Sentada a la orilla del Mar
veo el deslizar de las olas,
el agua roza mis pies,
mientras, la escucho sonar
al golpearse contra las rocas.
El cielo, antes azul,
estalla en rojos y naranjas,
el día ha caido.
Manan de mí lágrimas, saladas lágrimas,
quizá, quieran imitar al Mar...
Así que ya me despido del Sol,
que ha pormetido que mañana volverá,
para traerme viejos recuerdos,
que nunca podré olvidar.
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Saludos