro inflamado y amoratado de Perkins lograba tranquilizarle.
Aproximadamente a las nueve y media dos motores se hicieron escuchar en
las afueras del taller. A uno de ellos lo conocía demasiado bien, era la
motocicleta de Rod, pero el segundo motor no era conocido para el, de modo
que salio afuera, descorriendo la gruesa cortina de metal que daba hacia la
calle. Y lo que vió lo dejó desconcertado por completo.
De pie en la calle estaba Rod, con su motocicleta a un lado, listo para entrar al
taller, mientras que Jason se bajaba de una enorme Hummer militar de color
negro mate, con el símbolo de Los Brujos a cada lado de la misma.
-Por lo que veo, no te volaste los sesos.- Bromeó Jason.- Menudo desperdicio.
-Estuve cerca luego de la ultima llamada que recibí, pero ya te contaré luego.-
Recorrió la camioneta con la vista, acercándose para admirarla con mas
detalle.- ¿Que demonios es esta bestia?.
-Una Hummer todoterreno. Cilindrada de seis mil quinientos centímetros
cúbicos, motor Diésel de ocho cilindros, cuatro velocidades automáticas,
hasta tres mil revoluciones por minuto. Toda una bestia.- Dijo, golpeando con
cariño el espolón de la enorme 4X4.- Y espera a ver lo que tiene adentro, te
querrás morir.
-Debemos hacer lugar para poder guardar semejante maquina.- Comentó
Rod, que comenzaba a correr hacia el fondo de la habitación las motocicletas
y las cajas con armas.
Ambos comenzaron a ayudarlo y en no mas de quince minutos ya tenían un
espacio suficiente como para poder estacionar la camioneta en el taller sin
problemas. Ron la entró, y luego de estacionarla, apagó el motor y se bajó de
la misma, dando un silbido de admiración.
-Amigo, es la maquina mas suave y dócil que he tocado en años.- Le comentó
a Rod, el cual rió. Jason caminó hasta su baúl, y lo abrió. Ron se acercó, y abrió
grandes los ojos. Dentro había todo tipo de armas pesadas, desde
ametralladoras de alto calibre, hasta una caja de granadas de fragmentación.
-¿Que demonios?.- Pregunto.
-Me obsequiaron un pequeño arsenal cuando les explique la causa que nos
movía, digamos que una suerte de cortesía de la casa.- Comentó Jason.
-¿Con que clase de gente sueles frecuentarte?, deben de haber como mínimo
quinientos mil en material bélico.- Dijo.
-Con la clase de gente que es necesario para triunfar, como ves. Ahora
cuéntame, ¿cuales son las novedades?.
-Annie me llamó esta mañana.
Jason encendió un cigarrillo, soltando el humo con cara de asombro.
-¿De verdad?, ¿te ha dicho adonde se encuentra?.
-No, al parecer no tiene recuerdo ni del viaje ni sabe adonde esta. Supongo
que la habrán sedado.- Respondió.
-¿Se encuentra bien?.
-Si, al parecer la tratan como reina.- Dijo.
-Te lo dije, no son estúpidos como para simplemente herirla o matarla, saben
que iremos por ella.- Dijo.- Hablado de eso, ¿cuando partimos?.
-Cuanto antes.- Respondió Ron, encendiendo un cigarrillo.- Trae el suero,
Perkins hablará.
Ambos se hallaban ahora frente a Perkins, el cual tenia leves desvaídos
debido a la falta de agua, Rod le dió un tazón, en el cual Perkins sumergió su
regordeta cara, bebiendo de a tragos y buches, imagen que a Ron le hizo
pensar en un cerdo comiendo de la basura. Cuando terminó, Perkins sacó su
rostro mojado del cuenco. Los que antaño eran los dedos de sus manos se
hallaban ahora cercenados en pequeños muñones engangrenados y con
pequeños coágulos de sangre seca en algunos sitios.
-Dame mas.- Le dijo a Ron.
-Olvídalo, sera hora de que pongamos un punto final a toda esta mierda.-
Dijo Ron, tomando un frasco pequeño. Tomó una jeringa que Jason le ofrecía,
metió la aguja dentro del espeso liquido y llenó la jeringa con casi su
totalidad del frasco.
-¿Que demonios me harán ahora?.- Preguntó, con temor.
-Obligarte a hablar.- Respondió Ron, y bruscamente le clavó la jeringa en la
carótida, vaciándole el contenido. Luego tiró la jeringa a un costado.
Al cabo de unos segundos, un sudor frio se apoderó del rostro de Perkins,
perlándose de pequeñas gotitas. Tenia serios problemas para enfocar su
visión en un punto fijo, y luego comenzó a bambolearse en su silla como un
borracho.
-La droga hace efecto, puedes preguntarle.- Dijo Jason.
-¿Como demonios supo Hanson que Anabella estaba conmigo?.- Preguntó.
-El día que me atraparon, Hanson se hallaba dentro de mi coche polarizado, debió de haberla visto y la habría rastreado por todos lados. Tiene
ayudantes en casi toda la ciudad.- Respondió Perkins, con dificultad, y
atontado.
-Maldición, pasamos por delante de su puta nariz sin habernos ni siquiera
dado cuenta.- Murmuró Ron, sintiéndose verdaderamente imbécil.- ¿Donde
esta Hanson?, ¿donde se esconde?.
Perkins comenzó a sacudirse violentamente en su silla, con los ojos en blanco,
cayendo luego a un costado con silla y todo. Ron lo miró sobresaltado.
-¿Que demonios le pasa?.
-Son convulsiones.- Respondió Jason, tratando de controlarlo.- ¿Adonde le
inyectaste la droga?.
-En la carótida.
-¡Idiota, la enviaste directo a su corazón!, al cerebro también, por supuesto,
sino no surtiría efecto, pero también se ha desviado a su corazón. Si no
hacemos algo morirá dentro de poco.- Respondió.
Ron entonces, poseído por una rabia incontrolable y un temor inmenso a que
su único acceso a Hanson fracasara, se arrodilló junto a el y lo tomó por el
cuello de la camisa violentamente, volviéndola jirones con cada nuevo
sacudón.
-¡Dime ahora mismo donde esta Hanson, maldito infeliz, porque no te dejaré
morir hasta que me des su ubicación exacta!.- Le gritó.- ¡Adonde esta!.
Perkins tuvo dificultades para responder, pero finalmente logró balbucear
tenuemente unas palabras.
-La mansión del 417...Center Ave...- Murmuró, y luego los sacudones fueron
haciéndose cada vez mas espasmódicos, hasta que finalmente cesaron,
dejando a Perkins muerto con los ojos clavados al techo del taller.
-Se adonde queda eso, esta cerca de Fort Lee, tal como había pensado cuando
intente perseguirlos.- Apuntó Rod. Ron se levantó apresuradamente,
encendiendo un cigarrillo.
-Jason, que los chicos preparen las motocicletas.- Indicó.- Prepara las armas,
llevaremos las mas grandes. Partiremos enseguida.
Salió apresuradamente rumbo a su habitación a ponerse una chaqueta, tomar
un paquete de cigarrillos sin abrir, solo por si acaso, y recargó su pistola,
poniéndole el seguro.
-Resiste, Annie, vamos en camino.- Murmuró para sus adentros.
Comentarios
temprano. Stanford era una ciudad bella, soleada y alegre, aunque si uno
planea llevar una vida tranquila allí, no es conveniente tomar partido entre
las disputas de los Rippers y los Fallen Angels. La cuidad es un campo de
batalla donde los civiles son rehenes silenciosos de los motociclistas, ya que
aquí la lucha consiste en tener mas ventas de material bélico. Los
Rippers se ganan la vida reparando motocicletas y vendiendo armas a las
pandillas del lugar. Manteniendo los competidores a raya, y teniendo una
buena mercadería para vender, se lograban maravillas.
Los tres vehículos estacionaron frente al Steel Cat, sus ocupantes bajaron de
los mismos y se plantaron frente a una cortina de metal enorme. Jason golpeó
con los nudillos fuertemente. Al poco rato, un tipo barbudo, del tamaño de
un Neanderthal, salio fuera. Era Rod Gumb, el mano derecha de Jason. Al ver
a Ron, se acercó y le dió un puñetazo en el rostro, que lo hizo tambalearse.
Anabella se asustó.
-¡Oh, por dios!, ¿estas bien?.- Le preguntó.
-¡Claro que esta bien, este bastardo siempre esta bien!.- Dijo el gigante,
abrazando a Ron. Ron también se abrazó a el.-¿Recuerdas cuando te dije que
si volvías te recibiría con un buen golpe?, no creas que me olvide.
-Maldito hijo de puta, casi me rompes la nariz.- Dijo Ron, entre risas.
-Vengan, entren.- Dijo Gumb.
Ron, Jason y Anabella entraron al taller, mientras Rod cerraba la cortina tras
ellos. Dentro del taller habían motores, motocicletas desarmadas, llantas,
tableros de herramientas, un gran desorden generalizado. Jason los condujo
hasta el salón donde todos solían reunirse a mirar televisión, bebiendo
cerveza y comiendo pizza. Una densa neblina flotaba en la habitación, debido
a los cigarrillos de los muchachos, con sus respectivos ceniceros rebosantes de
colillas.
Al entrar, Ron apagó la televisión de golpe, y las quejas de los demás no se
hacen esperar, hasta que observaron de quien se trataba.
-¡Ronnie, hasta que te decidiste a volver!- Exclamó Freddy, un tipo curtido ya
en los cuarenta y tantos, con un pelo medianamente canoso atado por una
cola hasta la espalda, y una chaqueta de cuero de la banda.
-¡Hijo de puta, infeliz de mierda!.- Exclamó Lenny, un muchacho con un
collar de púas en el cuello y pantalones rasgados.
De aquella manera tan familiar para Ron, pero tan inverosímil para Anabella,
los ocho muchachos presentes en aquella sala fueron saludando con abrazos e
insultos a Ron, emitiendo con efusividad su amistad. Al terminar, Ron
presentó a Anabella.
-Muchachos, ella es Anabella, pero pueden llamarla Annie. Es una buena
amiga que yo ayudé, y ahora ella se ofrece a ayudarme a mi.
Dos de mis amigos se fueron, mi familia esta muerta y creo que Jason ya les
comunicó quienes son los culpables detrás de todo esto. ¿Pueden
ayudarnos?.- Dijo.
Los gritos de asentimiento y de exclamaciones retumbaron en la habitación,
mientras alzaban sus cervezas, chocandolas entre si y bebiendo como bestias
sedientas. Anabella rio con todo aquello, y casi sin darse cuenta ya se sentía
cómoda con el grupo . En medio de todo aquel desorden, el teléfono de Ron
sonó en su bolsillo, de modo que salio hasta la habitación de al lado para
atender con mas silencio.
Jason y Anabella lo siguieron detrás. Al mirar su teléfono, Ron observó que es
la molesta, aunque no inesperada, llamada de Paul Perkins, su antiguo jefe de
policía.
-Habla Dickens.- Dijo.
-Siento lo que está pasando.- Atajó Perkins, casi con indiferencia.
-¿Y recién me lo dice?.- Preguntó.- Perkins, ¿desde cuando usted se preocupa
por sus agentes?, vaya al grano, por favor.
-Recuerdo que Alex siempre llevaba consigo una libreta de apuntes, un
cuaderno, para ser mas exactos, ¿verdad?. Y por alguna rara casualidad,
podría estar en su poder, Dickens. Ese cuaderno seria muy importante para
nosotros, podría darnos datos útiles que promuevan el avance de la
investigación.
-No se de que carajo me esta hablando.
-¿Seguro, Dickens?.- Preguntó.
-Perkins, le digo que no se donde carajo esta ese jodido cuaderno del que me
habla, ¿de acuerdo?. Ahora estoy en vacaciones, con mi novia, disfrutando de
unas merecidas palmeras.- Mintió Ron.
-Bien, lo encontraremos por nuestra cuenta.- Dijo Perkins.- Y... algo mas,
Dickens.
-Hable.
-Intente mantenerse alejado de todo esto, de Hanson y la investigación, o de
lo contrario aplicaré todo el rigor de la ley sobre su cabeza. ¿Entendió?, nada
de hacerse el justiciero, no quiero que obstruya nuestros medios.- Dijo
Perkins.
-Puede irse a la misma mierda, Perkins.- Respondió Ron, y colgó. Anabella lo
observó.
-¿Que sucedió?.
-Mi antiguo jefe de policía- Respondió Ron.
-Te pregunto por el cuaderno.
-Si, y no dudo ahora que él mismo sea uno de los traidores del FBI, si es que
hay alguno mas.
-¿Por que lo dices?.- Preguntó Jason.
-Me dijo que me mantuviera alejado de Hanson o me echaría la policía
encima. No hay duda que lo esta cubriendo.- Dijo.
-Bueno, siempre la misma mierda, si vas por los culpables te joderá la policía,
pero si los dejas ir, el homicidio de tu familia y de tus amigos quedara
deshonrado. Al demonio, sigamos con esto.- Aseguró Jason.-Comenzaremos
pronto, mañana mismo iremos con los chicos a averiguar datos sobre los
Volters y los Mustang naranja.
-Yo me ocuparé de Perkins.- Dijo Ron.- Si alguien pregunta, a todos los
efectos Annie y yo somos integrantes de la banda.
-Eso esta solucionado.- Dijo Jason.- Cuando quieran podrán vestirse
adecuadamente, compramos ropa adecuada con los chicos ni bien supimos
que ella vendría. Y por falta de habitaciones no sera problema.
Ron asintió con la cabeza mientras encendía un cigarrillo, y le ofreció a Jason,
el cual tomó uno y lo encendió también.
-Tenemos que hallar un modo de llegar a Perkins, y hacerlo hablar.- Dijo
Anabella.- Si Perkins habla, tenemos los datos que necesitamos de una buena
vez.
-Tienes razón- Dijo Ron.
-¿Que harás con el una vez que lo tengas?.- Preguntó Jason.
-Retenerlo, hasta que confiese. Hablará por las buenas o hablará por las
malas, pero lo hará.
-Si se resistiera, creo que tengo un truco para obligarlo a hablar. Tengo suero
de la verdad.- Dijo Jason.
Ron lo miró asombrado.
-¿De donde diablos sacaste eso?.
-Oh, vamos, no me vas a decir que ya te olvidaste como son las cosas aquí,
hermano. Si uno se lo propone, el que busca encuentra.- Dijo Jason,
guiñándole un ojo a Ron.
-Bueno, podría sernos bastante útil- Respondió Ron.- Nosotros vamos a
cambiarnos de ropa, y luego le daré un par de clases de tiro a Annie, las va a
necesitar en cualquier caso de apuro.
pieza contigua habían un montón de cajas con repuestos de motocicletas, y
un enorme ropero amurado a la pared donde la mayor parte de la banda
guardaba su ropa. Ron lo abrió y comenzó a buscar, de modo que no le fue
difícil encontrar la ropa de Anabella, ya que era lo único de mujer que había
allí. Le extendió un pantalón de cuero marrón, una camiseta de Motorhead
escotada levemente, y una chaqueta de cuero negro.
-Ponte eso, es lo único que pude encontrar.- Dijo el.
