Ontario dio un despreocupado puntapié a una lata, que salió disparada, salpicando con las pocas gotas que le quedaban dentro el lateral de un Volkswagen negro allí aparcado; "demonios de frío", murmuró, a la vez que en un instintivo gesto elevaba los hombros hacia el cuello mientras que con la mano derecha se ajustaba bien las solapas de la canadiense. No había sido buena idea venir a Madrid, y menos en pleno febrero; ya sabía que aquí no se le perdía nada, pero aún así, como era su costumbre, tomó la decisión menos acertada, la que mantenía una relación más inversamente proporcional con la lógica y con eso suele llamarse el sentido común. Sea como sea, aquí estaba, y ahora el único asunto que debía preocuparle era encontrar el maldito portal de la pensión donde estaba alojado, porque como la cosa siguiera así mucho más tiempo le iba a suceder como al pájaro que cae, hecho un carámbano, de la rama. Sin duda, las vueltas que había dado en su vagabundeo sin rumbo, en su dirigirse a ninguna parte buscando algo que no sabía muy bien qué era -probablemente, un poco de calor humano-; el mismo vagabundeo que le había llevado en un solitario tour por los clubs y los bares donde, como no podía ser de otra manera, fue ingiriendo importantes cantidades de alcoholes varios, dejando correr el tiempo, juntándose con todos y con nadie; no ayudaban a reencontrar la senda, a recoger la madeja de hilo. Ontario sabía además que la bebida y el frío, aunque no lo parezcan, son malos compañeros -esto creía haberlo leído en una de esas revistas de divulgación científica: "el alcohol produce dilatación de las arterias cutáneas, con lo que llega más sangre a la piel y esta se calienta, estimulando las terminaciones nerviosas sensibles al calor; la dilatación de las arterias cutáneas acelera por tanto su pérdida"-. Probablemente a estas alturas ya le tuvieran que amputar uno o dos dedos, pensó, o más probablemente estuviera exagerando -Ontario se divertía sobremanera con esta especie de diálogos internos, con estos chistes de los que él era a la vez el único autor y público-. Después de doblar un par de esquinas más, por fin apareció un elemento conocido, la destelleante alternancia de las luces de neón verdes y amarillas que anunciaban la ubicación del Hostal Castilla; carajo, al final lo había encontrado; al acercarse a ellas pudo apreciar su familiar zumbido como de lámpara matamoscas. “Lo mejor”, se decía Ontario mientras a base de prueba y error hilaba la llave en la cerradura, “es dejar que las cosas vengan solas”; no sabía ni siquiera él mismo muy bien a qué se refería-. El Volkswagen negro, a sus espaldas, recorría lentamente la avenida.
Comentarios
De cualquier modo, tiene que estar siendo conducido, o al menos ha de estar siguiendo al protagonista, porque al comienzo estaba aparcado, y al final se movía.
En fin, no sé.
¡Saludos!
El texto es la "presentación" de un personaje que llevo en una partida de rol.
Continuará.
Un tipo del montón, callado, solitario y un tanto meditabundo. Tiene la altura media de un chileno, es decir, sobre 1,75 y, como no está gordo ni delgado, pesa unos 68-70 Kg, depende de la dieta.
Escritor de profesión, lleva ya un tiempo viajando por el mundo: primero Argentina, luego Francia, ahora España. No es muy bueno trabando amistades duraderas, aunque mantiene unas cuantas de su infancia, tres o cuatro tipos de su cuidad que ahora, como él, se han desperdigado por el mundo. Desde hace unos meses está soltero, y su única intención actual es escribir y seguir viajando; tiene unos pocos ahorros de su último trabajo -redactor de la revista Cosmopolitan, donde firmaba como Laura Domínguez- y de unos libretos de relatos que publicó con un éxito no nulo.
Ama la cerveza y, auque lo disfruta pocas veces, el olor de la lavanda en la ropa recién limpia.
Al acabar la historia no entendemos quien es el personaje, no entendemos que hace ahí, no entendemos su drama, no entendemos nada. O al menos, yo no lo entendido.
Espero que no te parezca mal esta crítica, la hago desde mi mayor respeto y con mi mejor intención.
En respuesta, y nunca a modo de justificación:
1. El narrador es una especie de ser omnisciente, de ahí que pueda meterse en la cabeza de los personajes.
2. Totalmente de acuerdo en que lo de "vagabundeo sin rumbo" es una redundancia, pero en otras ocasiones la reinteración es una forma de remarcar algo, aún sin aportar nada nuevo.
3. La historia no dice nada, cierto, pero como señalo en respuesta a anderosu, sólo es la "primera parte", por lo tanto, habrá que esperar al final (probablemente en ese punto siga sin decir "mucho"). La contradicción, claro, está presente, como creo siempre ocurre (en la vida real)
4. Por último, darle una despreocupada patada a una lata no te convierte en una persona sin problemas, ojalá fuera tan sencillo.
