Estaba una vez una pequeña cigarra cantando bajo la luz de la luna, ella no encontraba nada más hermoso que escuchar su bella voz en la tranquilidad de una noche estrellada, cada noche dejaba cualquiera fuera su obligación y subía a lo alto de una colina para entonar sus bellas canciones. Una noche como cualquier otra, la cigarra subió a la colina para entonar su hermosa tonada y se dio cuenta que otra tonada sonaba en su lugar, era una fabulosa cigarra, más alta y más joven que ella. Nuestra cigarra trato por todos los medios de cantar más fuerte y más hermoso que antes, pero por más que lo intentaba no podía igualar a su compañera de colina. Después de intentarlo una y otra vez nuestra amiga no tuvo más remedio que volver a su casa, dolida y triste abrió su puerta y silenciosamente fue a su dormitorio, pero nadie había en ese lugar, su esposa cigarra no estaba, fue a la habitación de sus hijos y en ese lugar tampoco había nadie, triste por su falta volvió a la sala esperando lo peor. En ese momento las luces se encendieron y toda su familia salto por la casa, sus amigos y conocidos más cercanos le abrazaron deseándole un feliz cumpleaños, el lo había olvidado por completo, era su cumpleaños, ahí y justo ahí entono las más lindas melodías que nunca nadie escucho, y en ese momento entendió que no importa que tan lindo creas que cantes, lo importante es que tengas alguien a quien cantarle, que incluso lo que pase, siempre estarán dispuestos a escuchar tu mejor esfuerzo.
Por Fabián Betancourt, para los que cantan a quienes aman.
Comentarios
En cuanto al contenido, personalmente no me tocó... Te he leído mejores textos.
En fin, es solo mi opinión, espero no te lo tomes muy en serio.
Saludos.