Ron, por su parte, se vistió con un jean negro, una camiseta con las mangas
cortadas y un Plymouth Fury estampado, bastante desgastado a esas alturas,
pero no le importó demasiado. Su emoción mas grande sobrevino al
encontrar su chaqueta de cuero con el logo de la banda en la espalda.
-Dios, hacia mucho tiempo que no me ponía esta chaqueta.- Dijo, con
añoranza, mirándola como la mira un padre a un hijo, llenándose de
nostalgia al ponérsela encima.
Luego que ambos se cambiaran, giraron para verse.
-El cuero te queda bien, la verdad.- Dijo Ron, observándola detenidamente.
-A ti también, nadie sospecharía que eras un policía- Rió ella.
-Ven, vamos a practicar un poco.
Ambos salieron entonces al patio trasero del taller, donde la banda guardaba
sus motocicletas. El patio era tremendamente espacioso, de modo que no
tenían problema en practicar, y asombrosamente para Anabella, observó que
a pesar de todo, el patio trasero era el lugar mas ordenado de todo aquel
establecimiento. Rápidamente, Ron preparó una mesa con varias latas y
objetos inútiles que encontró aleatoriamente, luego condujo a Anabella a una
distancia prudente, y extrajo su arma de reglamento. La cargó, le colocó el
seguro, y se la puso en las manos. Anabella, por su parte, sintió como se le
erizaba la piel al sopesar el frio y el peso del arma.
-Bien, -Dijo Ron.- esta es una Browning 9Mm, semi-automatica.- Le fue
señalando las partes a medida que se las nombraba.- Aquí tienes el resorte
recuperador con su espiga, este es el percutor, extractor, órgano de puntería,
palanca del fiador y cargador principal.
-Comprendo.- Dijo ella.
Ron se colocó por detrás de Anabella, sujetándole las manos para que apunte
correctamente. Sintió entonces la suavidad y tibieza de sus manos blancas y
delicadas, así como el perfume de su cabello pelirrojo, y por primera vez en
mucho tiempo pudo sentir cosas nuevas apoderándose de si. Anabella, por su
parte, se conmociono levemente con este gesto por parte de Ron. Tenia manos
grandes y tibias, pero mas suaves quizás que cualquier hombre que la haya
tocado jamas. Casi sin poder evitarlo, y mas fuerte e intenso de lo que ella
esperaba, una secreta humedad se apodero de su entrepierna.
-Quitale el seguro.- Le indicó Ron, señalandole con el indice. Ella le hizo
caso.- Pon tu indice en el gatillo solamente cuando vayas a disparar, en caso
de tener que moverte con el arma cargada sin asegurar, coloca el indice por
fuera del arco del gatillo, así no presionas por accidente.
-Bien, comprendo.- Dijo ella.
Ron le guió el indice hasta el gatillo.
-Apunta a una de las latas por medio de la mira, aquí.- Dijo el, señalando con
su indice. Luego colocó de nuevo su dedo sobre el dedo de Anabella en el
gatillo.- Solo cuando estés segura de tener tu blanco dispara.- Dijo el,
disparando rápidamente. Ella se sobresaltó bruscamente, las manos le
temblaban. Una de las latas salio despedida de un balazo.
-Oh, mierda, lo siento...- Dijo ella, lamentándose por el susto. El entonces le
sujetó las manos con firmeza para que no temblara mas,
luego le colocó el seguro al arma.
-Sin miedo, tu controlas el arma, recuerda siempre eso. Recuerda siempre
mantenerte firme debido al retroceso del disparo. Inténtalo de nuevo, esta vez
sin mi ayuda.- Dijo el, y se apartó de su espalda, para la decepción interior de
Anabella.
Ella entonces apuntó con la pistola, le retiró el seguro, y luego de un
momento disparó, esta vez mas decididamente. Una de las latas salio
despedida hacia atrás con un disparo de lado a lado. Ella sonrió.
-Perfecto, querida.- Rió el.- Vamos a descansar y comer algo, mañana sera
otro día.
-Comparto tu idea.- Dijo ella, con una sonrisa, rogando mentalmente que
aquel “querida”, se volviese a repetir.
disminuyendo hasta que el taller permaneció en silencio, interrumpido a
veces por el ronquido de alguno de los muchachos. Ron, por su parte, se
hallaba aun vestido, de pie frente la ventana que daba al patio trasero,
admirando las estrellas y el viento fresco de la noche en su cara, pensativo,
mientras fumaba lentamente uno de sus cigarrillos. Casi automáticamente,
caminó en silencio por el oscuro reciento hasta la habitación donde Anabella
se hallaba durmiendo plácidamente. Al llegar, se detuvo en la puerta, entreabriendola un poco, y observó. Luego entró, y la arropó
mejor con la sabana. Se sentía culpable por
haberla involucrado en todo aquello, sabia que no era mundo para una chica,
y temía por ella, pero ya estaba metida hasta el cuello, no había nada que
hacer mas que protegerla en la medida en que fuera posible. Deteniéndose
para observarla un momento mas, salió de la habitación tan suave como entro
a la misma.
En el pasillo, Jason le había dado captura a sus movimientos.
-Te pillé.- Le dijo, sorpresivamente. Ron emitió una exclamación de
sobresalto, y luego resopló, agarrándose el lado izquierdo del pecho.
-Puta madre, me vas a matar de un paro cardíaco, maldito hijo de puta.- Rió.
-Si no te mata la chica antes.- Dijo el.
Ron caminó de nuevo hasta la ventana donde antes se encontraba fumando,
arrojó la colilla del cigarrillo al suelo y le ofreció uno de su paquete a Jason, el
cual aceptó.
-No tienes ni puta idea de lo que estas diciendo.- Dijo.
-Seguro que si, ¿acaso no ves como se miran?.- Comentó Jason.
-Hermano, de verdad, no me interesa. Cada vez que la veo, recuerdo a mi
hermana, ella es delicada, es dulce y hermosa como mi Chelly. Solo me
inspira ternura.
-Maldito pervertido incestuoso.- Dijo Jason, conteniendo la risa.
-Púdrete, maricón de mierda.
-De verdad colega, hablando en serio, ve a dormir, necesitas descansar.- Dijo
Jason.
-Tienes razón- Dijo Ron, alejándose gradualmente en la oscuridad del recinto,
rumbo a su habitación.
Acá van mis notas:
* En el primer párrafo, decís que Stanford era una ciudad bella, soleada y alegre, y luego decís que es un campo de batalla donde los civiles son rehenes silenciosos (¡bien ahí!). No me suena bien, ¿era una ciudad bella, soleada y alegre, y se convirtió en un campo de batalla cuando llegaron las dos bandas?
* Me gustó el párrafo en el que Ron, Jason y Annie entran al taller. Lo describiste tal y como me lo acordaba del capítulo 1. Bien!
* -Perkins, le digo que no se donde carajo esta ese jodido cuaderno del que me
habla, ¿de acuerdo?. Ahora estoy en vacaciones, con mi novia, disfrutando de
unas merecidas palmeras.- Mintió Ron.
Se entiende que Ron mintió. Fuera aclaración
* Me reí cuando Ron le dice "puede irse a la misma mierda" :P
* "Casi sin poder evitarlo, y mas fuerte e intenso de lo que ella esperaba, una secreta humedad se apodero de su entrepierna". Hmm... me chocó un detalle tan sexual en el medio de todo un capítulo sin nada de sexo. Igual no digo que esté mal para nada! Si quisieras (y solo si quisieras) (y ya sé que no estás corrigiendo nada de esto, no importa) podrías poner "una secreta humedad se apodero de ella" y se entiende.
* Ella se sobresaltó bruscamente, las manos le temblaban.
Yo sacaría el bruscamente. Se entiende, y además me parece que no hay otra forma de sobresaltarse
¡Y nada más! ¡Mínimas notas, vos que pensabas que iban a ir creciendo!! Felicitaciones y ¡quiero más!
Beso
-- Diego
Me alegro que estes aca comentando y me alegro que cada vez sean menos observaciones. Tendré que tomar un Gin Tonic para festejar eso.
Un besote!
sobrado del día anterior, acompañadas con sus acostumbrados cigarrillos. La
mañana había amanecido lluviosa, pero no era impedimento para que Ron le
continuara enseñando a disparar a Anabella, en el patio trasero del taller. Casi
que no había dormido, ademas, pero por algún extraño motivo no se hallaba
cansado ni con sueño. Anabella, sin embargo, reparó en las enormes ojeras
que portaba.
Al terminar de desayunar, Ron, Anabella, Jason y Rod , su mano derecha, se
reunieron en taller principal para poder decidir cual seria su nuevo
movimiento.
-¿Que tienes planeado hacer ahora?.- Preguntó Rod.
-A decir verdad no tengo la mas mínima idea aun.- Dijo Ron, encendiendo un
cigarrillo, aspirando el humo lentamente. Luego lo soltó a medida que
hablaba en pequeñas bocanadas grises.- Aun nos falta mucho por saber,
tenemos que asegurarnos que Perkins es un traidor, y ademas tenemos que ir
tras la pista de los Mustang naranja y el nombre de Volters.
-Por lo ultimo podemos encargarnos nosotros, de eso no hay problema.- Dijo
Jason, señalando a Rod, el cual asintió con la cabeza en silencioso gesto de
aprobación.
-¿Cuando creen que puedan comenzar?.
-Esta misma noche, saldremos temprano en la madrugada para no ser vistos
por nadie, indagaremos en nuestros contactos del bajo mundo y volveremos
con noticias por la mañana.- Dijo Rod.
-Perfecto, yo mientras tanto continuaré enseñando a Anabella a disparar.
Ella lo golpeó levemente en un brazo.
-Calla tonto, que me dejas como una inútil- Le dijo por lo bajo, sonriendo
mientras le guiñaba un ojo a Jason, el cual sonrió por su parte al captar la
broma.
-Oh, nada de eso, seras una gran ayuda llegado el momento, veras que si.-
Dijo el, rodeándola con su brazo derecho y estrechándola contra si, en un
gesto familiar tal y como le hacia a su hermana en vida. Anabella por su
parte, aspiró con fuerza su olor, a loción para después de afeitar y tabaco.
Jason por su parte, simplemente quería romperle la cara, pero se limitaba a
tratarlo de tonto, al menos mentalmente, y mirar impasivo con una sonrisa de
poker de oreja a oreja.
-Bien, cuando salgamos quedaras tu a cargo del Steel Cat.- Le dijo Jason. Ron
asintió con la cabeza.- Hasta que nosotros no volvamos, no habrán llamadas,
ni saldrás a buscarnos. Uno nunca sabe que o quienes nos pueden estar
siguiendo los pasos.
-Esta bien, nada de idioteces entonces.- Dijo Ron.
-Nosotros por mientras iremos poniendo a punto las armas, e iremos
moviendo contactos para esta noche.
-De acuerdo.
Una vez que todos se separaron por su lado, Ron y Anabella salieron rumbo a
el patio trasero del taller. Antes de salir, ella se paró en el borde de la puerta.
-Oye, afuera esta lloviznando, ¿de verdad me harás salir?.- Dijo.
-Claro, las clases son las clases, querida.- Dijo el. Anabella sonrió, estaba
empezando a gustarle aquel término hacia ella.
-Pero tengo la regla, no puedo salir a mojarme.- Dijo, mintiendo.
-¿Y que pasará si te mojas?, ¿te harás violenta como los Gremlins?, ¿o solo
sangrarás mas de lo común?.- Rio el.- Te compraré una ración extra de
compresas.- Salió fuera y sonrió- Anda, ven. La lluvia no esta fría.
-¿Y que hay con los dolores abdominales?, ¿y los cambios de humor?.- Dijo ella.
-Te comprare aspirinas, y te dejare insultarme cuando quieras.- Respondió.
Anabella sonrió, y salió afuera. Tenia razón, la lluvia no estaba fría, solo
ligeramente fresca. Al primer contacto con el agua, todo lo que tenia de eréctil
su armonioso cuerpo se endureció al instante, pero como su camiseta aun no
estaba lo suficientemente mojada, fue casi imperceptible. Ron le dió su 9Mm
en las manos, y se aparto a un lado. Acomodó las latas, y se puso detrás de
ella.
-Bien, ya sabes lo básico sobre como usar y disparar el arma, pero ahora
quiero ver como lo haces bajo presión, ¿de acuerdo?.- Dijo Ron, mirando su
reloj de muñeca.- Tienes un minuto para derribar todas las latas, es tiempo de
sobra, así que no creo que tengas problemas. Si todo sale bien, iremos
bajando cada vez mas el tiempo a ver que tan rápido lo haces.
-De acuerdo, lo intentaré.- Dijo ella. Y acto seguido apuntó hacia adelante.
-Bien, comienzas en tres, dos, uno, ¡dispara!.- Exclamó.
Anabella comenzó a disparar, derribando latas, y errando algunos disparos
contra las latas mas pequeñas. Al finalizar el tiempo las había derribado
todas, pero había gastado casi dos cargadores. Ron le extendió un nuevo
cargador, y luego caminó rumbo a las latas para acomodarlas de nuevo.
-Bien, lo has hecho muy bien.- Dijo el.- Vamos a intentarlo de nuevo, esta vez
con cuarenta segundos, ¿de acuerdo?.
-Esta bien.- Dijo Anabella.
-Bien, comienzas en tres, dos, uno, ahora.- Ordenó, mientras controlaba el
tiempo.
Anabella comenzó a disparar, esta vez los fallos fueron menores y de nuevo
acertó con el tiempo, esta vez con cuatro segundos sobrantes.
-¡Bien, de verdad vas genial!.- Exclamó el. Ella sonrió, poniéndole el seguro al
arma. Luego la dejó en una mesa oxidada a un costado, y brincando como
una niña pequeña, se abalanzó sobre Ron en un apretado abrazo.
-¡Te agradezco que me enseñes!, esto de disparar me esta gustando.- Dijo ella.
Ron la estrechó contra si, y luego se separaron un poco, lo suficiente como
para que ella admirara su cabello negro azabache mojado, se mordiera un
labio y sonriera. El por su parte la tomó de los brazos.
-Estas helada, ¿no quieres entrar?, vas a coger un resfriado.- Dijo el.
-No, quiero quedarme aquí.- Respondió ella. No sabia con exactitud si había
estado planeando todo aquello, lo único que sabia era que su excitación se
disparaba cada vez que se encontraba cerca de Ron, haciéndola sorprenderse
de ella misma inclusive, jamas le había sucedido nada igual antes.
Anabella entonces posó una de sus manos en la nuca de Ron, y se acercó a su
boca entrecerrando los ojos. Ron entonces se petrifico, pero reaccionó al
instante justo, apartándola levemente de si. Ella entonces abrió los ojos.
-Espera, que haces.- Dijo el.
-¿Que?, intento besarte.- Respondió ella.
-Estas cometiendo un error, Annie. Las cosas no son así, tu...
-Pero no entiendes, Ronnie. ¿Acaso no ves lo que es evidente?, ambos
sentimos cosas por el otro, no entiendo tu negación. Sabes que te observo,
Jason mismo se da cuenta inclusive. Anoche viniste a mi habitación a
arroparme mientras me hacia la dormida, ¿y ahora me dices que estoy
cometiendo un error?.- Dijo ella, confundida.
Ron se sonrojó al verse en evidencia con lo de la noche anterior, y se maldijo
mentalmente, tenia el presentimiento de que haberla visitado por la noche no
había sido muy buena idea desde un principio.