La intención, por el momento, es que justamente no entendamos mucho de momento; ni quién es el personaje, ni a dónde va, ni porqué está ahí; de hecho, ni yo mismo lo tengo muy claro, porque dicho sujeto es en realidad un personaje de una partida de rol que estoy jugando, y ni yo mismo sé dónde terminará el asunto ni lo siguiente que le sucederá.
De todos modos, como ya he dicho, gracias por molestarte en leer y agradecimientos también por la crítica, que en algunos puntos me parece muy acertada.
Saludos.
(Siento los gazapos por lo apresurado de la respuesta)
Si una historia no está acabada, simplemente no la publiques. No tiene sentido leer que un hombre patea una lata.
Y las contradicciones no están presentes en la vida real, cuando estoy enfadado golpeo una lata con furia, cuando estoy triste la golpeo sin ganas, si no me importan las consecuencias de mis actos la patearé despreocupado, si me importan la pateo absorto en mis pensamientos. No hay contradicción en mi vida.
Y si, darle una patada de una manera despreocupada a una lata no te convierte en un tío sin problemas, pero sí está hablando de tu estado de ánimo y tu personalidad, y esto en tu introducción no se respeta. Primero es un hombre despreocupado, y después descubrimos que no es así. Si tuviese sentido, no nos importaría, una persona puede sentirse despreocupada en un momento lleno de problemas, pero no hay construcción del personaje. No hay argumento, no hay personaje, no hay motivo por el cual dar una patada despreocupada.
El cuento parece que es la suma de un montón de frases hechas que no tienen el mínimo sentido en la historia.
hablamos de una decisión menos acertada de la cual no se dice nada, bueno, se dice que inversamente proporcional a la lógica.
¿ Que quieres decir ? ¿A donde nos llevas? ¿Significa algo? ¿Que aumenta al descender la lógica? ¿La mala decisión? No está claro, ni bien escrito.
Lo siento mucho, pero no puedo decir nada bueno de este cuento, quizás otros puedan decirte que está muy bien, pero yo no puedo.
Edito : Todo esto lo digo porque me gusta escribir, y me encantar´ñia recibir críticas como las que yo hago. si te incomodan simplemente me callo :rolleyes2:
Cuando dices "Si una historia no está acabada, simplemente no la publiques. No tiene sentido leer que un hombre patea una lata", creo que no tienes ningún derecho a decirme qué tengo que hacer, qué publicar y qué no, léelo o no lo leas si no te viene en gana, lo demás sobra, más cuando yo no te he pedido nada. Por otro lado resumir la historia como la de "un tío que patea una lata", me parece algo simplista. Aunque claro, puede ser tu opinión y la respeto.
Con lo de "despreocupadamente", me refiero a algo así como "sumido en sus propios pensamientos", que no necesariamente tenían que ser malos en ese momento. Pero bueno, de nuevo, aquí acepto hasta cierto grado la crítica y la agradezco; me parece constructiva.
Inversamente proporcional a la lógica sería actuar instintivamente, por impulsos o sensaciones, a pesar de que la razón diga lo contraría; supongo que me entenderás...
Cuando dices "no hay motivo por el cual dar una patada despreocupada", creo que analizas demasiado los pormenores de las cosas, y de una forma excesivamente causal; y más cuando, como ya te he dicho, se trata de un fragmento de una historia que poco a poco se irá completando.
Acerca de lo de los cuentos incompletos, obviamente puedes publicarlos, pero no utilices como escusa que un cuento está incompleto cuando te digo que no dice nada. Si publicas te expones a las opiniones de cualquiera, y en este caso el cuento que nos has presentado no sitúa al lector en ninguna parte, no se centra en ningún argumento, no presenta al personaje o nos muestra el hilo del que queremos tirar y saber más.
Francamente, este cuento no dice nada, y si la razón de esto es que está incompleto quizás fuese más acertado esperar a tener un argumento más sólido antes de mostrarlo al público.
Es obvio que no me has pedido nada, pero a mi me encantaría que te pasases por mi cuento y lo destrozases, me gustaría que alguien me dijese lo mismo que yo te digo a ti para poder mejorar en mi próxima historia. Me parece que no te gustan mis opiniones, no estás de acuerdo conmigo, y puedo callarme si es lo mejor para la convivencia en el foro.
Acerca de lo inversamente proporcional, la frase en el cuento está vacía, rompe el ritmo y no deja claro el significado. No conocemos al personaje, no sabemos que hace ahí, pero parece que no tiene motivos para estar. Sólo sabemos que su decisión es "más inversamente proporcional a la lógica", cuando no conocemos la decisión, ni la lógica del personaje, ni nada. Y no lo digo por ofender, de veras te animo y me parecería un honor que tu destrozaras mi cuento, pero francamente no puedo decir que tu cuento me haya parecido bueno, puedo entender que no quieras leerme o no estés de acuerdo, pero tus contestaciones están mucho mejor escritas que el relato :-D
Gracias de nuevo y un saludo.