II DARCY SIEMPRE LLEGA TARDE
El ayudante de Sheriff Matthew Darcy podía ver a través de la ventana ahumada de la sala de reuniones como Reginald temblaba de tal manera que apenas podía sujetar la taza de café que el Sheriff O’Hara le había traído. ¿Qué había pasado? Otra vez se le habían pegado las sabanas en casa de Bernice, la dueña de la ferretería con la que había estrechado lazos desde que se encontraron un par de meses antes en la feria del condado, lejos de la mayoría de los cotillas de Plainfield.
Matthew Darcy rozaba los cuarenta años y sólo su posición como ayudante del Sheriff le libraba de las habladurías de un pueblo para el que no tener esposa e hijos a esa edad significaba que algo no podía estar bien con él. Un sollozo hizo que intentase agudizar el oído, pero no distinguía apenas palabras a través de la puerta y se lamentó de haber llegado tarde a la oficina. Aquel era un pueblo que rozaba lo aburrido y ésto parecía algo muy interesante, más aún si un hombre tan tranquilo como Reginald Reed parecía tan fuera de sí. Ya al entrar a toda prisa en la oficina le extrañó ver su Chevy rojo mate aparcado en la puerta, aquel que había pintado aprovechando el sobrante del granero y que le había dado el sobrenombre de “Red Rex”.
Tras unos minutos, la puerta se abrió y Reginald salía acompañado del Sheriff O’Hara, que más que apoyar la mano en su hombro parecía sujetarle para que no cayese derrumbado al suelo; tampoco pareció darse cuenta de la presencia del ayudante Matt Darcy -adios Rex- dijo él sin obtener respuesta; O’Hara acompañó al viejo granjero hasta el coche y cerró su puerta. Podía ver a través del pasillo como Bob volvía a entrar en la oficina ajustándose el cinturón y le lanzaba una mirada inquisitoria mientras le hacía señales con el dedo para ponerse en marcha.
- ¿Qué ha pasado Bob?
- Otra vez tarde Matt, luego hablaremos de eso, parece que tenemos un asesinato en la taberna de los Hogan- Subieron al viejo coche del Sheriff, que parecía conmocionado a pesar de rozar su edad de jubilación; también es cierto que en Plainfield hasta la fecha sólo habían intervenido en delitos menores- y límpiate el bigote de café.
- ¿Pero qué coño ha pasado Bob?.
- Es lo que vamos a ver. Rex me ha dicho que esta mañana pasó por delante de la taberna y le extrañó verla abierta tan temprano, pero que aprovechó para entrar a desayunar. Dentro se encontró con un reguero de sangre, como si alguien hubiese arrastrado un cuerpo hasta la puerta desde la barra.
–¿Llamamos a los federales? -aquello era también nuevo para Matt y apenas podía recordar lo poco que había leído sobre intervención en delitos violentos-.
- Primero echaremos un vistazo, por ahora sólo tenemos a alguien que dice haber visto un rastro de sangre y no me gusta tener a esos tíos por aquí si no es necesario.
El Sheriff detuvo el coche en la puerta, obligando a apartarse a los curiosos que se habían arremolinado en la entrada. Darcy bajó del coche y se dedicó a alejar a los últimos espectadores mientras O’Hara entraba en el interior de la taberna. A los pocos minutos y tras haber establecido un improvisado perímetro, entró también para encontrarse a Lou Hogan explicándole entre sollozos al Sheriff que su hija Mary había hecho el último turno.
- Vamos Lou, intenta calmarte. Matt y yo echaremos un vistazo y averiguaremos qué ha pasado, pero para eso necesitamos que nos dejes hacer nuestro trabajo.
- ¡Joder Bob, no puedes echarme de mi propio local, es mi hija de quien estamos hablando!
El Sheriff le hizo un gesto a Darcy para que echase un vistazo mientras intentaba tranquilizar a Lou. Este rodeó a barra y vio como las botellas del estante estaban salpicadas de sangre y restos de piel, pelo y lo que parecía masa cerebral; le costó contener una arcada. Parecía que alguien había arrastrado el cuerpo hasta la salida, donde se perdía la pista; en el final de la barra se distinguía parte de la huella de una bota, quizá condujese a algo... pero había algo más, se agachó para ver más de cerca lo que parecía una uña; no podía ser de la víctima: era demasiado larga y de ella colgaban algunos fragmentos de piel reseca, disimulados entre jirones de carne y sangre fresca.
Comentarios
También es notable lo poco que pega tu nick con este tipo de personajes jejeje