-No entiendes de verdad, eres como mi hermana, no puedo verte de otra
manera. Eres hermosa, no lo voy a negar, pero hermosa como lo era mi
hermana, no quiero traspasar ese limite contigo.- Respondió el. Anabella
entonces explotó en cólera y frustración.
-¡Maldito idiota!.- Le insultó, al tiempo que comenzaba a llorar.- ¿Acaso estas
escuchando la grandisima imbecilidad que acabas de decir?, ¡tu hermana esta
muerta, Ron!, ¿entiendes lo que es eso?.- Le gritó en la cara.- ¡Para ya de vivir
en una nube, yo no soy ella!, ¡yo siento cosas por ti, me salvaste la maldita
vida y ahora me tratas como si te interesara, pero cuando quiero besarte me
rechazas diciendo que en mi ves a tu hermana!.
-¡Anabella, para ya de gritar!.- Exclamó el.- ¡Todo esto es mas difícil para mi
de lo que puedes imaginarte!, ¡simplemente temo por tu seguridad, te protejo
como no pude proteger a mi hermana, no confundas las cosas haciéndomelo
todo aun mas complicado!.
-¡Pero no me interesa que me protejas como a tu hermana, me interesa que
me protejas como a tu maldita mujer!.- Le gritó.- ¿Es difícil para ti estar a
cargo de una mujer débil que ni siquiera sabe atinarle a una puta lata y que
encima se enamora de ti?, ¡pues bien, todavía estas a tiempo de pegarme una
patada en el culo y enviarme de nuevo a mi casa, si así lo quieres!, ¡ve y
continua esto tu solo junto con tu pandilla de indígenas drogadictos y
alcohólicos, porque no quiero ser la niña cargosa para ti!.
-Anabella, yo nunca dije tal cosa...
-¡Me importa un comino lo que pienses o lo que digas, por mi puedes irte al
demonio, imbécil de mierda!- Le gritó ella, acto seguido se dió media vuelta y
volvió hasta el interior del taller en un mar de lagrimas e improperios. Ron
permaneció de pie en medio de la lluvia, observando todo aquello con ojos
asombrados, como aquel individuo que de golpe se lo despierta de una siesta
gritándole “¡Eh, cuidado la serpiente!”.
-Demonios, creo que de verdad se convertía en Gremlin con la lluvia.-
Murmuró para si, mientras volvía hacia adentro con un cigarrillo entre sus
dedos.
evitaba hablarle a Anabella, pero no por estar ofendido, sino mas bien como
método de prevención ante cualquier bombardeo. Ella por su parte, se
limitaba a mirarlo de manera fulminante cuando lo pillaba mirándola. Jason,
que había presenciado la pelea aquella mañana desde la ventana principal del
cuarto de armas, se hacia el desentendido, aunque mas sobre la tarde y
aprovechando un momento donde todos descansaban mirando televisión, le
hizo un gesto con la mano a Ron para que lo siguiera hasta el recinto donde
guardaban las motocicletas. Al llegar, comenzaron a hablar por lo bajo.
-Se lo que paso esta mañana entre ustedes dos.- Dijo Jason. Ron encendió un
cigarrillo, le ofreció el paquete a Jason el cual hizo lo suyo, y luego de
encenderlo, contestó.
-¿Alguien te contó?.
-Que va, los observé desde la ventana del taller.- Dijo Jason.
-¿Nos espiabas?.- Preguntó Ron, con una sonrisa picaresca.
-Era imposible no hacerlo con los gritos de esa chica, por un momento creí
que se había disparado en un pie, maldición.
-No, por suerte no fue así, solo quiere asesinarme pero por lo demás no hay
drama.- Dijo Ron, pésimamente.
-No es para menos, yo en su lugar te habría disparado en un pie.
Ron lo miró como diciéndole mentalmente si estaba de guasa.
-Ya pero hablando en serio, ¿de verdad le rechazaste el puto beso?.- Preguntó
Jason.
-No podía hacer otra cosa, es hermosa, si, no te lo voy a negar. Pero no puedo
verla de otra manera, al menos no por ahora.- Dijo Ron. Inmediatamente
después se frotó la nuca con los dedos y dió una pitada a su cigarrillo.-
Maldición, ni yo mismo se que mierda quiero exactamente.
Jason le dió una palmada en el brazo.
-Trata de arreglar las cosas con ella, lo demás corre por tu cuenta, casanova.-
Dijo, y se retiró a su habitación.
Esa noche, Anabella no pronuncio palabra alguna con Ron. El tampoco se
limitaba a hablarle mucho, mas que nada por pena de no herirla mas. Ella sin
embargo, se mostró amable con el resto del grupo, preparándole una
deliciosa sopa con verduras y carne, una comida de olla que todos
agradecieron con elogios y admiraciones, ya que no comían otra cosa que no
fuera pizza, o papas fritas con cerveza a menudo caliente. El mas animado de
todos era Rod Gumb, no por las catorce cervezas que se había tomado en el
correr del día, ya que era un tipo duro de curtir por mucha bebida que
tomara, sino por la comida en particular, que le hacia recordar a su infancia
en casa de la abuela Mary, como el nombraba, y debido a esto no paró de
adular las habilidades culinarias de Anabella.
Finalmente, luego de la cena llego la hora de dormir. Todos se marcharon
aletargadamente y con barrigas llenas a sus respectivas habitaciones, Jason y
Rod por su parte preparaban sus armas y las motocicletas para una larga
madrugada de investigación. Anabella les había preparado un termo de café
caliente a cada uno, antes de marcharse a dormir. Jason dió las ultimas
indicaciones a Ron, y luego de despedirse, Ron cerró tras de sus colegas la
estruendosa cortina de metal del taller.
Tras encontrarse a oscuras y en silencio, encendió un cigarrillo, y se cuestionó
mentalmente como haría para disculparse con Anabella, que le diría
exactamente. Harto ya, decidió marchar a su habitación sin mas preámbulos
ni demoras. Al llegar a su puerta, llamó con los nudillos levemente.
-¿Quien llama?.- Preguntó Anabella desde adentro.
-Soy Ron, ¿puedo pasar?.- Preguntó el. Un silencio que le pareció
interminable se hizo escuchar, y Ron por un momento temió que lo fuera a
dejar tirado en el pasillo sin escucharlo siquiera. Finalmente el sonido de la
cerradura se escucho y la puerta se abrió. Anabella estaba en sujetador, pero
con el pantalón de cuero aun puesto. Sus firmes y medianos pechos
atropellaron la vista de Ron salvajemente.
-No mires lo que no vas a comprar, hermanito.- Dijo Anabella, pronunciando
la ultima palabra con exagerado énfasis irónico.- Y tira ese cigarrillo de
mierda, en mi habitación no quiero que fumes, luego apestas todo mas de lo
que ya esta.
Bajo otras circunstancias la hubiera mandado a la misma mierda, pero como
quería reparar las cosas, decidió acceder sin mas demoras, arrojando el
cigarrillo al suelo y pisándolo con la punta de su zapatilla. Hecho esto,
Anabella se apartó de la puerta, para que entrara, y cerró la puerta tras de si.
-¿Que quieres?.- Preguntó.
-Para ya de castigarme,- Suplicó Ron.- es verdad, la he cagado. Lamento lo
que hice y lo que dije, en verdad.
-Ya, esta bien. No hay drama.- Dijo ella.
-Pero aun me continuas hablando como la mierda.
-Ronnie mira, trataré de ser lo mas sincera contigo.- Dijo ella, sentándose al
borde de la cama.- Me gustaste desde que comenzaste a visitarme en el
hospital, cuando me contabas las tragedias que te habían sucedido yo sentía
tu dolor como si fuera mio, ¿vas entendiendo?. Adoraba como me cuidabas,
porque eras frio y calculador, pero tierno y considerado a la vez, por muy
renegado que fueras. Eso era sexy, era cautivador, era simplemente hermoso.
Y de un segundo al otro todo eso se fue a la mierda, y ahora soy tan solo una
Ripper mas, y una especie de reemplazo de tu hermana para ti o vaya a saber
que carajos. Estoy rodeada de tipos que beben, fuman y se bañan cada tres o
cuatro días, y yo no quiero una vida con ellos, la quiero contigo, pero no es
así. Estamos en sintonias distintas, tu obsesionado con atrapar al hijo de puta
que te arruinó la vida, y yo aquí a punto de generar un pene en lugar de un
clítoris y ser un maldito Ripper mas. ¿Y sabes algo mas?, eso me cansa, y me
frustra a la vez. Deja que mi tiempo pase, permite que me calme, dame unos
días para asumir todo esto y seré la misma estúpida hermanita como al
principio, pero simplemente déjame en paz.
Ron la miró estupefacto. Sintió su profunda tristeza y resignación, y palpó
dentro de si todo lo que por el corazón de Anabella pasaba día a día, y era
espantoso y conmovedor a la vez.
-Annie, no quiero eso para ti. Yo te quiero, y tu sabes que es verdad.- Dijo,
abriendo los brazos para abrazarla. Ella se retiró hacia atrás, poniéndole las
manos en el pecho. Se puso de pie, caminó hasta la puerta y la abrió.
-Ronnie, ya has dicho suficiente por hoy, agradezco que hayas venido, en
verdad. Ahora simplemente quiero que te largues a dormir.- Le respondió.
Ron se puso de pie y se marcho sin decir nada, tan solo con la mirada baja,
sintiéndose pésimamente mal. Anabella se mostraba dura y decidida, pero
luchaba internamente no largarse a llorar y pedirle que se quedara en su
habitación esa noche, porque aunque sabia que la actitud de Ron había sido
mala, verlo tan culpable y arrepentido la llenaba de ternura.
Cerró la puerta tras de si cuando Ron cruzó el umbral hacia el pasillo. Y
ninguno pudo dormir aquella noche.
el pequeño living del taller. El desayuno transcurría generalmente en silencio,
interrumpido de a ratos por las voces de alguno de los muchachos, o algún
eructo bastante común entre ellos. Ron por su parte, esperaba con ansias la
llegada de Jason y de Rod de su investigación particular, pero mas aun
esperaba con ansias el momento en que Anabella dejara de estar ofendida con
el. De tanto en tanto la miraba, pero ella no le dirigía palabra alguna mas que
por algún caso de necesidad.
Finalmente, el sonido inconfundible de las Harleys de los muchachos se
escucho en la calle, de modo que Ron fue el primero en levantarse de la mesa
para abrir la cortina de metal del taller. Ambos entraron, y mientras apagaban
las motocicletas, Ron cerró tras de si. Luego todos se reunieron en el living
donde el resto continuaba desayunando.
-Buenos días chicos.- Saludó Jason, y todos le respondieron a su vez.
-¿Tienes algo nuevo para nosotros?.
-Si. Como sospechaba, los Volters son una pandilla a la que nosotros le
vendimos armas hace ya un buen tiempo. Vi los Mustang naranja
estacionados frente a un ruinoso apartamento que al parecer es su refugio, en
la zona norte de nueva Orleans, a quince kilómetros de aquí. Había también
otro coche distinto a los demás- Informó Jason. Ron por su parte, prestó
atención a este último dato en particular.
-¿Que tan distinto era?.
-Era negro, con vidrios polarizados.
-¿Marca?.
-Citroen.- Respondió Rod.
-Es el coche de Perkins.- Dijo Ron, levantándose de la mesa.- Vayamos tras el.
-Nosotros iremos contigo.- Dijo uno de los muchachos.
-¿Estas seguro que podremos hacerlo?.- Preguntó Jason, prudentemente.
-No tenemos otra chance, es lo mas cerca que tenemos a Perkins ahora y
puede sernos una fuente útil de información, hay que partir ahora mismo.-
Respondió Ron.
-Necesitaremos armas. Vengan.- Dijo Jason, caminando hacia la habitación
donde Ron y Anabella se habían cambiado de ropa ni bien llegar al taller. Los
demás le siguieron.
Al llegar, Jason abrió una caja de entre tantas que aparentemente tenían
repuestos de motocicletas, extrajo una ametralladora de mano y varios
cartuchos.
-Ciento veinte balas por minuto, cartucho doble de doscientas cuarenta balas.
Pequeña, pero potente si se dispara en ráfaga. Usaremos esta, hay suficientes
para todos en las demás cajas.- Dijo, dándole el arma a Ron, junto con los
cartuchos. Ron la cargó, y poniéndole el seguro, apuntó, antes de guardársela
y dejar su pistola a mano. Jason, mientras tanto, comenzó a repartir armas a
todos los miembros de la banda que los acompañarían. Al turno de Anabella,
Ron negó con la cabeza.
-Ella no ira, Jason.- Dijo. Anabella lo miró sorprendida.
-¿Por que no?.
-Porque seria muy peligroso, y ademas no olvides que aun tienes los puntos
en la pierna.
-Eso no es problema alguno. Los puntos deben estar listos para sacar y
mientras los chicos ponen a punto las motocicletas yo puedo sacárselos.- Dijo
Jason. Anabella por su parte, le dedicó una sonrisa triunfal a Ron.
-¿Lo ves?.- Le dijo.- Gracias Jason.
Ron resopló.
-Maldición, Jason. Gracias por la ayuda.
-Relájate colega, estará bien.
-Por tu bien espero que así sea.- Respondió Ron, y salió fuera, a cargar su
arma a las valijas laterales de su motocicleta.
-Bien, bájate el pantalón hasta la rodilla, y siéntate en esa mesa. Esto no va a
dolerte en lo mas mínimo- Dijo Jason.
Con cierta timidez, Anabella hizo lo que Jason le indicaba. Se lamentaba
mentalmente de haberse puesto unas bragas demasiado pequeñas, pero se
alegro al ver que Jason la trataba con naturalidad y no había reparado en
aquello, de modo que se olvidó de sus prejuicios femeninos. Jason estaba
concentrado buscando unas tijeras y unas pinzas pequeñas, hecho esto,
observó la pantorrilla de Anabella.
-Si, ya están para quitar, Ronnie.- Dijo Jason al verlo entrar de nuevo a la
habitación, para alivio de Anabella.
-Que sea rápido, debemos irnos.- Dijo Ron.
-Abre un poco las piernas, por favor. Tengo que ver bien donde trabajo.- Le
dijo Jason, y Anabella separó un poco sus piernas.- Bien, perfecto, ahora no te
muevas.
Jason comenzó a cortar delicadamente los hilos negros, y a extraerlos
suavemente con la pinza, uno a uno, con una habilidad desconocida y
asombrosa para Anabella, mas un viniendo de aquel cavernicola, tal como
pensaba ella. Luego de unos minutos, al terminar con la extracción, frotó un
algodón con alcohol quirúrgico, para desinfectar por si acaso, en la cicatriz de
su pierna.
-Bien, ¿ves que no era tan difícil?, puedes vestirte.- Dijo.
Anabella se bajó de la mesa y se subió nuevamente el pantalón.
-Vamonos.- Dijo Ron.
Los tres salieron fuera, donde el grupo los esperaba ya montados a sus
motocicletas. Jason cerró tras de si la cortina de metal mientras que Anabella
subía al Camaro, y Ron a su Muscle. Al terminar, Jason subió a su Harley
clásica. Ron encendió un cigarrillo, y miró a Jason.
