Vendió el automóvil para facilitarse las cosas. Su plan fue seguir a David Estrada hasta su casa, después, alquiló unos departamentos cerca de la casa de su víctima. Una vez recorrido el camino que sigue para su casa, le hizo frente en un callejón solitario y oscuro. David Estrada lo reconoció enseguida, y Santiago lo retó a pelear. Fue algo que David Estrada no pudo eludir, pues se encontraban en el abismo de la noche, y en una calle sin transeúntes. La pelea fue ardua, pero Santiago tuvo la habilidad de noquearlo. Después, le roció alcohol en la boca y en el cuerpo para cargarlo hasta la casa que alquiló y simular que llevaba un amigo pasado de copas. Una vez estando allí, y a puerta cerrada, y con la música grunge a todo lo que daba, lo amarró a una silla para mutilarle los miembros del cuerpo aún estado vivo. Su muerte fue lenta y dolorosa. Utilizó una segueta para cortarle los miembros del cuerpo, y el hacha con que mató a su padre. Posteriormente, depositó las partes del cuerpo en un saco de box, lo rellenó con arena y cal mezclada para atenuar el mal olor de la descomposición de la sangre y los órganos. La cabeza la introdujo completa para evidenciar su heroísmo contra sus enemigos; pues su plan era ostentar el cuerpo de David Estrada y pregonar su victoria. El proceso le duró toda la noche, hasta el amanecer. Después limpió toda la sangre utilizando litros de cloro para eliminar el olor de la misma. Al día siguiente tomó el saco de box, lo llevó a arrastras hasta la parada de los autobuses, y tomó uno para dirigirse hasta su domicilio. Guardó el saco en una bodega, y lo cubrió con una colcha negra. Ese mismo día hizo exactamente lo mismo, averiguó donde vivía Miguel, y alquiló una habitación relativamente cerca a la de él. Eran las seis de la mañana, y miguel se dirigió hacia el gimnasio. Santiago le salió por el camino, y también lo retó a pelear. Era muy temprano y casi no había personas en las calles, así que las cosas se le facilitaron a Santiago. Tenía una diestra muy poderosa, hacía sacudir los sacos de arena como el estruendo de un relámpago, como el estampido de dos automóviles a gran velocidad. Miguel lo constató, apenas si empezaron a darse los primeros golpes, y al minuto y medio ya estaba inconsciente en el suelo, por efecto de un raudo golpe en la barbilla por parte de Santiago. Una vez tirado en el suelo, apeló al mismo modus operandi, lo roció con alcohol, y lo cargó hasta la habitación previamente alquilada. Algunas personas lo vieron, y él sólo se limitó a decir que se le pasaron las copas. Fue un método efectivo para él, porque pudo cargar el cuerpo de Miguel hasta siete calles sin parar de caminar. Dentro de la habitación alquilada todo estaba preparado: la silla, la cuerda para amarrarlo, la segueta y el costal de box. Terminado su trabajo y el cuerpo de Miguel mutilado y segueteado en trozos, y dentro del saco de arena, Limpió todo el lugar y se marchó con el saco de box. Tomó el autobús y llegó a su domicilio en treinta minutos. Dejó el costal en el garaje junto al otro, donde estaba el cuerpo inerte y mutilado de David Estrada. Al día siguiente se dirigió a la deportiva Camacho, que estaba situada en la zona centro de la ciudad, y solicitó una lista de accesorios de boxeo. De primero había dejado dicho que dejaran el equipo en su casa, y una vez estando el equipo allí, cambió dos de los sacos de box por los que tenía previamente con los cuerpos de David Estrada y Miguel. Después, llamó por teléfono a la deportiva diciendo que había cambiado de opinión, y que mejor regresaran por el equipo y lo llevaran al Gimnasio Reyes. Una vez consumado su plan, se marchó a la ciudad de Guadalajara, donde le envió una carta por correo a Don Julio Reyes revelándole su macabra maniobra. Y horas después, se marchó hacia otra ciudad, donde nadie pudiera encontrarlo…
Don Julio Reyes denunció los hechos a la policía, e inmediatamente detuvieron a los tres empleados de la deportiva Camacho junto con el gerente. Y con los datos que proporcionó la carta de Santiago dirigida a Don Julio Reyes, se tenían ciertas pistas sobre él, y era cuestión de tiempo para capturarlo. El Gimnasio Reyes fue clausurado durante dos años, y don Julio Reyes vendió su automóvil y muchas pertenencias hasta completar la cantidad de 80,000 pesos, multa que le impuso el gobierno para reabrir el gimnasio.
Al cabo de los primeros meses como entrenador de la reapertura del gimnasio, los alumnos escaseaban por la mala fama que causó las muertes de David Estrada y Miguel.
Hasta la fecha de hoy Don Julio Reyes sigue entrenando a sus alumnos con el mismo esmero; aunque ha dejado de sonreír como la hacía antes. El brillo de sus ojos se ha perdido en los laberintos del pasado, en las profundidades de la tristeza, y en los vaivenes de la suerte. Su esposa murió el año pasado, pero aprendió de ella que siempre debe rezar por las mañanas y por las noches. Por otra parte, Humberto sigue fiel a su lado, y a veces se reúnen Genaro, Luis, Humberto y Don Julio Reyes por las noches en casa de éste último para discutir peleas televisivas de los grandes boxeadores. Respecto con Santiago, nunca se supo más de él, algunos dicen que murió en las cárceles de Colombia; otros, que vive en alguna parte del sur del país, la verdad nadie lo sabe, pero mientras exista el “Gimnasio Reyes”, hubo un Santiago…
Fin
Comentarios
Este es mi primer relato, había estado buscando un lugar para publicarlo y este
me pareció ideal. Espero y te resulte entretenido.
Y que más haces, trabajas, tienes esposa, novia, todo lo que nos quieras contar:) (hoy ando de un chismociento):)
tenemos una tienda de abarrotes, que es de lo que vivimos. Por ahora estoy
soltero desde hace un año. Me gusta escribir, pues me resulta un tanto terapéutico.
La imaginación viaja hacia otras galaxias, y me desahogo de la rutina diaria. Anteriormente había escrito un poco de poesía, pero hace aproximadamente un año me interesé por los relatos y las historias. También he estado leyendo algo de novelas, que es de la forma que me interesé en todo esto.
Y sí, por allí tengo algunos poemas que han estado guardados algún tiempo.
También les mandó un saludo cordial a todos los integrantes del foro, y les animo
para que que me hagan alguna crítica, pues quisiera progresar en esto de la escritura.
Aunque de boxeo ni idea, la historia está bien contada, es entretenida y macabra:eek:
Y pues sí, mi intención era hacer el relato entretenido. Y también tienes razón,
es algo macabra, pues mi personaje Santiago tiene las características de un asesino serial o algo por el estilo. Uno recoge lo que siembra... Muy cierto, Amparo, muchas veces la vida suele ser así.
Un abrazo, y por aquí seguiremos escribiendo.