-¡Te sigo!.- Exclamó, sobre el ruido de los motores.
La banda comenzó a avanzar, desde la ventanilla del conductor del Camaro,
Anabella miró a Ron.
-Estoy nerviosa.- Dijo.
-Tranquila, saldrá bien.- Dijo Ron, tomando de su mano que estaba apoyada
en el marco de la ventanilla, y se alegró mentalmente de que ella estuviera
ablandándose con el.
Las choppers de los Rippers comenzaron a avanzar, con Jason a la cabeza.
Ron se situó a su lado, y Anabella iba detrás, a lo ultimo, ya que el coche era
mas lento y menos maniobrable en comparación con los demás vehículos.
Pocas calles después, dos coches patrulla aparecieron por una calle
secundaria, y al verlos, comenzaron a seguirlos. Ron se acercó con su
motocicleta a la de Jason, alineando su velocidad, y le gritó por encima del
ruido.
-¡Te siguieron, imbécil!- Le espetó.
-¡Te juro que nadie me siguió, quizá Perkins me vió y solicitó refuerzos por si
acaso, pero no creo que pase mas allá de eso!.- Respondió- ¡Nosotros nos
separaremos para perderles!, ¡te veré en la autopista!.
-¡De acuerdo!.- Respondió.
Jason se alejo de el, acelerando rápidamente, y con un gesto de su mano en
alto, les indico al resto de la banda que se separaran. Varias patrullas se
unieron a la persecución, haciendo una totalidad de diez coches. Anabella,
detrás de Rod, supo que algo no iba bien, y apretando las manos contra el
volante, agudizó la vista en la carretera, sintiendo como sus manos
hormigueaban de los nervios.
Ron aminoró hasta situarse a un lado del coche.
-¿Que sucede?.- Preguntó Anabella. Ron escupió su cigarrillo a un costado.
-¡Son del FBI, los Rippers no les importan en lo mas mínimo, me quieren a
mi!.- Respondió con una exclamación- ¡Sujetate y dispersate, esto se va a
poner un poco movido!.
Anabella se sujeto el cinturón un poco mas, y se aferró del volante,
acelerando gradualmente a 110 km/h. Ron por su parte la rebasó a una
velocidad mucho mas considerable, mientras extraía su pistola de la cintura
con su mano izquierda, comprobando rápidamente si estaba lista para
cualquier emergencia.
Una patrulla entonces aceleró hasta situarse a pocos metros del Camaro,
varios disparos sonaron desde atrás, rompiéndole el parabrisas trasero.
Anabella gritó, agachándose torpemente. Dos patrullas mas se unieron a los
disparos. Ella entonces intentó zigzaguear con el coche, intentando de alguna
manera evitar los impactos.
Ron comprendió entonces que los oficiales no sabían que Anabella estaba al
volante en lugar de el, de modo que un frio medular le recorrió la espina,
mientras aminoraba la marcha, colándose por detrás de una Fiat familiar,
intentando a su vez retroceder hasta la posición de Anabella. Tenia que
sacarla de aquel embrollo, solo el conocía las tácticas policiales para bloquear
y detener vehículos, y no tardarían en encerrarla y acabar con ella.
laterales de la misma, después de varios chocones, para comenzar a
encerrarla. Ron entonces aceleró bruscamente, situándose al lado de la
ventanilla del conductor de una de las patrullas, y con su mano izquierda,
disparó hacia la cabeza del conductor, haciendo que el oficial cayera sobre el
volante. El coche comenzó entonces a zigzaguear sin control hasta que se
estrelló violentamente en la valla de cemento de la carretera. Una de las
patrullas que venia detrás de la abatida, comunicó por radio que el objetivo
no estaba en el Camaro, sino en una Vrod Muscle. Las restantes patrullas
entonces se apartaron de Anabella y comenzaron a situarse detrás de Ron.
Anabella lo observó, con temor, y el aprovechó este segundo de atención para
gritarle una sola palabra.
-¡Corre!.- Le exclamó, y acto seguido, bajo la aterradora mirada de Anabella, se alejo de ella llevándose las patrullas detrás de si.
Ron observó por su retrovisor izquierdo, que tres patrullas mas se acercaban,
de modo que dió otro giro brusco, para cambiar de senda a contramano,
acelerando a 160 km/h. Anabella, por su parte, intentaba mantenerse a raya
pero a la vez lo mas cerca posible, por cualquier caso de necesidad, aunque solo se dedicaba a rogar mentalmente que no se matara conduciendo de aquella manera.
Las tres patrullas prosiguieron su persecución implacable contra Ron, y
cuando una de ellas se acercó a su costado izquierdo, Ron disparó hacia una
de las llantas, haciéndole perder el control. Una camioneta 4X4 se acercaba de
frente, pero la patrulla no pudo esquivarla, y el impacto frontal fue
inminente, elevándose en el aire y dando varias vueltas, cayendo al
pavimento sobre su propio techo. Anabella observó todo esto desde mucho
mas atrás, y emitió alaridos de alegría por aquel movimiento de Ron.
Aun quedaban dos, y Ron no tenia idea de como sacárselas de encima.
Repentinamente, la motocicleta de Jason asomó detrás de las patrullas, junto
con Rod y Tommy, un integrante mas de la banda que siguiendo a Ron,
consiguió alertar a los demás de su situación. Extrajeron sus ametralladoras y
dispararon al unisono contra las patrullas, dejándolas fuera de persecución.
Unas cinco camionetas mas se unieron esta vez, dos rumbo a Anabella y tres
mas hacia el grupo de Ron. Jason disparó hacia atrás, perforándole el
parabrisas a una de ellas, donde el conductor, impactado por varios balazos,
se dió de lleno contra uno de sus compañeros. Rod frenó violentamente, y
dado el impulso de la camioneta restante, solo pudo seguir de largo hacia Jason.
Fue entonces cuando Rod aceleró rápidamente, disparando su ametralladora
contra las llantas y el parabrisas trasero de la misma, dejándola inutilizada
con rapidez.
Anabella, por su parte, estaba en problemas. Una de las camionetas se había
situado a su derecha, y la otra le daba violentos golpes con su parachoques en
la cola del Camaro, haciéndola perder el control cada vez mas. Ron observó
todo aquello, y haciéndole una seña a los demás, frenó bruscamente y
cambiando nuevamente de senda, comenzó a avanzar hacia la posición de
Anabella, mientras las bocinas de los conductores que veían todo aquello
resonaban sin cesar, anonadados por toda aquella loca persecución
rocambolesca.
Ron no logró llegar a tiempo. La camioneta que estaba situada detrás de
Anabella, comenzó a desviarla con su trompa, tocándole el lateral del Camaro
y volanteando a su lado contrario. Ella hizo todo el esfuerzo posible por
mantener el coche derecho, pero terminó impactando contra un coche
utilitario, volcando y derrapando con gran cantidad de chispas unos
cincuenta metros hasta detenerse sobre si mismo, con las ruedas hacia arriba.
Las camionetas frenaron, y de su interior descendieron tres oficiales.
-¡No!.- Gritó Ron, abriendo fuego contra ellos. Uno cayó muerto, pero los
otros dos se cubrieron detrás del Camaro siniestrado, de modo que Ron no se
atrevió a disparar por temor a herir a Anabella. Varios disparos rezumaron
desde el coche, y Ron, zigzagueando para evitar los impactos, logró detenerse
a una distancia prudente, bajando de la moto junto con Jason detrás.
Comenzó a correr hacia la dirección del Camaro volcado, mientras que uno
de los oficiales se asomó de su escondite para dispararle, pero Jason fue mas
rápido y de dos certeros disparos lo hizo caer hacia atrás. El tercer oficial
emitió unos disparos, sin acertar a nada en concreto. Ron y Jason lo rodearon
entonces y le dispararon, matándolo rápidamente. Luego de esto, Ron se
arrojó al lado del coche para ayudar a Anabella.
-¡Annie, toma mi mano, rápido!.- Le dijo.
Ella se desprendió el cinturón torpemente, aturdida por el impacto, y cayó de
bruces sobre el techo del coche volcado. Entonces tomó la mano que Ron le
ofrecía, y se arrastró fuera del coche. Tenia un corte en la frente, y le sangraba
la nariz. Ambos se irguieron, y Ron la abrazó contra si, ella estaba temblando.
-Cielo santo, ¿te encuentras bien?.- Le preguntó.-¿Te has hecho mucho daño?.
-No, creo que solo me golpeé contra el volante, pero nada de gravedad.-
Respondió ella, aferrándose a su ancha espalda.
-¿Crees que puedes caminar?.
-Segura, estoy bien, solo tengo un susto de muerte.
-Me alegro que solo sea eso, creí haberte perdido.- Dijo Ron, acariciándole su
cabello.
-Vamos, los chicos no están lejos de aquí.- Dijo Jason.
Ron entonces avanzó hacia su motocicleta, rodeando a Anabella por los
hombros con su brazo derecho. Jason subió a su motocicleta, y Ron subió a la
suya con ella detrás. Finalmente, reanudaron la marcha hasta reunirse con el
resto del grupo. Jason los guio el resto del viaje, hasta llegar a destino.
Aun seguían allí los Mustang, y el coche de Perkins el cual Ron reconoció casi
al instante. Todos estacionaron enfrente al recinto, y luego de preparar sus
armas, comenzaron a avanzar hacia el edificio rápidamente.
del recinto se escuchaban voces, y entre ellas la de Perkins, intentando
convencer al resto de los pandilleros de ir tras Ron y su grupo.
Con cuidado, entraron a una espaciosa sala donde habían varios cargamentos
de droga, y allí también estaba Perkins, enfundado en su clásico sobretodo
oscuro, con el resto de la pandilla. Ron entonces asomó de su escondite con el
resto de la banda, y Anabella detrás de el, resguardada. Apuntó a Perkins
directamente con rabia notoria.
-Llego el cartero, Perkins.- Dijo.
Todos se dieron vuelta para verle. La cara de sorpresa de Perkins fue
inminente, pero luego comenzó a sonreír gradualmente.
-¡Dickens!.- Rió, y aplaudió un par de veces.- Y nosotros que pensábamos
buscarte por cielo y tierra, ¡y mira!, tu sólito te vienes a nosotros.- Su rostro
cesó de reír y se endureció repentinamente.- Matenlos a todos.- Ordenó.
Los Volters comenzaron a dispararles, y Ron, junto con los demás, se
cubrieron detrás de las cajas de droga.
-¡Ocúpense de los Volters, yo iré detrás de Perkins!.- Exclamó. Luego miro a
Jason, a su lado.-Cuida de Anabella, por favor.
-¡De acuerdo!.- Asintió el, disparando una ráfaga de balas por encima de una
caja, donde estaba cubierto.
Ron salio detrás del cargamento de droga, corriendo hacia Perkins,
disparando a la vez para autocubrirse del incesante fuego cruzado. Era de
esperarse que una finca así tuviera una puerta trasera, y lógicamente Perkins
buscaría escapar por allí, de modo que le ganaría de mano a cualquier precio.
Un integrante de los Volters se interpuso en su camino, pero Ron lo baleó
rápidamente. El pandillero cayó al suelo con un grito y varios impactos de
bala en su pecho manchado de sangre.
Ron continuó corriendo implacable, entre unas cajas, y vió a Perkins
corriendo hacia la puerta de servicio trasera, tal como se lo había supuesto. Se
detuvo entonces y le apuntó directamente a los tobillos. Dió unos disparos, y
Perkins cayó al suelo herido, con un quejido agudo. En el momento en que
bajaba el arma para ir tras Perkins, tres integrantes de la pandilla asomaron
rápidamente entre los cargamentos de droga, armados con un machete, un
grueso mazo y un bate de béisbol respectivamente. El del bate pillo
sorprendido a Ron, y le golpeó el arma, atacándolo por sorpresa y
desarmandolo. Ron miró rápidamente a su alrededor y tomó una barra de
hierro que había cerca de si, para su suerte.
El tipo del mazo atacó a Ron, pero este esquivó el golpe rápidamente y
golpeó las piernas del tipo con la barra de hierro. El pandillero se quejó
sonoramente y cayó al suelo, el del bate lo atacó nuevamente, pero Ron lo
esquivó de igual manera golpeándolo con la barra en el rostro, haciéndole
saltar un gran numero de piezas dentales. El tipo soltó el bate con un grito,
tomándose la mandíbula sangrante con las dos manos. El del machete le
atacó, pero aunque Ron se retiró hacia atrás cuanto pudo, un trozo de su
chaqueta se hizo un jirón sangrante. Lo atacó de nuevo, pero Ron interpuso la
barra de hierro en el trayecto de la hoja, partiendola en dos. El pandillero
entonces soltó el mango del mismo, y golpeó rápidamente a Ron con los
puños. Retrocedió aturdido, y sin darse cuenta soltó la barra de hierro. Un
nuevo puñetazo asomó, pero Ron interpuso el brazo izquierdo y con su mano
derecha devolvió el puñetazo contundentemente.
Anabella, que se hallaba escondida detrás de una caja de droga, observó hacia
la posición donde se encontraba Ron, viendo que estaba en un problema
importante. Saltó de su escondite, y comenzó a correr hacia ellos.
-¡Ronnie, al suelo!.- Le gritó. Y por su parte, al verla correr hacia el con la
ametralladora, ni lento ni perezoso se arrojó de bruces al suelo. Anabella
vació el cargador entero en el cuerpo del pandillero que atacaba a Ron,
sacudiéndolo violentamente, hasta que cayó al suelo prácticamente hecho un
colador humano. Luego ayudó a Ron a levantarse.
-¿Estas bien?.- Le preguntó.
-Eso creo.- Respondió el, limpiándose la sangre de su ceja partida.- Te debo
una grande.
-Estamos a mano.- Dijo ella.
Ron entonces tomó la barra de hierro del suelo, y comenzó a avanzar hacia
Perkins, que se arrastraba hacia la puerta dejando un rastro de sangre tras de
si. Al llegar a el, Perkins levantó la cabeza y los observó.
-¡Maldito infeliz!, ¡esto es mas de lo que puedes hacer, nuestras fuerzas son
superiores, caerás igual que cayeron los demás!.- Exclamó.
Perkins estiró una mano trémula hacia el picaporte de la puerta de servicio,
pero Ron golpeó con su barra de hierro la mano de Perkins, quebrandole la
muñeca. Perkins dejó caer la mano, con un quejido de dolor.
-Tu vienes con nosotros, desgraciado de mierda.- Dijo Ron, descargandole
una patada en el rostro, haciéndolo caer inconsciente a un costado. Luego
miro a Jason, que se había acercado al grupo.- Ayúdame a cargarlo.- Le pidió,
tomando el cuerpo de Perkins de un brazo.
De un brazo cada uno, Ron y Jason cargaron a Perkins, arrastrándolo, y
avanzaron hasta la puerta principal donde estaba el resto de la banda. Al
pasar por al lado de Rod, les dijo:
-Vamonos de aquí, esto no tardara en llenarse de mas mierdas policiales.
Todos se retiraron hacia afuera, y comenzaron a avanzar hacia los vehículos
de cada uno. Jason transportaría a Perkins en su motocicleta. Ron iría con
Anabella detrás.
Sin saberlo, Hanson se hallaba dentro del auto de Perkins, impasible,
mirando aquella escena, fumando un habano plácidamente. Ron y los demás,
al pasar por al lado del coche, no habrían podido verlo por los cristales
polarizados. Hanson observó a Perkins, y negó con la cabeza lentamente.
-Siempre supe que eras un inútil, Paul.- Comentó para si, y luego observó a
Anabella, tomada de la mano con Ron. Dió una pitada a su habano, y sonrió
complacido. -Pero por otro lado, la mano derecha de Dios se apoya sobre mi
hombro, si señor. Ya tengo tu talón de Aquiles, idiota.
Sacó su teléfono y le tomó una foto al perfil de Anabella, mientras pasaba.
Luego observó como subían a Perkins a la motocicleta de Jason, y luego como
todos se marchaban. Dió otra lenta pitada a su habano.
-Tonto, no tienes idea del daño que aun puedo hacerte.- Rio.
* Me chocó un poco en "Anabella reparó en las enormes ojeras que portaba". Me parece muy tuyo poner esas palabras y expresiones, pero esta fue too much.
* "Dijo el, rodeándola con su brazo derecho y estrechándola contra si, en un
gesto familiar tal y como le hacia a su hermana en vida. Anabella por su
parte, aspiró con fuerza su olor, a loción para después de afeitar y tabaco.
Jason por su parte, simplemente quería romperle la cara". ¡Mortal! ¡Me reí solo con esa última frase!
* Me gustó mucho la parte en que Ron y Annie salen a practicar tiro. Primero toda la parte en la que Ron le responde que cualquier cosa le compra aspirinas y deja que lo insulte un poco, que me hizo pensar que se llevan bien al punto de poder pelearse en chiste un poco. Luego, me gustó mucho más cuando escribís "al primer contacto con el agua, todo lo que tenia de eréctil su armonioso cuerpo se endureció al instante" que la vez anterior cuando habías puesto más explícitamente que Annie se había excitado.
Estuve pensando (y aprendiendo!) este tema. ¿Porqué me chocó la vez anterior, y esta que es más subrepticio no? No sé qué opinarás vos, pero me da la sensación de que suena mejor si dejás lo explícito para cuando tenés una escena entera explícita, o para cuando el tema central es el sexo, y después para todo lo otro es mejor escribirlo más tranqui. Ojo! no digo que no haya que describir escenas eróticas! Dale duro, con los detalles que quieras, o no, pero me parece mejor que esté con todas las palabras solo en ese momento.
* "Anabella comenzó a disparar, derribando latas, y errando algunos disparos contra las latas mas pequeñas. Al finalizar el tiempo las había derribado todas, pero había gastado casi dos cargadores. Ron le extendió un nuevo cargador, y luego caminó rumbo a las latas para acomodarlas de nuevo" latas-latas, cargadores-cargador.
* Otra vez me hiciste reír con lo de los Gremlins
* "-No, por suerte no fue así, solo quiere asesinarme pero por lo demás no hay
drama.- Dijo Ron, pésimamente" ¿Pésimamente? ¿Pesimistamente? (horrible) Talvez, Dijo Ron, pesimista. O no
* ¿Me parece o Annie siempre termina cocinándole a Ron? :P
Besos!
-- Diego.
Si, Anabella siempre termina cocinandole tanto a Ron como al grupo en general, tengamos en cuenta que todos son hombres, y como la mayoria de los hombres no saben cocinar un carajo. Ademas, es algo que se deja entrever durante toda la novela, en las partes donde se hace mencion a los desayunos de la banda, o cosas asi. No se si lo habras notado, se puede deducir esa "inutilidad" que todos tienen en una cocina
No se si vas a seguir comentando algo mas con respecto a la novela, pero ya va a venir mañana el proximo capitulo, no te preocupes.
Si querés una opinión de todo hasta ahora, ahora que lo estoy pensando, nunca me costó leerla. Nunca dije "ugh, qué aburrido", nunca me perdí. Me imagino a los personajes... todo feliz
Algo que me quedó en el tintero es que me los confundo a Rod y a Ron. Hay un párrafo, en el que se van a dormir, y tuve que leerlo un par de veces para darme una idea de dónde estaba cada uno.
Vi que posteaste el 12. Mañana, impresión, café, lectura y post a la tarde.
Beso
-- Diego.
Jajajaj, no esta en mis planes dejar de postearla, al menos no hasta donde tenga internet, asi que vos tranquilo
Es estimulante para mi saber que seguis enganchado con la trama, eso es fundamental
Me alegro que no te cueste leerla, algunas personas cercanas a mi, que han tenido el placer, o la desgracia, de leer algunos de mis trabajos, siempre me dicen lo mismo, que no les cuesta en absoluto imaginarse detalladamente cada personaje, su personalidad y sus acciones. Ademas justamente por eso las hago relativamente cortas, porque no quiero cargosear la mente del lector con algo extenso y pesado.
Besotes, que duermas lindo y que pases bien, yo me voy a ir a descansar que mañana tengo que laburar temprano
Como siempre, asegurá tu ventana, uno nunca sabe :rolleyes::rolleyes::D
* "Jason comenzó a cortar delicadamente los hilos negros, y a extraerlos
suavemente con la pinza, uno a uno, con una habilidad desconocida y
asombrosa para Anabella, mas un viniendo de aquel cavernicola, tal como
pensaba ella." Tenés ese "un" de más, creo. O te falta una "a" y un acento para hacer "aún".
* "Cuando se logró acercar al Camaro, dos patrullas se posicionaban en los
laterales de la misma, después de varios chocones, para comenzar a
encerrarla." ¿No sería "en los laterales del mismo, en masculino? El Camaro => masculino.
* "Ron observó por su retrovisor izquierdo, que tres patrullas mas se acercaban". Creo que sonaría mejor, más fluído, si le sacás esa coma.
* "Una camioneta 4X4 se acercaba de frente, pero la patrulla no pudo esquivarla, y el impacto frontal fue inminente, elevándose en el aire y dando varias vueltas, cayendo al pavimento sobre su propio techo." Me choca que hayas puesto "inminente". Inminente significa que está a punto de pasar. El choque estaba a punto de pasar. Pero después describís el choque, sin poner "luego" o "después".
Si dijeras "el impacto frontal fue tremendo, elevándose en el aire..." ( impacto - descripción del impacto) me suena bien, porque todo pasa en el mismo momento. Pero si el impacto era inminente, todavía no había pasado. En vez de la descripción de lo que está pasando (la inminencia del impacto) aparece la descripción del choque.
* Me encantó "rocambolesca" :P
* Llegó el cartero, Perkins me MATÓ!! XD
* La cara de Perkins fue inminente: lo mismo de arriba.
* La parte de la pelea entre las bandas se entiende, está buena. La parte de la pelea de Ron desarmado contra los tres pandilleros de los Volters también! Lo único que me pareció un poco inverosimil, levemente, es que a uno de los pandilleros se le haya partido el machete. Me acuerdo de haber tenido uno solo en mis manos, y no se rompe de un golpe por más que le pegues y le pegues y le pegues...
* Cuando Ron llega a Perkins, que se estaba arrastrando por el piso, tenés 4 veces la palabra Perkins. Porahí podés volar alguna
* La última: "Todos se retiraron hacia afuera, y comenzaron a avanzar hacia los vehículos de cada uno. Jason transportaría a Perkins en su motocicleta. Ron iría con
Anabella detrás.
Sin saberlo, Hanson se hallaba dentro del auto de Perkins, impasible, mirando aquella escena, fumando un habano plácidamente"
Fijate que ese "Sin saberlo" parece, claramente, que se refiere a Hanson, que evidentemente sabía que estaba en el auto :P Por si no se entiende lo que digo, yo lo pondría así: "Ron iría con Anabella detrás. (punto y aparte) Pero lo que ellos no sabían era que Hanson se hallaba...". Osea, que el "Sin saberlo" o como lo quieras escribir haga clara referencia a Ron y Annie.
Beso!! Cuando vi que estaban agarrando a Perkins me puse mal porque pensé que se acababa pronto. Ahora que Hanson los está mirando, me alegro de nuevo!!
-- Diego.
Me pillaste, fe de erratas
Tranqui que todavia faltan muchas cosas por venir, esto no se termina tan pronto
cosas que hacer. El grupo prácticamente devoró la comida con mas avidez
que lo acostumbrado, por la tensión que se respiraba en el ambiente, y casi
que no habían bebido cerveza, para la sorpresa de Anabella. Al terminar de
desayunar, Ron salió fuera a fumar un cigarrillo. Podría haberlo hecho
adentro, sentado cómodamente en su sofá favorito, pero quería conectarse
con sus pensamientos, ya que todo lo ocurrido el día anterior fue suficiente
para aclarar sus ideas. Anabella verdaderamente le atraía, al demonio con
todo aquello de verla como su hermana, ella no era su Michelle, era la chica
que casi había perdido en un accidente de transito, y que no quería volver a
perder por nada del mundo. En verdad la amaba, y esto a su vez lo alegró
pero por otro lado lo preocupó. ¿Como continuaría con su búsqueda,
sintiendo al mismo tiempo amor por una chica?, se preguntó. En todo aquello
no podían entrar emociones, tenia que ser frio, protector y cuidadoso.
Sorpresivamente, sintió una mano en la espalda que lo sobresaltó. Anabella
estaba detrás de el, y Ron sonrió.
-¿Como estas?.
-Por el momento bien. Me alegra saber que tenemos a Perkins con nosotros.-
Respondió el.
Anabella, por su parte, se abrazó a su cintura, estrechándolo con fuerza.
-Me refería a tus heridas.- Aclaró.
-Mis heridas sanarán.- Dijo Ron, y luego la miró, al tiempo que pasaba un
brazo por sobre sus hombros.- Creí que estabas enfadada conmigo.
-Oh, y vaya si lo estaba. Solo quiero estar junto a ti, no preguntes nada mas.- Le
respondió.- Jamas entenderás a una mujer en su totalidad. Solo que por muy
enfadada que este contigo, no puedo evitar desearte y quererte, y por solo
cinco minutos quiero olvidar todo mi enojo para poder abrazarte, nada mas
simple que eso.
-No sabes cuanto agradezco.
-Deberías hacerlo.- Respondió ella.
Ron entonces la separó de si, enfrentándola, y tomándole las manos.
-Annie, para ya, por favor.- Le tomó el rostro con sus manos.- Todo esto solo
me hizo valorarte mas, para ya de castigarme. Cuando te vi volcar con mi
coche creí que morirías, y yo sin duda moriría contigo de tristeza. Te has
vuelto demasiado importante para mi vida, y lo menos que quiero en este
mundo es herirte de nuevo, en verdad. Te quiero, Annie, no me hagas volver
a repetirlo.
Ella entonces sonrió. Una lagrima le estaba corriendo por su mejilla, que chocó con la mano de Ron, hasta escurrirse.
-Tampoco quiero que lo repitas, con una vez me alcanza.- Dijo ella, y
lentamente se acercó hasta su boca.
Ambos se rozaron en un principio, y Ron pudo comprobar para si que los
labios de Anabella eran tan suaves como sus sueños le sugerían. El entonces
profundizó el beso, y ella se aferró de su espalda como un naufrago a una
balsa. Sus lenguas se entrelazaron con delicadeza, y a pesar de toda la
educación Hollywoodense con la que Anabella había sido criada, tuvo que
ahogar un gemido de placer en lo mas hondo de sus entrañas. Entonces se
separó un poco de Ron, tan solo lo necesario para mirarlo a los ojos,
ligeramente mareada por todas aquellas sensaciones.
-Guau...- Murmuró ella, y con la misma sutileza y dedicación de un principio,
reanudó un nuevo beso con el. Esta vez los besos vinieron acompañados de
caricias, ella en su espalda y el en su cabello largo y sedoso, volviéndola loca
de placer y felicidad. Hasta que repentinamente, el sonido de un puñetazo
resonó en el silencio de la mañana. Ron entonces se separó sobresaltado,
observando con atención hacia el interior del taller.
-¿Que ha sido ese ruido?.- Dijo, y comenzó a correr, para
maldiciones internas de Anabella.
Ambos entraron casi corriendo a la sala donde el grupo guardaba las armas y
los repuestos de las motocicletas, donde Perkins, sentado a una silla, se
hallaba confundido y desorientado. Su mano rota presentaba una hinchazón
violácea, y su rostro estaba amoratado.
-¿Que ha sido eso?.- Preguntó Ron.
-Lo tuve que despertar de un puñetazo o la bella durmiente seguía soñando
hasta el mediodía.- Respondió Jason, observando a Ron. Luego señaló la
comisura de sus propios labios.- Tienes un poco de labial aquí.- Le dijo. Ron
se limpió rápidamente, mientras que Anabella se ruborizaba a su vez.
-Gracias.- Respondió.
-¿Que demonios estoy haciendo aquí?.- Preguntó Perkins.
Jason fue a la nevera, tomó una botella de cerveza la cual abrió con sus
dientes, escupiendo la chapita a un lado, y luego de dar unos sonoros tragos,
le ofreció la botella a Ron, el cual hizo lo suyo. Este ofreció a Anabella, la cual
apenas tomó, ya que no le agradaba mucho el alcohol. Ron entonces encendió
un cigarrillo, y lo observó un momento, soltando lentamente una bocanada
gris.
-Bienvenido a los Rippers, rata gorda.- Dijo.
-¿Quien demonios te crees para retenerme aquí?, tu no eres nada, nunca lo
fuiste, imbécil- Le dijo, mirando a Ron fijamente. Anabella observó la
creciente tensión de Ron, y se acomodó a un lado de la ventana, nerviosa e
incomoda. Ron por su parte, tomó bruscamente la barbilla de Perkins, y le
acercó la brasa de su cigarrillo a uno de sus ojos. Perkins la observó, su frente
estaba perlada de sudor.
-Te lo diré una sola vez y espero que me entiendas. Mi familia ha muerto, mis
amigos han muerto, tu eres el puto culpable junto con el maldito de Hanson,
quiero respuestas y las quiero rápido, ¿de acuerdo?. No me la pongas difícil,
o te juro que puedo ser maldito y retorcido hasta las entrañas, de una manera
que ni en una película de terror mórbida habrás imaginado.- Dijo.
-No te diré una mierda, jódete.- Murmuró Perkins.
Haciendo una mueca de rabia, Ron enterró su cigarrillo en el ojo derecho de
Perkins. Anabella giró, cerrando los ojos de la impresión, al sentir el
chisporroteo del cigarrillo apagado. Perkins gritó desgarradoramente,
sacudiéndose. Su ojo inutilizado sangraba. Ron quitó el cigarrillo apagado, y
lo arrojó al suelo. Luego tomó a Perkins de la chaqueta violentamente.
-¡Donde se esconde Hanson, habla!.- Le gritó en la cara, indiferente a sus
quejidos.
-¡En la casa de la zorra de tu hermana!.- Exclamó Perkins.
Ron golpeó con todas sus fuerzas el rostro de Perkins, enceguecido, recogió
de una de las cajas una gruesa cadena de motocicleta, y anudandosela
rápidamente en la mano, golpeó con ella la mejilla derecha de Perkins,
marcandole los eslabones en carne viva. Perkins comenzó a gritar
pavorosamente, mientras que Ron se disponía a descargarle un segundo
cadenazo, pero Jason le tomó del brazo.
-¡Cálmate, ya basta, lograras matarlo antes de que diga nada!.- Le dijo. Al ver
que Ron se sacudía como una fiera por intentar golpearlo de nuevo, Jason
exclamó.- ¡Rod, ven aquí!.
Entre ambos grandulones lograron reducir al enfurecido Ron, y llevarlo a una
de las piezas contiguas lejos de Perkins. Detrás de ellos fue Anabella, para
intentar calmar por su cuenta a Ron. Lentamente, el día transcurría.
bajo la sombra de su arboleda. Todos tenían en sus manos la foto de una chica
particularmente sexy, con la nariz sangrante y su cabello frondoso y colorado.
-Señores, la chica que ven ahí, es nuestro anzuelo, nuestro golpe final. Quiero
que la encuentren, que la busquen por todos los medios necesarios, y la
traigan aquí sana y salva. No quiero errores, no quiero un no como respuesta.
Simplemente quiero que la busquen y la traigan ante mi.- Dijo. Un muchacho
alto, de gabardina y una cicatriz en su frente, asintió con la cabeza.
-Eso no sera problema, señor. ¿Donde fue la ultima vez que usted la vió?.-
Preguntó.
-Ayer mismo, donde los ineptos de los Volters se reunieron con Perkins. El
policía fue hasta allá y capturó a Perkins, pero el tonto llevó a su chica con el.
Si la muchacha cae, el no tardará en caer detrás.
-¿Hacia donde huyeron?.
-Hacia el sur, supongo que a unos kilómetros de aquí, pero no muy lejos.-
Respondió Hanson.
-Comenzaremos la búsqueda por las inmediaciones, y en no menos de una
semana nos extenderemos a toda la ciudad. No tendrá como escapar.
-Que sean dos días- Dijo Hanson, mirando la foto nuevamente.
-Me uno a tu búsqueda, yo abarcaré toda la zona norte y oeste.- Comento
Papá Muerte.
partieron a sus habitaciones correspondientes. Ron, por su parte, se hallaba
sentado en su sillón favorito, en medio de la oscuridad, fumando un cigarrillo
pausadamente, absorto en sus pensamientos.
Perkins continuaba atado, dos habitaciones mas adelante. Ron personalmente
se había encargado de torturarlo de varias maneras aquella tarde, pero
ninguna había dado resultado satisfecho, ya que se negaba a hablar
rotundamente.
Pensativo, Ron recordó a su padre, a su adorada hermana, a Steve y a Alex.
¿Cuanto tiempo mas tendría que perseguir a Hanson, y Papá Muerte?, se
preguntaba, mientras recordaba los momentos vividos con su familia y sus
amigos. Cerrá los ojos y mentalmente le rogó el perdón a su madre,
prometiendo honrar la muerte de su hermana a como diera lugar.
Un repentino movimiento en la oscuridad lo alertó de repente. Ron se levantó
del sillón precipitadamente, y como un autómata sacó su pistola, apuntando
a la oscuridad.
-¿Quien es?.- Preguntó, con una exclamación.
-Ronnie, soy yo, Anabella. Tranquilo.- Dijo ella. Ron bajó su pistola al oír su
voz.
-Demonios, lo siento. He estado con los nervios de punta durante todo el día.-
Dijo el, sentandose de nuevo en su sillón, poniéndole de nuevo el seguro a su
pistola y colocandola encima de una mesa ratona central. Anabella se sentó
junto a el.
-Debes calmarte, no te hace bien.
-Si, eso supongo.- Respondió.- Creí que estabas durmiendo.
-No tengo sueño, y por lo que veo, tu tampoco.- Dijo ella.
-No, en absoluto. Gracias por acompañarme en todo esto,
Annie. Eres una chica muy valiente.
-Tu también lo eres.
-¿Lo que?,- Preguntó el, riendo.- ¿una chica, o muy valiente?.
-¡No, tonto!.- Rió ella a su vez.- Valiente, muy valiente.
-Creo que exageras.
-Yo creo que no.- Respondió ella, acariciándole una mejilla con la mano.
Anabella lo besó delicadamente, igual que aquella mañana. El solo se limitó a
acariciarle su fina cintura con las manos. El pelo de ella caía en mechones
sobre su rostro, y Ron aspiró con fuerza su perfume, así como el perfume de
su piel. Anabella acaricio su espalda por debajo de su chaqueta, y de un
movimiento rápido se la quitó. Ron besó entonces su delicado cuello, y ella
emitió un suave gemido de placer el cual saboreó para sus adentros. Anabella
se apresuró a quitarse su vestimenta, quedando en mínimas prendas. La
ternura en sus movimientos y caricias predominaba, pero la pasión crecía
deliberadamente con cada palabra, deleitándose mutuamente con los besos
en la oscuridad. Ron acarició lentamente su entrepierna, palpando la enorme
humedad que Anabella ya no podía contener, la cual ella ofreció separando
un poco las piernas. De súbito, se separó de la boca de Ron, con la respiración
agitada.
-Tratemos de no hacer mucho escándalo, lo que menos necesitamos es un
Jason despierto.
-Excelente idea.- Respondió Ron, a su vez.
hacia el lavabo, vieron a Ron y Anabella, durmiendo desnudos aun abrazados
uno del otro, con la ropa desparramada por el suelo como si hubiera pasado
un tornado por allí.
-Parece que alguien la pasó en grande anoche.- Opinó Rod, con una sonrisa
de asombro.
-Eso parece, dejemos que duerman un poco mas.- Respondió Jason,
haciéndole un gesto con su indice para que guardaran silencio.
Un par de horas después, ambos despertaron. Anabella se desperezó en el
sillón, y se aferró al pecho de Ron, que comenzaba a despertar.
-Buenos días- Le dijo.
-¿Ya es de día?, ¿que hora es?.- Preguntó Ron, adormilado aun.
-No tengo idea, supongo que las nueve o las diez.
-¡Las nueve o las diez!.- Repitió Ron con una sorpresa repentina.- ¡Demonios!.
Saltó del sillón y comenzó a ponerse la ropa rápidamente. Anabella lo miró,
sentada en el sillón
-¿Por que el apuro?.- Preguntó.
Ron entonces la miró, y sonrió por lo hermosa que se encontraba aquella
mañana, deleitándose con su naturalidad. Estaba despeinada, con el
delineador un poco corrido, y aun se hallaba desnuda. Su cadera se
pronunciaba con su postura al sentarse, sus pechos medianos y firmes
parecían mas grandes de lo habitual, y sus pies delicados y sensuales aun
conservaban la pintura negra de uñas del día anterior. En un arrebato, la
tomó de su cadera, poniéndola de pie, y le plantó un largo y tierno beso en
los labios. Al separarse, ella lo miró extrañada por aquel gesto.
-¿Que ha sido todo eso?.- Sonrió.
-No lo se, simplemente estas hermosa esta mañana, igual que todas las
demás- Respondió.
-Bah, que cosas dices, mira mi cabello.
-Digo que estas hermosa, nada mas. Solo digo lo que todos los enamorados
dicen alguna vez.
-¿Te has enamorado?, ¿de mi?.- Preguntó ella, con un fulgor en sus ojos color
miel.
-Si, eso creo.- Respondió. Ella sonrió y lo besó varias veces. Luego lo soltó, y
lo miró a los ojos.
-Te quiero, Ronnie.- Le dijo.- Te quiero con locura.
-Y yo a ti.
Anabella observó a su alrededor, desprendiéndose de aquel trance.
-¡Oh, por dios, ya debe de haber despertado todo el mundo y nosotros aquí
sin ropa!.- Exclamó.
Se vistieron rápidamente, y fueron hacia donde estaba el resto de la banda,
en el salon principal donde siempre miraban televisión.
-Buenos días, muchachos.- Saludó Ron.
-Buenos días, chicos.- Saludó Jason.- Les aviso que no hay desayuno, lo
acabamos hace una hora.
-¿Como en los buenos viejos tiempos, eh?, el que despertaba por ultimo no
encontraba nada para comer luego.- Resopló Ron.- Iré a comprar algo para
desayunar entonces.
-No hay problema, puedo ir al supermercado.- Dijo ella.
-Te acompaño.
-Ronnie, por favor. El supermercado esta a cuatro calles de aquí, ¿no crees
que ya tengo suficiente edad para hacer los mandados yo sola?.- Preguntó.
-Annie, las cosas están difíciles, ya perdí mucha gente, no quiero arriesgarte a
nada.
-Ya tenemos a Perkins aquí, la policía esta fuera de juego.
-La policía no es el problema, es justamente lo que acabas de suponer.- Dijo
Ron.- Hace dos días que Perkins desapareció, y si era útil para ellos lo
buscaran de nuevo, o quizá no. De cualquier modo Hanson no se quedara
quieto, lo se.
-Creo que exageras, en serio.
-Escúcheme, Granger, no me diga como debo cuidarla.- La reprendió el,
bromistamente.- Si quieres ir, debes ir conmigo.
-Vamos, pues.- Dijo Anabella, poniendo los ojos en blanco.
Ron comprobó el cargador de su pistola, y acto seguido la guardó a un lado
de su cintura. Indicó a Jason que volvían en un momento, y encendiendo su
motocicleta mientras que Anabella abría la puerta de metal, salió afuera.
Cuando Anabella cerro detrás de si, y subió a su motocicleta aferrándose a el,
arrancó rápidamente.
En no mas de quince minutos estacionó en un supermercado lo bastante
grande como para abastecerse unos tres o cuatro días. Apagó su motocicleta,
y ambos bajaron, entrando dentro del local con aire acondicionado,
contrastando con el calor de la calle a esas horas de la mañana. Caminaron
hasta la góndola de lácteos, y comenzaron a llenar un carrito. Ron por su
parte, se fue a la nevera de cervezas, situada mas adelante. Al depositar un
paquete de veinticuatro cervezas en el carro, Anabella le dió un corto beso en
los labios.
-¿No te parece maravilloso todo esto?, yo aquí, como una idiota
seleccionando leche, y tu como todo un marido de hogar seleccionando tus
cervezas para tumbarte a ver fútbol ingles.
-¿Marido de hogar?, me suena a hijos.- Comentó el, con una mueca de asco.
Ella rió, y le abofeteó el brazo derecho.
Continuaron caminando por entre las mercancías, eligiendo carne, patatas,
verduras, algunas frituras y algún que otro refresco, aunque no querían
cargarse mucho ya que transportar todo aquello en la motocicleta resultaría
un tanto incomodo. Comenzaron a acercarse a la caja registradora cuando
entonces Ron vió dos figuras que hablaban con la dependienta, mostrandole
lo que al parecer era una foto de alguien, y todo aquello le dió muy mala
espina, de modo que tomó a Anabella de un brazo para que se detuviera.
-¿Que sucede?.- Preguntó ella, deteniéndose para mirarlo, y luego mirar con
extrañeza hacia la dirección donde Ron observaba. En ese momento uno de
los tipos observó hacia su posición, y luego comentó algo con su colega, el
cual tomó su teléfono y realizó una llamada. Ron entonces comprendió lo que
ocurría.
-Vamonos de aquí, ahora.- Murmuró.
-Pero, ¿que sucede, Ronnie?, me estas asustando.- Dijo ella.- ¿Y las cosas?.
-Compraremos en otro lado, vamonos.- Dijo el, escabulliendose entre las
góndolas, con Anabella sujeta de un brazo.
Al girar por la sección de carnes, uno de los hombres se interpuso entre ellos,
e intentó asestar un puñetazo contra Ron, pero este fue mas rápido y lo
derribó de un golpe seco en el estomago, dejándolo sin aire. Anabella emitió
una exclamación de terror, al ver que un segundo matón se asomaba por
detrás de ella rápidamente.
-¡Corre!.- Le dijo Ron, tomándola de la mano y corriendo hacia afuera del
local.
Ambos subieron entonces a su motocicleta, la cual Ron puso en marcha
rápidamente, para arrancar veloz. Poco le duró la carrera, dos camionetas 4X4
asomaron por una calle secundaria, de la cual dos hombres asomaron por sus
ventanillas. Ron intento esquivarlas, pero dispararon contra su llanta
delantera, reventandola rápidamente. Perdió el control de su motocicleta, y
ambos cayeron, dando vueltas por el suelo varios metros.
Ron entonces, aturdido y desorientado, irguió su cabeza del suelo y vió que
Anabella se hallaba tirada unos cuantos metros mas adelante que el, casi al
lado de su motocicleta. Las camionetas frenaron a su lado, y rápidamente tres
hombres la recogieron y la metieron dentro con violencia.
-¡Anabella!.- Gritó Ron, poniéndose de pie tan rápido como podía, y sacando
el arma de su cintura. Comenzó a correr hacia la camioneta, pero cojeaba y no
tardó en caerse de nuevo.
Entonces con intenso espanto, vió como el rostro de Anabella asomaba por la
ventanilla trasera de una de las camionetas, mirándolo horrorizada, gritando,
aunque el no pudiera oírla. Una mano la sujetó por la boca, callándola, y la
apartó del vidrio rápidamente. Entonces Ron tomó su teléfono del bolsillo,
poniéndose de pie. Para su suerte, Jason atendió bastante rápido.
-¡Jason, me han emboscado, se llevan a Anabella!.- Logró balbucear.
-Tranquilo, ¿adonde van?.- Dijo, del otro lado.
-¡Van rumbo a la intersección quince, si partes ahora mismo los detienen, por
favor no dejes que se la lleven!, ¡van en dos camionetas negras, 4x4!- Exclamó.
-Saldremos ahora mismo, ¿tu como estas?.- Preguntó.
-¡A la mierda conmigo, ve por Annie!, te veo en un rato.- Se apuró a decir, y
colgó.
Avanzó cojeando rumbo a su vehiculo, para ponerla de pie y comenzar a
caminar hasta el taller nuevamente. Casi sin poder evitarlo, comenzó a llorar.
motocicleta cojeando y magullado, ademas que era muy difícil mantener
equilibrado el vehículo teniendo la llanta delantera destruida. Jason le abrió
enseguida de que golpeó con el puño la puerta de metal, al ingresar dejó la
motocicleta a un costado, y preguntó desesperadamente:
-¿Donde esta Anabella?.
Jason negó con la cabeza.
-No pudimos hacer nada, localizamos las camionetas, pero al parecer se les
unieron mas por el camino, de modo que no eran dos como dijiste en un
principio, sino nueve. Les salimos al cruce, pero nos dispararon de todas
partes y no pudimos hacer nada, se la llevaron sin problemas, lo siento.- Dijo.
Ron entonces se tomó la cabeza con las manos, giró en un circulo, mirando a
su entorno como perdido. Varias lagrimas brotaron de sus ojos recorriendo
rápidamente sus mejillas, pero sin embargo no hizo ningún ruido para
acompañar al llanto, ni siquiera hizo un gesto. Jason, por primera vez en años
de conocer a su colega, se asustó por el. Parecía shockeado.
-Ronnie, ¿te encuentras bien?.
Ron se limitó a sacar un cigarrillo de su paquete y encenderlo con mano
temblorosa.
-Solo necesito un momento para asimilar todo esto.
-Hay buenas noticias, Rod fue lo suficientemente rápido y los siguió, bastante
alejado para que no lo notaran, pero lo hizo. No tardará en volver con
respuestas.
Ron no respondió nada, simplemente caminó hasta el patio trasero y al llegar,
se dejó caer sobre un bloque de cemento, utilizándolo como asiento, mientras
pitaba su cigarrillo. Aun no podía creer que todo se continuara yendo a
pique. Casi que no tenia ninguna noticia de Hanson, Perkins se negaba a
hablar aun, y había perdido no solo a su familia y amigos de maneras atroces,
sino que ahora Anabella había sido capturada también. Su mente intentó no
pensar en las crueldades que le harían, pero no pudo evitarlo. De seguro que
la violarían y la asesinarían salvajemente como le hicieron a su hermana, para
luego dejarle una nota encima de su vientre desnudo diciendo algo sobre sus
pechos. Y mentalmente, se maldijo con creciente furia.
Aun no podía creer que se hubiera podido distraer de semejante manera,
jamas había debido permitir que ella fuera junto a el, debía de haberlo
supuesto, sin duda alguna. ¿Donde habían quedado tantos años de brillantez
policíaca?, se pregunto con remordimiento. Tenia que haber sido el quien
cayera en esa trampa, no la inocente de Anabella. Ahora debía correr contra el
tiempo si no quería anotarse una persona mas en su lista de homicidios.
Y entonces comenzó a llorar de nuevo, sin poder contenerse.
Jamas había llorado por nadie con tanta violencia en su vida,
ni siquiera por su hermana, y eso le pesaba en su conciencia aun mas.
Los espasmos de sus lamentos eran cada vez mas crudos, pero
no podía evitarlo. Verdaderamente amaba a Anabella a pesar de las circunstancias.
de llorar, se había pasado afuera hasta casi las nueve de la noche, y se hallaba
con un aspecto demacrado y desanimado.
Rod dejó su motocicleta a un costado, en el lugar donde todos las guardaban
y donde la Vrod de Ron esperaba a ser reparada. Jason y Ron se reunieron
con el.
-¿Hay noticias?.- Preguntó Jason.
-Los seguí durante horas. Creí que se escondían cerca, pero vaya, están mas
lejos de lo que creí. Les perdí el rastro en el puente Washington, así que
supongo que están cerca de Fort Lee. Habrá que barrer esa zona.- Dijo.
-Tendré que reparar mi motocicleta cuanto antes, y yo mismo iré a recorrer la
zona ni bien tenga locomoción.
-De ninguna manera te permitiré ir solo, iremos todos, y te ayudaremos en la
reparación.- Respondió Jason. Posó una mano en el hombro de su colega.- Lo
siento en verdad, la situación se fue de control.
-Hablas como si estuviera muerta.- Dijo Ron, con resentimiento.
-No, no lo creo. Hanson sabe que ella tiene una relación contigo, o al menos lo
supone, de modo que no hará nada para lastimarla hasta que sea el momento
oportuno. De cualquier forma sabe que es importante para ti. Un buen
pescador no mete una lombriz muerta en el anzuelo, ¿verdad?.
-Supongo que tienes razón, deberé calmarme y poner manos a la obra.
-Vamos, te acompaño.- Respondió Jason.
Ambos caminaron entonces rumbo al taller general, llevando
consigo la motocicleta de Ron. Al llegar al lado de la
Vrod, la cual dejaron recostada en una de las paredes del recinto,
se arremangaron las chaquetas y se pusieron en cuclillas a su lado. La
examinaron durante al menos media hora, comentando sus desperfectos,
hasta que finalmente Jason habló.
-Tiene la rueda delantera destruida, la horquilla esta quebrada, tiene el
tanque del combustible perforado y el caño de escape suelto. Tardaremos al
menos una semana en repararla. Ademas mira,- Dijo, señalando una pieza
del motor.- la junta principal esta inutilizada y el sistema de refrigeración
liquida esta dañado. Sera complicado tenerla lista a tiempo.
-Tengo que encontrar otro medio de transporte como sea, entonces.
Jason meditó unos momentos, tratando de pensar de donde podría sacar otro
vehículo, hasta que finalmente la idea le vino rápida como el rayo.
-¡Lo tengo!.- Dijo, chasqueando los dedos con entusiasmo.- Hay unos colegas
con los cuales negocié hace un par de años, los mamones quedaron tan
contentos con la venta de armas que me ofrecieron su ayuda para cualquier
cosa. Nunca los he necesitado, creo que es el momento oportuno de que me
devuelvan el favor.
* A veces ponés "salió fuera", creo que cuando salen fuera del taller o de una casa. Suena medio raro (salió afuera, subió arriba, bajó abajo, etc), podrías poner "salió del taller" y listo. Pero todo bien, no me parece tan horrible.
* Sí me chocó que Ron casi hubiera perdido a Annie "en un accidente de tránsito". Eso no fue un accidente, para nada! Me desconcertó :S
* "no podían entrar emociones, tenia que ser frio, protector y cuidadoso". cuidadoso es algo que se hace pensando en frío, pero "protector" es muy emocional. Porahí podés poner "protegerla sin perder la cabeza" o algo así (no se me ocurre).
* "Sorpresivamente, sintió una mano en la espalda que lo sobresaltó" Es medio redundante y podés sacar el "sorpresivamente".
* "Mientras tanto, en su residencia, Hanson se hallaba reunido con sus secuaces bajo la sombra de su arboleda" ¡Genial! Hanson (el malo), secuaces y sombra!!!! Bien ahí!
* "-Eso no sera problema, señor. ¿Donde fue la ultima vez que usted la vió?.- Preguntó". Preguntó está de más, ya tenés los signos de interrogación
* "se había encargado de torturarlo de varias maneras aquella tarde, pero ninguna había dado resultado satisfecho, ya que se negaba a hablar rotundamente" Podés sacar lo último, "ya que se negaba a hablar rotundamente", y se recontra entiende mejor.
* Alrededor del párrafo anterior, tenés "absorto en sus pensamientos" y "pensativo". Ya hacés un buen trabajo en hacerme imaginar a Ron pensativo la primera vez, la segunda confunde.
* "-Ronnie, por favor. El supermercado esta a cuatro calles de aquí", y luego "En no mas de quince minutos estacionó en un supermercado lo bastante grande como para abastecerse unos tres o cuatro días." ¿15 min para recorrer 4 cuadras, en moto a la velocidad que va Ron? A menos que se hayan echado un rapidito y no nos hayas contado
* Jajajaja! Esto es otra cosa que me hizo reir mucho. Uno no habla de enamorarse, de casamiento e hijos a dos días de estar saliendo. Srsly.
Y eso es todo! Espero que no violen salvajemente a Annie, o por lo menos que si lo hacen pueda luego tener hijos con Ron.
Besos!
-- Diego.
- D
-Los Brujos son motoristas antiguos ya, pero comencé a tratar con ellos hace
poco mas de seis años. Fueron investigados por distribución de
metanfetaminas y blanqueo de dinero, los cabrones se hicieron con una
fortuna de casi nueve millones, ¿entiendes?.
-Conozco a Los Brujos, yo mismo pertenecí a la investigación. ¿Que hay de
especial en ellos?.
-Muchas cosas, pueden conseguirte una nueva motocicleta, un coche o hasta
un camión si así lo pidiera. Hablaré con Mc Conelly, su líder, en la mañana.-
Dijo Jason. Ron asintió con la cabeza.
-Me parece buena idea, de mientras veremos si podemos adelantar algo con
Perkins.
Ambos avanzaron entonces hacia la habitación donde se hallaba Perkins, aun
atado a su silla, con la cabeza ladeada, medio dormido.
-Disfrutaré despertarlo.- Dijo Ron. Cerró el puño y lo golpeó en el rostro,
Perkins entonces despertó con un quejido.- Buenas noches, infeliz. Veremos
que tal cooperas.
-Veremos.- Respondió Perkins.- Tengo sed.
-¿Y que demonios esperas que hagamos?. Esto no es una estadía de
vacaciones, idiota. Tal vez cuando hables, seamos mas generosos contigo.-
Respondió Jason.
-¿Donde esta Hanson, Perkins?.- Preguntó Ron.
-Saben que no les diré ni mierda.
Impacientándose mas de lo que tenia previsto, Ron desató un brazo de
Perkins, y tomó un alicate para cortar cadenas de motocicletas.
-Sujeta el brazo, Jason.- Dijo.
Jason sujetó entonces con sus gigantescas manos el brazo de Perkins,
estirándolo.
-¿Que diablos creen que hacen, jodidos infelices?.- Preguntó.
-Tienes diez dedos en las manos, Perkins. Por cada pregunta que no
contestes, tendrás uno menos. Te lo preguntaré de nuevo, -Dijo Ron, y colocó
el dedo pulgar de su mano derecha entre los filos del alicate.- ¿Donde esta
Hanson?.
-Esta violándose a tu madre, imbécil- Respondió.
Ron cerró el alicate sin dudar un segundo, y el dedo pulgar cayó al suelo. Su
mano sangraba fuertemente, y Perkins gritó. Ron entonces abrió el alicate de
nuevo, y colocó ahora el dedo indice entre los filos.
-¿Realmente te crees valiente, o eres tremendamente estúpido?.- Preguntó
Ron.- ¿Quieres seguir restando dedos?, ¿donde esta Hanson?.
Anabella despertó en una habitación, con una cama, un baño, una mesa de
luz caoba y una puerta trancada con llave. Le dolía la cabeza y el cuerpo,
quizá debido al accidente, y por un instante su desorientado cerebro creyó
suponer que estaba en el taller, pero luego comprendió que todo era
demasiado lujoso como para ser cierto, de modo que el pánico la abrumó sin
piedad. Observó todo alrededor con creciente miedo, recorriendo la
habitación y el baño mismo. Allí no había nada con lo que pudiera lastimarse,
no había ventana, tampoco habían pastillas, ni siquiera un alfiler con que
pudiera hacerse daño ella misma o intentase escapar. Sin duda, quien sea que
la haya encerrado allí dentro, se había tomado las precauciones necesarias
como para quitar cualquier cosa que representara un peligro para ella misma
o su cautiverio.
Comenzaba a salir del baño cuando el ruido a la puerta la alertó. Un hombre
bastante veterano, vestido con elegancia, y un cuchillo en la mano ingresó en
la habitación. Ella emitió un alarido y se recostó lo mas que pudo sobre la
cabecera de la cama. El hombre entonces habló.
-Buenas noches, Anabella.
-¿Como sabe mi nombre?.- Pregunto ella, aterrada.
-Tus documentos estaban en el bolsillo de tu chaqueta.- Respondió. Luego
miro su cuchillo de cacería.- ¿Esto te intimida?, lo siento.- Dijo, guardándolo
en su vaina y colocandolo a un lado de su cintura. Ella entonces vió como el
mango negro de una pistola automática se asomaba bajo el lado opuesto de
su cintura.- Soy Hanson, y esta sera tu suite de invitada.
-¿Que quiere de mi?.- Dijo ella. Hanson se sentó a su lado en el
borde de la cama, ella entonces se bajó y corrió hasta la otra punta de la
habitación
-Realmente no quiero nada, todo lo que quiero ya se cumple solo con tenerte
aquí.- Hanson hizo un gesto con las manos como impidiendo que hable, y
comenzó a explicarse.- Tu simplemente eres el señuelo que me llevara a la
victoria, nada mas.
Anabella entonces pasó del miedo al desprecio en un solo segundo.
-¿Como se puede ser tan ruin, tan maldito en esta vida?.- Le espetó.- Le ha
cagado la vida, ha destruido todo su entorno y su existencia, ¿por qué?, ¿por
qué ese ensañamiento con alguien?.- Dijo.
Hanson rió, se levantó de su asiento, extrajo su cuchillo, y caminó lentamente
hacia ella mientras hablaba. Anabella no pudo moverse del pánico, solo
miraba la hoja resplandecer.
-Querida, en toda guerra hay bajas, hay perdidas, hay un ganador y un
perdedor. Quizá fue necesario, ¿sabes?. Ni siquiera sabia de la existencia de
tu noviecito hasta que comenzó a tocarme las narices con su investigación de
mierda, entonces moví contactos, averigüé quien era su maldito jefe, y di con
Perkins. Ese gordo grasiento es débil, y flaqueó cuando le dije que si no me
espantaba a sus perros de mi lado toda su familia estaría muerta en un
santiamén. A cambio, le ofrecí una sustancial paga por su generosidad, y así
comenzó todo. ¿El policía tenia un pista sobre mi?, ¡no había problema!, con
dos llamadas nuestro viejo amigo Hanson se escabullía, pagaba lo acordado a
Perkins y asunto arreglado, negocio redondo. Pero todo cambió cuando el
policía y sus amiguitos comenzaron a pasar por encima de Perkins,
comenzaron a mover piezas individualmente, y ya no tenia mi querido
informante, así que corté por lo sano averiguando quien era su maldita familia.
En el bajo mundo todo se sabe, no olvides nunca estas palabras, quizá alguna
vez te acuerdes de esto y me darás la razón.
-Antes muerta.- Dijo Anabella, sombríamente.
-¡Oh, y así sera!, pero espera que termine.- Dijo el, como impacientándose por
su interrupción- Su familia murió, pero solo conseguí avivar las llamas, según
parece, y con mas ímpetu comenzó a buscarme. Aquella noche organizé
mercancía ilegal a proposito, y le serví las pistas delante del hocico como el
cazador coloca un cebo en su presa. Evidentemente cayó en ella pero los
entrometidos de sus amigos se adelantaron. Admito que no tenia previsto
algo así, pero de todas maneras me sirvieron como mensaje, y el mensaje fue
claro.- Comentó.- ¡Y ahora mira, estas aquí conmigo!. ¿Sabes que sera lo
siguiente?.- Preguntó, acariciando con la hoja de su cuchillo la mejilla
derecha de Anabella, bajando por su cuello y llegando a la hendidura de sus
pechos.- El policía vendrá, y evidentemente no podrá con mis fuerzas, y caerá
como cayeron todos a su alrededor. Y luego morirás detrás de el. Quizá me
divierta un poco, así como me divertí con la delicia de su hermana, pero
morirás como ella al fin y al cabo, como la maldita zorra que eres, eso mismo.
Morirás en un charco de mi propio semen mezclado con tu sangre.- Hanson
rió al ver su cara de horror, y retirándose de ella rápidamente, guardó de
nuevo su cuchillo y avanzo hasta la puerta.- ¡Pero por ahora eres invitada de
honor, no nos olvidemos de eso!, trata de descansar, mañana desayunamos a
las ocho en punto.- Comentó, y cerró la puerta tras de si, trancando con llave.
Anabella entonces comenzó a llorar desconsoladamente, temblando de terror.
Bueno, por ende queda aclarado que ella se rie, ambos bromean, ademas nunca habian salido directamente, y jamas lo hacen. Simplemente se atraen, lo saben, y listo el pollo
Perdon por la tardanza en contestar, perdon por la tardanza al subir la continuacion del catorce. El puto firefox se me cerro de repente, no podia abrirlo de nuevo, lo desinstale, lo volvi a instalar, tampoco me lo permitia. Por algun lado de mi carpeta de descargas encontre el launcher de Chrome, tampoco me lo permitia instalar. Luego de tantas idas y venidas me da por revisar mis programas y tenia un adblocker que yo nunca instale, y tras ese programa, once virus. Ojala que la persona, o las personas, que se dedican a crear programas descargables en segundo plano sin que el usuario se de cuenta de ello, solamente con el unico fin de molestarnos, se haya (o se hayan) muerto retorciendose y gritando de la manera mas atroz, ruin y penosa que exista jamas. Todo esto mientras se revuelcan por espasmos de dolor ahogados en su propia mierda. :mad::mad::mad::mad:
[OCULTAR]Hijos de puta! Forros :mad::mad:[/OCULTAR]
Perdon por la liberacion
:eek::eek::eek::eek::eek::eek::eek::eek::eek::eek::eek::eek:
Acerté en algo, OH YEA!
A ver si puedo seguir cumpliendo mas adelante, aunque algo me suena de que el final no te va a gustar para nada :rolleyes::D
- D.
motocicleta cojeando y magullado, ademas que era muy difícil mantener
equilibrado el vehículo teniendo la llanta delantera destruida. Jason le abrió
enseguida de que golpeó con el puño la puerta de metal, al ingresar dejó la
motocicleta a un costado, y preguntó desesperadamente:"
Dejame rearmarte la frase:
Ron llegó al taller veinte minutos después. Cojeando y magullado, le era costaba arrastrar la motocicleta, que además era dificil de equilibrar teniendo la llanta delantera destruida. Apenas golpeó con el puño la puerta de metal, Jason le abrió. Al ingresar dejó la motocicleta a un costado y preguntó desesperadamente:
* No me pude imaginar a Ron cuando Jason le dió la noticia de que no pudieron rescatar a Annie. Me confundió solo la primera parte. Se agarra la cabeza y gira en círculo. Yo quitaría eso completamente, porque enseguida me lo imaginé muy exagerado, como si hubiera estado actuando. El resto está perfecto
* "Los espasmos de sus lamentos eran cada vez mas crudos, pero no podía evitarlo. Verdaderamente amaba a Anabella a pesar de las circunstancias."
Ron está destruído de culpa y tristeza y horror, y eso está claro ¿porqué la ama "a pesar de las circunstancias"? La circunstancia (el secuestro) no parece jugar en contra de que la ame. Eso :P
* Luego, esto me sonó inmensamente raro: Ron llega 20 minutos después del secuestro, Rod llega a medianoche. En ese tiempo, ¿nadie se puso a arreglarle la moto? ¿Y nadie tiene una moto de repuesto???
* La última es una pavada: Hanson le habla a Annie, que está completamente indefensa y expuesta. Hanson tiene el control total de la situación (Annie es pequeña, Hanson tiene un cuchillo que muestra y una pistola) y es frío. Es sádico. Y es controlado.
Lo raro es que al final le diga "maldita zorra que eres", que es con odio, osea, emocional. Creo que si le sacaras eso, Hanson seguiría frío y sádico como venís haciendo, que está per-fecto!!
Me encanta!!!!! Sigamos !!!!
Besos
-- Diego.
pesado sueño. Se encaminó rumbo al salón principal, con la esperanza de
encontrar a Jason y obtener alguna noticia nueva, pero no fue así. Por el
contrario, encontró una nota con su puño y letra, sujetada por un cenicero
con forma de cráneo.
supongo que no volveré hasta la noche.
Mientras tanto, procura no pegarte un tiro, o
en su defecto, a Perkins.
Te quiere, Jason.”
Ron dobló la nota guardándola en su bolsillo con una sonrisa graciosa por
aquellas frases, y comprendiendo que el día seria largo, se sentó en uno de los
sillones a ver televisión y fumar un cigarro, con intenciones de al menos,
no pensar en nada mas.
Mientras tanto, ajena a todo aquello, Anabella despertaba en su habitación.
Miró su reloj de pulsera, y observó que era casi las ocho y media, se vistió,
poniéndose en pie, y observó a su lado en la mesa de noche un desayuno
servido en una bandeja de melanina, que consistía en un vaso de plástico con
jugo de naranja, cuatro tostadas y un poco de mermelada. Le dolía la cabeza,
la noche anterior se había pasado en su mayoría de tiempo llorando, y no
tenia ganas de comer. Temía por su vida, y extrañaba con locura a Ron,
mientras pensaba de mil maneras posibles como podría salir de allí, si es que
alguna vez lo lograba. También pensaba en la posibilidad de que Ron
apareciese para acabar con toda aquella pesadilla, pero también sabia que era
una posibilidad remota, quizá muy probablemente no tenia ni idea de donde
se encontraba ella. De todas maneras procuró no desilusionarse, sabia que
Ron era un persona hábil de mente y que no tardaría en idear cualquier cosa
con tal de encontrar su paradero.
Al igual que el día anterior, el ruido de la llave en la cerradura de la puerta la
alertó, tensandole todo el cuerpo, mientras su dolor de cabeza golpeaba en
sus sienes con mas intensidad que antes. Hanson ingresó a la
habitación, vestía formalmente.
-Buenos días, bella dama.- Le saludó.- Ordené a mis hombres que trajeran un
desayuno, no es lo mas suculento, pero por ahora servirá.
-No tengo hambre.- Respondió ella, tajantemente.
-Oh, pero la tendrás. Y yo que tu considero comerlo, hasta la
tarde no volveré a darte un refrigerio.- Metió la mano en su chaqueta, y a
Anabella se le heló la sangre, creyendo que sacaría un arma, pero no fue así.
En su lugar extrajo un teléfono celular.- Quiero que llames a tu novio.- Le
dijo.
Anabella lo miró con ojos desorbitados.
-¿Que?.- Preguntó.
-Quiero que lo llames, para comunicarle que estas bien. Es un gesto,
simplemente. Tómalo antes de que me arrepienta.- Dijo.
Anabella tomó el teléfono que la mano de Hanson le ofrecía, y con dedos
temblorosos discó el numero de Ron. Sonó un par de veces y luego atendió.
-¿Hola?.- Dijo. Anabella sintió que las lagrimas se le saldrían a torrentes
al escuchar su voz del otro lado..
-Ronnie, soy yo, Anabella.- Dijo, con la voz quebrada.
-¡Cielo santo!.- Exclamó del otro lado.-¿Donde estas?.
-No lo se, supongo que me han traído sedada, no recuerdo el camino ni como
llegue aquí.- Dijo.
-¿Estas bien?.
-Si, me están tratando como una invitada, a decir verdad.- Le dijo, mientras
que la primer lagrima rodaba por su mejilla, intentando no reírse de lo
bizarro y contradictorio que sonaba aquella frase comparando su situación.
-¿Te han...- Ron tenia miedo de formular la pregunta, según parecía, debido
al temblor de su voz.- te han violado?.
-No, no lo han hecho, o al menos no por ahora.- Dijo, y luego comenzó a
llorar con mas fuerza que antes.- Dios santo, te extraño demasiado.- Del otro lado, Ron también se quebrantó.
-Y yo a ti también, pero debes tener paciencia, estamos haciendo lo imposible
con tal de ir por ti. Ya tenemos pistas y datos confiables, es solo cuestión de
tiempo, Annie.
-No sabes cuanto me alegra oír eso.- Dijo ella.
-Debes estar tranquila, la ayuda esta en camino. Te amo, Annie, te amo
demasiado, y pronto iré en tu ayuda, no lo dudes ni por un según...- Le
volvió a repetir, pero no pudo continuar.
Hanson le arrebató el teléfono de sus manos y cortó la comunicación.
-Es suficiente, he sido demasiado generoso.- Dijo. -El policía no es tonto,
vendrá a buscarte y lo estaré esperando de brazos abiertos, sin duda. Ambos
no verán la luz del día cuando todo esto acabe.
Hanson se retiró de la habitación, cerrando la puerta tras de si. Anabella, por
su parte, no había escuchado ni media palabra de lo que le había dicho,
simplemente había quedado enmudecida por aquella declaración. Se dejó
caer en el borde de la cama, y comenzó a sonreír a medida que lloraba. Pese a
toda la situación y el peligro que sobre ella se cernía, se hallaba feliz al saber
que Ron la amaba. Y lo que era aun mas importante, se lo había dicho.
días, y para peor se encontraba sin Rod y sin Jason. Perkins había mascullado
dormido un par de veces, había pedido agua pero Ron no le había dado en
absoluto. Lo golpeó un par de veces, para liberar tensiones, pero ni siquiera el
rostro inflamado y amoratado de Perkins lograba tranquilizarle.
Aproximadamente a las nueve y media dos motores se hicieron escuchar en
las afueras del taller. A uno de ellos lo conocía demasiado bien, era la
motocicleta de Rod, pero el segundo motor no era conocido para el, de modo
que salio afuera, descorriendo la gruesa cortina de metal que daba hacia la
calle. Y lo que vió lo dejó desconcertado por completo.
De pie en la calle estaba Rod, con su motocicleta a un lado, listo para entrar al
taller, mientras que Jason se bajaba de una enorme Hummer militar de color
negro mate, con el símbolo de Los Brujos a cada lado de la misma.
-Por lo que veo, no te volaste los sesos.- Bromeó Jason.- Menudo desperdicio.
-Estuve cerca luego de la ultima llamada que recibí, pero ya te contaré luego.-
Recorrió la camioneta con la vista, acercándose para admirarla con mas
detalle.- ¿Que demonios es esta bestia?.
-Una Hummer todoterreno. Cilindrada de seis mil quinientos centímetros
cúbicos, motor Diésel de ocho cilindros, cuatro velocidades automáticas,
hasta tres mil revoluciones por minuto. Toda una bestia.- Dijo, golpeando con
cariño el espolón de la enorme 4X4.- Y espera a ver lo que tiene adentro, te
querrás morir.
-Debemos hacer lugar para poder guardar semejante maquina.- Comentó
Rod, que comenzaba a correr hacia el fondo de la habitación las motocicletas
y las cajas con armas.
Ambos comenzaron a ayudarlo y en no mas de quince minutos ya tenían un
espacio suficiente como para poder estacionar la camioneta en el taller sin
problemas. Ron la entró, y luego de estacionarla, apagó el motor y se bajó de
la misma, dando un silbido de admiración.
-Amigo, es la maquina mas suave y dócil que he tocado en años.- Le comentó
a Rod, el cual rió. Jason caminó hasta su baúl, y lo abrió. Ron se acercó, y abrió
grandes los ojos. Dentro había todo tipo de armas pesadas, desde
ametralladoras de alto calibre, hasta una caja de granadas de fragmentación.
-¿Que demonios?.- Pregunto.
-Me obsequiaron un pequeño arsenal cuando les explique la causa que nos
movía, digamos que una suerte de cortesía de la casa.- Comentó Jason.
-¿Con que clase de gente sueles frecuentarte?, deben de haber como mínimo
quinientos mil en material bélico.- Dijo.
-Con la clase de gente que es necesario para triunfar, como ves. Ahora
cuéntame, ¿cuales son las novedades?.
-Annie me llamó esta mañana.
Jason encendió un cigarrillo, soltando el humo con cara de asombro.
-¿De verdad?, ¿te ha dicho adonde se encuentra?.
-No, al parecer no tiene recuerdo ni del viaje ni sabe adonde esta. Supongo
que la habrán sedado.- Respondió.
-¿Se encuentra bien?.
-Si, al parecer la tratan como reina.- Dijo.
-Te lo dije, no son estúpidos como para simplemente herirla o matarla, saben
que iremos por ella.- Dijo.- Hablado de eso, ¿cuando partimos?.
-Cuanto antes.- Respondió Ron, encendiendo un cigarrillo.- Trae el suero,
Perkins hablará.
Ambos se hallaban ahora frente a Perkins, el cual tenia leves desvaídos
debido a la falta de agua, Rod le dió un tazón, en el cual Perkins sumergió su
regordeta cara, bebiendo de a tragos y buches, imagen que a Ron le hizo
pensar en un cerdo comiendo de la basura. Cuando terminó, Perkins sacó su
rostro mojado del cuenco. Los que antaño eran los dedos de sus manos se
hallaban ahora cercenados en pequeños muñones engangrenados y con
pequeños coágulos de sangre seca en algunos sitios.
-Dame mas.- Le dijo a Ron.
-Olvídalo, sera hora de que pongamos un punto final a toda esta mierda.-
Dijo Ron, tomando un frasco pequeño. Tomó una jeringa que Jason le ofrecía,
metió la aguja dentro del espeso liquido y llenó la jeringa con casi su
totalidad del frasco.
-¿Que demonios me harán ahora?.- Preguntó, con temor.
-Obligarte a hablar.- Respondió Ron, y bruscamente le clavó la jeringa en la
carótida, vaciándole el contenido. Luego tiró la jeringa a un costado.
Al cabo de unos segundos, un sudor frio se apoderó del rostro de Perkins,
perlándose de pequeñas gotitas. Tenia serios problemas para enfocar su
visión en un punto fijo, y luego comenzó a bambolearse en su silla como un
borracho.
-La droga hace efecto, puedes preguntarle.- Dijo Jason.
-¿Como demonios supo Hanson que Anabella estaba conmigo?.- Preguntó.
-El día que me atraparon, Hanson se hallaba dentro de mi coche polarizado, debió de haberla visto y la habría rastreado por todos lados. Tiene
ayudantes en casi toda la ciudad.- Respondió Perkins, con dificultad, y
atontado.
-Maldición, pasamos por delante de su puta nariz sin habernos ni siquiera
dado cuenta.- Murmuró Ron, sintiéndose verdaderamente imbécil.- ¿Donde
esta Hanson?, ¿donde se esconde?.
Perkins comenzó a sacudirse violentamente en su silla, con los ojos en blanco,
cayendo luego a un costado con silla y todo. Ron lo miró sobresaltado.
-¿Que demonios le pasa?.
-Son convulsiones.- Respondió Jason, tratando de controlarlo.- ¿Adonde le
inyectaste la droga?.
-En la carótida.
-¡Idiota, la enviaste directo a su corazón!, al cerebro también, por supuesto,
sino no surtiría efecto, pero también se ha desviado a su corazón. Si no
hacemos algo morirá dentro de poco.- Respondió.
Ron entonces, poseído por una rabia incontrolable y un temor inmenso a que
su único acceso a Hanson fracasara, se arrodilló junto a el y lo tomó por el
cuello de la camisa violentamente, volviéndola jirones con cada nuevo
sacudón.
-¡Dime ahora mismo donde esta Hanson, maldito infeliz, porque no te dejaré
morir hasta que me des su ubicación exacta!.- Le gritó.- ¡Adonde esta!.
Perkins tuvo dificultades para responder, pero finalmente logró balbucear
tenuemente unas palabras.
-La mansión del 417...Center Ave...- Murmuró, y luego los sacudones fueron
haciéndose cada vez mas espasmódicos, hasta que finalmente cesaron,
dejando a Perkins muerto con los ojos clavados al techo del taller.
-Se adonde queda eso, esta cerca de Fort Lee, tal como había pensado cuando
intente perseguirlos.- Apuntó Rod. Ron se levantó apresuradamente,
encendiendo un cigarrillo.
-Jason, que los chicos preparen las motocicletas.- Indicó.- Prepara las armas,
llevaremos las mas grandes. Partiremos enseguida.
Salió apresuradamente rumbo a su habitación a ponerse una chaqueta, tomar
un paquete de cigarrillos sin abrir, solo por si acaso, y recargó su pistola,
poniéndole el seguro.
-Resiste, Annie, vamos en camino.- Murmuró para sus adentros.